La relación de Cuenca con Miguel de Cervantes y el Día del Libro

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 19 DE ABRIL DE 2016 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN.

 http://cadenaser.com/emisora/2016/04/19/ser_cuenca/1461069983_616953.html

 El Libro no ha faltado a su cita anual en Cuenca, salvo algunas excepciones, bien con un pequeño recuerdo o bien con Feria incluida, al albur de cada tiempo. Cada 23 de abril, aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, que este año cumple su cuarto centenario, la ciudad ha venido prestando su cálida acogida a esta fecha en la que el libro amigo es el principal protagonista, aunque lo debiera ser durante todo el año.

Hablar del libro en Cuenca nos ocuparía muchas páginas, en este caso minutos de radio, y ello siempre es bueno porque la lectura es fuente de cultura, de nuestro saber y entender. Ante la próxima celebración del Día del Libro, hoy en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila saca de las estanterías de sus apuntes una especie de  repaso a vuelapluma de lo que ha sido esta fiesta del libro en Cuenca en el último siglo, con destacados protagonistas entre los que es obligado recordar a Fidel Cardete, fallecido en julio pasado, y el recientemente Cincuentenario de la Casa de la Cultura, la casa del Libro. ¿Por dónde empezamos, José este repaso dedicado al libro en Cuenca y a la figura de Cervantes?

– Podíamos comenzar recordando los actos que se celebraron en Cuenca en el año 1905 con ocasión del III Centenario de la publicación de la primera parte de “El Quijote”, que culminaron con la denominación de Calle de Miguel de Cervantes a la que hasta entonces se conocía como La Ventilla, nombre popular conquense que por cierto debiera recuperarse para la Glorieta de lo que llamamos el Xúcar. Los escolares de Cuenca, con sus centimillos, sufragaron la placa que se puede ver en esa calle. La ciudad había vivido el 3 de mayo la visita del rey Alfonso XIII, quien había pasado por La Ventilla desde la estación, para desplazarse a la Plaza Mayor, para lo cual se colocaron colgaduras de ramas en postes de arbolado preparados al efecto. Dado que Cuenca iba a celebrar el tercer centenario del Quijote, se dejaron las colgaduras como exorno callejero para el Festival Escolar que, a modo de “procesión cívica”, realizaron los escolares de Cuenca.

Suponemos que sería un acto muy vistoso, ese desfile de niños y niñas desde la Plaza Mayor hasta la Ventilla.

Placa de la calle de Cervantes, antigua Ventilla.
Placa de la calle de Cervantes, antigua Ventilla.

-El desfile de los escolares y de las Bandas de Música municipal y provincial se hizo a las ocho de la mañana desde la Plaza Mayor por las calles de Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, San Juan, Palafox, Calderón de la Barca, Plaza de Cánovas (actual de la Constitución), Mariano Catalina (Carretería) y Herreros (José Cobo). Al llegar a la nueva calle de Cervantes, los niños se colocaron delante de las dos lápidas, que fueron descubiertas, a los acordes de la Marcha Real. Los escolares que descorrieron los velos que tapaban las placas fueron Rosalía de la Cruz, Josefa Rubio, José Barriga y Segundo Torralba. El diario “Las Noticias” resaltaba que “esos pequeños seres que son la alegría más hermosa de la vida, entregaron a sus maestros los escasos céntimos de que podían disponer para costear los mármoles en que luce la inscripción de la nueva calle de Cervantes”. Terminado el acto, y tras grandes aplausos, los niños desfilaron hasta las Escuelas Aguirre, donde se celebró una velada de entrega de premios, entre ellos uno a Cesáreo Olivares, que, pasado el tiempo, también tendría calle en Cuenca.

-Esto ocurría en 1905, con la nominación de la calle de Cervantes, pero en 1916, hace un siglo, ya se celebraba en Cuenca el tercer centenario de la muerte del autor del Quijote.

– Debido a que la fecha del 23 de abril de 1916 coincidió con el Domingo de Resurrección, el homenaje a Miguel de Cervantes, en el tercer centenario de su muerte, organizado por el Ateneo Conquense tuvo lugar el 8 de mayo en el Teatro “Ideal Artístico”, que se encontraba en la Glorieta de San Francisco. Destacaba “El Día de Cuenca” que el salón presentaba un deslumbrante aspecto, con guirnaldas, escudos y trofeos, resaltando sobre el escenario dos grandes tapices representando las escenas de “Clavileño” y “El escrutinio de los libros de Don Quijote”. Con la literatura periodística de la época, se publicaba, y cito literal,  que “en el patio de butacas fuéronse colocando el elegante sexo femenino, hasta convertirlo en un florido jardín versallesco, como los que pinta Rusiñol, y los socios del Ateneo llenaron las entradas del paraíso, viéndose en tan modesta localidad ese engranaje que constituye el mundo intelectual, como catedráticos, magistrados, letrados, médicos, farmacéuticos, empleados, industriales, clero, ingenieros, maestros, militares y periodistas. En una palabra, hasta el alcalde y el fiscal ocupaban pomposamente sus distinguidas entradas de gallinero, no permitiéndose la entrada nada más que a los socios y sus hijos… Vamos, que el salón se llenó de lo que podíamos decir la “crema de la intelectualidad”….

Teatro Ideal Artístico.
Teatro Ideal Artístico.

Con ese público tan distinguido, suponemos que de capa y sombrero, el acto estaría a la altura que merecía el universal Miguel de Cervantes.

-Señalaba la nota de prensa, titulada “Gloria a Cervantes”, en un cuerpo de letra que resaltaba sobre los demás, que en la velada celebrada en el coquetón teatrito Ideal Artístico, y tras una primera intervención musical de la orquesta que dirigía el conocido profesor Cabañas, se puso en escena, por niños y niñas el pasaje de El Quijote,  “Discurso de las armas y las letras”, con intervenciones después de importantes oradores que hablaron sobre la vida del “ilustre manco de Lepanto” y sobre “Miguel de Cervantes y los conquenses”. Una velada que comenzó a las nueve y media de la noche y terminó a las doce y veinte, en la que no faltó un recital de piano y la puesta en escena del entremés de Cervantes “Los habladores”, que resultó muy divertido.

Has citado la conferencia “Miguel de Cervantes y los conquenses” y son varios los autores que han tocado este tema, ¿verdad?

– La relación que tuvo Cervantes con Cuenca la recoge el profesor y escritor Antonio Rodríguez Saiz en su libro “Cuenca en el recuerdo”, con dos reportajes que antes vieron la luz en “Gaceta Conquense”: “Pleito del licenciado Cervantes, a causa de unas sayas de su mujer”  y “El único yerno de Cervantes fue el conquense Luis de Molina”. El licenciado Juan de Cervantes, abuelo del autor de El Quijote, vivió en Cuenca y fue teniente corregidor. Juan de Cervantes tuvo varios pleitos en Cuenca, uno de ellos con un sastre, llamado Lara, a cuenta de unas sayas de su mujer. Recordaba Antonio Rodríguez lo que años más tarde pondría el nieto, Miguel de Cervantes, en boca del licenciado Vidriera: “Desdichado el sastre que no miente y cose  las fiestas: cosa maravillosa es que en todos los de este oficio apenas se hallará uno que haga un vestido justo”. Sobre el yerno de Cervantes, Antonio Rodríguez apunta que “en el entorno de Cervantes encontramos varios conquenses con los que el escritor tuvo relación, amistad o parentesco. Citaba a Luis de Molina, hijo de Pedro de Molina y María Valenzuela, nacido en el último tercio del siglo XVI, que estuvo casado con Isabel de Cervantes, hija natural y única de Miguel de Cervantes”. En breve publicará Antonio Rodríguez un interesante libro sobre Luis Astrana Marín, uno de los expertos escritores cervantinos, con sus siete volúmenes de la “Vida ejemplar y herorica de Miguel de Cervantes”.

Tampoco debemos pasar por alto la aportación del escritor y bibliotecario Rogelio Sanchiz Catalán, con su famoso artículo “Miguel de Cervantes y su casero”, que era conquense.

-Este artículo lo publicó en “Ofensiva” el propio Rogelio Sanchiz, el 24 de abril de 1947, cuatro años antes de su muerte, siendo miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia. El propio Rogelio Sanchiz Catalán, archivero-bibliotecario escribió en 1915 la obra titulada “El conquense Licenciado Francisco Martínez, casero de Cervantes”, en la que daba cuenta de la vinculación del escritor alcalaíno con el licenciado Francisco Martínez, y con ello  la figura de este sacerdote conquense se agranda y enaltece por su relación con el autor del Quijote. Una muestra de la confianza que Cervantes depositó en él fue nombrarlo su testamentario; además, Martínez asistió al Manco de Lepanto en los últimos instantes de su vida”, recordaba Hilario Sanchez-Priego en un articulo sobre el tema. El Padre Martínez fue capellán y confesor de las monjas trinitarias Descalzas de Madrid, en cuyo convento, y como parece haberse confirmado hace poco, tuvo Cervantes su lugar de enterramiento.

Centrándonos en la fiesta en torno al libro, qué fecha aproximada podemos datar para celebrar en Cuenca el Día del Libro.

-En uno de los artículos que dediqué a la Feria del Libro saqué a colación lo que recordaba la profesora Teresa Marín Eced, en un artículo publicado el 25 de abril de 1982 en “Diario de Cuenca”, en el que informaba que “en Cuenca se celebró por vez primera el Día del Libro en el año 1926”.  Fue un acto que organizó la Escuela Normal, con una conferencia de Rodolfo Llopis, que luego sería director general de Enseñanza Primaria en la República. Teresa Marín recordaba una sesión de claustro de la Escuela Normal de Maestros del 28 de septiembre de 1926 en la que se leía el Decreto del Rey Alfonso XIII “`por el que se estatuye la Fiesta del Libro” y en virtud se designa al señor Llopis para que hable en dicha fiesta que ha de celebrarse el 7 de octubre”, fecha del nacimiento de Cervantes, se creía entonces, aunque luego fue el 29 de septiembre de 1547.  Otro acto similar se celebró en el Instituto en el que intervino el catedrático señor Arévalo para destacar “el valor inmenso del libro, depósito vivo del saber de la humanidad”·, y la grandiosa figura de Miguel de Cervantes.

El Día de Cuenca, mayo 2011
El Día de Cuenca, mayo 2011

Si la fiesta del Libro se instauró en España en 1926 para el 7 de octubre, cuándo se pasó al 23 de abril.

-Cuatro años después, en 1930, se instauró el Día del Libro en la fecha de la muerte de Cervantes, pues la del nacimiento estaba confusa entonces. Precisamente, en el año 1935, durante la República, el semanario republicano “El Heraldo de Cuenca”, que dirigía Daniel Calvo Portero, publicaba en la edición del 29 de abril los actos que había celebrado la ciudad en la fecha del día 23, que se prolongaron durante una semana. La ciudad contaba con el Instituto de Segunda Enseñanza, en el edificio de Palafox (actual Conservatorio de Música) y la Escuela Normal de Magisterio, de modernas instalaciones impulsadas por Rodolfo Llopis, amén de varias escuelas. Tanto la Normal como el Instituto, celebraron sendos actos, destacando la Exposición de Libros en el Instituto, que fue muy celebrada. En un extenso artículo, titulado “Culto al libro”, Honorio Cortés decía en “El Heraldo” que “es para mí un gran placer ver cómo Cuenca va emergiendo poco a poco a la vida de la cultura. Los naturales como los residenciados oficialmente no podrán admitir ya la vieja pregunta: ¿Existe Cuenca? Dos años llevo de estancia en esta añosa ciudad y su alma dormida, vigilada por los mogotes de las hoces cual centinelas de la nueva Sion, se aviva y despierta al impulso de las corrientes exógenas”.

Describía Cortés que el salón estaba decorado con los bustos de Cervantes y Calderón, murales con frases como “Un libro es el amparo de los débiles y el temor de los poderosos”, o “el consuelo de los tristes”. Una Exposición que para aquella Cuenca que contaba con 18.000 habitantes suponía todo un acontecimiento. (Cuenca era la ciudad que más había aumentado en 1933, y en el año 1935 la provincia contaba nada menos que con 309.000 habitantes, por delante de catorce provincias).  Honorio Cortés resumía su largo artículo con esta frase bien expresiva: “La población conquense puede y debe ufanarse de haber festejado tan religiosamente la fiesta del libro.

“Por la Exposición, añadía Cortés, han desfilado a rendirle un homenaje al Libro, inclinándose ante él, profesores, alumnos y personas ajenas a la enseñanza. ¡Hermoso espectáculo! La sociedad humana en íntima inteligencia con la sociedad de los libros; los hermanos hombres en contacto con los hermanos libros. Es probable que alguno de los visitantes haya ojeado por vez primera las páginas del Quijote y en este momento le habrá proporcionado un grato placer el deslizar por sus venas las máximas cervantinas”. El Día del Libro se celebró en el Instituto de Enseñanza Media y en la Escuela Normal.

El Día, 26 abril 1910.
El Día, 26 abril 1910.

En este repaso a la fiesta del Libro no podemos olvidar la figura de Fidel Cardete, tanto por su preocupación por los libros como por haber hecho realidad la cincuentenaria Casa de Cultura.

-Es parte de la cultura conquense de los últimos setenta años. En un reportaje de hace seis años, que titulé “La aventura del libro en Cuenca de la mano del hidalgo Fidel Cardete”, le presentaba como un caballero andante, cual figura quijotesca, que era un libro abierto de la historia bibliófila de Cuenca, quijote de bibliotecas y archivos. Hace setenta años que Fidel Cardete emprendió la aventura de sacar el libro a la calle, de tocar a rebato, para que jóvenes y mayores acudiesen a leer a la Biblioteca, que en la década de los cincuenta se ubicó en la calle de Sánchez Vera y que posteriormente, en 1965, estrenó su flamante y atrevido edificio de Miguel Fisac en la glorieta de González Palencia, que al paso del tiempo se quedó pequeño.

Eran tiempos difíciles sin embargo, aquellos años, para hablar de los libros con la censura impuesta….

-Para darnos una idea de la importancia que ha tenido en Cuenca la celebración del Día del Libro y de propia Feria del Libro, tenemos que retroceder algunas décadas en las que el pensamiento quedaba aplanado por la granítica losa dictatorial y el libro intentaba mostrar sus hojas por las pocas rendijas que quedaban, siempre con El Quijote como referencia, para encontrar aires de libertad entre la palabra escrita por los poetas y escritores más audaces para los lectores más inteligentes, como bien pregonaba “La Codorniz”, la revista más castigada y al mismo tiempo más buscada. Desde 1948, Fidel Cardete, como secretario del Patronato Provincial de Archivos, Bibliotecas y Museos, comenzó su aventura a través del libro, y cada 23 de abril preparaba los actos, unos años en el Instituto Alfonso VIII, verdadero germen de la cultura conquense, y otros en el cine Xúcar, y con los libros en Carretería, para conseguir, poco a poco, que desde la misma Casa de Cultura, que él dirigió tantos años, el libro brillase como luz propia no sólo en este Día de rosas, sino en todos los días del año.

gdiego

Vamos, todo un Quijote en tiempos en los que la lectura y la escritura sorteaban una y mil dificultades.

-En los difíciles años de la década de los cincuenta, Fidel Cardete contó con la colaboración de Federico Muelas, que logró traer a Cuenca a personalidades de la Cultura. Así saludaba Ramiro de Gonzalo en la prensa la fiesta del libro del 23 de abril de 1957:  “De unos años a esta parte la festividad de hoy –Día del Libro—viene tomando un auge en nuestra capital y provincia realmente digno de todo elogio. En ello, claro es, no tiene poca parte, sino toda, ese magnífico archivero que se llama Fidel Cardete, Esta mañana, poetas de altos vuelos cantarán alabanzas a Cervantes glosando a la vez la grandeza de las mil y mil páginas mejores escritas a lo largo de la Historia. Esperamos que a los trovadores de la fiesta no se les olvide recordar como merece el nombre del español de Cuenca, Hervás y Panduro, que fue, seguramente, el hombre que más libros escribió en todo el mundo”.  Ese día vino a Cuenca Gerardo Diego, que ofreció la conferencia “Cómo se hace un soneto”, en el Instituto Alfonso VIII. Gerardo Diego, que recitó sus bellos romances al Júcar y el Huécar, tuvo como anfitrión al citado Federico Muelas, y a su lado pronunciaron versos y poemas Enrique Domínguez Millán, Acacia Uceta, Andrés Vaca Page, Florencio Martínez Ruiz, Amable Cuenca, Eduardo de la Rica, Fernando Delgado, Luis Gallástegui y Cayo Román Cardete, leída ésta por Muelas.

Libro 1956

-No cabe duda de que fue un acto para recordar, pero aquí me has traído un dibujo de Daniel León, de la feria de 1956, es decir, hace sesenta años. Qué pasó ese día.

-Ese año de 1956, Federico Muelas habló de “Baratillo conquense de libros gloriosos”, acompañado de Sánchez Silva, director de “Marcelino Pan y Vino” y del dibujante Lorenzo Goñi, que hizo los dibujos de la película, proyectada ese día en el Teatro Cine Xúcar. Goñi haría cientos de dibujos de Cuenca. En 1950, por ejemplo, se estrenó el himno al Instituto “Alfonso VIII”, con letra de Guadi Almagro (esposa de Víctor de la Vega), ambos fallecidos el pasado año, y música de Antonio Martín. Eso sí, por entonces había misa por los escritores fallecidos y un partido de fútbol entre alumnos del Instituto Alfonso VIII y la Escuela de Magisterio.

Casa de Cultura, tras su inauguración en 1965. Foto Texeda.
Casa de Cultura, tras su inauguración en 1965. Foto Texeda.

La Casa de Cultura, que cumplió su Cincuentenario el 23 de noviembre pasado, fue sin duda el mejor soporte para animar la lectura en aquella Cuenca de la década de los sesenta.

–  Para los mozalbetes que habíamos cumplido 15 años en 1965 fue todo un acontecimiento vivir de cerca, aunque sin estar dentro, la inauguración de la Casa de Cultura de Cuenca, en un año en el que unos meses antes se había puesto en marcha la Residencia Sanitaria de Cuenca. Dos edificios singulares que le daban un aire moderno a aquella Cuenca que quería crecer en el amplio espacio del derruido cerrillo de los Moralejos, los pinillos, donde más adelante se iba a levantar el hotel Torremangana y varios bloques de viviendas. Los chavales acudíamos a la Biblioteca Pública situada en la calle de Sánchez Vera, un espacio reducido que pedía su relevo a gritos. Más que el propio edificio en sí lo que nos llamaba la atención era el atrevido voladizo, colgado o colgante, que el arquitecto Miguel Fisac había incluido en el proyecto. Todo un atrevimiento para aquella época. Pero tampoco podemos olvidar que el kiosko de la música del Parque de San Julián también fue biblioteca durante unos años.

-Comentabas que entonces tenías 15 años. No cabe duda de que aquella Casa de Cultura, con ese edificio tan atrevido, debió causaros una gran impresión.

-De estar en un local apretado en la calle Sánchez Vera a pasar a ese edificio tan grande era una gran novedad sin duda y por ir sólo a verlo nos animaba a ir a leer libros, aunque a aquellos chicos lo que nos gustaba era ir al kiosko de Oscar de la Rica a cambiar cuentos del Capitan Trueno y El Jabato y tebeos. Un voladizo en la ciudad colgada era el mejor homenaje que se le podía dar y la flamante Casa de Cultura parecía la nueva novia de los conquenses, vestida su fachada de blanco satén. Fidel Cardete, como hemos dicho, dirigió el centro cultural hasta 1985 y en él dejó su huella, con un gran trabajo. Desde 1986, Begoña Marlasca, a la chita callando, sin alharacas, pero con un trabajo serio y concienzudo, ha sabido darle a la Casa de Cultura, a la Biblioteca, lo que demandan los tiempos, con sus lectores e investigadores. Yo le tengo un cariño muy especial a la Casa de Cultura de mis tiempos juveniles e iniciales en “Diario de Cuenca”.

J.V. Avila en 1974
J.V. Avila en 1974

-Qué relación tenías con el centro cultural en aquellos años…

-Cuando estaba en “Diario de Cuenca” tenía que publicar una entrevista diaria y uno de los lugares en los que siempre podía coger a algún protagonista era la Casa de Cultura, pues por allí pasaban pintores que exponían, cantautores o cantaores, músicos, conferenciantes… Allí siempre había tema. En una ocasión, en abril de 1975, entreviste al guitarrista Tomás de Utrera, que acompañaba al cantaor Alfredo Arrebola. Pues, bien, cuarenta años después me he enterado que el tal Tomás de Utrera se llamaba o se llama en realidad Tom Sorensen, que por el día daba clases de inglés en el Centro Cultural de Estados Unidos y por la noche actuaba como guitarrista en los tablaos flamencos, según he podido saber por el libro “La CIA en España”, de Alfredo Grimaldos….

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Se dice en el libro que en esos años había una importante corriente dentro del flamenco cercana a la izquierda comunista”. Ello se cita en el capítulo citado “La CIA por bulerías” y ahí se cita a Tom Sorensen, que utilizaba el nombre artístico de Tomás de Utrera. Es la primera vez que lo hago público, pero en la entrevista que yo le dice señalaba que el tal Tomás de Utrera tenía pinta de norteamericano. Y escrito quedó. Y si te parece te digo algo más respecto a los libros y las bibliotecas.

-Tu dirás, que el libro radiofónico sigue abierto…

-La Casa de Cultura cumplió su función cuando no había otros centros y la sigue cumpliendo en estos tiempos en los que los teatros o salones de actos y de recursos culturales abundan afortunadamente, incluso en etapas recientes de recortes y menor presupuesto. No podemos olvidar la Biblioteca Municipal del edificio Aguirre, que cumple también una gran función, y donde por cierto desde hace unos meses tenemos cerca la figura de Don Quijote del artista de San Antón, José Luis Martínez. Pero sobre todo si quiero destacar algo que haceis cada lunes en la radio, aquí en Ser Cuenca, con recomendar la lectura de un libro, con Olga Muñoz siempre aportando novedades y curiosidades. Es como un cuentalibros semanal que, a lo largo del año, suma muchas ediciones y eso lo agradecemos los oyentes, que vamos al final en busca de un libro.

-Para la fiesta del Libro del sábado 23 se van a celebrar algunos actos, y según me cuentas tienes alguna presentación.

-El sábado 23 se va a celebrar la V edición de la fiesta del Libro que organizan la Asociacion de Libreros y la CEOE en el entorno de la Plaza de la Hispanidad y San Esteban, que darán comienzo a las once. Me han llamado para presentar ese acto en el que habrá lectura de citas de libros por distintas personalidades, distintas actividades y entrega de premios.

Otro dia, José, si te parece, hablaremos de escritores conquenses como Raúl del Pozo, Raúl Torres, José Luis Muñoz Ramírez, Miguel Romero y otros tantos que aportan su granito de arena a la cultura conquense.

Hasta el pròximo martes, Paco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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