San Isidro

San Isidro es el Patrón de Madrid, o sea, de la Villa y Corte, que lo celebra a lo grande en la Pradera del Santo y sobre todo con el  ciclo taurino más importante del mundo. Hasta los madriles acuden estos días miles de personas a sus fiestas y sobre todo a sus toros, y por San Isidro, Cuenca se llena de madrileños que buscan los aires de la paz y de la quietud. De Madrid al cielo iría el labrador Isidro, pero dejó estela en Cuenca en sus ermitas de Arriba y Abajo.

Los hortelanos y labriegos del Júcar, el Huécar y el Moscas, que dividen sus acentos nazarenos en los Huertos del Miércoles y Jueves Santo, ahora hermanados, también en Cuenca tienen sus devociones en las ermitas de San Isidro (Arriba) y de San Antonio El Largo (Abajo).

SAN ISIDRO DE ARRIBA

La ermita de San Isidro, que blanquea y se asoma a la Hoz del Júcar comenzó a construirse hacia 1729, a expensas del obispo Flores Osorio, que la bendijo en octubre de 1739, celebrando la primera fiesta de San Isidro el 15 de mayo de 1740. La Venerable Hermandad tomó carta de naturaleza el 20 de mayo de 1744, con el Memorial presentado por los labradores ante el Provisor Isidro Bustamante.

Cuenta la ermita con cementerio de la propia Hermandad y del Cabildo de la Catedral. Cada 14 de mayo se celebran las vísperas en honor del Santo Labrador, esparciendo en el recinto sagrado las hierbas aromáticas, mientas suenan mayos y canciones de ronda. En el atrio, los hermanos mayores encienden la tradicional hoguera para compartir la parvedad con los hermanos, amigos y visitantes. Quizá sea el único caso en el mundo en el que entre los rescoldos de la hoguera se asan las viandas, casi en las mismas puertas del cementerio donde descansan los hermanos que siguieron esta tradición.

Retablo de San Isidro de Arriba.
Retablo de San Isidro de Arriba.

La ermita tiene todo el encanto de lo popular, en toda su sencillez. El retablo procede del antiguo Asilo de Ancianos, hoy Museo de las Ciencias; en el año 1998, Centenario de San Julián, fueron colocadas dos tablas donadas por Víctor de la Vega, con las imágenes de San Julián y San Juan del Castillo. Bajo la imagen de San Isidro se aprecia el paisaje de la Hoz, con otras pinturas de De la Vega, tapadas por las tablas.

Uno de los cálices de la Hermandad fue regalado por Fernando Zóbel, cuyos restos descansan en el recinto, además de Marco Pérez y Federico Muelas. En uno de los nichos, como hermano, se encuentran las cenizas de Antonio Saura y dos de sus hijas.

Cementerio-jardín, que Antonia Soria hizo popular con sus momias de las que escribiría Luis Carandel en la revista “Triunfo”.  Años hubo con Retablo de Moros y Cristianos. siendo la de 1994 la última representación. Los personajes son el cristiano Oliveros, el moro Fierabrás y la bella Floriqués: “¡Dime, maldito cristiano!, / dime, ¿de dónde has salido? / ¿Quién te ha dado libertad / y las puertas te han abierto / de la cárcel del Castillo?”. Tradición la hubo en algunas décadas, y si se recupera que sea por mayo y San Isidro.

SAN ISIDRO DE ABAJO

La antigüedad de San Isidro Labrador (de Abajo) se remonta hacia 1752, aunque su primera celebración festiva en honor del Santo Labrador es de 1755. Durante muchos años se hicieron procesiones de rogativas hasta San Antonio El Largo, partiendo unas veces de San Roque y otras de San Esteban.  Año hubo con sus moros y cristianos. La tradición isidril se mantiene.

José Vicente AVILA. El Día de Cuenca, 15 de mayo de 2006

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