Las verbenas y meriendas de San Juan y San Pedro iniciaban el verano festivo

La Hoz del Júcar. A la derecha, la Ribera de San Juan. Hacia 1925.
La Hoz del Júcar. A la derecha, la Ribera de San Juan. Hacia 1925.

El espacio radiofónico “Páginas de mi Desván”, que se emite los martes en el programa “Hoy por hoy” de la Cadena Ser-Cuenca, presentado por Paco Auñón, dedicó la última entrega de su primera temporada a “Las verbenas y meriendas de San Juan y San Pedro iniciaban el verano festivo”. José Vicente Ávila fue comentando las antiguas y desaparecidas fiestas de San Juan, así como las de San Pedro (con romería en San Julián El Tranquilo) y Santiago. El programa, emitido el martes 23 de junio, se puede sintonizar en facebook “Hoy por hoy Cuenca” de la Cadena Ser.

La festividad de San Juan, que tiene una gran tradición en toda la zona mediterránea, se fue perdiendo en Cuenca al socaire de los tiempos, pese a ser una de las más costumbristas de la ciudad, por ser “la primera verbena del verano”, que tenía otras celebraciones estivales como el día de San Pedro, el 29 de junio, en La Ventilla, y en San Julián “El Tranquilo”,  y el día de Santiago, el 25 de julio, en la Estación del Ferrocarril y la zona de la calle de Calderón de la Barca. La fiesta de merienda y verbena se celebraba en el paraje de la Ribera de San Juan, popularmente conocida como “pradera de San Juan” o “explanada de San Juan”, donde al menos los jóvenes de hoy acuden en Jueves Lardero o en San Julián de enero si el tiempo acompaña.

No cabe duda de que con la entrada del verano, con noches de agradable temperatura, las fiestas, se van a ir prodigando a partir de ahora, aunque hemos tenido un mes de mayo muy festivo en la capital y la provincia, y junio, con su noche de San Juan tan inmediata, no le va a la zaga en cuanto a celebraciones festivas, con tres días claves como lo fue el día 13, el de San Antonio; ahora el de San Juan y la siguiente celebración de San Pedro en algunos pueblos de la provincia y la tradicional romería a San Julián “El Tranquilo”. Hoy, en Páginas de mi Desván, con aires festeros, José Vicente Ávila nos recuerda y evoca aquellas celebraciones, bajo el genérico título de Las verbenas y meriendas de San Juan y San Pedro iniciaban el verano festivo”, en algunos casos vigentes y en otros desaparecidas.

-Resulta curioso observar, cómo una tradición tan festera, con noches de hogueras en todo el arco del Mediterráneo, haya desaparecido de Cuenca, ciudad en la que abundaban las hogueras en mayo. La de San Juan era la primera fiesta del estrenado verano conquense, que se celebraba en la Ribera de San Juan,  y tenía mucha tradición, pues no se puede olvidar la relación que el nombre del Bautista tiene con Cuenca, comenzando por la Puerta de San Juan, a cuyo lado estaba la iglesia de San Juan, de la que queda un lienzo de torre, y desde la que nace la calle del mismo nombre, una de las más singulares de la ciudad. Como tampoco podemos olvidar a la Hermandad de San Juan Bautista, creada en 1924, que empezó a desfilar el Miércoles Santo, en la procesión del Silencio,  y en el año 1952 pasó a formar parte de la procesión del Perdón, que preside el Bautista.

Ariba, la calle de San Juan  y El Escardillo., que continua en la bajada. Antiguo palacio donde está la Audiencia.
Ariba, la calle de San Juan y El Escardillo., que continua en la bajada. Antiguo palacio donde está la Audiencia.

-Has comentado que la calle de San Juan es una de las más peculiares de Cuenca, y en este caso del Casco Antiguo.

-Es cierto. La calle arranca en el final de Andrés de Cabrera, en la Puerta de San Juan, con dos finales distintos. El tráfico discurre por la calle de San Juan hasta su final, al llegar al Palacio de Justicia, en el entronque con la curva de la Audiencia, que ya es calle Palafox. Como bien recoge José Luis Muñoz en su “Diccionario de Andar por casa!,  la que corresponde a la calle de San Juan se forma mediante un atrevido arco escarzano, que no tiene semejanza con ningún otro de los que existen en Cuenca y sobre el que se levanta la que fue torre fuerte de la casa del Infantado, una elegante residencia señorial perfectamente restaurada en los tiempos modernos, que acogió a principios del Siglo XX el Gobierno Civil; al otro lado el pasadizo termina en un arco gótico que se continúa en una espléndida escalera, conocida como la cuesta de San Juan por la que se llega al Recreo Peral.

La cuesta de San Juan hacia 1925. Se asoma la antigua Torre de Mangana.
La cuesta de San Juan hacia 1925. Se asoma la antigua Torre de Mangana.

El tramo sin coches, de la calle de San Juan, que termina en la Trinidad, es bajando las escalinatas, cuyos balcones y ventanas traseras dan al río, que podíamos denominar casas colgadas del Júcar. A esta calle se le denominó también General Lasso y General Mola, pero en 1992 recuperó su antiguo nombre de San Juan.

-Hablemos ahora de la desaparecida fiesta y verbena de San Juan, que era la primera del verano conquense.

-En el paraje de la Ribera de San Juan, debajo de la Huerta de Uña, se encontraba la ermita, situada en la margen izquierda del Júcar. Se le conocía también como Alameda de San Juan y hasta allí llegaba una barca de las cuatro que había en el Recreo Peral, para cruzar el río, por cinco céntimos de peseta. Un   lugar idóneo para un día campestre. Y como bien dices, cada 24 de junio, la cita era obligada en San Juan de la Ribera. Las gentes llegaban por los caminos y laderas del río desde el Puente de San Antón, o bajando la Cuesta de San Juan y por el Recreo Peral. Se te parece Paco, podemos citar la fiesta de 1860, que recoge Muñoz y Soliva en su “Episcopologio Conquense”.

-Vamos a ver que contaba este historiador conquense, Trifón Muñoz y Soliva respecto a la antigua fiesta del 24 de junio de hace 155 años.

Escribía el canónigo metido a escritor, que “el gusto de los conquenses por ir al campo a comer o merendar era grande; pero de ello nos hemos convencido más y más en este año de 1860 con motivo de ir a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa a San Juan de la Ribera, en el día del Bautista. La verbena fue concurridísima; por cualquier parte se oían músicas de bandurria y guitarra y se veían hoguerillas para hacer el chocolate o calentar el desayuno; y saliendo por la tarde a paseo, vimos la ciudad verdaderamente despoblada. Desde la Plaza Mayor a la salida para Valencia no habría quince casas con moradores; todos estaban a las orillas del Júcar; y a pesar de que fueron masticados en aquel día más de trescientos corderos y de que se les puso en infusión en los estómagos con abundante morapio, no hubo la menor pelazga ni  quimera”. Una fiesta más que popular.

-Nos traes más datos sobre la fiesta de San Juan, con algunos versos de “El Tío Corujo”, personaje que nos has citado en otros programas sobre celebraciones costumbristas.

En verdad que Julián de Velasco, que firmaba sus ripios como “El Tío Corujo”, fue todo un personaje que habría que reivindicar con la publicación de sus ripios o  versos, ya que en ellos describía la actualidad conquense de “los felices veinte”. Precisamente al hilo de la fiesta y verbena de San Juan, publicaba el 25 de junio de 1918, en “El Día de Cuenca”, estas coplillas referidas a la fiesta sanjuanera con el humor que le definía:

Huerta de Uña y paraje de San Juan, hacia 1925.
Huerta de Uña y paraje de San Juan, hacia 1925.

“Ayer, día de San Juan / todos fuimos de verbena, / y a pesar de estar tan caro / eso de las subsistencias, / cada familia llevaba / sus opíparas meriendas, / con cada bota de vino / que cabía una taberna. / Las familias retozaban / por hocinos y alamedas, / y donde no había música / sobraban cantes y juergas / y entre copeo y copeo / al Santo Patrón festejan, / que es San Juan el verbenero, / que ayuda a quitar las penas / dando de lado a cuestiones / que apabullan la mollera”….

-Vamos, unos ripios festeros que tienen plena vigencia hoy en día.

Ya sabes Paco  que las penas con pan son menos, y siempre nos quedarán las “subsistencias”, como decía El Tío Corujo, como si fuese un retazo de “la verbena de la Paloma”. Y con música verbenera terminaba así su ripio: ·¡Cómo bailaba el tío Roque / sus seguidillas manchegas, / cumpliendo el refrán que dice: / “Alaba a Dios tripa llena”! / Nada digo de la Antonia, / nada de Paula y de Petra / que son tres mozas de buten / que bailando se las pelan / y que se traen un oscilen / que al más pintao lo marean. / Ayer fue tarde de chupen, / tarde alegre de verbena / y no hubo más incidentes… / que unas cuantas borracheras / de esas que todo su léxico / es decir: ¡Viva la Pepa!”. Fiestas añejas que tras la guerra civil desaparecieron del calendario. No obstante llegaron otras fiestas en Cuenca, en los barrios, como las de las Quinientas, Fuente del Oro o San Fernando, que no existían, aunque de otra manera, claro.

-Entrañables fiestas de San Juan, sin duda, pero al menos se celebran en algunos de nuestros pueblos, ¿verdad?

Tenemos romerías y noches de San Juan en Campillos Sierra, Casas de Garcimolina, Fuentesclaras de Chillarón, Ribatajada, en Tarancón, Tragacete, Valdemoro del Rey y, cómo no, en Villaconejos de Trabaque, al lado de tu pueblo, Albalate de las Nogueras. Recuerdo una tarde de San Juan en Villaconejos, creo que en 1985, en la que varios periodistas de Cuenca estuvimos como jurado de las calderetas, regando las cucharadas de la buena carne guisada con el buen vino de aquellas cuevas, y recordando a Sabina en la verbena nos dieron las doce, la una, las cuatro y las cinco, y al llegar a casa, en Cuenca, de puntillas, el reloj de Mangana daba las seis de la mañana sin tener que llamar al pregonero.  Hummm ¿Sabes, Paco, que en este mes de junio se celebran 65 fiestas en la provincia de Cuenca?……… Pues San Antonio, el día 13, se llevó la palma con 40 celebraciones, y tras San Juan llegará San Pedro con otra media docena de fiestas, entre ellas en Bascuñana de San Pedro y Fuente de Pedro Naharro, claro.

San Julián "El Tranquilo" hacia 1970.
San Julián “El Tranquilo” hacia 1970.

EL DIA DE SAN PEDRO EN SAN JULIÁN “EL TRANQUILO”

-Comentabas que era popular la romería del día de San Pedro en San Julián “El Tranquilo”, pues antiguamente el 29 de junio era festivo.

-Cierto es. Era otra de las grandes celebraciones, distinta a la de San Juan, que tras algunos altibajos, se ha recuperado gracias al desvelo de los devotos del Patrón de Cuenca, y cada año se celebra en el domingo más próximo a San Pedro.

procesion

Este año será el próximo domingo 28, con procesión del segundo obispo de Cuenca por la senda rocosa, sin que falta la dulzaina y el tamboril, de Herminio con Tiruraina. Una poetisa de Cuenca, como lo era Amparo Sanz de Beamud, escribía unos versos en 1960, en un artículo sobre la romería de San Julián El Tranquilo: “Ya llega la romería / con cánticos y alabanzas / la ermita llena de fieles / la pradera de añoranzas. / Ya San Julián le sonríe / ya los pajarillos cantan / ya huele a churros calientes / y los ánimos se exaltan. / Y en cada `pecho prendida / queda como una ilusión / la mañana de San Pedro / hecha promesa y amor”. También había verbenas en la noche de San Pedro, en Tiradores, donde se colocaban cadenetas y bombillas de colores; en la Ventilla, con el famoso olmo como testigo del baile de las parejas, con “Antón el guitarrero” y en la estación del ferrocarril, bailando en los años cincuenta al son del pasodoble “Cuenca que bonita eres”….

(Paco Auñón da paso a la añeja canción de “Cuenca, que bonita eres”, que solia interpretar el grupo musical de Ismael Martínez, con batería, acordeón y castañuelas, y que cantaba Octavio el de Tiradores)

-La doble V de verano y verbenas tenía otra fecha importante el 25 de julio, día de Santiago, que era fiesta nacional.

– Efectivamente, la festividad de Santiago Apóstol tuvo cierta importancia en Cuenca en tiempos pasados, de manera especial en las calles cercanas al Hospital de Santiago, como lo son las de Calderón de la Barca, la antigua Plaza de Cánovas, hoy Plaza de la Constitución, y la calle del Agua. Hace un siglo, la verbena de Santiago gozaba de gran popularidad, y era una de las más importantes de la ciudad y se celebraba un mes después de la verbena de San Juan. La barriada de la calle del Agua, como así se la conocía, se engalanaba en aquellos días julianos del 24 al 25, con arcos de ramaje, farolillos “y saloncillos de baile con el clásico organillo”. En la noche del 24 de julio se celebraba la verbena, a la que acudía “todo Cuenca” y el día 25 tenía lugar la solemnísima función religiosa en el Hospital de Santiago. En las calles de Calderón de la Barca y del Agua se colocaban adornos en las fachadas, pues había premios para las más originales.

Añejas fiestas en la calle Calderrón de la Barca.
Añejas fiestas en la calle Calderrón de la Barca.

-¿Tenemos datos concretos que nos hagan recordar aquellas noches festivas de julio?

Pues mira, Paco, de hace un siglo justamente. Una reseña en  “El Día de Cuenca” del 27 de julio de 1915 nos da idea de cómo era aquella verbena de Santiago: “Faltos de sueño estarán, seguramente, los buenos cofrades santiaguistas, después de esas noches de natural expansión y divertimento. Numerosa y abigarrada ha sido la concurrencia que ha gozado de tan baratos festejos en la calle de Calderón de la Barca. Las bandas provincial y municipal ejecutaron brillantes composiciones musicales, y en los intermedios, venga película y pólvora y la orquesta de cuerda de Chumillas interpretando la “marcha turca”. La iluminación del barrio presentaba un aspecto fantástico, y el adorno de las fachadas muy vario y con gusto”.

-Comentabas que había premios para las mejores fachadas adornadas.

Informaba el periódico que “adjudicarónse los premios a las señoritas de Monjas y señora de León, número 29 de la calle del Agua, por una esbelta góndola veneciana de trece metros de largo, hecha con margaritas y pensamientos; el segundo al peluquero señor Torremocha, figurando en la fachada, la presidencia y dos palcos de una plaza andaluza; el tercero al señor Picazo (D. Federico), por hacer de cada balcón una hermosa “corbeille”, y el cuarto, de planta baja, a la viuda de Bernabé Box, camisería, por un parterre granadino”.

-Noches de verbena de aquellos veranos conquenses de nuestros abuelos y tatarabuelos.

Termina la croniquilla del periódico conquense señalando que “a la una y media quedose en la arena la gente de tronío, y la del alba llegó entre copas, churros y mazurqueos y buen humor. Por el despacho de la Junta organizadora, que lucía una fantástica iluminación con un hada de buena pantorrilla, obra del señor Romero, desfilaron numerosos amigos y vecinos a testimoniar su gratitud y a saborear la buena zurra”. Era costumbre en el día de Santiago celebrar festejos taurinos por los distintos gremios de la ciudad: comerciantes, aserradores, camareros, etc. En 1915, por ejemplo, se celebró la novillada a beneficio de las Mutualidades, en la que actuaron los diestros Rafael Vega “Veguita” y José Moreno “Chatín”, en la plaza de toros de Caballer, situada  en el paraje de la Casa Blanca, no Casablanca como se dice ahora.

La becerrada del dia de San Pedro de 1944
La becerrada del dia de San Pedro de 1944

-Ya vamos viendo que en todas estas tradiciones los toros no faltaban…

Pues sí, hablando de toros, encuentro una reseña del año 1944, de una becerrada organizada de la Hermandad de San Pedro Apóstol, que por cierto celebrará en la tarde-noche del próximo 28 de junio las Vísperas con el reparto de zurra y patatas asadas en el Trabuco. En ese festejo actuaron conocidos conquenses, que en sus años jóvenes tuvieron inquietudes taurinas como Amadeo Villar, Aurelio Cabañas o Mariano Castellanos, con un cartel tan llamativo como original: El Retal, El Niño del Lápiz, El Virutas, El Emperador, Cartillitas y El Salvaje. Además había un sorteo con estos premios: una cabra, una bicicleta de señorita, una muñeca, una bicicleta de caballero y el último becerro lidiado y muerto en la plaza. Imaginamos al ganador de la cabra saliendo de la plaza. Eso sí, uno de los becerros lidiados fue enviado a la Casa de la Misericordia. Al menos pudieron comer carne guisada por San Pedro, ya que por San Vicente les daban jamón. Era una vez al año, y siempre mirando al cielo por si llovia, pues reza el viejo aforismo que “agua por San Juan, quita vino, resta aceite y no da pan”.

Gracias, José Vicente, por haber sacado hoy de tu Desván estas verbenas. Es una pena que se haya perdido la de San Juan en Cuenca, Hasta el pròximo programa que será después del verano.

 

 

 

 

 

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