Archivos de la categoría 2004

El tiempo pasa

Cuando diciembre cuenta sus últimos días, entre villancicos y deseos de paz, parece llegado el momento de hacer balance de un año que se va y de seguir teniendo esperanza en el futuro, colmado de ilusiones y sueños que, quizá algún día, puedan hacerse realidad. El tiempo pasa y va dejando en el camino su huella. Permanecen las costumbres con las lógicas renovaciones aderezadas por la mano del hombre y se abren nuevos horizontes con mayor demanda de los ciudadanos. No cabe duda de que los tiempos cambian, afortunadamente, y del anquilosamiento pasado que vivió Cuenca durante muchos años estamos pasando a una nueva concepción del modelo de ciudad, quizá con menos rapidez de lo que deseamos para que las nuevas generaciones encuentren en esta ciudad lo que debiera ser un deseo navideño obligado: felices fiestas y próspero trabajo en Cuenca. Paz y trabajo, éste es el lema. Sigue leyendo El tiempo pasa

Federico de Cuenca

La ciudad amanece hermosa este 21 de noviembre. Un domingo luminoso de otoño, tras la helada nocturna propia de estas fechas. “Alzada en limpia sinrazón altiva”, que dejó escrito en letras de molde y de piedra nuestro Federico Muelas, Federico de Cuenca, aparece el conjunto de la ciudad antigua entre el cielo azulado y los frisos de roca que la rodean, con sus filas de chopos amarillos acompañando las aguas ahora quietas del Júcar, verde, verde, verde. Disfrutando del paseo dominical por el Casco Antiguo, de la mano del alfarero y ceramista Adrián Navarro, nos parece que la figura alargada del poeta puede aparecer en cualquier rincón de nuestras callejuelas para dar la voz de alarma, en unos casos, ante reformas poco adecuadas para la Ciudad Fortificada, y para agradecer, en algunos más, la recuperación y conservación de calles y casas de teja, yeso y madera.

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Añorada Autovía

      El puente festivo de todos los Santos ha vuelto a llenar la ciudad de visitantes con una temperatura otoñal ciertamente agradable. Con el tiempo seminublado y el solecillo apareciendo entre las nubes, el paisaje que ofrece Cuenca se sublima aún más, pues los oros otoñales brillan con luz propia en las hoces del Júcar y del Huécar. Desde el puente de San Antón, la estampa que se ofrece del Casco Antiguo a los pies del Júcar (con sus bosques de sansebastianes que cantase Gerardo Diego en su Romance al Júcar), es realmente maravillosa, digna de ser acompañada por los sonidos del otoño de Vivaldi. Se reflejan en las aguas los árboles dorados, la Torre de Mangana, la ciudad monumental apiñada de casa en casa en su verticalidad. Sigue leyendo Añorada Autovía

Del otoño conquense (y la pregunta de ‘casas colgantes’)

Esplendoroso domingo otoñal este 17 de octubre, luminoso, que llena las calles de la ciudad de paseantes. Carretería recupera un poco ese paseo dominical, después de misa de doce, pues la urbe urbana ha crecido tanto como lo hacen los mozalbetes, ellos y ellas, sin que apenas nos demos cuenta. Tiene Cuenca tantos lugares cercanos para el paseo dominical de un domingo soleado de otoño, que las gentes caminan de un lado para otro para contemplar ese paisaje dorado que se ofrece, entre la caída de la hoja, y con esa bonancible temperatura del mediodía, tras un fresquito amanecer. Es el otoño de Cuenca que ve amarillear sus chopos, lentamente, sin que apenas hayan aparecido las lluvias para desgracia de los buscadores de níscalos y setas. “Este año no tenemos hongos”, es la frase repetida. Sigue leyendo Del otoño conquense (y la pregunta de ‘casas colgantes’)

De la Vaquilla

La ciudad de Cuenca está inmersa en la celebración del acontecimiento festivo más genuino que se condensa en una palabra: Vaquilla. Así, del 18 al 21 de septiembre, Cuenca conmemora anualmente la Reconquista de la ciudad por el Rey Alfonso VIII, que por aquellas calendas de 1177 tenía 22 años. Un joven monarca que tras ganar la ciudad a la Corona y a la cristiandad le concedió a Cuenca un Fuero, además de no pocos bienes. Los Montes de Cuenca, del Ayuntamiento de la ciudad, se extienden por la Serranía hasta los confines de San Felipe, donde el Júcar y el Tajo nacen, crecen y se desarrollan, cada cual por rutas distintas. El Júcar fue testigo mudo de la conquista de Cuenca por Alfonso VIII y la fortaleza de Cuenca amurallada le recibió con honores tras los nueve meses de asedio desde el día de los Reyes Magos hasta el 21 de septiembre, festividad, que no fiesta, de San Mateo. Precisamente en este verano del 2004 que se despide, parte de aquellas murallas testigos de la historia han visto la luz en la Plaza del Carmen. Sigue leyendo De la Vaquilla

Arte ferial

San Julián 2004 ya es historia desde anoche. Los fuegos artificiales iluminaron la última noche sanjulianera en la que la luna quiso poner su nota festiva mientras Manu Tenorio desgranaba sus canciones desde la plaza de toros y la música celta con acento irlandés de Judith sobrevolaba la arbórea masa forestal del Parque de San Julián, el jardín conquense por antonomasia, cita de músicas y pregones, de primeros amores y juegos de niños. La feria y fiestas de San Julián 2004 quedará como la de la amplia participación ciudadana, las fiestas de identidad que se han podido recuperar con ese carácter tan especial de “lo nuestro”. Sigue leyendo Arte ferial

Participación

La ciudad vive con plenitud las fiestas de San Julián 2004 que tuve el honor de pregonar. Fiestas sanjulianeras de “interés especial” que tienen un denominador común: la participación. De jueves a domingo, los actos programados se han visto colmados de esa presencia necesaria de espectadores para que los actuantes en cada caso aún tengan más motivos de superación. Si ya daba gozo observar el Parque de San Julián en la confortable tarde-noche del jueves, en el acto de coronación de la Reina de las Fiestas y del Pregón, el desfile de carrozas del viernes resultó multitudinario. Ambos actos contaron con la presencia de las cámaras de CNC, que dieron fiel testimonio de que Cuenca vive sus fiestas con intensidad y colorido, con presencia incluida de agrupaciones musicales de la provincia. Sigue leyendo Participación

Verano en el Casco

Del verano conquense hemos tratado en diversas ocasiones como estación ideal para seguir atrayendo ese turismo que cada fin de semana es más numeroso en Cuenca, sobre todo desde aquel fastuoso 24 de mayo en el que la ciudad de las Casas Colgadas se vio gratamente visitada por los Príncipes de Asturias, Felipe y Leticia. Legiones de visitantes han seguido el camino real que lleva hasta Cuenca desde la capital del Reino y de todas las ciudades del país, amén del turismo de todo el mundo. No hay más que darse una vuelta por el Casco Antiguo para corroborar los datos. Precisamente, las cifras que nos dan las visitas a la Catedral, desde el pasado 17 de julio en que se inauguró la “Exposición Arte en el Tiempo”, hablan con claridad de ese auge turístico. Siete mil visitas a la Catedral, con entrada de 2,50 euros, que propician un recorrido por el iluminado templo catedralicio, con ayuda de un audio-guía, son un dato bastante indicativo. Sigue leyendo Verano en el Casco

Populares Juegos

El verano de Cuenca es época propicia para los Juegos Populares que se desarrollan al aire libre. Tienen fama los Bolos Conquenses, con su escenario tan pintoresco del Recreo Peral, junto a la Fuente del Abanico y al lado mismo del Río Júcar, donde el verdor de las aguas y de la arboleda conforman un plácido lugar. Una pasarela acerca aún más a los paseantes hasta el bello lugar, evitando el paso por el Puente de los Descalzos, aún sin la barandilla, y por el que los coches pasan para acceder al merendero-restaurante, y al mismo Juego de Bolos, y sobre todo para ascender por el Camino de las Angustias. Sigue leyendo Populares Juegos

La boa del Peso

Las “serpientes de verano” nunca faltan en forma de noticia o de rumor, acá o acullá. Por esta Cuenca de tremendos calores, a caballo de julio y agosto, la noticia que preocupa al personal es que una boa anda suelta. Leemos en EL DÍA que la boa atiende por el nombre de “Ka” y que su propietaria es Laura. El ejemplar mide poco más de metro y medio de largo y así, reptando, por donde pase, el susto no hay quien se lo quite a quien la encuentre. ¡Ka-guenlaleche!. A lo mejor incluso se queda quieta ante semejante expresión por aquello del nombre de Ka. O sea, la boa de Cuen-ka. Dice su dueña que la boa se fugó de la calle del Peso, que es así como un poco larga y estrecha. Como la boa. Sigue leyendo La boa del Peso