Gestos y gestas para la segunda puerta grande

Fandiño, El Gallo y Escribano. Foto: Julio Palencia.
Fandiño, El Gallo y Escribano. Foto: Julio Palencia.

POR VEZ PRIMERA UN MATADOR DE TOROS REGALA EL SOBRERO EN LA PLAZA DE CUENCA: MANUEL ESCRIBANO

La segunda corrida de la Feria de San Julián estuvo repleta de grandes emociones. Los dos matadores de toros, Manuel Escribano e Iván Fandiño, y el novillero local Aitor Darío “El Gallo” abandonaron a hombros la plaza de toros de Cuenca por la puerta grande que da acceso al Paseo de Chicuelo II. El sevillano cortó las dos orejas al sobrero que regaló, entrando de lleno en la afición conquense. El vasco, firme y valeroso, cortó una oreja a cada uno de su lote. Y el joven conquense, que sufrió una fuerte voltereta, se recompuso para cortar dos orejas y salir también a hombros.

Plaza de toros de Cuenca. Domingo 23 de agosto de 2015. Segunda de la Feria de San Julián. Poco más de media entrada en tarde agradable. El torero sevillano Manuel Escribano, que suplí a Fortes, hizo el paseíllo montera en mano por ser su primera actuación en Cuenca.  Se lidiaron cuatro toros de Antonio López Gibaja, de justa presentación y un toro (7º) y dos novillos (3º y 6º) de José Vázquez, bien presentados  y de juego desigual. Destacó el buen segundo de Gibaja en la muleta de Fandiño. Peso de los toros: 505, 465, 523, 540 y 520 (sobrero regalo). Novillos: 430 y 425 kilos.

Manuel Escribano (azul marino y oro), estocada: ovación con saludos; estocada,  ovación con saludos; estocada y tres descabellos: dos orejas tras aviso en el séptimo que regaló.

Iván Fandiño (barquillo y oro), pinchazo sin soltar y estocada: oreja; estocada: una oreja.

Aitor Darío Pastor “El Gallo” (morado y oro), cuatro pinchazos sin soltar y estocada:  oreja tras aviso;  media estocada y cuatro descabellos:  oreja.

Parte médico de Aitor Darío “El Gallo”: Politraumatismo, traumatismo facial en malar y mandibular izquierdo, traumatismo torácico, traumatismo en miembros inferiores y herida por asta de toro en región mandibular. Se le ha realizado exploración neurológica y general, así como sutura de la herida. Pendiente de estudio radiológico. Fdo. Dr. Atilano Izquierdo.

Aitor Darío "El Gallo". La imagen  lo dice todo. (Foto Julio Palencia)
Aitor Darío «El Gallo». La imagen lo dice todo. (Foto Julio Palencia)

Presidió el festejo Emiliano García, que autorizó que el espada sevillano Escribano regalase el sobrero. La corrida mixta fue ofrecida en directo por CMT con la narración de José Miguel Martín de Blas y Cristina Sánchez.

TARDE DE GESTOS, REGALO DE UN SOBRERO Y REPARTO OREJIL

La puerta grande siempre es el final feliz para un festejo taurino, sobre todo para los tres diestros participantes y sobre todo para el público que haya podido disfrutar de su desarrollo, porque se entiende que las orejas que da (o regala) el presidente son por mayoría petición del público. Y eso es lo que ocurrió en la segunda de feria, que podemos resumir en tarde de gestos, con la actitud de Escribano, nuevo en plaza, que se ganó al público; de un trabajador y serio Fandiño, y de un corajudo novillero como “El Gallo”, que sufrió un tremendo golpe que le hubiese dejado KO, pero que salió raudo y veloz de la enfermería para “comerse” al culpable de sus moraduras en el rostro. De haber matado mejor a sus oponente otro gallo hubiese cantado en la balanza de trofeos.

Manuel Escribano. (Julio Palencia)
Manuel Escribano. (Julio Palencia)

Manuel Escribano pechó con el peor lote del encierro. Hizo lo que pudo ante sus dos oponentes, lucido en algunos lances de capa y sobre todo en el tercio de banderillas. En su primero destacó el par al violín al quiebro, abreviando en la muleta. En el cuarto, con saludo capotero de rodillas, tampoco tuvo opciones, aunque volvió a lucirse con los garapullos, de poder a poder, asomándose al balcón y sentado en el estribo en suerte de mucho riesgo. Mató bien a los dos y en ambos casos saludó desde los medios las cariñosas ovaciones.

Viendo el desarrollo del festejo y que el sobrero era del hierro de José Vázquez, Manuel Escribano pidió lidiarlo y el público le dedicó una cerrada ovación. El de Gerena recibió a “Expresivo” con una larga cambiada de rodillas y lances a la verónica con enjundia.

Par al violín de Escribano. Jjulio Palencia)
Par al violín de Escribano. Julio Palencia)

En banderillas hizo vibrar al público, sobre todo en el tercer par al hilo de las tablas. Tras su segundo brindis al respetable Escribano inició la labor muleteril de rodillas, forzando la embestida, pues “Expresivo” no se expresaba que digamos embistiendo y le sacó meritorias tandas con la derecha y el de pecho, con mucho oficio y torería. La estocada no surtió rápidos efectos y descabelló tres veces. El público estaba con él y después de tanta insistencia el presidente le facilitó la llave de la puerta grande.

Iván Fandiño. (julio Palencia)
Iván Fandiño. (julio Palencia)

Iván Fandiño fue el más lucido gracias a su tesonero esfuerzo y mejor lote del encierro de López Gibaja. Demostró buen hacer, torería y en algunos pasajes, como en su primer toro, se lució en series de redondos; por la izquierda hubo menos lucimiento y volvió a los derechazos en la faena brindada al público. Con el quinto, de incierta embestida, Fandiño se tuvo que emplear. Brindó su faena a “El Gallo” para darle ánimos, y a base de tandas cortas sacó faena sobre ambas manos con la severidad y temple que le caracteriza. Una oreja en cada toro le abrió la puerta grande.

El novillero conquense Aitor Darío “El Gallo” nos tuvo a todos en vilo desde que nada más empezar con el saludo capotero se le vino encima el novillo “Dichoso” (dichoso nombrecito), que le dio un topetazo en la cara y ya en el suelo hizo por él. Volaron los capotes, las asistencias y Fandiño tiró del rabo. Con rapidez se llevaron a “El Gallo” a la enfermería.

"El Gallo", valentía y torería. (Julio Palencia)
«El Gallo», valentía y torería. (Julio Palencia)

De la lidia se estaba encargando Ismael Pastor, de Villar de Olalla, con excelente brega. Había que picar al novillo y banderillear. El sobresaliente, Sergio Sánchez, empezó a tomar las riendas, pero en pocos minutos apareció “El Gallo” por el callejón, con la cara morada, ensangrentada, sin chaquetilla, dispuesto a todo. Ismael Pastor banderilleó bien y Aitor brindó al público. La plaza era un clamor de ánimo y apoyo.

“El Gallo” superó la adversidad y pese a sus golpes y magulladuras, realizó una faena tan meritoria como artística, sobre todo por la izquierda, al natural, con mucho gusto. Tiene concepto de toreo bueno, pero debe mejorar la suerte suprema. Pese al fallo con los aceros el público pidió la oreja.

En el sexto salió de nuevo con arrestos, luciéndose en apretadas verónicas, rematada con la media revolera. Al llevarlo al piquero, fue arrollado por “Decisivo” y todo quedó en el susto, sufriendo otra cogida sin más complicaciones que la rotura de la taleguilla Ismael Pastor.

Brindó “El Gallo” su faena al equipo médico y de nuevo volvió a estar corajudo y torero el novillero conquense, que inició su labor sometiendo al novillo con unos doblones. Se lució en el toreo al natural y en tandas cortas y efectistas sacó una buena faena. El acero le privó de mayor premio, pero la oreja fue pedida con insistencia.

Lo dicho, tarde de gestos, de gestas y con el regalo del sobrero el palco se sumó a la oferta del paisanaje y todos tan contentos. Cada festejo tiene su historia.

CHICUELITO

 

 

 

 

 

 

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