Esperanza

El domingo 19 de diciembre es el domingo de la Esperanza, con la Navidad a la vuelta de la esquina. Esperanza en el 2000 que nos anuncia su llegada con “efectos” y sin “defectos”. La Cuenca prenavideña se deja notar en el ambiente de escaparates y actos culturales, belenes acá y allá, en conventos, iglesias y palacios, como el de la Diputación, donde se ofrece una magnífica Exposición de la Asociación de Belenistas. Toda Cuenca es un Belén en sí desde el Cerro del Socorro, pese a la Plaza Mayor levantada en sus entrañas y sin árboles. Encontramos a Gustavo Torner, nuestro insigne y premiado artista de las Bellas Artes, en la puerta de las Petras, iglesia conventual que es como un joyero tras su restauración. Saludamos a un Torner serio, tremendamente dolido por la imagen de Cuenca que “desaparece” en el Casco Viejo.

Plantea sus dudas sobre el nuevo pavimento con la verticalidad de la Plaza, desnuda de sus acogedores árboles. “Feliz Navidad, sin árboles en la plaza”. Gustavo nos habla de las enredaderas secas que son un peligro de incendio en las cercanías de su estudio de la Ronda de Julián Romero. “Cortan los árboles vivos y dejan las hojas muertas”, comenta con dolor en sus palabras. Queda la esperanza de que en breves fechas los árboles vuelvan a poblar esta Plaza Mayor que cambiará su faz solar. Tiene que ser para bien. Pero aquí queda la queja y el lamento de un artista con sensibilidad como Gustavo Torner.

Domingo de la Esperanza con función religiosa en las Petras que organizan al alimón la Hermandad de la Esperanza que desfila en la procesión del Perdón y el Colegio de Agentes Comerciales. Contemplando la imagen de la Esperanza, de Martínez Bueno, en su “puesta de andas” en la iglesia conventual, con el cercano belén de las Petras, montado con todo el amor por las monjas que asisten al oficio religioso desde “la reja”, recordamos aquella estampa navideña que dibujó el grabador Aristizabal con los Reyes Magos ascendiendo por las Casas Colgadas, donde estaba colocado el Nacimiento, acompañados a los lados por los nazarenos de Cuenca: Nacimiento y Pasión. Navidad y Semana Santa en la iglesia conventual. Como en tantas de Cuenca en estas fechas.

VILLANCICOS DESDE EL ESTADIO

Camino de La Fuensanta suenan las notas de villancicos desde los altavoces del Estadio. Van a jugar el Cuenca y el Valdepeñas el último partido del 99 que se nos va a golpe de efectos 2.000. Por San Antón, en la tarde plomiza de las cuatro y cuarto que señala Mangana, observamos el Júcar, verdoso, tranquilo, como rezumando la quietud del paraje a esa hora de la sobremesa; los patos juegan entre las quietas aguas y viene a la memoria ese villancico conquense de Agapito Salamanca (que en paz descanse), que nos cantaba desde Villamayor de Santiago: El Niño Dios ha nacido / en la Torre de Mangana, / y los conquenses han ido / allí a cantarle la nana. / ¡Pero mira cómo saltan / los peces en el Júcar!…”

Los que saltan son los patos, que le dan a nuestro río esa postal navideña desde el Puente de San Antón con esa Mangana de la nana al fondo. Y en La Fuensanta, entre villancicos y reparto de rosquetes, resoli y cazalleja, la victoria para el Cuenca ante el vino de Valdepeñas. Desde Binéfar llegan buenas noticias del Conquense que gana por 0-1, pero le empatan en el último minuto y de penalti. Cosas del fútbol. Esperanza hay que tener en este domingo en que la Navidad se acerca a toda prisa con el “Gordo” de la Lotería abriendo paso. Suerte, paz y felicidad. Que no es poco.

José Vicente ÁVILA

 “El Día Deportivo”, 20 diciembre de 1999

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