La Cuenca paisajística y nazarena de Óscar Pinar, legado de un pintor de raza

Óscar Pinar. Foto: Josevi.
Óscar Pinar. Foto: Josevi.

Cuenca ha despedido para siempre, aunque su obra queda omnipresente, a su pintor más veterano: Óscar Pinar Álvaro, fallecido repentinamente este 13 de julio de 2017 con 89 años de edad, pues el día 6 de septiembre iba a cumplir los noventa. El funeral se celebró en la iglesia de El Salvador, oficiado por el párroco Gonzalo Marín, y ante los guiones de sus Hermandades del Cristo de la Luz (Vulgo de los Espejos), San Juan Bautista y Jesús Nazareno de El Salvador. (Al fondo del templo se encontraba la imagen de Jesús Caído y la Verónica, con el Lienzo pintado en su día por el propio Óscar Pinar, junto a la talla de Jesús de las Seis, y en sus respectivas capillas, San Juan Bautista y el Cristo de los Espejos). El pueblo de Cuenca mostró su pesar a la familia. Descanse en paz.

Pintor racial y del pueblo, paisajista y retratista, era muy conocido no sólo en la capital y la provincia de Cuenca, sino en numerosos lugares de España en los que colocó su caballete para pintar. Comenzó su andadura como pintor junto a su hermano Jaime y sus tíos Gregorio y José Álvaro y , pasando “de la brocha gorda a la brocha fina”, como él solía decir, y hasta hace diez días buscaba por el Casco Antiguo algún recoleto lugar para pintar.

Öscar Pinar junto a Tomás Bux y Adrián Navarro, entre otros. Foto: Josevi.
Öscar Pinar junto a Tomás Bux y Adrián Navarro, entre otros. Foto: Josevi.

Hace pocos días hablé con él durante un buen rato, pues subía al Casco Antiguo de “su Cuenca” a buscar algún rincón  para seguir pintando al óleo con su caballete, como lo ha venido haciendo durante más de setenta y cinco años, y me hablaba del Pregón  de la Semana Santa de este año, que tanto le había gustado. Habíamos quedado para celebrar su 90 cumpleaños, que coincide con los 90 años de la plaza de toros de Cuenca, pues nació el 6 de septiembre de 1927.

Ha sido el pintor que más paisajes ha plasmado de Cuenca y su provincia en sus lienzos, además de pintor nazareno por excelencia, como se pudo apreciar en una antológica exposición en 2016 en el Museo de la Semana Santa.  Cartelista de la Pasión conquense de 1995, de la Feria de San Julián de 1988 y de la Vaquilla de 2002. La Cuenca paisajística y nazarena de Óscar Pinar Álvaro, queda como legado de un sencillo y grande pintor de raza.

Cartel de la Feria de San Julián, 1988.
Cartel de la Feria de San Julián, 1988.

Ganador de numerosos premios y sobre todo, un pintor del pueblo, querido por el pueblo. Él, que durante prácticamente toda su vida ha pintado a Cuenca, de rincón a rincón, de hoz en hoz, de cuesta en cuesta, bien merece que “su ciudad” le dedique una calle para recordar a este pintor sencillo, colorista a raudales, que creó un estilo propio. La pintura de Óscar Pinar no se confunde con ninguna otra, hasta el punto de conseguir su propio  sello particular, su peculiar estilo. La Academia le abrió sus puertas consiguiendo con ello reconocer ese trabajo creativo del artista llano, sencillo, que se agiganta en sus espectaculares y coloristas paisajes.

En 1991 le dediqué un artículo en Páginas de mi Desván de “El Día de Cuenca” (el propio lo Óscar tenía enmarcado en un cuadro y lo presentó junto a su exposición nazarena) que adjunto como homenaje a este singular pintor de Cuenca, académico de la RACAL desde 1988, ocupando el sillón L. En su discurso de ingreso en el salón de actos de la Diputación, el 18 de mayo de 1989, llevaba el título de “Plástica y arte de mi tiempo”, que supuso una gran aportación para conocer a pintores conquenses de la década de los 30 a los 70 del siglo pasado.

Cartel de la Semana Santa de Cuenca 1995.
Cartel de la Semana Santa de Cuenca 1995.

Se da la circunstancia, además (aunque en el reportaje de 1991 hablábamos de que no había sido designado aún cartelista de la Semana Santa, a la que tantas veces se presentó en los concursos) de que Óscar Pinar fue el primer artista conquense que había realizado los tres carteles de las celebraciones conquenses más importantes: Feria de San Julián de 1988; Semana Santa de Cuenca de 1995 y Vaquilla de San Mateo de 2002. Con el paso del tiempo fue su amigo Tomás Bux quien también consiguió plasmar con su arte las tres grandes citas de Cuenca: Semana Santa (2010), San Mateo (2014) y San Julián (2015).

Este es el reportaje titulado “La pintura racial de Óscar Pinar”, publicado en “El Día de Cuenca” del 10 de marzo de 1991, en la sección “Páginas de mi Desván”.

El Día de Cuenca, 1991.
El Día de Cuenca, 1991.

Pintor de pura cepa conquense. Se llama Óscar Pinar Álvaro y lleva más de medio siglo pintando a Cuenca y a tantas ciudades y pueblos, que le abren sus salas de exposiciones con solo verle venir con sus óleos bajo el brazo. Óscar Pinar.

O quizá mejor dicho, Óscar Pintor, porque el artista se ha entregado en cuerpo y en alma a esta profesión  de “retratar” con sus espátulas, y su diversidad de mil expresivos colores el paisaje y el primer plano. Callejuelas y rincones, arboledas y ríos, mares y montañas forman parte del repertorio paisajista de Óscar. Y las torres de las iglesias con cigüeñas o relojes, y toda la Serranía de Cuenca y la Alcarria y La Mancha. También con el pincel y el carboncillo.

ÓSCAR PINTOR

En este Desván de Mangana tiene Óscar Pinar un lugar destacado, porque no en vano el cronista conoce a este conquense de raza desde hace muchos años. Y recuerda su primera entrevista impresa con ocasión de la enésima comparecencia de Óscar ante el público de Cuenca, un 17 de marzo de 1975. Exponía en aquella fecha 60 obras, que era como el resumen de tres años de trabajo, y por aquello de exponer en la patria chica, el pintor se sentía más responsabilizado:

Óscar Pinar en la Exposición nazarena de 1975. Foto: J. Luis Pinós
Óscar Pinar en la Exposición nazarena de 1975. Foto: J. Luis Pinós

-“Quiero que los conquenses y mis compañeros artistas observen la evolución que he tenido”.

-Pero, ¿en qué sentido has evolucionado, Óscar?, le preguntaba un tanto sorprendido después de conseguir numerosos premios y ver cómo la sala estaba abarrotada de un gentío muy interesado en su obra…

-“Mi obra evoluciona de una sola forma. Entiendo la pintura desde que era niño y pienso que la evolución consiste en irse uno superando tanto técnicamente como en el concepto del tema que se muestra en el cuadro”.

Habría que empezar diciendo que Óscar Pinar Álvaro nació en Cuenca el día 6 de septiembre de 1927, es decir un día después de que se inaugurase la plaza de toros de Cuenca. Aquella tarde torearon en la recién inaugurada plaza conquense Antonio Márquez, Cayetano Ordóñez “El Niño de la Palma” y Félix Rodríguez, que sustituyó a Nicanor Villalta. Quizá en aquella feria septembrina hubo un concurso de pintura, pues años más tarde Óscar ganaría en varias ocasiones los concursos de pintura de la Feria de San Julián, que venían a ser como un regalo de cumpleaños.

Hizo algunos dibujos sobre la UB Conquense.
Hizo algunos dibujos sobre la UB Conquense.

Óscar Pinar y su hermano Jaime (fino futbolista que se distinguió en la Unión Balompédica Conquense y más tarde como entrenador), comenzaron de pintores, aunque Óscar había sido dependiente. Mientras Jaime jugaba al fútbol y se dedicaba al noble oficio de “pintura en general”, Óscar sintió la llamada del arte y se fue hasta Madrid para cursar estudios de Bellas Artes. Luego se dio una vuelta por París, donde los pintores tienen mando en plaza.

Por los años cincuenta y tantos, Cuenca era ya un “vivero” de artistas, pues si entre los escultores brillaban con luz propia Marco Pérez, Fausto Culebras, Martínez Bueno, José Navarro o Basilio de Pedro, con los que Óscar tenía una excelente relación artística, los pintores consagrados y noveles no le iban a la zaga con nombres como los de Víctor de la Vega, Carboneras, Luis Roibal, Saiz Díaz, José Luis Brieva, Torallas, Marcelino Pulla, Monleón, Ruiz Collado, Encarnación Cañas, Manzanet, Leonor Culebras, María Teresa de la Muela y nuestro protagonista Óscar Pinar, entre otros, a los que había que añadir los ceramistas Pedro Mercedes, Poveda Alcántara, Adrián Navarro y Manuel Real Alarcón, también fino escritor.

Jardin (2)PAISAJISTA

Óscar ya tenía nombre propio en la pintura conquense. Ha recorrido toda la provincia con su bicicleta, la “catalana” o en el tren. ¡Cuánto sabe Óscar de los trenes de Cuenca, vía Utiel o vía Madrid pasando por Aranjuez! Anécdotas de invierno crudo, de verano tórrido, de primavera refulgente o de otoño esplendoroso, porque las cuatro estaciones las ha sabido reflejar Óscar en sus obras. Y como complemento a su trabajo, la estación de ferrocarril…

En toda la provincia le estiman. Y en Valencia y Gerona. Y en todas partes. Lo urbano y lo rural lo refleja con toda su intensidad, y también los retratos, pues como comentaba en aquella primera conversación, “me interesa mucho la figura humana y por eso he hecho también mi colección de retratos”.

Pintura Cañete (2)Paisajista Óscar Pinar. El paisaje es su tema preferido y parece que anda un “duende” entre sus frascos de pintura, que le revuelven los colores:

“Creo que el color lo llevo dentro. A veces pinto cosas que me imagino cuando no tengo el paisaje delante. Y es que el color lo vivo, lo combino. Puede ser un don que yo tengo”.

Combina el color de los barcos pesqueros, con la fuerza que adquiere el color del mar, y la explosión de colores se torna en el otoño conquense, en el que pone alma y corazón. Es sobrio con sus apuntes manchegos y desgarra toda su raza artística cuando de la Sierra se trata. Porque la Hoz de Beteta, los riscos de Cañamares y Priego, o los matizados paisajes de la Alcarria, recobran mayor expresión cuando Óscar los refleja en sus óleos, ya que los ha pateado con su caballete a cuestas.

Su tercer cartel. La Vaquilla de San Mateo.
Su tercer cartel. La Vaquilla de San Mateo.

A Óscar Pinar te lo encuentras en cualquier rincón de Cuenca con su peculiar gorra y su cuadro a medias en el caballete. Y su sonrisa con toda su llaneza se refleja en el hoyuelo de su barbilla. Pinta los rincones de Cuenca y le duelen las “heridas” que tantas veces le han salido al Casco Antiguo. O las demoliciones sin venir a cuento. Ahí está Óscar como notario de la pintura para dar fe que allí estuvo aquella casa encorvada de rojas y pardas tejas, con chimeneas humeantes, a las que hoy en día se han unido tantas antenas de televisión. Óscar Pintor… de Cuenca.

 

PINTOR Y COFRADE

Pero el pintor no sólo tiene alma de artista. También tiene alma de nazareno, como buen conquense. “Pintor y cofrade”, escribí cuando en marzo del 80 expuso su colección de obras de Semana Santa en la Sala Jamete, que entonces volvía a abrir sus puertas. Óscar sabe palpar la Semana Santa porque ha sido bancero de su Cristo de los Espejos y ahora, por imperativo de la edad, hermano de tulipa.

DSC07141 (2)Pero sigue pintando a la Semana Santa con el mismo empeño del primer día, aunque “su” tierra le haya negado el pan y la sal de premiarle un cartel para anunciar la “Gran Fiesta de Cuenca”. Bien podía decirse que Óscar es “penitente” de su pintura semanasantera, aunque sigue omnipresente con sus “vivos” retratos de la Semana Santa de Cuenca.

Decía Enrique Domínguez Millán en aquella exposición de 1975 (“De la Alcarria a Levante”, que Óscar Pinar es un artista racial que necesita la ayuda de todos, y en especial la comprensión de su propia tierra, en la que no ha encontrado el eco justo que la importancia de su obra merece”.

lienzo
Lienzo de Jesús Caído y la Verónica.

Quince años después, Óscar Pinar pasó a formar parte de la Real Academia Conquense de Artes y Letras. Era el reconocimiento a su pintura. Óscar sigue pintando en cada rincón de Cuenca, quizá buscando entre el verdor del Júcar el azul de las estrellas la imagen imborrable de su hijo, Óscar Pinar también, que el Destino se lo llevó cuando apenas si había empezado a vivir. Duro momento para el pintor racial que ahora pinta “ayudado” por él, y pasea por las Hoces con su esposa, oteando el horizonte de un paisaje no por conocido, siempre sugerente.

REPORTAJE DE PACO AUÑÓN EN SER CUENCA SOBRE ÓSCAR PINAR

Merece la pena escuchar el reportaje emitido por Paco Auñón en Ser el día 13 de julio en el programa “Hoy por hoy Cuenca”, en el siguiente enlace:

http://cadenaser.com/emisora/2017/07/13/ser_cuenca/1499944955_462916.html

 

 

 

 

 

 

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