El Cincuentenario de las reformadas Casas Colgadas

(ESPACIO EMITIDO EL MARTES 26 ENERO DE 2016 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN. (En facebook, Cadena Ser Cuenca, 26-01-2016)

 Las Casas Colgadas, tal como las conocemos, son la imagen universal de Cuenca, la Ciudad Fortificada, que es Patrimonio de la Humanidad por su conjunto urbanístico, en el que el Arte y la Naturaleza se conjugan entre las dos Hoces sobre las que se asienta esta ciudad inverosímil, trazada sobre la roca, sorteando todas las leyes de la gravedad y del equilibrio.

En este programa de “Páginas de mi Desván”, en vísperas de que Cuenca celebre su anual fiesta de San Julián de enero, José Vicente Ávila saca del baúl de sus recuerdos conquenses, y a modo de postal, repetida en tantos enfoques, nada menos que a las Casas Colgadas, que en este año 2016, de tanta conmemoraciones, también cumple años. Si el Museo de Arte Abstracto, celebra su Cincuentenario, pues fue abierto el 1 de julio de 1966, el edificio que lo alberga, las Casas Colgadas, fue inaugurado con presencia ministerial incluso, el 5 de febrero del citado 1966. Hablamos por tanto de las Bodas de Oro de las reformadas Casas Colgadas.

Incluso acaba de aparecer el Volumen “Las Casas Colgadas y el Museo de Arte Abstracto Español”, de Pedro Miguel Ibáñez, para darle aún mayor realce a estas conmemoraciones.

-Fíjate, Paco, que coincidencia, que el pasado martes al terminar el programa sobre Ramón y Cajal te comentaba que este martes podíamos hablar de las Casas Colgadas, dado que sobre este asunto había publicado varios trabajos en la prensa, profundizando un poco en su historia, en aquella inauguración tras la seria reforma, y sobre la primera vez que fueron iluminadas. Tenemos que celebrar que el escritor y académico Pedro Miguel Ibáñez haya preparado este Volumen que puede dar mucha más luz a la historia no tan conocida de las Casas Colgadas, sobre todo teniendo en cuenta la aportación que ha hecho este profesor con otras publicaciones sobre la historia y el arte conquense. No podemos olvidar, el libro “Las Casas Colgadas de Cuenca”, de José Luis Muñoz Ramírez, editado en 1978, que arrojó las primeras luces investigadoras sobre nuestro emblema.

Efectivamente, José Luis Muñoz hablará hoy precisamente en la RACAL sobre conservación del Patrimonio, en la sede de San Antón…. Decías José que el 5 de febrero de 1966 fueron inauguradas las Casas Colgadas, después de una gran obra de reforma.

-Eran unas obras muy necesarias debido al estado en el que se encontraba el edificio que pedía a gritos su restauración, aunque prácticamente se reformó, por eso hay un antes y un después de las Casas Colgadas, tanto desde que comenzaron a destruirse varias de ellas, en los años veinte, pues se podían contar hasta ocho, como cuando se llevó a cabo su total reforma a partir de 1963, con informe del arquitecto Francisco León Meler, siendo alcalde Rodrigo Lozano, propulsor de mejorar el edificio y de albergar en el mismo el Mesón y el Museo. Efectivamente, el 5 de febrero de 1966, y con la presencia del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, se inauguró el edificio, al mismo tiempo que se abría el Mesón Casas Colgadas, y quedaba pospuesta para unos meses después la apertura del Museo en el que ya se trabajaba en su montaje.

-Cómo se consiguió que el ministro Fraga se acercase a Cuenca para inaugurar las Casas Colgadas y su Mesón, que no dejaba entonces de ser un acontecimiento local.

-Se daba la circunstancia de que el titular del entonces denominado Ministerio de Información y Turismo, Fraga Iribarne, tenía en su Gabinete a varios conquenses, que además le acompañaron ese día: Joaquín Benítez Lumbreras, que era subdirector general de Difusión y Enrique de la Hoz, el autor de la letra del “mayo” de Cuenca, que era subdirector general de Cultura Popular. Junto a ellos estaba otro conquense de prestigio, Luis Roibal, que fue director general de Artesanía, pero con Fraga era su director de gabinete técnico. Por cierto, Roibal, que es pintor y arquitecto, me confesaba que él había proyectado algunos edificios en Japón, México y Estado Unidos muy parecidos a las Casas Colgadas, para darle mayor significado a Cuenca.

Cena en las Casas Colgadas. Rodrigo Lozano lee su discurso junto al obispo Inocencio y el ministro Fraga, éste con su puro. Se podía fumar.
Cena en las Casas Colgadas. Rodrigo Lozano lee su discurso junto al obispo Inocencio y el ministro Fraga, éste con su puro. Se podía fumar.

-Dado que además de inaugurar el edificio se abría el restaurante, cabe pensar que se hizo con todas las bendiciones, es decir, con mesa y mantel.

-Tal como lo dices. Cincuenta años se cumplen también del Mesón y es una auténtica pena que esté cerrado, aunque esperemos que pronto haya una solución. Como la visita de Fraga a Cuenca le ocupó todo el día, con otras inauguraciones y visitas, incluso en Villalba de la Sierra, por la noche se celebró la cena en el Mesón, pues además el Ayuntamiento tenía un reservado para estas ocasiones, en la que el alcalde Lozano le pidió al ministro que Cuenca contase con un Parador en el edidficio del Archivo en el Castillo. Fraga habló la impresionante belleza de los bosques conquenses, de la grandiosidad de su arquitectura medieval, y sobre todo de caza y pesca, quizá mirando al plato, y en 1972 el arquitecto Cano Lasso hizo el proyecto de Parador, que llegaría 20 años después, pero en San Pablo.

-¿Quién se hizo cargo del arrendamiento del restaurante por vez primera?

-El Mesón de las Casas Colgadas, como así lo conocíamos, lo comenzó llevando la sociedad formada por Pedro Torres y Julián García, que ya llevaba el restaurante Togar (palabra formada por las iniciales de los apellidos Torres-García) y el restaurante la Trucha de Tragacete. Ese mismo día Fraga inauguró el Figón de Pedro, por cierto. Tras el primer arrendamiento, las Casas Colgadas se las quedó Emilio Gómez Huerta, del Torremangana; después pasó a manos del restaurador Pedro Torres, ya en solitario, durante un par de décadas, que lo elevó a su mejor nivel, y su hija Mercedes, y así hasta la última adjudicación a De la Osa, que renunció. Ahora le toca al Ayuntamiento mover ficha para no perder tan emblemático lugar de restauración.

El Día, 30 de enero de 2011.
El Día, 30 de enero de 2011.

-Hablamos de aquellas primeras Casas Colgadas que en las añejas postales vemos, en algunos casos bastante deterioradas.

-Podemos decir que nada nuevo hay bajo el sol de las Casas Colgadas, el símbolo de Cuenca, al que también se denominaban en tiempos pasados como las Casas del Rey o Casas Voladas, antes del atropello urbanístico de los años veinte, que estuvo a punto de hacerlas desaparecer. Colgadas que no colgantes, como ya hemos referido en alguna ocasión, las Casas más pintadas y retratadas de Cuenca sufrieron en su día un atentado artístico que se fue paliando con el paso de tiempo, con discutibles decisiones, hasta conformar un edificio volado que es más que un símbolo. Es la imagen de Cuenca. Las Casas Colgadas la constituían hasta ocho viviendas asomadas a la Hoz, compitiendo en equilibrio con la misma Torre del Giraldo de la Catedral, desaparecida en este caso por un hundimiento, como fueron cayendo las casas a golpe de piqueta.

De qué fechas hablamos cuando comienza el derribo de las primeras casas, del llamado “Nido de águilas”, formando esa imagen de la ciudad colgada al abismo de la Hoz del Huécar.

– La desaparición de parte de las casas colgadas se inició a partir del 29 y 30 de enero de 1923, cuando en la sesión municipal del Ayuntamiento, los propietarios de las Casas Colgadas solicitaron el permiso para derribarlas. Incluso había algunas casas superpuestas en el farallón rocoso de la Catedral y en la misma subida, donde ahora existe una fuente y un banco. La nota de prensa de la sesión municipal recoge que “se pone en conocimiento de la Corporación que las casas colgadas están en inminente peligro de desaparecer y uno de los dueños de esas casas cree que habrá necesidad de demolerlas. Queda acordado que el señor arquitecto informe del estado en que se hallan las casas colgadas”. La polémica duró varios años y parte de las casas fueron derribadas. El cronista de Cuenca, Juan Giménez de Aguilar, alzó su voz de protesta en repetidas ocasiones.

Ocho casas colgadas y la airosa torre de la Catedral. 1895
Ocho casas colgadas y la airosa torre de la Catedral. 1895

-¿Qué ocurrió en la sesión del 30 de enero que aludías anteriormente, el tratar de la demolición de algunas casas?

-Pues que tomó posesión como nuevo alcalde, por “Real Orden”, Pedro Montero Laguna, del Partido Reformista, al que ya desde algunos medios le invitaban a hacer “reformas”. Tras su toma de posesión se celebró sesión ordinaria y en la misma se leyó una protesta que en nombre del Museo de Arte hizo su presidente, Juan Giménez de Aguilar, “ante el temor de que puedan desaparecer las famosas “casas voladas”. Los concejales tomaron nota  para evitar que desaparezca tan pintoresco paisaje. Las quejas en la prensa eran razonables: “Si se había perdido el puente de piedra de San Pablo en 1895, poco importaban para algunos munícipes las Casas del Rey, y la piqueta comenzó a derribarlas, hasta que se pudo parar semejante atropello, con la idea de construir un hotelito volado. Las casas se reformaron, pero habían perdido su originalidad y la pátina del tiempo.

-Lo que parece claro es que en aquellos años hubo reacciones por parte de las personas que tenían voz y voto en la ciudad.

-Aunque no sirvió de mucho para aquellos políticos que hacían de su capa un sayo. Recoge José Luis Muñoz en su libro que en el año 1926, y tras aparecer un anuncio de que se vendía una de las Casas del Rey, el Conde de la Ventosa escribió una carta al alcalde, Cayo Conversa, para que el Ayuntamiento comprase esa casa, y así lo hizo, ya que existía una corriente o una idea, de que el futuro de las Casas Colgadas sería para ubicar allí el Museo Municipal, que ya estaba constituido como ente y había publicado la Guía de Cuenca de 1923. El Ayuntamiento iba adquiriendo las casas, pues una de ellas, que era del Obispado, la había permutado con el edifico de la Merced, y otra propiedad en San Martín. En 1928 se empezaba a dar forma al proyecto y a su futuro, no sin que otro cronista, Basiliso Martínez Pérez, alzase su voz con un duro artículo.

-Según has comentado en otros programas, Basiliso Martínez fue el autor del Libro Postales Conquenses. ¿Qué decía en su escrito?

-Pues como merece la pena conocer algunos detalles, lo vamos a compartir, pues aquí te lo he traído.  El 6 de febrero de 1928, Basiliso publicaba en “El Día de Cuenca” el artículo titulado “Las casas colgadas”, que incluiría en sus “Postales Conquenses”. En este artículo de 1928, sobre un dibujo de Wifredo Lam, Basiliso lanza una llamada de atención: “Son estas casas lo único típico que la piqueta demoledora, dirigida por personas incapaces de sentir la belleza, ha respetado en el transcurso de algunos lustros. Hasta hace poco, compartían con Mangana el privilegio de ser las únicas construcciones que podrían mostrar al turista un modelo de lo que fue el Cuenca viejo; una de esas señales del pasado, que tanto buscan con afán inusitado e inútilmente, por las casonas y callejas de la ciudad, esos hombres incasables, ávidos de emociones estéticas. Hoy es lo único típico que poseemos, puesto que la Torre de Mangana murió, desapareció para siempre, dejando en su lugar uno de estos alminares que tanto abundan en las decoraciones teatrales de las revistas de gusto oriental.

Nieve en las Casas Colgadas. 16 de abril de 1996. Foto: Josevi.
Nieve en las Casas Colgadas. 16 de abril de 1996. Foto: Josevi.

En Cuenca, como en otras poblaciones de España, parecen empeñados en destruir, en aniquilar, en reducir a escombros todo lo añoso; las grandezas pétreas de otros tiempos, la civilización de pasadas generaciones, y sobre estas ruinas, levantar edificios de contextura frágil y sin gusto alguno arquitectónico. No conciben, por lo visto, cómo puede levantarse una moderna ciudad al lado de una vieja. ¡Cuán acertadamente obrarían, si conservando lo antiguo, fomentasen lo nuevo! De esta forma las ciudades tendrían doble encanto: el pasado glorioso y mudo y el presente que progresa.

 Y como dato comparativo, que no pretende que sea odioso, Basiliso ponía el ejemplo: “Todas las ciudades tienen algo esencialmente genuino que poder mostrar a sus visitantes: Segovia, el Acueducto; Coruña, la Torre de Hércules; Ávila, su Catedral fortaleza, Sevilla, la Giralda; Granada, la Alhambra; Valencia, el Miguelete y las torres de Cuarte y Serrano; Teruel, los Amantes; Zaragoza, la Seo, vamos ni siquiera el Pilar como ahora, y Cuenca, sus Casas Colgadas.

-Está claro que Basiliso Martínez puso el dedo en la llaga, y algunas de sus palabras que han quedado en el libro siguen vigentes hoy en día.

-El propio Basiliso, ya escribía en 1928 que “existe un proyecto de transformar totalmente las Casas Colgadas con el fin de instalar en ellas un Museo Municipal de Arte, de ahí que se derribaron algunas de ellas para volver a edificarlas con el proyecto que hiciese el arquitecto Fernando Alcántara, que también en 1927 transformó la Torre de Mangana y en esa misma época se construyó la plaza de toros con su proyecto. Si algo tuviese que reprochar del gran trabajo de Basiliso, es que en una fotografía de las Casas Colgadas y del puente de San Pablo dejase escrito este pie de foto en el citado libro de “Postales Conquenses”: si quieres nombrarle con toda propiedad, debes llamarle “el puente de los suicidas”. El caso es que el 20 de julio de 1928 se aprobó el proyecto de las Casas Colgadas, que no se haría hasta 36 años después, aunque las críticas seguían aquellos años como la de Ángel Domínguez de la Rosa, en 1930, que también podemos comentar:

“Y la picota cometió otra herejía mandando derrumbar una “Casa Colgada”, precisamente la que dicen de propiedad suprema (…) Al otro lado del río Huécar, por la cuesta que llamaremos desde hoy la “Cuesta de los lirios”, un extranjero que por la vestimenta parece un turista, mira, remira y vuelve a remirar a “Las Casas Colgadas” a la vez que consulta una fotografía que lleva entre sus manos, para cerciorarse. Va y viene, y ya cuesta arriba y abajo casi circulatoriamente, se detiene  (…) Duda si ascender o descender por la cuesta, alucinante…” Esas no son las verdaderas, las antiguas, las que figuran en catálogos de fotografías de Arte y Turismo. Estas son otras “Casas Colgadas”. Esas son las sustituidas, las modernas “Casas Colgadas” con pegote de herraje semiantiguo que no sabemos tuvieren las hundidas (…)

Ángel Domínguez de la Rosa concluía así: “Mirando estas “Casas Colgadas”, cualquiera que no esté en antecedentes, es para volverse loco, en ataque febril por la sorpresa, duda y engaño…”. Las antiguas, las primitivas “Casas Colgadas” que le sedujeron a venir a admirar, ya no existen más que en fotografías, las han derrumbado, están convertidas en ceniza, arrebatadas por el viento…”, clamaba con tristeza en “La Voz de Cuenca”. Un año después, las críticas no dejarían de llegar porque la imagen de las Casas Colgadas no era la que querían los conquenses.

sello 2

-Por lo que dices estamos ya en 1931, y con la llegada de la República, sigue sin resolverse el problema de tan singular paisaje conquense.

-Al menos se palió un poco el problema, pues en junio se pararon las obras de derribo. Meses antes, el 5 de enero se publicaba en La Voz el articulo “Otro atentado artístico” que comenzaba así: “Nuestra paciencia ha llegado ya a sus límites”. Hace algún tiempo, el último Ayuntamiento de la fenecida dictadura, desoyendo a los técnicos en materia de arte y haciendo caso omiso de las campañas de la prensa local y no local, a favor de nuestra colección monumental y artística, concibió el disparatado proyecto de transformar nuestras famosas Casas Colgadas en un hotelito volado, de indefinible traza arquitectónica, que quiere remembrar un poco las construcciones de la China y el Japón”. Al menos la piqueta se quedó quieta en este tiempo, con alguna medida, pero las Casas se dieron a conocer, además de con postales, con un Sello por valor de una peseta en 1932.

-Sellos, postales, miles de fotos y monedas de curso legal con la imagen tan conocida

-Observando el sello, la diferencia es notable, y en el caso actual, tras cincuenta años, ya tienen la pátina del tiempo. Las monedas de 25 pesetas de 1996, es decir de hace 20 años, con las Casas Colgadas, representan a Castilla-La Mancha, y ese fue un honor para Cuenca. Se han editado otro tipo de monedas de colección, pero aquellas doradas de cinco duros con agujero, iban de mano en mano. También las Casas aparecieron en un sorteo de Lotería Nacional celebrado en Cuenca en 1977. Sería muy prolijo hablar aquí de tantos carteles, folletos, postales, películas, aunque sí existen Carteles a nivel nacional editados por el Estado. El caso es que como Museo y restaurante, las Casas se quedaron pequeñas y en 1978 se llevó a cabo una ampliación del Museo, discutible en su día, pero muy acertada, con la inclusión de una portada renacentista de Villarejo de la Peñuela, y ahora nuevas obras amplían el espacio museístico. Por cierto, Paco, la iluminación de la Hoz fue otro impacto para las casas voladas.

El Día, 17-03-2011.
El Día, 17-03-2011.

-¿En qué fecha se produjo esa iluminación nocturna para las Casas Colgadas y la Hoz del Huécar?

-La noticia la ofrecía “Ofensiva” en primera página el 6 de abril de 1957, con un pie de foto titulado “Las Casas Colgadas se lucen“. Ramiro de Gonzalo escribía: “Francamente las Casas Colgadas, bañadas en luz fluorescente resultan de tremendo y encantador efecto. Casi todo el mundo coincide en que la medida ha sido acertadísima. Y decimos casi todo el mundo, porque sabemos de quien tiene una opinión diametralmente opuesta, bastante interesante y digna de considerar”. Contrastaba la noticia de la iluminación de las Casas Colgadas y los rascacielos de San Martín con el anuncio de que se iba a llevar a cabo un Plan de Electrificación de la provincia, que iba a permitir que a los cuatro pueblos y ocho aldeas, que aún estaban a dos velas, entre ellas Cólliga y Colliguilla, llegase por fin la luz…

La iluminación actual, de leed, puede variar.
La iluminación actual, de leed, puede variar.

-Decía el periódico que había quien tenía una opinión opuesta de la iluminación…

-Pues sí, quien mostraba cierta reticencia a la iluminación del blanco fluorescente era José Luis Álvarez de Castro, a la sazón delegado provincial de Información y Turismo, según comentaba Ramiro de Gonzalo. Álvarez de Castro consideraba “que la inclusión de la luz fluorescente en lugares como éste, como el de la bajada a la Ermita de las Angustias o el de las riberas de la Hoz del Júcar, es como un atentado a la naturalidad exigida al paisaje. Para reunir la condición de paisaje no caben artificios ni en la luz ni en los sonidos, que perturban esa naturaleza en el estado de absoluta pureza”. La polémica estaba servida. Con el tiempo, la luz blanca pasó a ser anaranjada, tras la opinión de Carlos de la Rica sobre el alumbrado del Casco Antiguo. Como ves Paco,  nunca faltan en Cuenca las polémicas. Luego llegó el color y ahí tenemos nuestras Casas adecuadas a todos los colores, dependiendo cada celebración. O vestidas de envoltorio o reclamando la llegada del AVE en su momento.

"Casas colgantes", de Jose Maria
“Casas colgantes”, del almeriense Jose Morales.

-Casas Colgadas, que no colgantes, aunque el sambenito sigue en boca de muchos visitantes.

-Es cierto, y aunque nos moleste cuando nos lo preguntan, a veces tiene su razón de ser. Hace pocos años,  una famosa galería subastó en Londres obras de Fortuny, Rusiñol, Sorolla y Zuloaga. Una de las pinturas de Rusiñol incluidas en la subasta era “Casas Colgantes, Cuenca”, que fue subastada por 97.662 euros. La subasta procedía de una colección privada y hacía casi un siglo que esta obra no aparecía en público. Por ejemplo, el pintor almeriense José Morales Alarcón, nacido en Fiñana en 1901, tituló un dibujo a carboncillo como Casas Colgantes. Cuenca  José Luis Peral Morales, que reside en México, facilitó así la reproducción: “Este dibujo me lo regaló mi tía Martirio Morales cuando yo era un mocico de 12 años; siempre me acompañó en mis cambios de casas, en Madrid, México, Vancouver, Canadá, San Francisco y California… y estaba en la cabaña de Valle de Bravo con un marco rústico cerca de la gran chimenea. Es un carboncillo sobre cartulina de dibujo Guarro de 27×22 cm. Yo me imagino que este dibujo lo hizo José Morales allá por mil novecientos cuarenta y tantos… Y hasta alguna página web turística repite una y otra vez Casas Colgantes.

El paño del emblema de Cuenca, restaurado. (Foto Josevi)
El paño del emblema de Cuenca, restaurado. (Foto Josevi)

-En este año de tantas celebraciones, además de la aparición del Volumen que has citado de Pedro José Miguel sólo nos falta que llegue la Declaración de Bien de Interés Cultural.

-Como bien se dice en el preámbulo del expediente, con el reconocimiento, este símbolo de Cuenca “podrá gozar de la máxima protección de acuerdo a la Ley de Patrimonio Histórico Español y a la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha”. Pues sin duda, es el edificio más característico y emblemático de la ciudad, como hemos comentado, que se ha convertido en imagen turística. Y aunque se desconoce cuál es su origen con exactitud,  algunos las sitúan entre los siglos XIV y XV, siendo una casa solariega en virtud del escudo del canónigo Gonzalo González de Cañamares encontrado en su interior. La aparición del Libro de Pedro Miguel Ibáñez seguro que va dar más luz a la historia de nuestras famosas Casas y a la propia Declaración que esperamos sea en este año tan significativo.

 

 

 

 

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