Del otoño conquense (y la pregunta de ‘casas colgantes’)

Esplendoroso domingo otoñal este 17 de octubre, luminoso, que llena las calles de la ciudad de paseantes. Carretería recupera un poco ese paseo dominical, después de misa de doce, pues la urbe urbana ha crecido tanto como lo hacen los mozalbetes, ellos y ellas, sin que apenas nos demos cuenta. Tiene Cuenca tantos lugares cercanos para el paseo dominical de un domingo soleado de otoño, que las gentes caminan de un lado para otro para contemplar ese paisaje dorado que se ofrece, entre la caída de la hoja, y con esa bonancible temperatura del mediodía, tras un fresquito amanecer. Es el otoño de Cuenca que ve amarillear sus chopos, lentamente, sin que apenas hayan aparecido las lluvias para desgracia de los buscadores de níscalos y setas. “Este año no tenemos hongos”, es la frase repetida.

Pero por si Carretería y los parques el paseo familiar se inunda con cochecitos de niños, en el Casco Histórico continúa cada fin de semana esa feliz avalancha de visitantes y de bodas sabatinas. De trajes y trajines se viste la tarde del sábado de bodas, con final obligado de copeo en “la calle” de tantos puntos de encuentro del soplen y marchen. De madrugada, el Servicio de Limpieza se gana el título mundial de la limpieza con la misma celeridad que Pedrosa, nuestro campeón de motociclismo que nos llena de orgullo.

ENCUENTRO DE DULZAINEROS DE RADIO KOLOR

El domingo, el Casco Antiguo parece vestir sus mejores galas. No hay furgones de carga y descarga, el tráfico tiene otro concepto y las gentes caminan por la Plaza como disfrutando. Acompañan el solecete  y los sonidos dulzaineros del Encuentro que ha organizado Radio Kolor. Tiruraina y los alcarreños “Kalabera” alegran el mediodía frente a la fachada catedralicia, entre jardineras, bolardos, bancos, cochecitos de niños y turistas. Frío a la sombra.  “¿Oiga, para ir a las casas colgantes?”. La pregunta, por tan repetida, nos obliga a explicar que se dice Casas Colgadas.

DIBUJO TITULADO “CASAS COLGANTES”

Nos pica la curiosidad y en ese mundo infinito que es Internet hacemos la pregunta en el buscador; por ejemplo en “Google”: Nada menos que 652 referencias nos salen sobre las “casas colgantes”. Repasamos páginas y páginas de los periódicos más importantes de España y de páginas de turismo. Entre la búsqueda, una pequeña sorpresa. El pintor almeriense José Morales Alarcón, nacido en Fiñana en 1901, y fallecido en 1983, tituló un dibujo a carboncillo con el nombre de Casas Colgantes. Al cumplirse el centenario de su fallecimiento, se le ha dedicado una página web en la que se está “colgando” su obra. Así, José L. Peral Morales, que reside en México, ha facilitado la reproducción del dibujo “Casas Colgantes” (Cuenca), de este pintor almeriense, acompañado del siguiente texto:

“Este dibujo me lo regaló mi tía Martirio Morales cuando yo era un mocico de 12 años; siempre me acompañó en mis cambios de casas, en Madrid, México D.F. , Vancouver, Canadá y San Francisco, California… y estaba en la cabaña de Valle de Bravo con un marco rústico cerca de la gran chimenea. Es un carboncillo sobre cartulina de dibujo Guarro de 27×22 cm. Yo me imagino que este dibujo lo hizo José Morales allá por mil novecientos cuarenta y tantos… cerca de 1944… o quizá antes. Debe haber sido uno de esos regalos que hacen los novios. Mi tía Martirio me lo dio con mucho cariño como algo especial”.

Y como algo especial nos permitimos publicarlo este lunes de otoño para deleite de los lectores y también como homenaje a este pintor de Fariña (Almería), cuyo centenario se celebró hace tres años. Como bien escribía José García Nieto en un artículo titulado “Primavera en Otoño”, esta es la época en que se inician los cursos, las temporadas. Y exclamaba en verso: “Siempre cuando el otoño asoma / siento un floral sentimiento / en lo mejor que de mí soy / en lo que de mí mejor siento”. José García Nieto, que escribió de Cuenca por su amistad con Federico Muelas, expresaba además su amor por las ciudades y las cosas en los colores: “Asturias de rosa, Toledo de lila, Cuenca de amarillo… “. Otoño conquense con sus chopos hilados dorados y sus Casas Colgadas. O colgantes, como preguntan y pintan…

José Vicente AVILA. El Día de Cuenca, 18 de octubre de 2004.

 

 

 

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