El “Edificio Aguirre” cumple su 130 aniversario

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 29 DE NOVIEMBRE DE 2016 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2016/11/29/ser_cuenca/1480438053_808919.html

 El Edificio del Centro Cultural Aguirre cumple 130 años, pues fue inaugurado el 30 de noviembre de 1886, con su nombre inicial y popular de Escuelas Aguirre, como fue el deseo de su fundador, Lucas Aguirre Juárez, el ilustre y filántropo conquense que donó su patrimonio para que se construyesen escuelas en Siones (Burgos), lugar de nacimiento de su padre, en Madrid y en Cuenca. Hoy, en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos acerca la figura de este patricio conquense que dejó parte de su herencia en la ciudad que le vio nacer, para lo cual se formó el Patronato Aguirre, que fue el impulsor del edificio construido hace 130 años para Escuelas y que con el paso del tiempo se ha convertido en Centro Cultural, con Biblioteca Municipal incluida.

Antes de ocuparnos de la construcción del edificio sería conveniente conocer la figura de Lucas Aguirre, que además de dar su nombre a este Centro también lo da a la calle en la que se encuentra, y  cuenta, además, con un busto en bronce en el Parque de San Julián, realizado por otra figura histórica de Cuenca: Luis Marco Pérez.

Retrato de Lucas Aguirre.
Retrato de Lucas Aguirre.

– Lucas Aguirre  y Juárez nació en Cuenca en el comienzo del siglo XIX, en concreto el 18 de octubre de 1800, en la casa número 45 de la calle de la Correduría o Correría, conocida a partir de 1881 como calle Alfonso VIII. Su padre, Andrés Aguirre, era natural de Siones, un pueblo burgalés, y se dedicaba a la venta ambulante por las duras tierras de las dos Castillas. En esos viajes no faltó la ciudad de Cuenca, que debió gustarle, pues se estableció en nuestra ciudad, abriendo una ferretería en esa calle de la Correduría y llevando además el servicio de diligencias Cuenca-Madrid. Aquí se casó con Inés Juárez y del matrimonio nacieron cinco hijos, siendo Lucas el menor. En el número 45 de la calle Alfonso VIII figura la lápida que recuerda el nacimiento y muerte de este conquense ejemplar, que en el año 1924, en el 51 aniversario de su muerte, colocó el Patronato de la Fundación Lucas Aguirre, con el rango de Excmo. Sr.

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-¿Cómo transcurrió la vida de Lucas Aguirre en Cuenca y cuál fue su relación con la ciudad para dejarle esa herencia?

-Según recoge Clotilde Navarro en el libro “Leer, escribir, contar en las Escuelas de Cuenca”, evolución del sistema educativo durante el siglo XIX, “la pequeña tienda de los Aguirre resultó ser un próspero negocio en el que se implicaron como trabajadores todos los miembros de la familia, que además se beneficiaria de los procesos desamortizadores de ese siglo, pues con las ganancias de la tienda invirtieron en la compra de terrenos y huertas en gran parte de la provincia y casas y parcelas en la parte baja de la ciudad. Los Aguirre eran una familia rica y bien situada, aunque Lucas no siguió estudios, salvo los obligatorios de la época, y desde muy joven mostró una clara inclinación liberal. Su nombre aparece entre los pocos que celebra en Cuenca el triunfo de Riego y está también entre los conspiradores que se reunían en una casa de la Hoz del Huécar para combatir el absolutismo, por lo que en alguna ocasión fue encarcelado junto con su padre. Además, en 1837, con 37 años, logró la distinción de “Benemérito de la Patria” por haber empuñado en Cuenca las armas para defender la libertad.

-Estamos por tanto ante un personaje amante de la libertad en tiempos complicados y al mismo tiempo sensible hacia las gentes de menores recursos.

– Los vaivenes políticos e ideológicos del complejo Siglo XIX español le acompañaron durante toda su vida e influyeron en él y en su familia. Todo iba bien para ese clan familiar, pero en pocos años mueren sucesivamente los padres y los hermanos, dos de ellos de manera ciertamente trágica, y Lucas Aguirre, soltero y sólo, a punto de cumplir los 60 años, solía viajar a Madrid para combatir la soledad provinciana, hasta que se estableció en la capital de España hacia 1860. Allí realiza contactos y participa en los círculos intelectuales en los que se habla de la problemática de un país con una pobre estructura educativa capaz de llegar a todos los rincones y a todos los niños, y como apunta Clotilde Navarro, Lucas Aguirre concibe la idea que ha de plasmar en su Testamento, decidiendo dedicar todos sus bienes al fomento de la educación popular”. Establece unos Patronatos con el encargo de aplicar todos los bienes de su cuantiosa herencia a la erección de tres escuelas para niños y niñas pobres en Siones, el pueblo de su padre; en Madrid y en Cuenca, la ciudad en la que había nacido y vivido. Murió el 20 de marzo de 1873 y por petición del Ayuntamiento de Madrid fue enterrado en el cementerio de La Almudena.

Primera piedra para edificar las Escuelas. 1876. Ilustración Española y Americana
Primera piedra para edificar las Escuelas. 1876. Ilustración Española y Americana

-Una vez fallecido llega la hora de que se cumpla el Testamento de este conquense que había dejado gran parte de su vida en la ciudad que le vio nacer.

-Efectivamente, y tras el farragoso papeleo, y la preocupación municipal de Cuenca por la tardanza, instando a la testamentaría de Lucas Aguirre compuesta por cinco albaceas a tomar cartas en el asunto, se puso en marcha para llevar a cabo sus deseos, que eran principalmente el de la erección de tres escuelas: en Siones, Madrid y Cuenca. En el caso de nuestra ciudad, la primera piedra para edificar las Escuelas fue colocada el 3 de abril de 1876, que era lunes, en un acto histórico para una ciudad que contaba con unos seis mil habitantes. Fue una jornada histórica con desfile popular desde la Plaza Mayor  a la Glorieta. Según relataba Rodolfo Llopis en una de las conferencias que pronunció en Cuenca sobre Lucas Aguirre en 1924, el filántropo conquense fue amigo de «Demófilo», el padre de los hermanos Machado, y éste manifestó que hubiera sido su deseo que el edificio de las Escuelas estuviese frente al mausoleo de los mártires de la Libertad en Cuenca. La colocación de la primera piedra tuvo su reflejo con un extraordinario dibujo en La Ilustración Española y Americana y el propio Ayuntamiento de Cuenca acordó dedicar la calle que partía desde la Glorieta de San Francisco a Lucas Aguirre, al día siguiente, es decir, el 4 de abril de 1876, colocando un cuadro en el Ayuntamiento y entregando los albaceas un estuche con los trofeos militares del ilustre conquense.

Ilustración Española y Americana.
Ilustración Española y Americana.

-Por las fechas que citas el edificio y las Escuelas no se inauguraron hasta diez años después, cosa nada nueva por estos lares conquenses…

-Parece el sino de Cuenca, que las cosas tardan más tiempo de lo que se prevén y tenemos muchos casos en la reciente historia. En este caso los albaceas se mostraban poco entusiasmados, mirando más los intereses de las Escuelas de Madrid, inauguradas un mes antes. Efectivamente, hasta diez años después, y por diversas circunstancias, no se inaugurarían las Escuelas de Cuenca, hecho sucedido el 30 de noviembre de 1886, aniversario por cierto del nacimiento del padre de Lucas Aguirre. De la crónica de la inauguración se hizo eco también la “La Ilustración Española y Americana”, que envió a Cuenca a su director artístico y al dibujante Tomás Campuzano, que ya había estado en el acto de colocación de la primera piedra. Describe el semanario que “los cinco testamentarios supervivientes, señores De Galdo, De Onduvilla, Del Valle, Díez de Bustamante y De Isla, habían dirigido atenta carta a varias corporaciones y a distinguidas personas de esta corte, invitándoles al acto inaugural. Y a las siete y quince minutos de la mañana del 29  de noviembre salieron de Madrid para Cuenca, en el tren correo, en compañía de los dos primeros testamentarios nombrados, únicos que pudieron asistir a tan gran solemnidad”.

Ilustración Española y Americana.
Ilustración Española y Americana.

Por los dibujos que nos has traído de la Ilustración Española y Americana, debió ser un acto sumamente importante para aquella pequeña ciudad.

-Y tanto, una ciudad que se estaba recuperando del saqueo que sufrió en 1874, con muy pocos medios, de ahí que Aguirre Juárez pensase en el futuro de aquellos mozalbetes con tan pocos recursos. Pues bien, en la estación de ferrocarril esperaban las autoridades de Cuenca a los componentes de la Testamentaría, a los que hicieron una recepción en las Casas Consistoriales, en cuyos balcones se colocaron colgaduras y una especial iluminación. “La inauguración de las Escuelas –señalaba la acreditada Revista—se verificó a las once de la mañana del día 30, con arreglo al siguiente programa: Reunión de los invitados en las Casas Consistoriales de Cuenca; salida de la comitiva (compuesta de más de 500 personas) en dirección a las Escuelas que se inauguraban; la banda de música de la ciudad, dirigida por el maestro Muñoz, ejecutó composiciones de los más notables maestros (con lo cual parece que hubo una banda anterior a la creada en 1895 que enlaza con la actual); lectura de las cláusulas del testamento del fundador relativas a Cuenca; historia del cumplimiento de las mandas y legados, y desarrollo de las instituciones testamentarias, por el testamentario Manuel María José de Galdo, que había sido alcalde de Madrid; discurso de contestación por las autoridades y por el alcalde del Ayuntamiento de Cuenca”, regresando la comitiva a las Casas Consistoriales.

En suma, desfile por la ciudad con música y el protocolario acto de inauguración con los discursos correspondientes…

-Según recogía “La Ilustración Española y Americana”, “el acto inaugural se efectuó en el salón principal de las Escuelas, bajo la presidencia del señor Núñez de Arce, de la Universidad Central, quien tenía a su derecha al obispo de la diócesis, Juan María Valero Nacarino, o sea, el obispo Valero que tiene plaza y calle continuada desde la Catedral y Obispado hasta las Casas Colgadas, y a su izquierda al gobernador civil. Palabras esperanzadoras para el porvenir de Cuenca y un edificio el que se inauguraba que confrontaba muy bien con el Convento de San Francisco, luego denominado Parroquia de San Esteban, que muchos años después, en 1960, sería derribado en lugar de rehabilitarlo. Pero volviendo a la fiesta inaugural, por la noche se celebró un banquete en las mismas Escuelas, pronunciándose notables discursos y brindis, seguidos de recepción en los salones del Gobierno Civil y baile con espléndido buffet en las Casas Consistoriales, imaginamos que en el salón de plenos. Entre los periodistas y escritores desplazados a Cuenca se encontraba José Ortega Munila, padre de Ortega y Gasset.

-Hablamos de cenas y buffet, que para tantos invitados sería un problema a la hora de servirlo en aquella Cuenca con tan pocos recursos, pese a contar con casino.

-A los cinco testamentarios no se les escapó detalle alguno. El banquete fue servido nada menos que por el afamado restaurante Lardy, de Madrid, que instaló unas cocinas en el patio de las Escuelas, y además se repartieron 500 kilos de pan entre los pobres. En las ilustraciones del dibujante Tomás Campuzano, para la Revista “La Ilustración Española y Americana”, se aprecia el paisaje de la Hoz del Huécar, una perspectiva de las Casas Colgadas, y entre ambos dibujos, un tercero en medio con las cocinas del Lardy en el patio de las Escuelas Aguirre. Además, los señores testamentarios de Lucas Aguirre, para que los niños matriculados en las Escuelas y los pobres de la localidad tomaran también parte en el general regocijo, repartieron entre éstos algunos socorros y abrieron una libreta en la Caja de Ahorros de Madrid (por no haberla aún en Cuenca) a cada uno de aquellos, para que aprendan en los albores de su existencia lo que vale y significa la virtud del ahorro”. Todo un acontecimiento para la ciudad que también disfrutó de una corrida de vaquillas enmaromadas, gestión que llevaron a cabo los concejales Luis Sanz y Gironés, así como una velada de teatro con la obra “Los dos hijos”, de Fernando Bremón; concierto de la Banda de Música, y baile, como bien recoge Clotilde Navarro en su amplia y documentada obra sobre “La Enseñanza primaria en el Siglo XIX”.

Postal de mediados del Siglo XX.
Postal de fijnales del Siglo XIX.

-Hemos hablado de la inauguración del edificio, pero no de las escuelas en sí. ¿Cómo era aquella singular construcción que años después sería reformada en el interior por distintas actuaciones?

-En este aspecto informaba la revista que “el edificio Escuelas de Aguirre” está situado en la parte baja y nueva de la población y comprende tres escuelas para niños, niñas y párvulos, pudiendo asistir en junio más de 300 alumnos; están dotadas de buen mobiliario y un material pedagógico perfeccionado con arreglo a los recientes progresos, y los profesores tienen la habitación en el mismo edificio. Aunque se inauguraron en 1886, hasta seis años después, en 1892, no comenzó la actividad escolar, sin que el Ayuntamiento hiciese reproches a los patronos por esa tardanza. Clotilde Navarro apunta en su libro que, por ejemplo, en el año 1929 asistían a las Escuelas Aguirre unos 320 alumnos, que contaban con cuatro maestras y dos maestros de primera enseñanza. En su libro “Cuenca en el recuerdo”, Antonio Rodríguez señala que el solar se llamó Portales de Esquivel, en la huerta del convento de San Francisco, y que el proyecto del edificio fue obra del arquitecto Rodríguez Ayuso, el mismo que hizo el de las Escuelas Aguirre de Madrid, con cierta parecido a las de Cuenca, que desde 2006 es la sede de la Casa Arabe de la capital de España.

-¿Hasta qué fecha aproximadamente funcionaron como tales las Escuelas de Aguirre?

-Desde ese año 1892 las Escuelas Aguirre cumplieron el papel que quería su fundador, y como bien señala Clotilde Navarro, hasta que ya a mediados de los años sesenta del reciente Siglo XX perdieron su importancia debido al desarrollo de las nuevas ideas educativas. El edificio quedó cerrado y fue utilizado de manera esporádica para diversas actuaciones. Una de ellas fue la de utilizarlo durante algunos años, por parte de la Banda de Música de Cuenca, como academia de ensayo, ya en esa década de los cincuenta. En abril de 1955, por ejemplo, Gustavo Torner, presentó en las Escuelas Aguirre una de sus primeras grandes exposiciones, mientras en la Diputación exponían conjuntamente Lorenzo Goñi y Luis Roibal. El local de Aguirre era un buen recurso para el Ayuntamiento ante cualquier iniciativa cultural, y una de ellas fue la de habilitar como hospital el amplio pasillo de entrada en 1985, para el rodaje de la serie de televisión “Clase media”.

El edificio en obras. (Descubriendo Cuenca).
El edificio en obras. (Descubriendo Cuenca).

Un edificio que a partir de esos años fue sometido a una amplia y duradera rehabilitación, con alguna nueva obra incluso.

-La rehabilitación del edificio comenzó en el año 1982, fecha en la que el Ministerio de Administraciones Públicas destinó una inversión de cien millones de pesetas a esta obra, dentro del programa de recuperación de edificios históricos que se puso en marcha con ocasión del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. La financiación en los años siguientes para la consolidación del edificio, en el que se invirtieron más de 300 millones de pesetas, corrió a cargo del Ayuntamiento de Cuenca, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y del Patronato “Lucas Aguirre”, que aportó una partida de 23 millones de pesetas para esa rehabilitación. Para convertir el edificio de las Escuelas en Centro Cultural se formalizó un convenio entre el Ayuntamiento y el Patronato para que se dedicase a usos educativos para la población, como demandó su fundador y que creemos se está cumpliendo al cien por cien. En lo que era el patio se levantó un amplio edificio con aulas para cursos y clases nocturnas.

Si mal no recordamos fue el 9 de junio de 1999 cuando se reinauguró el edificio, en este caso como Centro Cultural Aguirre.

-Desde el Ayuntamiento se hacía hincapié en que la apertura del edificio era un acontecimiento importante para la ciudad. Lo decía el entonces concejal de Cultura, Jesús Cordente, quien apuntaba que la intención era darle un uso extraordinario desde el punto de vista cultural, como era el deseo del fundador Lucas Aguirre. Como bien sabemos, el edificio alberga la Biblioteca Municipal, que entonces contaba con 21.000 volúmenes, a los que se añadían otros 8.000 volúmenes de la biblioteca de Fernando Zóbel, la de Federico Muelas y el fondo de la Casa Zavala. Cuenta con un amplio salón de actos, que lleva el nombre del profesor “Juan José Brihuega”, sala de exposiciones y el Archivo Histórico Municipal hasta que en su día este Archivo pase a la Casa del Corregidor. No cabe duda de que en estos 17 años de vida el Centro Cultural Aguirre está realizando una extraordinaria actividad en este edificio que es todo un símbolo de la Cuenca del Siglo XIX con ello se ha convertido en un ámbito para la convivencia, la cultura, el progreso y la libertad, que es lo que quería y deseaba Lucas Aguirre y Juárez.

Aunque no es muy frecuente en esta ciudad, es fácil observar en la calle Alfonso VIII, en el número 45 la placa con la inscripción de la fecha de nacimiento de Lucas Aguirre, con una aureola de laurel.

-Es cierto y siempre me llamó la atención, como a muchos conquenses y visitantes. Esa placa o lápida se colocó medio siglo después de su muerte. En 1924 se cumplían los 51 años de su fallecimiento, y el Patronato de Lucas Aguirre organizó durante parte de febrero y marzo unas conferencias semanales en las Escuelas, en las que intervinieron Rodolfo Llopis, que glosó la figura y obra de Lucas en dos sesiones; Federico García Sandoval, que habló sobre el problema agrario; Calixto Moraleda, con el asunto pecuario y Manuel Cardenal, que incidió en el poco desarrollo cultural.

Calle Alfonso VIII, 45.
Calle Alfonso VIII, 45.

Estas jornadas iban a concluir el 20 de marzo, fecha del 51 aniversario, y al efecto el Patronato publicó una nota con el título “Al pueblo de Cuenca”: “El día 20 de marzo se cumple el Cincuenta y un aniversario del fallecimiento del gran filántropo conquense excelentísimo Sr. Don Lucas Aguirre y Juárez. Con tal motivo, el Patronato actual, con el fin de perpetuar más su memoria, descubrirá una lápida conmemorativa en la casa donde nació Don Lucas, el año 1800, la señalada con el número 45 de la calle de Alfonso VIII. El descubrimiento de la lápida se efectuará el día 23 del corriente” . El Pueblo de Cuenca, que tanto debe a este ilustre hijo, no dudamos responderá al llamamiento que le hacemos, asistiendo a la manifestación que ese día ha de celebrarse. Partirá de las Escuelas Aguirre a las diez de la mañana y a dicho local invitamos a los conquenses”, terminaba diciendo la nota del Patronato.

Sería un acto relevante para la ciudad de Cuenca, que ya había demostrado su fidelidad a quien se había preocupado por llevar la enseñanza a los más pobres.

–Nadie contaba con las dificultades meteorológicas y el 23 de marzo de 1924 resultó un día tan lluvioso que hasta el río Júcar se desbordó. El acto del descubrimiento de la placa quedó suspendido y eso sí, la placa quedó en su sitio, y ya no se llevó a cabo su inauguración o al menos no hemos encontrado el dato en los periódicos de esa época. El río, sobre su nivel ordinario, llegó a alcanzar cerca de cuatro metros, saltando sobre el puente de los Descalzos, inundando las fábricas de luz de Las Grajas y llevándose la línea de la del Batán. Su aspecto en el Recreo Peral y San Antón era imponente, y en la carretera de Uña se cortó la poca circulación. Las huertas de la Alameda, donde también tenía propiedades el Patronato Aguirre, quedaron arrasadas. El siguiente año, 1925, y en las mismas fechas, se volvieron a organizar conferencias para el mes de marzo con intervenciones de Rodolfo Llopis y Daniel Portero, y a partir de entonces se empezó a gestar la idea del monumento a Lucas Aguirre, por suscripción popular, colaborando de manera expresa los niños.

El monumento de Aguirre en el Parque, ensuciado de graffitis. *Cuenca en el recuerdo(
El monumento de Aguirre en el Parque, ensuciado de graffitis. (Cuenca en el recuerdo)

El monumento, que no era el del boceto inicial, según Antonio Rodríguez, fue inaugurado el 8 de septiembre de 1927 en el Parque de Canalejas, en el último día de las fiestas de San Julián y durante el acto pronunció unas palabras el científico conquense Ángel del Campo Francés (*), que había sido premio “Lucas Aguirre” como mejor alumno conquense, treinta años antes. Un monumento que debiera ser limpiado de los grafitis de quienes no respetan la historia.

Apuntabas que el dibujante Tomás Campuzano dejó unos dibujos muy interesantes en «La Ilustración Española y Americana».

-En el número 48 de esta importante revista, correspondiente al 15 de diciembre de 1886, se publicaban los dibujos de la inauguración de las Escuelas, y un texto aparte titulado “Recuerdos de Cuenca”, siluetas de la ciudad, en el que se hacía un repaso por la historia de Cuenca y sus bellezas naturales, además de apuntar que no sólo se habían inaugurado las Escuelas Aguirre, sino que incluso antes el obispo Palafox había puesto en marcha las escuelas que llevaban su nombre para niños y niñas pobres.

Tomas Campuzano . La Ilustración Española y Americana
Tomas Campuzano . La Ilustración Española y Americana

Sobre el dibujo de Campuzano, en el que aparecen las Casas Colgadas, la Hoz del Huécar y las cocinas del Lardy, se escribe: “Entre las dos siluetas de la enriscada Cuenca que figuran en nuestro grabado, el artista Campuzano ha consagrado un recuerdo a maese Lhardy (D. Agustín), el Vatel de los expedicionarios a la inauguración de las Escuelas Aguirre. (El vatel sería hoy un cocinero de tres estrellas Michelin). Leemos: El contraste es magnífico: entre la aspereza de las escuetas lomas, la cocina improvisada por el fondista suizo-madrileño en uno de los patios del nuevo edificio; y parece como que está suspendida sobre la hoz del Júcar (quiso decir Huécar), y que ha sido evocada por los cavernosos ecos de aquellas altísimas peñas”.

En definitiva, Paco, que Cuenca no ha sido ingrata ni muchos menos, y nunca ha olvidado a Lucas Aguirre, con calle y monumento, y cuyo apellido orla el Centro Cultural, más vivo que nunca 130 años después.

(*) En el sonido radiofonico digo por error Ángel Gonzalez Palencia.

Notas adicionales: Antiguos alumnos me comunican que los últimos cursos en las Escuelasw Aguirre fueron entre 1961-62 y 1962-62. Uno de los profesores, nos dice Ramón Osma, fue Andrés Gallardo Bernal. (Gallardo firmaba sus artículos en «Diario de Cuenca» como Don Fernandico y fue pregonero de la Semana Santa de Cuenca en 1960.

 

 

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