40 años de Arte

José Vicente AVILA
José Vicente AVILA

Celebramos estos días los cuarenta años del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, como uno de los grandes acontecimientos que vive la ciudad, imbuida en decenas de actos hasta diciembre en el décimo cumpleaños de la declaración de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Precisamente desde el 28 de junio y hasta el 17 de diciembre, va a estar abierta al público la Exposición “La Ciudad Abstracta. 1966: El nacimiento del Museo de Arte Abstracto Español”. En las vísperas del acontecimiento dedicamos esta columna al recuerdo de lo que ha supuesto para Cuenca contar con este Museo, gracias de manera especial a Fernando Zóbel y Gustavo Torner, y a la buena disposición de Rodrigo Lozano de la Fuente, que era alcalde de Cuenca cuando se gestó la idea que él alentó. En la exposición podemos apreciar las tres grandes llaves de la puerta de las restauradas Casas Colgadas, y cómo el propio Rodrigo Lozano intenta abrir la puerta con no poco esfuerzo.

Dos años antes, en 1964, el alcalde Lozano había encargado el proyecto de restauración con el fin de adecuar las Casas Colgadas para Museo de Pintura, Escultura y Biblioteca. Cuando Fernando Zóbel recibió la noticia en Manila escribió una carta de agradecimiento al alcalde de Cuenca el 10 de enero de 1964 en la que terminaba diciendo “aunque estoy en Manila, no pienso más que en Cuenca y en el Museo”.

UNA BIEN MONTADA EXPOSICIÓN CON SEIS APARTADOS

La bien montada Exposición, en sus seis apartados, nos da idea de cómo se fue gestando el Museo, la sencillez de su inauguración en una ciudad de provincias que apostaba por el Arte y todo lo que ha supuesto para el Museo en estos cuarenta años con una miscelánea de fotografías, libros, pinturas, escritos, carteles, recortes de prensa de todo el mundo, revistas de artes y los audiovisuales que recogen la voz y la imagen de sus protagonistas, con la figura central de Fernando Zóbel, Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Antonio Saura, Antonio Lorenzo, Sempere y tantos pintores que se fueron sumando para dar vida a este pequeño pero gran Museo.

LA VISITA DE VARGAS LLOSA DEL OTOÑO DE 1987

Bien quisiera recordar con este acontecimiento una visita especial al Museo del escritor Mario Vargas, a quien tuve la suerte de acompañar junto a Gerardo Rueda, además de la esposa del escritor peruano, Patricia, y sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana. En una amplia entrevista publicada en el número 171 de “Gaceta Conquense” de noviembre de 1987, Vargas Llosa comentaba: “Me ha impresionado enormemente no sólo la belleza imponente de la ciudad, sino también la riqueza y la elegancia del Museo. Yo había oído hablar mucho del Museo de arte moderno de Cuenca y la verdad es que está incluso por encima de todo lo bueno que había escuchado. Me parece una maravilla de calidad; creo que la selección de las presentadas es sumamente rigurosa. Pocas veces he visto un Museo donde todo es interesante y bueno; además, creo que la presentación, la disposición, el acondicionamiento del local, junto a la perspectiva maravillosa del entorno hacen que el Museo le dé a uno una impresión soberbia”.

Vargas Llosa junto a López de Osaba, Isabel Brande y José Vicente Avila. (Foto: Ramón Herraiz)
Vargas Llosa junto a López de Osaba, Isabel Brande y José Vicente Avila. (Foto: Ramón Herraiz)

Y añadía: “El Museo me parece un ejemplo de coherencia y de buen gusto; creo que es enormemente instructivo sobre lo que es todo un momento incierto de la pintura, porque aquí está representado el arte no figurativo en sus mejores exponentes. En un entorno como el de las Casas Colgadas y esta ciudad uno descubre que el arte abstracto no es enteramente abstracto; en él hay siempre unas alusiones evidentes o a un paisaje o a una cierta realidad humana. Esta abstracción pura, en realidad, no se llega a dar nunca y siempre hay alusiones a una realidad concreta, incluso a través del uso de unos simples materiales con los que trabaja el artista. En este clima, en esta atmósfera, eso se puede apreciar muchísimo mejor”. Se aprecia todos los días desde hace 40 años.

José Vicente AVILA. El Día de Cuenca, 3 de julio de 2006

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