Navidad sin Mari Luz

Cada Navidad, los villancicos de Federico cobran vida por la sencillez de sus letras y, sobre todo, porque Federico Muelas quiso universalizar estas estrofillas de amor al Niño Dios en las personas y los oficios. De tal manera, que cada ser humano tenía su cancioncilla navideña, como canción de cuna, para ese Niño divino nacido entre pajas en el humilde portal de Belén. Incluso tituló Federico un villancico que llaman de las nuevas gentes: “Hacia el portal se encamina / gente nueva entre pastores. / Triunfan los fuertes olores: / tinta de imprenta, bencina… / ¡Oh mis delgados senderos / de serrín, hacia Belén! / Vosotros entre corderos / y rabeles y panderos, / nuevos oficios… / Amén”. En el libro “Ángeles albriciadores”, Gerardo Diego escribía en el prólogo que “Federico es puntual todos los años. Cada diciembre parece un poco más alto. Crece, crece como su Cuenca, ciudad de pie, casi en vuelo y, por supuesto, sin más tejado que el mismo azul”.

Y Federico declama sus villancicos conquenses asomado al mismo puente de San Antón, mirando a Mangana, donde en el lecho del río Júcar un año se instaló un Belén en balsas. El Júcar quieto, para no despertar al Niño. Los gancheros, en su día, eran como los pastores de Belén en su caminar por las aguas de troncos y maderos. Y recita Federico en su villancico conquense: “Por la Puerta de San Juan, / que abierta le esperó siempre, / abierta de par en par. / Desde estas ventanas altas / en volandas de cristal. / Desde estos chopos desnudos / que ven las aguas pasar. / Mirad bien: donde la estrella / descansa su vertical. / Allí el Niño que sonríe / aun cuando aterido está…”.

PEDRO MERCEDES: “…Y EL NIÑO HIZO PUCHEROS…”

Pedro Mercedes, nuestro gran alfarero de las Ollerías de San Antón, tuvo su particular visión de la Navidad en sus dibujos que destilan ternura, paz y amor, con la figura del Niño entre pucheros de barro y el fondo de las Hoces y el Tormo Alto. En uno de sus dibujos aparece el Niño jugando con los pucherotes y toricos ibéricos que amasa el alfarero en el torno. Y el propio Pedro escribe su villancico: “En el Portal de Belén / adorando al Niño estaban / el herrero, el zapatero y el carpintero / como no estaba el alfarero / el Niño hizo pucheros. / Aquí en mi alfar estoy / haciéndote para ti Niño Jesús / mi primer botijillo, el primero / para que juegues con él / y bebas lo mucho que te quiero”.

El paisaje de Cuenca es como un Belén viviente y los nacimientos de musgo y toza se repiten en escaparates y en las propias casas. En Diputación los belenistas de Cuenca mantienen cada año ese monumental Belén del Nacimiento de Jesús y su vida en Nazaret, con la Pasión y Muerte, que la propia ciudad de Cuenca representa cada Primavera en la Semana Santa.  Nacimiento y Muerte en el hermoso Belén que se presenta en el salón principal de la Diputación de Cuenca. Belenes aquí y allá.

SIN BELÉN DE LA SANTA CENA EN LA CATEDRAL

No vemos este año ese hermoso Belén que los hermanos de la Santa Cena colocaban en los últimos años bajo el Arco de Jamete de la Catedral, junto al “paso” en el que Judas niega a Jesús y mira para otro lado. Mari Luz González, Armando Martorell, Julián Recuenco y tantos hermanos de la Cena montaban ese Belén que en esta Navidad, de manera muy especial, echamos muy de menos.

MARI LUZ GONZÁLEZ, MUERTE EN LA CARRETERA, CAMINO DEL BELÉN VIVIENTE

 

Mari Luz González López, se nos ha ido para siempre con su simpar simpatía y con su vitalidad. Un accidente de tráfico segó su vida, que se fue apagando poco a poco en un hospital de Albacete. Viajaba hasta su Valdecolmenas natal para preparar el Belén Viviente. La carretera se cobró una vida más, como todos los días se las cobra en un suma y sigue, que no hay forma de parar. Cada año desaparece un pueblo en España con más de cinco mil conductores que no pueden volver a casa por Navidad. El dato es tan frío como revelador y parece que no hay conciencia de ello. “El tabaco mata”, se lee en las cajetillas. ¿Y el coche? ¿Y la sinrazón de la velocidad inadecuada?

Mari Luz González López, que el día 1 de enero iba a cumplir 37 años, nos deja sumidos en el dolor de una joven esposa, madre de dos hijas que siguen la vitalidad de la madre; cuando llegaba la Semana Santa preparaba túnicas y capuces, limpiaba imágenes y desfilaba en la procesión con su familia y amigos.

En San Mateo era la gran animadora de la peña “Enemigos del agua” junto a su esposo Clemente y toda la familia Martorell. Tanto era su cariño por la fiesta más genuina de Cuenca, que en octubre pasado entró a formar parte en la junta directiva de la Asociación de Peñas de San Mateo, supliendo a Álvaro Barambio.

Y ahora, en vísperas de la Navidad, colaboraba con su familia en el Belén de su Valdecolmenas de Abajo natal donde este pasado 22 de diciembre la iglesia se quedaba pequeña para despedir a Mari Luz González López, con una larga comitiva hasta el pequeño cementerio, encabezada por los guiones de la Santa Cena, en tarde fría invernal y de tristeza.

Y en su recuerdo, nos viene a la memoria la estrofa de un villancico de Federico: “Qué tristemente arrastraba / su sierpe el río. Caían / los pies de la alborada / como tristes gotas frías… / Todos sin saber por qué / lloran a lágrima viva. / ¡¡Bajo su cruz de luceros / el Dios-Niño sonreía!!”. Descanse en paz Mari Luz González López.

José Vicente AVILA. El Día de Cuenca, 26 de diciembre de 2005

 

Deja un comentario