Ya es Primavera

Recordábamos el lunes anterior el aforismo popular de que “marzo varía siete veces al día” y bien que es verdad cuando la Primavera está a la vuelta de la esquina del calendario. Estos días de mediados de marzo los primeros soles han hecho brotar los almendros en flor y dejar la ropa de abrigo durante un par de días en el armario; las gentes han llenado Carretería en los paseos vespertinos y los escaparates han empezado a lucir la moda primaveral que viene rebosante de colores: naranjas, fucsia, verdes, amarillos en la amplia gama de tonalidades. Pero no ha querido el invierno despedirse sin más y nos ha querido demostrar en este puente de San José y del Día del Padre, que el frío existe como existen Teruel y Cuenca. O Valencia, en Fallas, con nuestros Utiel y Requena. Frío sabatino de “matacabras” serrano para llegar a un domingo de ambiente templado, regado en la noche con esa “agua de mayo” para las primeras siembras.

EL “PUENTE DE SAN JOSÉ”. PRELUDIO  NAZARENO

Este “puente” de San José de los pepes y los papás, de las pepas y los pepitos, ha sido como un preludio, a nivel hostelero, de la Semana Santa que tenemos para dentro de unos veinte días, con los desfiles en la calle, porque en lo que se refiere a actos nazarenos se repiten no sólo los fines de semana, sino casi a diario, en lo que viene a ser como la gran fiesta de Cuenca.

Debates y puestas en escena para enriquecer la tradición con la que Cuenca conmemora la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional desde hace 25 años, aunque no figure ese dato en el impresionante cartel de Miguel Zapata, y no por culpa suya, sino por quien edita y organiza. Es un lapsus que se viene repitiendo en los últimos años y que no tiene razón de ser.

Si ya de por sí la ciudad suele tener un alto nivel de ocupación en los fines de semana, en este “puente de San José” se ha vuelto a llenar, teniendo en cuenta además que en las últimas fechas han abierto sus puertas nuevos hostales, pensiones y casas rurales. Gentes de allá para acá buscando donde buen comer. El turismo tiene en Cuenca parte de su futuro, máxime con la puesta en marcha de las infraestructuras ferroviarias y de autovías.

Si la puesta en marcha de hoteles y restaurantes siempre es buena noticia, por aquello de la creación de puestos de trabajo, también es digno de resaltarse la iniciativa privada en pequeños establecimientos, pero grandes en su calidad. En la capital acaban de abrir sus un hostal en la Avenida de la Virgen de la Luz (antiguo Bar Olivares) y otro en la calle de Colón.

HOSTELERÍA EN ARCAS

En Arcas, localidad que crece día a día, con su iglesia románica en la que puso sus ojos y su ayuda Ángeles Gasset, y es sede de uno de los conciertos de la Música Religiosa, se acaba de inaugurar el tercer hostal. No hace muchos meses era Juan Ramírez quien plantaba sus reales hosteleros en esta cercana localidad a Cuenca, una vez que el Club Serranía, y todo su contorno, pasarán a formar parte de un ambicioso plan urbanístico.

Ahora ha sido la familia Barambio Odriozola la que acaba de poner en marcha un hostal tan sencillo como coqueto, con garaje incluido, bar y restaurante, con el nombre de La Dehesa. Y todo ello con visos de doblar en un futuro muy próximo el número de las doce habitaciones. Se le veía feliz al alcalde de Arcas, Pedro Ruiz Abarca. Un buen paso para la hostelería conquense, que no se va a quedar atrás ni mucho menos, con aperturas de hoteles en la ciudad y nuevas iniciativas en los pueblos cercanos del citado Arcas, Villar de Olalla y en la Serranía. Lo dicho, el primer gran puente festivo del año ha puesto el cartel de “no hay billetes” en Cuenca, y su provincia, además de la Serranía y El Hosquillo. Ha llegado la Primavera. Y los turistas.

José Vicente ÁVILA. El Día de Cuenca, 20 de marzo de 2006

 

 

 

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