Marcos Alvar dejó su estela en Cuenca danzando al son del verso en 1974

Bailando o danzando al son del verso. Así se presentó en Cuenca Marcos Alvar en enero del año 1974, recitando poemas de autores reconocidos, entre ellos García Lorca, a quien no era muy frecuente citar en aquella época, o “los cinco toritos negros”, el dramático poema de Benítez Carrasco. Bartolomé Pérez Álvarez, de nombre artístico “Marcos Alvar”, nacido en Madrid en julio de 1933, estaba en toda su plenitud en su carrera de bailarín y recitador, con 41 años, cuando le conocí y le pude entrevistas, pues aún hoy, de cuando en cuando, sigue ofreciendo algunas actuaciones con su grave voz de recitador que impresiona a los públicos. Recuerdo aquella actuación en Cuenca, en la Casa de Cultura, organizada por el Círculo “Medina”, que cautivó al público con su forma de bailar y danzar, y sobre todo de recitar.

Acompañaban en esa ocasión a Marcos Alvaro, Paco Moreno a la guitarra, y el cantaor Manolo Valencia, pues tras su actuación en Cuenca debían regresar a Madrid donde por la noche actuaba en el tablao de “Los Cabales”, que por entonces regentaba el bailarín Luisillo.

Diario de Cuenca, 9 de enero de 1974.
Diario de Cuenca, 9 de enero de 1974.

Comentaba entonces Marcos Alvar que “si el flamenco es bueno no puede ir nunca para abajo, se mantiene. Al público siempre hay que darle calidad”, aunque también entendía que podía llegar una renovación: “Todo en la vida se renueva y el flamenco no iba a ser una excepción, pero dentro de los cánones que hay que guardar”.

Pero queda la pureza, y sobre el cante jondo, Marcos Alvar era tajante: “No se puede cambiar nunca. La guitarra tiene más campo de acción que el propio cante. Lo que yo hago en el espectáculo de ahora permite expansionarse más dentro del flamenco y de la música clásica”.

En aquel recital en Cuenca el 8 de enero de 1974, Marcos Alvar por vez primera adaptaba la poesía a la danza y el cante flamenco. Una combinación poética-musical que le daría muchos frutos a lo largo de su vida artística, danzando al son del verso.

MARCOS ALVAR, BAILARÍN, DANZANTE, RECITADOR…

De la web www.villadeiscar.es hemos recogido una cita sobre Marcos Alvar, recogida por su visita al Museo Mariemma, donde se reencontró con su maestra: “Marcos nació en Madrid en 1933 y aún recuerda con claridad lo grandes momentos vividos con Mariemma al formar parte de su ballet en 1961, contratado especialmente para la gira latinoamericana, actuando en los mejores teatros de Argentina y Méjico principalmente.

Marcos Alvar con Mariemma. (villadeiscar.es)
Marcos Alvar con Mariemma. (www.villadeiscar.es)

Marcos formaba parte del Ballet de Lola Flores, pero no dudó enrolarse en la compañía de Mariemma, para vivir una de las mejores experiencias de su vida, según narraba el bailarín.

“Formar parte del “Mariemma-Ballet de España”, era la máxima aspiración de un bailarín en aquella época y eso que yo ya había trabajado tres años para el Ballet del Gran Antonio Ruíz Soler. … Actué también para Juanita Reina, Antonio Molina, etc., siempre como bailarín flamenco. Pero cuando Mariemma me contrató porque buscaba un Balarín Clásico Español, sentí la felicidad completa al poder desarrollar justo mi mejor faceta…. Interpretaba casi siempre las piezas boleras, aunque su faceta flamenca era también necesaria para el ballet; Panaderos de F. Chueca, Bolero clásico de C. de Íscar, El Vendedor de Chanquetes de J. Rodrigo o Flamencos de Santa María de Iscar-Rivera…”

Marcos Alvar se formó como bailarín español con la familia Pericet y otros grandes que aportaron su visión completa de la Danza Española, como la misma Mariemma. Tras su gira por América, formó pareja con Conchita Fernández, bailarina también de Mariemma y conocida artísticamente como Conchita Montes. Tras ocho años de actuaciones, Marcos se dedicó a una de sus pasiones, la poesía y el verso, siendo capaz de bailar y recitar. Es el creador  de “Bailar el Verso”, maravillosa obra que permite apreciar su virtuosismo en ambas disciplinas, recoge la web de esta villa vallisoletana.

Aquí queda, el paso por Cuenca, de Marcos Alvar, danzando al son del verso.

 

 

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