El cura Anastasio (canónigo de la Catedral), todo un experto en iconos y el Díptico Bizantino

Anastasio Martínez Sáez, canónigo de la Catedral de Cuenca, nacido en Valdemorillo de la Sierra el 15 de abril de 1934, es uno de esos sacerdotes singulares que se suelen dar en las diócesis. (Fue ordenado el 31 de mayo de 1958 en la Catedral de Cuenca).  Conocido como “el cura de los iconos” o “el párroco de la Sierra”, porque ha estado cincuenta años rigiendo la grey pastoral de Zarzuela, Las Majadas o Portilla, una vez que ha dejado de viajar con su cochecillo por la Serranía conquense,  oficia en El Salvador, es consiliario de la VH de la Negación y sobre todo mantiene sus investigaciones sobre los iconos y el Díptico Bizantino del Museo Diocesano de Cuenca, pues es todo un experto, y de ello trata en la conferencia anunciada para este martes 14 de marzo de 2017 en la sede de la Real Academia Conquense de Artes y Letras.

Sobre esta conferencia, la RACAL adelanta que “el díptico bizantino o relicario de los Déspotas de Epiro  que se exhibe en el Museo Diocesano de Cuenca – una extraordinaria pieza en la que se aúnan la pintura al temple de sus pequeños iconos, la orfebrería, las piedras preciosas y las decenas de pequeñas reliquias que se cobijan en sus cabujones – es sin duda una de las piezas más destacadas del Museo Diocesano de Cuenca. De nuevos datos en torno a ella hablará este martes 14 de marzo en la sede de la Real Academia Conquense de Artes y Letras el canónigo catedralicio y pintor de iconos Anastasio Martínez Saiz, en la sede ubicada junto a la parroquia de San Antón.

DÍPTICO DÉSPOTAS EPIRO 1

UNA PIEZA DE SINGULAR INTERÉS

También conocido como el Relicario de los Déspotas de Epiro, el Díptico fue mandado realizar en el siglo XIV – probablemente entre los años 1.367 y 1.384 que fue el periodo de su regencia como soberanos – por los gobernantes del Despotado de Epiro en Ioánina, la basilisa María Angelina y su esposo el déspota Tomás Comneno. Obra encuadrada dentro de la denominada escuela cretense, con origen en las artes cultivadas en los conventos griegos del monte Athos, es un delicado ejemplo de encáustica (una técnica que emplea la cera como aglutinante para los pigmentos empleados) sobre tabla y plata repujada con perlas, piedras preciosas  (se conservan un total de oveciantas dieciocho perlas y trescientas tres piedras preciosas)  y con, cual quedó dicho, reliquias.

Sus pequeños iconos se encuentran recubiertos por una plancha de plata recortada para dejar ver las figuras pintadas y los pequeños huecos para las reliquias que se sitúan debajo de aquellas. los iconos, complementándose el relicario con la citada decoración de perlas y pequeñas gemas”, informa la RACAL.

Cada una de sus hojas se organiza en torno a un personaje central dentro de un recuadro: la figura de la Madre de Dios como Virgen Hodigitria en el ala izquierda y la de Jesús como Pantocrátor en la de la derecha, y alrededor de esasdos figuras centrales se desarrollan en cada una de las dos hojas o alas una serie de catorce representaciones de santos. En el mismo recuadro donde se encuentra la figura de la Virgen, y a sus pies, está pintada la figura en actitud orante de María Angelina, la donante de la obra y encima de su figura, se lee en letras griegas el texto “Maria Basilisa Angelina doukaina palaiologina”.

 

Anastasio Martínez. Foto: Josevi.
Anastasio Martínez. Foto: Josevi.

LOS LIBROS DE ANASTASIO MARTÍNEZ SOBRE EL DÍPTICO

 Entre la amplia bibliografía publicada por Anastasio Martínez, destacan El Díptico-Relicario de Cuenca y la Tabla de Meteora en Grecia (1997). Escribía el entonces obispo de Cuenca, José Guerra Campos, en el prólogo de este libro-catálogo de 100 páginas: “Don Anastasio, Párroco y Arcipreste en la Serranía de Cuenca, canónigo de la Iglesia Catedral, Presidente de la Comisión Diocesana del Patrimonio Artístico, coautor con D. Salvador Alonso, D. Santos Saiz, D. Santiago Salcedo) del “Catálogo Monumental de la Diócesis de Cuenca”, conocido y muy apreciado iconógrafo o pintor de Iconos, ha puesto la máxima diligencia en conseguir examinar de cerca la tabla de Meteora y, valiéndose de su erudición y experiencia, ha procedido a la descripción minuciosa tanto de esta tabla como del díptico conquense, y a la comparación entre los dos”.

Valoraba además Guerra Campos que “Don Anastasio aporta complementos descriptivos e históricos sobre el díptico-relicario de Cuenca, “una de las mejores piezas del arte bizantino”, y puntualiza las hipótesis de Bees y de Cirac sobre la relación genética entre el díptico de Cuenca y la tabla de Meteora”.

En el El Díptico Bizantino de la Catedral de Cuenca (2004), de Anastasio Martínez Sáez, hermoso Volumen de 180 páginas, Ramón del Hoyo, a la sazón prelado de la diócesis conquense, señalaba que “es muy de agradecer y alabar el trabajo de investigación constante que el autor ha ejercitado en los últimos años y cuyos frutos nos ofrece en primicia. A los datos ya aportados en publicaciones anteriores, añade ahora las posibles respuestas a tres interrogantes que buscan clarificar ese “aire enigmático” que acompaña siempre a esta obra de arte: cuándo y cómo se pintó el Díptico. Además aporta luz sobre cómo llegó a Cuenca y sobre sus custodias, la familia Castagnola-Spínola”.

“Pero el autor no sólo busca enriquecer nuestro conocimiento y admiración por el Díptico de los Déspotas del Epiro sino, que va más allá: quiere que el lector entienda, en su conjunto, esas espléndidas imágenes del cristianismo que son los Iconos”, abundaba el obispo Del Hoyo, para hacer suya la propia explicación de Anastasio Martínez: “Para ello nos invita no sólo a la admiración de su belleza externa sino también a contemplar la teología y la mística que se encierra dentro de esas imágenes. “La belleza del Icono –nos dice el autor— no está en las formas plásticas externas; hay que saberlo descubrir en su integridad a través de la imagen sensible que nos ofrece. El Icono es la conjunción de la materia y el espíritu, materia que sensibiliza espíritu que diviniza”.

Diario de Cuenca, 1974.
Diario de Cuenca, 1974.

MI PRIMERA ENTREVISTA CON ANASTASIO MARTÍNEZ EN 1974: “NECESITAMOS APOYO MORAL DE CUENCA PARA PROMOCIONAR LA ARTESANÍA”

Conocí a Anastasio Martínez, en 1974, siendo entonces párroco de Las Majadas, con motivo de una exposición sobre bancas y algunas piezas de iconos, en el vestíbulo de la Casa de la Cultura, patra dar a conocer el arte de Las Majadas. Le hice una entrevista para la sección “Usted Dirá” de Diario de Cuenca, en la que explicaba con la sencillez que le sigue caracterizando:  “Presentamos unas bancas que antes las hacían en  Iniesta. La tradición se perdió y nosotros hemos querido, porque es una cosa muy típica de Cuenca, que resurgieran dándoles una modalidad propia. Por ello a las bancas les hemos puesto motivos de caza mayor, que es lo que tenemos en Las Majadas. Junto con las bancas hay tres cabezales de cama. Para saber su finalidad se ha puesto la cama para que la gente vea el efecto que puede producir un cabecero de cama sobre una ya hecha”.

Nos decía también Anastasio Martínez que los cabeceros eran de estilo castellano y que algunas bancas servían de arca, con un frontal castellano. Sobre los iconos, que eran su especialidad, Anastasio comentaba que “se necesita práctica y una información amplia de iconografía y saber manejar el oro, ya que siendo oro fino es muy difícil”.

Para aquel sencillo “cura de la Serranía” el objetivo de aquella exposición de 1974, en la Casa de la Cultura de Cuenca, era “simplemente dar a conocer lo que hemos hecho en Las Majadas. Si hoy en día se habla mucho de artesanía, nosotros necesitamos de apoyo moral por parte de Cuenca para promocionar la artesanía, aunque hay otros pueblos conquenses que también tienen su arte propio”. Finalizaba diciendo Anastasio que la artersanía no muere. “Cada día nace”.

Y cada día nace ese espíritu sencillo y emprendedor de Anastasio Martinez que el pròximo año 2018 cumplirá sesenta años de su ordenación sacerdotal. Toda una larga vida haciendo el bien. Que siga.

 

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