Adiós a “El Pana” y su paso por Cuenca

Rodolfo Rodríguez "El Pana". Cuenca, 2013. Foto: Josevi
Rodolfo Rodríguez “El Pana”. Cuenca, 2013. Foto: Josevi

El Pana ha muerto. Quiso morir en el ruedo y casi lo consiguió, pues tras la tremenda cogida que Rodolfo Rodríguez sufrió el pasado 1de mayo le quedaban pocas esperanzas de vida. De su muerte se han hecho eco medios informativos de todo el planeta taurino, que han venido a coincidir que ha fallecido el último torero romántico y bohemio, que dividió las opiniones, sobre todo en su México natal. Rodolfo Rodríguez “El Pana” fue noticia en Cuenca en la feria de San Julián de 2013, al anunciarlo Maximino Pérez junto a Juan José Padilla y Manuel Díaz “El Cordobés”, lo que creó una gran expectación, siendo televisada esa corrida por Castilla-La Mancha Televisión. Un año después actuaría en la feria de Guadalajara junto a Frascuelo, y en otras plazas de Francia y España.

Según informaciones de agencia, “el veterano torero de 64 años permanecía cuadrapléjico después de que el 1 de mayo, en la plaza de Ciudad Lerdo, Durango, sufriera un par de revolcones. Uno de ellos le provocó la fractura de dos vértebras cervicales y una lesión irreversible en la médula espinal cuando cayó de cabeza al intentar dar un lance. Su fallecimiento ocurrió 33 días después del gravísimo percance del astado «Pan Francés» de la ganadería de Guanamé, en una corrida mixta. El torero originario de Apizaco, Tlaxcala, presentó paro cardiaco sin opción a reanimación además de que padecía  una neumonía.  “Se le detuvo el corazón a pesar de los medicamentos”, dijo el médico Francisco Preciado, quien señaló que El Pana falleció a las 18:45 horas en el hospital civil de Guadalajara.

"El Pana" hace entrada en la plaza de Cuenca. Foto: José Vicente Avila
“El Pana” hace entrada en la plaza de Cuenca. Foto: José Vicente Avila

De la actuación de Rodolfo Rodríguez “El Pana”, en la plaza de Cuenca, el 25 de agosto de 2013, recuperamos la crónica de  “Chicuelito” de sus dos faenas, publicadas en este Blog:

 “EL PANA”, EL ÚLTIMO ROMÁNTICO DEL TOREO AZTECA

Rodolfo Rodríguez quería haber bajado a la plaza desde el hotel Torremangana en una calesa, pero cuando vio que era tirada por dos caballos negros prefirió bajar en coche. Mal fario y buen “faria” en sus labios.“El Pana” no “rompió la pana” con su peculiar estilo, aunque dejó detalles de torero antiguo con su larga coleta natural y su propia personalidad, que va inherente en su toreo romántico. Sin prisas y con muchas pausas,  Rodolfo se echó el capote por encima del hombro para lancear con su peculiar estilo a “Botinero”, un toro castigado en varas (recibió dos puyazos), que no le ayudó en la faena de muleta.

El Pana pide permiso. Foto: JVA
El Pana pide permiso. Foto: JVA

Una faena que brindó al público desde los medios y también a “El Cordobés”. “El Pana” sacó tandas cortas en las que se lució en los pases por alto y los molinetes. Destacó un trincherazo con su sello personal y dejó algunos pases con su ceremonioso sello de torero añejo. Acabó con un abaniqueo y con sus 61 años a cuestas prendió una estocada tendida que bastó. Se le aplaudió.

En el cuarto, “El Pana” se inhibió del saludo capoteril ante las protestas del público, dejando la labor a la cuadrilla contratada. Por fin salió a la arena para llevar a “Aldeano” al caballo, recibiendo un buen castigo del varilarguero. Tras un deslucido tercio de banderillas, “El Pana” brindó su faena a Juan José Padilla; una faena que comenzó con pases de pañón por alto, con pausas en las que intervino el peón de confianza.

Despedida de El Pana. Foto: JVA
Vuelta al ruedo de El Pana en la plaza de Cuenca. Foto: JVA

De nuevo fue haciendo pespuntes con la muleta, de sombra a sol, buscando el lucimiento ante un toro alto que buscaba la querencia y embestí con claridad en la pañosa del mexicano. Varios pases sueltos y unos circulares pusieron el final a la labor de “El Pana” que, muy certero, metió una estocada de efectos fulminantes junto al toril. Las opiniones se dividieron, y tras una reverencia desde el centro del platillo, inició la vuelta al ruedo sin ninguna prisa y con muchas pausas, recogiendo flores y algunos puros, Se tumbó en la arena para besarla con gestos de corazón. Genio y figura, pero también incomprendido. De ahí la pitada general cuando se despidió el último romántico del toreo azteca, “El Brujo de Apizaco”.

El Pana en el paseíllo. Foto: JVA
El Pana en el paseíllo. Foto: JVA

FICHA DEL FESTEJO: Plaza de toros de Cuenca. Domingo, 25 de agosto de 2013. Segunda corrida de la Feria de San Julián. Unos tres cuartos de entrada. Toros de José Vázquez, de Colmenar Viejo (Madrid). Bien presentados, bravos y nobles, con buen juego en general.

Rodolfo Rodríguez “El Pana” (laurel y plata), estocada, palmas). Media estocada fulminante, división de opiniones. Vuelta al ruedo por su cuenta.

Manuel Díaz “El Cordobés” (rosa y oro), estocada trasera y dos descabellos, una oreja y petición de otra. Estocada, petición de oreja. Saludos.

Juan José Padilla (vainilla y oro, con cabos negros), estocada y dos descabellos, oreja. Estocada y dos descabellos, petición de oreja.

Incidencias: Presidió Ángel Muñoz “El Curi”, asesorado por Julián Rodríguez “Sorianito” y el veterinario Pedro Crespo. El veterano torero mexicano (61 años) “El Pana”  hizo el paseíllo montera en mano por su primera actuación en Cuenca, portando al hombro un sarape y fumando un puro. Un paseíllo lento con expectación. 

Rodolfo Rodríguez “El Pana”, sin duda, dejó huella en Cuenca. Y algunos de sus lances y pases dejaron su propio sello.

 

 

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