Fútbol navideño

La Navidad ofrece desde hace unos años un paréntesis en el deporte, salvo en aquellos casos en que por falta de fechas ha de jugarse un partido suspendido en su día como ocurría en la tarde de ayer en el campo “Virgen de la Loma” de Campillo de Altobuey (Campillo, 1; Guadalajara, 2). Con el deporte en su lugar de descanso navideño en estas fechas entrañables, los equipos aprovechan el parón para reflexionar por si es necesario llevar a cabo algunas altas y bajas, en tanto que los lesionados se recuperan. Sin embargo, hasta hace pocos años había jornada de Liga en estos días, bien el día antes o después de la Navidad o en Año Nuevo. Vamos a contarles algunas anécdotas ocurridas en partidos celebrados con fondo navideño.

EL DIA DE LOS INOCENTES EN CIEMPOZUELOS

Se celebraba un 28 de diciembre, día de los Inocentes, el partido de Liga de Primera Regional Preferente Ciempozuelos-Conquense. Teníamos noticia de que ya no se jugaba el partido en el viejo campo, sino en otro preparado al efecto. El partido estaba fijado a las doce y sobre las once de la mañana, de un día soleado, pero frío, llegamos a Ciempozuelos. Antonio, que presumía de tener un buen olfato para llegar a los campos, dice en voz alta a los somnolientos viajeros: “¡Ahí está el campo!”. En efecto, unas tapias blancas rodeadas de coches aparecían a nuestra vista.

Bajamos del coche los cinco viajeros y como por arte de birlibirloque se abrieron unas amplias portadas desde las que se divisaba un terreno de juego al fondo; en la puerta, un señor con más cara de despistado que nosotros. “¡Buenos días, jefe, y feliz Navidad!”, saludó Antonio al tiempo que mostraba su carné de prensa. “¡Buenos días nos dé Dios, caballeros!”. Pasamos y nos quedamos en la puerta. Antonio se fue escaleras abajo buscando a alguien que le dijese dónde estaban los vestuarios.

La música navideña sonaba en el exterior del patio de juegos, que era realmente lo que era, ya que estábamos en el mismo Psiquiátrico. Los Reyes Magos desfilaban por un corredor en solemne comparsa de magos, pajes y frailes de San Juan de Dios. El ataque de risa que nos dio fue monumental. De manicomio, vamos. Antonio pregunta a uno de los frailes y por las señas advertimos el error; al momento saltan al terreno de juego del patio decenas de enfermos mentales para jugar un partido de fútbol con camisetas de mil colores. “¡Vámonos de aquí, que nos quedamos!”. Muertos de risa, pero con la cara colorada, salimos del Psiquiátrico.

Cuando llegamos al campo de fútbol acababa de empezar el partido. Un partido inolvidable, porque el verdadero “manicomio” era ese encuentro con 24 tarjetas amarillas, tres expulsados, la pelea entre los hermanos Frial (uno en el Conquense y otro en el Ciempozuelos) y algunos detenidos por parte conquense, aunque en pocos minutos la Guardia Civil solventó los ánimos encrespados. El día de los Inocente fue completo.

AÑO NUEVO EN «LA MINA» DE  CARABANCHEL

En otra ocasión, la jornada de Tercera División se disputó en la tarde del 31 de diciembre, pero el Carabanchel no quiso cambiar el partido y tuvo que jugar el Conquense el día 1 de enero, a las doce de la mañana, en el campo “La Mina” de Carabanchel. ¡Menuda Nochevieja! El madrugón fue de órdago con niebla incluida, sobre todo para los jugadores Ramón, Arguisuelas y Hortelano, que se desplazaban desde Cuenca, como José Luis Pinós, Fernando Saiz y quien suscribe, que cubríamos la información para el periódico. Dado que era el único partido que se jugaba todo el mundillo madrileño de Tercera se dio cita en Carabanchel. Empató el Conquense a un gol con gol de Lama a cuatro minutos del final, aunque Serna había fallado un penalti en el minuto 5 de partido.

PARTIDO DE NOCHEBUENA EN «LA LOMA» DE CAMPILLO DE ALTOBUEY

En otro partido navideño, un 24 de diciembre, el Conquense tuvo que jugar en Campillo de Altobuey un partido aplazado en su día por la lluvia. El ambiente navideño no faltó en este encuentro como en todos aquellos que se disputaban por estas fechas, con villancicos a través de los altavoces. Felices fiestas y prosperidad en el 2000 que nos viene a pasos agigantados.

José Vicente ÁVILA

«El Día Deportivo», 27 de diciembre 1999

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