“Esto es lo más grande”

Mantillas blancas por las calles de Puebla de Almenara, en día de fiesta grande. Foto: Josevi
Mantillas blancas por las calles de Puebla de Almenara, en día de fiesta grande. Foto: Josevi

Con esta frase que encabezamos el titular, se resume la importancia que puede tener para el vulgo popular cualquier acontecimiento o evento que se celebre en una población, ya sea anual o excepcional, religiosa o civil, aunque en mayoría suele suceder en los fastos del calendario litúrgico. “Esto es lo más grande” lo pueden decir, por citar algunos ejemplos de fiestas famosas, los romeros de la Blanca Paloma del Rocío en Almonte, los corredores de San Fermín en Pamplona o las 40.000 personas que se dan cita en la “tomatina” de Buñol. En España contamos con fiestas para dar y tomar de la más rancia tradición  que, al socaire de los tiempos, mantienen su vigencia.

En Cuenca tenemos fiestas y tradiciones donde la frase de “Esto es lo más grande”, que tanto le gusta decir a Miguel Ángel Quejido desde su puesto de fino observador, se repite una y otra vez. Comenzando en Valverde de Júcar con sus moros y cristianos del Santo Niño, además de Valera de Abajo, la Endiablada de Almonacid, la Semana Santa de Cuenca con su día álgido de Viernes Santo de Turbas, para seguir con la Venida de Rus en San Clemente, la romería de Urbanos en Torrejoncillo, los juanistas y quiterios de Huete, las romerías de septiembre de las vírgenes de Tejeda, Misericordia, Consolación, Ángeles y Riánsares, en Garaballa, Puebla de Almenara, Iniesta, Cañada del Hoyo y Tarancón, respectivamente, para concluir con el Vítor de Horcajo de Santiago, y otras fiestas de no menos importancia de nuestra amplia geografía provincial.

“Esto es lo más grande”, decían una y otra en Puebla de Almenara con ocasión de las Bodas de Oro de la Coronación de la Virgen de la Misericordia, hecho acaecido el 7 de septiembre de 1961, y celebrado con adelanto el pasado 27 de agosto por exigencias de fechas, pues este 2011 es un año “de lo más grande”, y no sólo porque tendremos el día 11-11-11, que además será viernes, sino por excepcionales celebraciones. En la Puebla se dieron cita seis mil personas con participación de más de treinta pueblos de la comarca y de zonas cercanas de Toledo y Madrid. Dieron los puebleños una lección de organización y de estar a una como en Fuenteovejuna, ayudados por los impagables servicios de los voluntarios de Protección Civil, siempre al pie del cañón en esta feria de pueblos.

Si en Puebla se celebraban Cincuenta años de un acontecimiento mariano del que nos queda una joya de pieza literaria, escrita entonces por Raúl del Pozo, en breve tendremos “lo más grande” en Sisante con la procesión del Nazareno de la Roldana, que sale cada cien años, que va a congregar a miles de personas el día 14, y también en las tierras de Moya con el Septenario que tiene lugar cada siete años. Imágenes y danzantes en una vistosa tradición que se extiende de Garaballa a Moya, por todo el Marquesado, con la Virgen de Tejeda como blanca paloma. Dirán allí que “esto es lo más grande”. Como lo dicen habitualmente los moradores de cualquier sencillo pueblo de nuestra provincia, con medio centenar de habitantes durante el año, que se triplica en el tiempo de verano, cuando el campanil repica a fiesta y sale, a la calle el patrón del lugar, y la plaza de toros de talanqueras luce sus banderitas de fiesta y las mujeres lucen su mantilla. España cañí y España cañón. Vamos, lo más grande.

 

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