Mari Carmen y sus muñecos, ventrílocua conquense con humor, talento y corazón

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 7 DE MARZO DE 2017 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2017/03/07/ser_cuenca/1488899052_401161.html

 Se llama Mari Carmen Martínez-Villaseñor Barrasa. Se le conoce popularmente e internacionalmente con el nombre artístico de “Mary Carmen y sus muñecos”, es conquense de pura cepa y presume de ello. Con 16 años ya estaba inmersa en el mundo del teatro guiñol y por tanto del espectáculo, en su caso como ventrílocua. Después le llegó la fama en España e Hispanoamérica, con actuaciones en teatros y en programas de diversas cadenas de televisión en “primer time” con sus muñecos que también ha hecho famosos. Este martes, en Páginas de mi Desván, en vísperas del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, José Vicente Ávila nos propone el nombre de Mary Carmen, porque no en vano lleva cerca de sesenta años en el mundo del espectáculo, cosa muy difícil en los años en los que ella comenzaba.

Nuestro compañero le ha entrevistado en varias ocasiones, pero hoy vamos a recordar la primera vez que lo hizo en aquellos primeros años en los que Mari Carmen ya se daba a conocer.

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¿Qué recuerdas de esa primera charla, en la que te vemos en una fotografía con Mari Carmen, ella con un sombrero en la redacción de “Diario de Cuenca”?

– Conocí a una joven y jovial Mari Carmen en diciembre de 1973, cuando ya estaba empezando a saborear las primeras mieles de sus éxitos como ventrílocua locuaz y humorística, que le catapultarían a la primera línea de la actualidad, tanto en sus representaciones en las más importantes salas, como en la televisión. Ese año, en las vísperas navideñas, recibía el premio “Popular” del diario “Pueblo”. Luego, a lo largo de su carrera han sido innumerables los premios concedidos, y aquí en Cuenca, en su tierra, donde es querida y admirada, su nombre da a una calle del barrio de San Martín, en los rascacielos de Cuenca, que Raúl del Pozo dice que son mucho antes que los de Manhattan. Se rotuló el nombre de calle Mary Carmen y sus muñecos, muy cerca de la calle del Cantautor José Luis Perales o del Humorista José Luis Coll. Cuando la entrevisté en la redacción de “Diario de Cuenca”, en el primer piso de la calle Aguirre, en la conocida Casa Caballer, donde enfrente vivían unos familiares, la genial ventrílocua conquense ya había triunfado desde sus inicios en la década de los sesenta en Méjico, Estados Unidos y toda América Latina, además de ser conocida en España. Comentaba ella entonces que 1973 había sido el mejor año de su vida.

-¿Qué impresión sacaste de aquella primera charla con Mary Carmen, que como bien dices ya era bastante conocida?

-Genial, porque estuvo en todo momento cariñosa y dicharachera. Yo tenía entonces 23 años y para mí era uno de mis primeros personajes a la hora de entrevistarle. Ella tenía un poco de prisa, pues había llegado a Cuenca hacía pocas horas y se tenía que marchar. Mary Carmen estaba acompañada de Chary Bascuñana, una periodista que escribía en el periódico conquense una página los jueves, dedicada a la mujer, lo que era un hito en aquellos años. La entrevista, anunciada en la primera página del periódico, aparecía con un titular a cinco columnas: “Cinco minutos con Mary Carmen”, que dieron para mucho porque ella hablaba deprisa, pero muy bien y vocalizando. Destaqué en dos sumarios: “Estoy en mi mejor momento artístico” y “me satisface que en televisión me hayan dado carta blanca”, teniendo en cuenta que era 1973. De aquella primera entrevista publiqué una doble página posteriormente en “El Día de Cuenca” el 1 de julio de 1990, con el título de “Mari-Cuenca” y sus muñecos”, que no me convenció mucho, con datos actualizados de su vida artística, pero sobre todo por sus actuaciones en Cuenca, la ciudad en la que se ha sentido profeta, o al menos así lo entendemos los conquenses.

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Quiero que nos recuerdes esa entrevista de “Diario de Cuenca” de 1973 en la que le preguntabas a Mari Carmen por los motivos de esa visita a la tierra que le vio nacer.

-¿Que te ha traído por Cuenca?, le pregunté, y sin más contestó: “Su atracción. De vez en cuando se hace necesaria una vuelta por estos lugares entrañables y puros para contraste con la vida de las grandes ciudades en las que me muevo. Me he permitido unas horas, muy pocas, para estar en mi Cuenca”. En la entradilla había escrito yo que Mari Carmen se había dado una vuelta por la ciudad para recordar sus años infantiles y juveniles, saludando a amigos y conocidos, además de abrazar a su tío Barrasa, que vivía en la casa frente a la redacción del periódico, lo que facilitó más la entrevista por el poco tiempo que tenía. Mientras hablaba con ella, entre bromas y veras, José Luis Pinós le estaba haciendo unas fotos, y como llevaba un sombrero le dijo que se lo quitase, pues casi le tapaba la cara. Entonces Mari Carmen, con la voz de doña Rogelia va y dice: “¡Que no me lo quito leñe, que estoy calva!”. Yo escribí entonces que con sombrero o sin sombrero Mari Carmen no puede ocultar su belleza que, unida a su simpatía, hacen de ella una mujer excepcional, que entonces tenía 30 años, claro.

-¿Qué hacía Mari Carmen ese año de 1973 que para ella había sido uno de los mejores cómo has referido?

-Bueno, pues en aquellas fechas Mary Carmen había estado presentando en TVE el programa “Las siete y media musical”. Le preguntábamos si seguiría con este programa y nos decía que no con rotundidad, para añadir: “Llegará a las pantallas un nuevo programa para Mary Carmen y doña Rogelia. Sobre todo para doña Rogelia, acompañada de los otros personajes como son Daisy y Nicol, y la colaboración de Mary Carmen, una chica muy maja que tiene unos muñecos”. Su simpatía y humor me hacían reír constantemente. Salió el nombre de doña Rogelia, la abuela conquense, natural del imaginario Orejilla del Sordete.

-Seguro que te explicaría cómo nació doña Rogelia, el personaje que incluso eclipsaría en el tiempo a los tres restantes.

-La pregunta era obligada porque todos entendíamos que doña Rogelia era un personaje de nuestro entorno conquense. Cito las palabras que me dijo Mari Carmen: “Doña Rogelia nació de un paseo por nuestra Serranía de Cuenca. Un paseo muy simpático con una pregunta a una vieja maravillosa nuestra que me encontré sentada en un poyete, muy sorda, que no me entendía nada de lo que le estaba preguntando. Pasé una risa increíble con aquella charla, que más bien fue un monólogo. Me contestó a otras cosas que nada tenían que ver con lo que yo le preguntaba y de ahí nació doña Rogelia, un personaje que era importante crear y que además complementaba totalmente los cuatro tipos distintos que están demostrados como diferenciables en la humanidad.

-¿De qué manera definía Mari Carmen a sus muñecos en aquella entrevista de 1973, aún con la censura en vigor?

Es un dato importante el que apuntas, y por ello se entenderá cómo Mari Carmen definía o llamaba a sus muñecos en esa época. Ella contestaba así: “Son el sanguíneo, el colérico, el flemático y el melancólico. Y añadía: Rodolfo es el melancólico; el sanguíneo es Nicol; el colérico doña Rogelia y Daisy el flemático. Sin darme cuenta he completado los cuatro tipos. Me faltaba uno de ellos y ese fue doña Rogelia. No se puede pedir ningún tipo más. Se pueden hacer cosas, no personajes. Si hiciese otro más se rozaría uno con otro y al no haber diferenciación de personalidades habría una tendencia a la confusión, explicaba.

Mari Carmen y Rodolfo.
Mari Carmen y Rodolfo.

-Entre cuatro muñecos o personajes siempre hay alguno preferido. ¿Cuál era entonces para Mari Carmen?

-Ella misma decía: “Mi pato Nicols”. Doña Rogelia es un hallazgo muy importante. Es fenomenal. No es extraño que en diez años de carrera acierte plenamente con un personaje. Así debe ser. Yo no me puedo confundir ya. Nicols fue el primero, era difícil, y tampoco me equivoqué. Por eso es el más importante. En aquellos años setenta, con la censura tras los guiones, Rodolfo “el melancólico” apenas aparecía en televisión porque no estaba bien visto, y por ello le preguntaba que cuándo aparecería en la pequeña pantalla. Mari Carmen tuvo una airosa respuesta: ·A Rodolfo sólo lo saco en las galas. En televisión no, si acaso lo cuidaré un poco. Además se va a la “mili” y no creo que pueda actuar”. Y ahora, si te parece Paco, hacemos como si entrevistásemos a Mari Carmen en aquel diciembre de 1973, aunque tú no había nacido.

-¿Añoras tu tierra?

–Me gusta vivir en Cuenca. Es increíble. No me lo puedo explicar.

-¿Qué te gustaría tener de Cuenca?

-Cuenca entera. De la única manera que puedo poseer algo es teniendo una casa aquí.

-Cosa difícil. En la parte alta, en la baja…

O en la parte media. No me importa.

.¿A qué hoz quieres que miren tus ventanas cuando la tengas?

-A la del Huécar. Me gusta mucho.

 (Bueno, pues Mari Carmen se compró su casa en Cuenca, en la Hoz del Júcar cercana a la Puerta de San Juan. Pasaron unos años hasta que Rodolfo apareciera en un programa musical de gran audiencia, una vez que la censura había “desaparecido”, aunque Nicol y doña Rogelia  han sido y son las “estrellas” de esta ventrílocua conquense que ha creado escuela. Ya sin censura, la definición de sus muñecos, a lo largo de más de cuatro décadas de actuaciones son las de pato castizo e irreverente para su preferido Nicol; la de abuela cascarrabias, gruñona y sorda de doña Rogelia, su gran descubrimiento; la de adolescente respondona para Daisy, y de león sensible y delicado para Rodolfo). 

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 Aparte de sus actuaciones artísticas por todo el mundo, para Mari Carmen Cuenca es punto y aparte, su debilidad, y además de ser vecina de Cuenca, la genial ventrílocua ha dejado en su tierra actuaciones memorables.

-Claro, es que a veces la vemos como una vecina más, paseando por Carretería o subiendo por la Puerta de San Juan, o en los tendidos de la plaza de toros por San Julián. En su faceta artística, “Mary Carmen y sus muñecos”  ha actuado algunas veces en su Cuenca, la primera de ellas en la plaza de toros compartiendo escenario con Juan Pardo. Sin embargo, el día que Mary Carmen se sintió más a gusto en su tierra, en la que trabajó como nunca lo ha hecho en ningún sitio, fue el 25 de agosto de 1983: “Será una noche muy bonita –me dijo Mary Carmen antes de la actuación mientras tomaba una cerveza en Casa “Marlo”. Y lo consiguió.

-Según las crónicas de la prensa local fue una actuación de las que no se suelen olvidar…

-El Polideportivo Municipal registró el mayor lleno de su historia hasta entonces  –pista y gradas abarrotadas- y al final de su actuación, interrumpida varias veces por los aplausos del público, Mari Carmen se fundió en un abrazo con José Luis Perales. Hizo reír y llorar de emoción a sus amigos de la infancia porque algunos retazos de su juventud salieron a relucir y ella misma se emocionó. Estaba satisfecha y así lo manifestaba: “La acogida de los conquenses me compensa de mi gran fe en mi ciudad y de los largos años esperando que me llamaran para actuar”. Sobre esa actuación de Mari Carmen, Pilar Ruipérez, que fue pregonera el pasado San Julián, y en 1983 estaba en prácticas en “Diario de Cuenca” escribía que “la actuación de Mari Carmen, como la de José Luis Perales el día anterior, como, en otro estilo, la presencia de José Luis Coll pronunciando el Pregón inaugural de las Fiestas, han sido tres momentos realmente inolvidables para todos los conquenses, que recordarán en el futuro este año de 1983 como aquel en que por primera vez se dieron cita en Cuenca nuestros más famosos paisanos del mundo del espectáculo. “Y en este caso, además, no podrá decirse que no fueron profetas en su tierra, porque Cuenca ha respondido como quizá debería esperarse, aunque nunca se puede estar seguro hasta que llega el momento de la verdad”.

José Vicente Avila y Mari Carmen.
José Vicente Avila y Mari Carmen.

-También aparece Mari Carmen en la relación de pregoneros de las fiestas de San Julián.

-Fue en la Feria de San Julián de 2002 cuando pronunció el Pregón de las fiestas, en el Parque, y posteriormente llevó a cabo una recordada actuación ante el público que llenaba el recinto al aire libre. Recuerdo que en una ocasión escribí, con ocasión de un homenaje que se le hizo en Cuenca: “Mari Carmen  y sus muñecos. Una ventrílocua que en lugar de hablar con el estómago lo hace con el corazón… conquense. Un corazón que volvió a emocionarse en diciembre de 1988 cuando la Cámara de Comercio de Cuenca le rindió un emotivo homenaje”. No podemos olvidar tampoco que Mary Carmen ha publicado los siguientes libros: “Ventana al Edén”, “Mande? Mis locas conversaciones con doña Rogelia” y “La crisis en Orejilla del Sordete”. En el Día de Castilla-La Mancha de 2012 recibió el título de Hija Predilecta de la Región de Castilla-La Mancha.

“Doña Rogelia: Voz (y voto) de la Cuenca profunda”, con este titular, a doble página, Florencio Martínez Ruiz, publicaba en El Cultural de El Día de Cuenca, del 22 marzo de 1992, un amplio artículo sobre la personalidad de Mari Carmen y el influjo conquense de Doña Rogelia, pues en esas fechas presentaba un programa en TVE, en el horario más demandado: las nueve y media de la noche, entrevistando a famosos personajes, entre ellos a José Luis Perales. De ese amplio artículo del cronista literario Florencio Martínez, destacamos algunos párrafos:

“Nuestra genial artista conquense, que ha arrasado con todos los adjetivos ditirámbicos en una tierra como la nuestra de fuerte tradición de caricatos y titiriteros, ha sido capaz de darle la vuelta al humor del retruécano y a la pura anfibología del chiste. Ventrílocua inicial y humorista en directo, ya aparece con un “magazine” con personajes famosos, “humor” a todo trapo, y música sin barreras”.

“Mari Carmen lleva a Cuenca no en la boca, sino en la sangre. En el tiovivo colorista de sus muñecos “el pato Nicol, el inadaptado león Rodolfo y la coqueta Daisy”, uno de ellos le amenaza ya con engullirla y devorarla. Es esa “Doña Rogelia”, extraída de su cacumen y de su magia, en complicidad con una interminable ecolalia (perturbación del lenguaje), que un día abandonó un lugar en la Serranía conquense para invadir los escenarios y los platós del ancho mundo”

Viñeta de Dávila. El Día Cultural.
Viñeta de Dávila. El Día Cultural.

“Ha llegado a mi parecer, la hora en que Cuenca se mire también por dentro y hacia dentro, en busca de su singularidad no sólo étnica o racial, sino arquetípica. Doña Rogelia surge en estos últimos años como una gran metáfora de la Cuenca profunda. Hasta el punto, que la mujer conquense cuenta en la proyección pública de este “sosias” o “doble” circense como su mejor portavoz, como su más fiel mensajera… No es, a primera vista, sino un ente de razón o todo lo más un apuntamiento típico y acaso un tierno fantasma provincial. Mas su localización no es difícil si se busca en algún punto perdido”.

“Con su insolencia aldeana, su gracia repajolera y su vitriólica sabiduría popular recicla siglos de abandono y de añoranza, horas de marginación y olvido, lentas edades de una glaciación insólita que su singular discurso y su garbosa y punzante lengua convierten en una dialéctica viva, sabrosa, plena de lucidez saludable. Es posible que no responda al pie de la letra a esa “imago” de la iconografía conquense que nuestros ensayistas y críticos más sesudos aplican a más campanudos pronombres. Ella, con su patosa presencia hace trizas cualquier “retrato-robot”.

Su “pedriguee” es claro que no está en la progenia de los Villena o los Albornoz, en los Julián Romero o en el Licenciado Torralba. A Doña Rogelia, sin embargo, no le faltan modelos cordiales y contagiosos, ni una bonhomía reconocible en muchos lugares de nuestra Serranía. Hace años, todavía vivía en Tragacete un Matusalén del alto Júcar, que respondía por el nombre del Tío Linete (de quien ya hablamos en este programa), y que con sus ciento ocho años dejaba boquiabiertos a los secretarios de la embajada de los Estados Unidos, que en un Rolls aerodinámico habían llegado para felicitarle. Raúl del Pozo que recogió por entonces sus palabras de viejo celtíbero, lo inmortalizó en una de sus crónicas. Era un tipo magro y seco, símbolo de la sobriedad serrana y testigo del azar y la necesidad de la supervivencia en un medio tan idílico como hostil. Doña Rogelia está cortada por un patrón así”.

Doña Rogelia, hija de la montaña y madre de todos los humillados y ofendidos de la serranía oscura, es también prima de los gancheros del Júcar, de los hijos de la Hoz de Martínez Kleiser, y pariente próxima del Pastor de las Huesas del Vasallo de Marco Pérez…

Réplica, en resumen, de la azarosa existencia de unos hombres y de unas mujeres en periodo de extinción que, gracias a ella, perduran entre nosotros. Y que, de algún modo, desde su particularísima idiosincrasia los representa a todos”.

No es poco poder decir que con toda seguridad es de Cuenca, nacida en el pueblo de Orejilla del Sordete y que se llama Doña Rogelia. Ha vivido una existencia en buena medida itinerante, como el hato del arriero, trastabillándose entre las candilejas de Cleofás o los estudios de TV, a la greña entre tanto buscamonas y trepadores por hacerse un sitio. ¡Y vaya si lo ha conseguido!

Aunque son siglos los años de su conquensismo de corazón, tengo la impresión de que aún habiendo triunfado en Cuenca y en su provincia, “ella en sus declaraciones se confiesa profeta en su tierra”, apenas hemos explotado aquí la virtualidad y la riqueza de su personaje, que configura en algunos de nuestros “tics” más regocijantes, pero que también nos ha enseñado a superar las limitaciones de un carácter huraño y pasivo. Y cuyo natural hirsuto y altivo Doña Rogelia ha desinflado a carcajada limpia”.

Gaceta Conquense.
Gaceta Conquense.

No podemos dejar sin mencionar, ya en el tramo final, una de sus actuaciones de las habituales en la famosa sala madrileña de “Cleofás”, en la que estuvo José Luis Pinós para hacer un reportaje en Gaceta Conquense.

-Con el título de Mari Carmen “y sus muñecos”, el humor a cuatro voces, publicado en la contraportada de Gaceta Conquense en mayo de 1987, José Luis Pinós relata una gran noche de la artista conquense en la famosa sala madrileña, abarrotada de público, y la profesional actuación de Mari Carmen, que en un momento determinado dice que a Daisy le gustaría perderse en Beteta con Butragueño, por la famosa foto en la que se le vio todo, aludiendo que a Beteta “los cursis le llaman Mirapechos de la Sierra”. Pasadas las dos de la madrigada, Mari Carmen, que viste un traje ceñido de color azul, saca a escena a Doña Rogelia y Pinós le hace unas fotos con flash, a lo que la abuela serrana dice: “Paece que habrá tormenta. Mia como relampaguea…! A lo que Mari Carmen le dice: “Tranquila, doña Rogelia, es Pinós que ha venido desde Cuenca a hacernos un reportaje para la Gaceta…. ¡Mande?, pa hacer calceta? No, la Gaceta que es un periódico de nuestra tierra… ¡Pues dile al jodío Pinós que mire a ver si tie carrete, que me gusta salir bien y sin relampagos

En fin Paco,  que Cuenca le debe mucho a Mary Carmen (Martínez-Villaseñor Barrasa), pues esta artista la ha llevado y la lleva siempre en su corazón y en su maleta al lado de sus increíbles muñecos, que cobran vida a su lado. Desde el barrio de San Martín, en la calle de Mary Carmen y sus muñecos, a veces nos parece escuchar alguna que otra voz de acento serrano:  Mande? Mary Carmen, conquense de pura cepa, ahora y siempre.

 

 

 

 

 

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