17 de abril de 1962: nace la Semana de Música Religiosa de Cuenca

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 18 DE ABRIL DE 2017 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN

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La iglesia de San Miguel antes de ser restaurada
La iglesia de San Miguel antes de ser restaurada

La fecha del martes 17 de abril de 1962 ha pasado a los anales de la historia cultural de Cuenca como una de las más brillantes, pues ese día se celebraba el concierto inaugural de la I Semana de Música Religiosa de Cuenca en la antigua iglesia de San Miguel, recuperada para la música sacra, un tanto olvidada en aquellas décadas, en palabras de los especialistas, que no dudaron en momento alguno en apadrinar y apoyar aquella iniciativa que tenía lugar en una ciudad que estaba apostando por la cultura en general. Este martes, en Páginas de mi Desván, y tras la celebración de la Semana Santa y la Semana de Música Religiosa, José Vicente Ávila nos trae para la efemérides “Los 55 años de la Semana de Música Religiosa y sus 56 ediciones”, comentando de manera especial los difíciles comienzos en aquella Cuenca que intentaba salir de su atonía y que tenía en la Semana Santa su mejor imagen para el exterior, dada la buena disposición de sus cronistas y voceros.

En 1962 nacían dos semanas en una y así seguimos, con declaración para ambas de Interés Turístico Internacional desde hace 36 años.

Rodrigo Lozano, Eugenio López y Rafael Araque, en la Hoz del Huécar. / Cuadernos Semana Santa 1998
Rodrigo Lozano, Eugenio López y Rafael Araque, en la Hoz del Huécar. / Cuadernos Semana Santa 1998

-Es justo resaltar la buena disposición del entonces gobernador civil, Eugenio López y López, que se casó además con una conquense, muy sensible con el acontecer cultural, y del presidente de la Diputación y luego alcalde, Rodrigo Lozano de la Fuente, que vieron la luz de la cultura a través de las Hoces en tiempo grises. Como ya hemos dicho otras veces, Rodrigo Lozano no sólo propició que San Miguel fuese sala de conciertos para la música religiosa, sino también de la ubicación del Museo de Arte Abstracto en las Casas Colgadas. El propio Antonio Iglesias, en un artículo sobre el Instituto de Música Religiosa de la Diputación, escribía en la revista “Cuenca” sobre los orígenes de las Semanas y su ubicación inicial en la antigua iglesia de San Miguel:

 “Fue allá por los primeros meses de 1962… Cuenca, por aquellas fechas, se hallaba inquieta sobre la realización de un ambicioso proyecto musical, que consistía en la construcción de un gran escenario en el colosal “anfiteatro” de su “hoz” maravillosa del Huécar, bajo sus famosas Casas Colgadas; alguien había experimentado sus especiales condiciones acústicas y proponía llevar adelante un proyecto realmente “único”, apoyándose no solamente en la curiosidad de una reverberación indudable, sino hasta en el eco múltiple que allí observaba producido por el choque de las ondas sonoras contra aquellos pétreos e impresionantes muros naturales…”

Recordaba Antonio Iglesias que “Eugenio López y López, gobernador civil y fraternal amigo, –los dos paisanos de Orense— quiso que yo conociera la idea, que fuera a Cuenca a ayudar a llevarla a cabo, y cumplí con la grata cita acompañándome en la visita una figura universal de la música de España: el guitarrista Andrés Segovia”. Antonio Iglesias recordaba que “el proyecto fue informado favorablemente y tan sólo útil para la más extremada “vanguardia” musical, capaz de crear obras especialísimas teniendo en cuenta a priori, las condiciones acústicas que concurren en el admirado lugar, extremo a todas luces irrealizable, costosísimo y que, por otra parte, no respondería a lo básico de la idea: hacer música en Cuenca, aprovechando sus bellezas, su ambiente, su misma Semana Santa.

San Miguel sin la torre. / Pascual.
San Miguel sin la torre. / Pascual.

Entonces, de la buena mano de un amigo, como José Luis Álvarez de Castro, que era delegado provincial de Información y Turismo, recorrimos la ciudad por todas partes”. Fue entonces cuando descubrieron la iglesia de San Miguel, maravillosamente suspendida sobre la Hoz del Júcar…”, que se encontraba en obras, con proyecto del acreditado arquitecto Chueca Goitia y se quedaron prendados: “Picaban en las piedras unos cuantos obreros, pero la iglesia y el lugar tenían tanta personalidad y tanta fuerza emocional, que decidimos crear allí mismo las Semanas”.

Cuenca y su Semana Santa eran el motivo especial para incardinar los sonidos sacros en la ciudad: “Música religiosa y procesiones, ése era el lema”. En una de las diversas entrevistas que mantuve con Antonio Iglesias me decía remarcando la frase: “Los conquenses quieren, aman y cuidan con mimo “sus” Semanas. Y añadía: “Cuenca es la única ciudad en el mundo que hace una Semana íntegra y coincidente con la Semana Santa, que por su espiritualidad recoge mejor un ambiente para escuchar esta música. Otras ciudades nos están copiando y nos han nacido hijos de nuestras Semanas, pero ninguna con el bloque que tiene la de Cuenca”. Treinta y dos años después se inauguraría el Auditorio en esa Hoz y en uno de los conciertos volvería a dirigir en Cuenca uno de sus grandes hijos para la música, Theo Alcántara.

web cuenca en el recuerdo.
web cuenca en el recuerdo.

-¿Cómo se desarrolló esa primera Semana de Música Religiosa del 17 al 22 de abril de 1962?

-El periódico local “Ofensiva” daba prioridad en la primera página a la información de la Semana de Música Religiosa, en detrimento de las crónicas de Semana Santa, que pasaban a un segundo plano, aunque al anunciar el primer concierto destacaba “el gran acontecimiento para el que Cuenca ofrece el ambiente propicio de su Semana Santa”. El primer concierto en San Miguel, a las seis de la tarde, tuvo un prólogo de media hora con un pregón de Federico Muelas, para dar paso al coro de RNE, dirigido por Alberto Blancafort, con “La Pasión según San Mateo”. Los espectadores que llenaron la antigua iglesia de San Miguel quedaron maravillados y sorprendidos por las palanganas con alcohol que instaló el Ayuntamiento, a modo de calefacción, y algún día el director de orquesta, Odón Alonso, tuvo que dirigir con una mantolina sobre sus hombros. Fallecido hace seis años, el reconocido director leonés declaraba que “Cuenca, que es refugio y cuna de artistas, con interesantes poetas y pintores, ahora, al preocuparse de la música, lo hace de manera muy bella en esta Semana de Música Sacra”.

-Palabras sin duda tan importantes como llamativas por parte de un director como Odón Alonso, que volvió a Cuenca en diversas ocasiones…

-Al menos durante veinte años. Sobre el escenario y el público, Odón Alonso señalaba tras el primer concierto en San Miguel: “El sitio es maravilloso y mis colaboradores extraordinarios. Creo que conseguiremos hacer algo digno del entusiasmo con que Cuenca ha tomado esta Semana para el futuro. El público ha escuchado con verdadera atención y devoción. Esto para un artista es prueba de suficiente de afecto. Como en estos conciertos no existe aplauso, yo confío en que los asistentes hayan pasado unos momentos envidiables”. La I Semana de Música Religiosa de Cuenca no sólo se dio a conocer por Radio Nacional de España con su primera retransmisión en directo, sino que la propia Radio Vaticana, en su Sección Española, se hizo eco de la noticia según comunicaba en una carta al gobernador civil por parte del director, Ángel Topete.

Concierto en San Miguel en la primera época.
Concierto en San Miguel en la primera época. / Texeda.

-¿Se conoce la misiva del director de la radio vaticana dirigida a Eugenio López y López, el gobernador que apostaba por la música?

-En el amplio telegrama radiofónico, Topete reproducía lo leído ante los micrófonos vaticanos: “Ayer Martes Santo, el Coro de Radio Nacional de España, dirigido por Alberto Blancafort, abrió con gran éxito la I Semana de Música Religiosa de Cuenca, que continuará desarrollándose durante toda la Semana Santa en tan apropiado lugar como la sugestiva iglesia de San Miguel de aquella capital. Ha sido organizada por el gobernador civil y las primeras autoridades provinciales y locales conquenses”. Resaltaba la programación y anunciaba y la “primera audición mundial” de las “Sinfonías para el Viernes Santo”, de Blancafort; Se trata de una feliz iniciativa que puede plasmar de modo definitivo, en años sucesivos”.

-También nos traes la opinión del director de orquesta que abrió la I Semana, Alberto Blancafort, sobre la antigua iglesia de San Migue como sala de conciertos:

-Al igual que Odón Alonso, Blancafort, que falleció en 2004, vino a las Semanas de Cuenca en varias ocasiones. Sobre la recuperaba sala de conciertos manifestaba: “San Miguel me ha parecido de gran belleza y de condiciones acústicas excepcionales. Mi optimismo llega a pensar que en pocos años puede adquirir categoría internacional, precisamente por haber elegido Cuenca como lugar y el marco singular de San Miguel”. El crítico de RNE, Germán Mira, declaraba que “vuestra semana ha adquirido desde el primer momento rango internacional y las gentes de Cuenca son francamente abiertas y acogedoras”.

José Vicente Avila entrevista al director de orquesta Theo Alcántara.
José Vicente Avila entrevista al director de orquesta Theo Alcántara.

-No podía faltar en esos primeros años la presencia en los conciertos de un director conquense que ya apuntaba alto por entonces: Theo Alcántara.

-Pues mira, en el año 1968, el entonces prestigioso crítico musical, Antonio Fernández-Cid, escribía en “abc”, el domingo 14 de abril: “El rasgo distintivo de las Semanas de Música Religiosa, que en su séptima edición reducen algo el número de actuaciones, persiste. Muchas de las obras se escuchan como primeras audiciones, alguna se estrena en España, y se hacen encargos que constituyen el timbre de gloria mayor de Cuenca”. Apunta en su crónica, dictada por teléfono, que “en la iglesia de los Padres Paúles, se concentró una verdadera muchedumbre para seguir el programa de la Orquesta Sinfónica de la Radio-Televisión. Motivo fundamental, la actuación de un maestro conquense ya sin fronteras: Theo Alcántara, con una actuación brillante, seguro, fácil y firme en el mando, sin aspavientos y con una eficacia no reñida con la expresividad en Honegger…”

 

Además de la importancia musical que suponía para Cuenca, en plena Semana Santa, no faltaban algunas líneas literarias para la belleza de la ciudad que acogía los conciertos.

-Era una constante y viendo el paisaje, si no se conocía, era más que obligado. “Hablaba del atractivo musical de la noche, apuntaba Fernández-Cid para continuar con estas líneas “fuera del programa”:  “Tendríamos que referirnos al otro regalo: el de Cuenca misma, el de la ciudad mágica, con su escenografía natural prodigiosa, el juego del agua, el chopo, la piedra, el cielo, el plano, el misterio de sus hoces, el exacto empleo de la luminotecnia. Ni la imaginación más rica del poeta de más fértil musa podría reflejar con fortuna algo que rebasa medidas descriptivas; que está aquí para nuestro regalo; que ha de verse; que es gala de unas jornadas en las que toda Cuenca rinde tributo fervoroso a la música más noble, la de inspiración religiosa, que tanto le debe a estos empeños singulares en el cuadro de los Festivales de España”.

Cabía preguntarse si en esos años de la década de los sesenta y los setenta el público que venía a Cuenca lo hacía por la Semana Santa o por los conciertos de la Semana de Música Religiosa…

-Esa era una de las cuestiones que le hacía ver a Ángel Martínez Soriano, a la sazón comisario del festival de música sacra, en una entrevista en 1974, y contestaba así: “Yo diría que por ambas cosas, puesto que la una es complemento de la otra. Prueba de ello es que se procura conjugar el horario de conciertos y el de procesiones, con el fin de evitar interferencias. Los desfiles procesionales, por ser del pueblo, realizados por el pueblo en sus plazas y calles, mantienen, por su propia naturaleza, una atracción más fuerte y numerosa. Pero qué duda cabe que las Semanas de Música Religiosa, aparte del relieve y nombradía que dan a nuestra tierra, hacen converger en Cuenca a personas de todos los puntos geográficos del país y bastantes del extranjero.

Antonio Iglesias y José Vicente Ávila,. / Foto Pinós
Antonio Iglesias y José Vicente Ávila,. / Foto Pinós

Antonio Iglesias estuvo al frente de la Semana durante los primeros veinte años, lo que viene a indicar que le dio carácter internacional desde el primer momento.

-Para Antonio Iglesias Cuenca y su Semana Santa eran el motivo especial para incardinar los sonidos sacros en la ciudad. “Música religiosa y procesiones”, ése era el lema de cara al mundo. En una de mis entrevistas me comentaba: “Me siento muy enconquensado; un conquense de verdad porque no en vano son ya casi tres lustros los que llevo trabajando al lado de los conquenses con una idea tan bella como es el cultivo de la música religiosa, es decir, el cultivo del arte en muy dilatados aspectos”. Antonio Iglesias fue designado por el Ayuntamiento en 2009 como Hijo Predilecto de Cuenca.

El Día, 17-4-2011.
El Día, 17-4-2011.

 

A Antonio Iglesias le sustituyó Pablo López de Osaba, que también mantuvo el nivel de la Semana de Música Religiosa.

-Fue en 1982 y de ello escribía Ernesto de las Heras en Diario de Cuenca: “Coger el testigo de manos, nada más y nada menos, que de Antonio Iglesias, después de haber llevado a cabo la organización, la celebración y la dirección de las primeras veinte semanas, no era como para envidiarle. Y sin embargo, ha sabido empuñarlo y correr su tiempo en esta XXI Semana, sin perder comba, manteniendo el ritmo y la calidad que, el propio Antonio Iglesias supo imprimirles y, si se nos apura, logrando ciertas innovaciones, como mayor número de conciertos. Incluso destacaba Ernesto de las Heras que cuando se realizó el estreno mundial del “¡Aleluya!”, de Tomás Marco, López de Osaba cogió el diapasón, se enfrentó a las seis corales y dirigió; dirigió magistralmente como él sabe hacerlo”.

Semana X

-Hubo unos años incluso en los que la Semana pasó a celebrarse siete días antes.

-Fue a partir de 1988 y se hizo hasta 1993. En Gaceta Conquense se publicaba: “La ciudad se dispone a vivir el acontecimiento musical del año: la Semana de Música Religiosa, en su primera experiencia en los siete días que anteceden a la Semana Santa, después de veintisiete años de historia. Todo está preparado para que Cuenca –la ciudad de la música por excelencia—“suene” en su mejor melodía: la música sacra”; en la crónica previa, Pedro Mombiedro señalaba que se había agotado el billetaje para los dos últimos conciertos. Según informaba Gaceta Conquense, el adelanto de fechas, respecto a la Semana Santa, no perjudicó al numeroso público asistente, y según el titular general de la información, con opiniones de Fortunato Saiz de la Iglesia, “Las Semanas de Música Religiosa incrementaron su prestigio mundial”. Un mes después se colocó la primera piedra para construir el Teatro Auditorio y a Cuenca se le conocía como “ciudad para la música” ante la inminente llegada de la JONDE.

 

Cartel XXIVEn todos estos años se solía hablar de lo que suponía la Semana de Música y la Semana Santa y si podía hacerle sombra la una a la otra.

-En el entorno de la Semana Santa casi nunca hubo una relación muy directa, aunque en los programas no faltaba la contraportada para la música sacra. Sin embargo, Fernando Muñoz Crespo, uno de los nazarenos conquenses de mayor relevancia en su tiempo, hizo estas atinadas declaraciones en “El Día de Cuenca” en 1993: “Cuando se inició el certamen de música religiosa comenzó igualmente a oírse hablar de la Semana Santa de Cuenca: venía gente selecta de muchos lugares. Era el único certamen de música religiosa de toda Europa y aquello significó un especial impulso para la Semana Santa. Recordaba incluso Fernando que en esos primeros años, desde 1962, el concertista Andrés Segovia estuvo orientando y ayudando a los impulsores de aquella gran iniciativa. La Semana de Música y el decidido apoyo de nuestras mujeres consiguieron un auge para la Semana Santa que entonces era impensable”, señalaba Fernando Muñoz. Y ello no deja de ser curioso que en 1966 fuesen declaradas de “interés turístico” tanto la Semana Santa como la música religiosa”.

 

Hubo años en los que tenía lugar un pregón-conferencia de la Semana de Música, como antesala de los conciertos.

-Arrancó precisamente con Federico Muelas en 1962 y en distintos años lo pronunciaron Juana Espinós Orlando, Enrique Sánchez Pedrote, Fernando López y Lerdo de Tejada, Sabino Ruiz Jalón, el propio Antonio Iglesias, Tomás Marco, el portugués Joly Braga y otros críticos relevantes. El nombre de Juana Espinós, fallecida en 2006, está un tanto ligado a las Semanas de Música Religiosa de Cuenca desde el inicio. No era frecuente encontrarse con una mujer que escribiese de música, en aquellos años en las que firmas importantes ocupaban la prensa nacional. Juana Espinós era la crítico musical del diario “Madrid”, el periódico “volado” durante el franquismo, y colaboraba además con otras revistas especializadas. Juana fue una enconquensada más y así lo proclamó en multitud de ocasiones.

Vamos, que seguro que la conociste y hablaste con ella.

-Así es, y en verdad que era una persona encantadora, que le atraía la ciudad, le agradaba la cordialidad de sus gentes y le subyugaba el paisaje. Lo dicho: “una enamorada de Cuenca”. En una entrevista con Juana Espinós, publicada el 9 de abril de 1974 en “Diario de Cuenca”, me comentaba que la Semana de Música Religiosa de Cuenca ha sido una de las iniciativas más logradas dentro del campo de la música española y más importante aún dentro de la religiosa. “España –decía– necesita en estos momentos esa revitalización, ese volver a nuestros grandes compositores del XIX y que los actuales se interesen por la música sacra.

-Supongo que le preguntarías sobre esa dualidad de Semana Santa y Semana de Música, y si esa combinación era necesaria…

Juana Espinós comentó que no creía “que lo necesitara, porque Cuenca es asombrosa. Es de las pocas ciudades donde se puede vivir el verdadero espíritu de la Semana Santa en toda su magnitud. Creo que de nacer otra vez aquella iniciativa de las Semanas de Música Religiosa no habría otro lugar como Cuenca para conseguirlo. La ambientación y el clima que encontraron en Cuenca difícilmente se podía haber encontrado en otra ciudad. La Semana Santa degenera en folklore o se hace turismo sin más; sin embargo, en esta bella ciudad se mantiene el verdadero espíritu religioso, tanto en los detalles procesionales como en los conciertos sacros. Recordaba cómo era San Miguel en sus comienzos y cómo la encontró trece años después y aún recordaba “la emoción de aquel primer concierto: hacía muchísimo frío y para caldear un poquito la sala se encendieron unos cacharros de alcohol. De aquella iglesia que vi por primera vez se ha conseguido una preciosidad; es cómoda, confortable, con su órgano y perfecta para lo que se ha destinado. Se ha convertido en una importante sala de conciertos desde el punto de vista artístico y musical. Se oye maravillosamente desde todos los sitios, y esto es difícil de lograr, porque yo he visto construir salas de conciertos que luego no han servido para nada por su mala acústica.

-En el Pregón de Semana Santa destacabas al final que había dos Semanas en una y ello hay que revalorizarlo.

-Semana Santa y Semana de Música sacra. Bajo el lema jerónimo que adoptó Manuel de Falla de “Sólo a Dios el Honor y la gloria” se abrió el 17 de abril de 1962 la I Semana de Música Religiosa, recordaba Jesús María Muneta, otro de sus impulsores. Como tampoco podemos olvidar las palabras de Yehudi Menuhin, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1997, tras dirigir en el Teatro Auditorio de Cuenca “La Creación”, de Haydn, en la Semana de Música Religiosa de 1995. Le comentó a María Jesús Serrano, para “El Día”, que había dirigido en uno de los lugares más bellos del mundo: “He tenido la oportunidad de encontrarme con Cuenca viniendo a este reconocido festival”.  Escribía yo en 2008, con el título “Semanas de Cuenca”, queEl turismo de Cuenca se duplica y triplica en estas fechas primaverales en torno a las dos celebraciones que le dan carácter a la ciudad y que la propia ciudad ha hecho suyas la Semana Santa y la Música Religiosa.

Ese año, el escritor Javier Rioyo, un enamorado de Cuenca, escribía en su columna dominical de “El País”, bajo el título “Entre Sauras, músicas y objetos encontrados”, un delicioso artículo sobre lo que Cuenca ofrece en esa semana de música y procesiones que inundan nuestra Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Turbas Halffter

Describe Rioyo que “cada año, en Cuenca se produce el milagro. No creemos en Dios, pero creemos en Bach”. “Vuelvo a Cuenca para disfrutar con la música. Pero también para encontrarme con los pucheros y sus paganos manipuladores. Y tropezamos con Antonio Pérez, sus objetos y sus hallazgos no tan casuales. Doble sorpresa artística en la vieja ciudad levítica: entre los Saura y Esteban Lisa”. Rioyo nos habla de Antonio, “otro conquense adoptivo. Uno de los artistas españoles que convivieron en esa ciudad de pecados y pecadores, de penitentes y silenciosos y de ruidosas turbas”.

No podemos olvidar tampoco que durante varios años dirigieron las Semanas nombres reconocidos como los de Ismael Barambio y Yepes, y de manera especial su director artístico Antonio del Moral, natural de Puebla de Almenara, que le dio mucho brillo a la Semana cuando más lo necesitaba. Luego Carmen Tomás y ahora acaba de llegar Cristobal Soler con muchas ganas de que la Semana de Música Religiosa vuelva por sus fueros. Una Semana con 56 ediciones dan para mucho sin duda, de la que no se puede olvidar el estreno el 4 de abril de 1996 de la composición “Turbas”, de Cristóbal Halffter, con la Orquesta Sinfónica de Madrid, encargada por la Hermandad de Jesús Nazareno de El Salvador. Todo un acontecimiento histórico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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