Imagen casi pionera del monumento al nazareno

La Plaza de la Constitución ofrece para el visitante un monumento casi a pie de calle, sobre un pedestal por el que corre el agua, de una de las tradiciones que mayor calado tienen en Cuenca como es la de Semana Santa, simbolizado en la figura del nazareno con su tulipa al hombro, acompañado de su hijo, que un día será bancero. Un monumento erigido en el año 2000 por la Venerable Hermandad de San Juan Evangelista, obra del escultor conquense Javier Barrios, para dejar homenaje diario a la figura de los nazarenos de Cuenca, hasta el punto de que a la plaza se le conoce también vulgarmente como “plaza del nazareno”.

En verdad que a esta Plaza de la Constitución aún se le suele llamar “Plaza de Canovas” por tantos años bautizada con este nombre, llamándose también durante el franquismo “Plaza de Calvo Sotelo”. Pues bien, en esta plaza estuvo colocada durante otros tantos años la estatua de “El Pastor de las Huesas”, obra de Luis Marco Pérez, que ganó la Medalla de Oro de Escultura en 1930.

El Día, 26 marzo 2010. Extra Semana Santa
El Día, 26 marzo 2010. Extra Semana Santa

A comienzos de 1960 el bronce de Marco Pérez del bizarro pastor serrano –el escultor de Fuentelespino se sirvió como modelo de un pastor de Mariana, apellidado Marco, abuelo que fue de Mariano, dueño del Bar Los Arcos)– fue desmontado y trasladado con posterioridad a la Hoz del Huécar, bajo las Casas Colgadas, donde ocupa su puesto de vigía sobre una roca. Al monumento del pastor le sucedió durante otros tantos años una fuente “de colores” que por no funcionar como se esperaba desapareció de aquel emplazamiento.

El monumento del Pastor de las Huesas del Vasallo fue colocado por primera vez en su actual ubicación de la Hoz del Huécar, bajo el puente de San Pablo, siendo posteriormente trasladado a la antigua Plaza de Cánovas.  Cuando la estatua del Pastor se encontraba en ese lugar céntrico, eran muchas las personas que se retrataban para el recuerdo, como el padre y el hijo nazarenos que aparecen en la fotografía de 1954, que viene a ser como la imagen pionera del monumento que haría muchos años después Javier Barrios.

Pastor - copia

La foto de los dos nazarenos, junto al Pastor, es todo un símbolo del pasado y del presente y, cómo no, del futuro de una tradición que seguirá vigente mientras existan nazarenos que mantengan el lazo familiar de la sucesión que heredaron de sus antepasados. Y ese debe ser el reflejo del monumento al nazareno conquense en esta ubicación, que aunque no sea la más idónea, ya va cogiendo la pátina del tiempo y su sitio.

Cada Domingo de Resurrección se realiza una ofrenda floral en el monumento al nazareno, por parte de la Hermandad de Cristo Resucitado y la Virgen del Amparo, como reconocimiento y recuerdo a tantos cofrades que han hecho posible la celebración de la Semana Santa en la ciudad de Cuenca, y cuyo ejemplo mantienen y mejoran las nuevas generaciones.

José Vicente ÁVILA

(Texto publicado en el Extra de Semana Santa de 2010 de El Día. Actualizado).

 

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