Pinceladas táuricas, anécdóticas y artísticas sobre la fiesta de la Vaquilla de San Mateo

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2017 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2017/09/19/ser_cuenca/1505835776_952878.html

Vaquilla 1974. Foto Pinós. Se aprecian los rascacielos de San Martín.
Vaquilla 1974. Foto Pinós. Se aprecian los rascacielos de San Martín.

 Inmersos en la celebración de la Vaquilla de San Mateo, en el 840 Aniversario de la Reconquista de Cuenca por el Rey Alfonso VIII, que dio a Cuenca tierras y Fuero, este martes en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos aporta unas pinceladas táuricas y artísticas, además de curiosas anécdotas, que avanzamos: En 1898, por ejemplo, se decía que la vaca no podría suprimirse, pues en ese caso sería el concejal de turno quien corriese con la maroma; sin embargo llegó la prohibición en 1908 y Cuenca estuvo catorce años sin vaquillas. Se reanudaron en 1922 y un año después, un maromero estuvo a punto de ser linchado; en 1925 el Pendón recibió honores militares, con desfile de tropas en la Plaza Mayor, y desde 1931 hasta 1941 pasaron otros diez años sin vaquilla.

     En 1962 el Ayuntamiento de Tarancón fue  invitado a la fiesta y en 1996, por vez primera, el obispo presidía el acto de entrega del Pendón. Desde hace cuarenta años la Banda de Música interpreta pasodobles y dos años después las Peñas harían su aparición en San Mateo. Desde entonces forman parte de la esencia de la fiesta anual. De todo ello hablamos hoy, con sonidos mateos:

Pregon 1581 -El primer dato oficial aparece en el Documento del Archivo Municipal del  año 1581, sobre institución de festividad cívico-religiosa en el día de San Mateo, como aniversario de la Conquista de Cuenca por Don Alfonso VIII. Pregón que se dio el 19 de septiembre de ese año por el muy ilustre Señor don García Busto y Villegas, Corregidor de las Ciudades de Cuenca, Huete y sus tierras. Sin embargo, ya “en 1529 se quejaba el vecino Alonso Muñoz Cejudo de que entraron las Vaquillas en la catedral”, según publicaba  el diario “El Sol” en 1929. De la Vaquilla de San Mateo se han escrito y pregonado muchas cosas a lo largo de tantos años, pero no tiene desperdicio el texto que con el escueto título de “La Vaca”, publicaba el semanario conquense “La Crónica” el 24 de septiembre de 1898 firmado por “Él mismo”: “Si los toros es la fiesta nacional genuinamente española, la vaquilla es una fiesta tan arraigada en las costumbres de este pueblo, que si se suprimiera en un día de San Mateo sería causa de alteración de orden público, que haría a nuestros ediles correr por la maroma, ya que ésta no corría con la vaca.

vaquilla Zobel
Dibujo de Fernando Zóbel. Libro “Alfonso VIII y La Vaquilla de San Mateo”. Peña Vaticano 1979.

-¡Menudo aprieto para los concejales! ¿Cómo era aquella vaquilla de finales del siglo XIX?

– Se celebraban vaquillas el 20 y 21 de septiembre como solía ser costumbre; en uno de los párrafos el cronista luce sus dotes literarias y comparativas: “Con las solemnidades de costumbre comenzó la fiesta a la que asistió numeroso y selecto público, un verdadero lleno, particularmente en los tendidos de Sol y de Sombra (Gradas y Ayuntamiento) donde no cabía, como suele decirse, ni una naranja. El hermoso golpe de vista que presenta la Plaza Mayor en las grandes solemnidades, estaba realzado (bajo el punto de vista profano) porque al armonioso conjunto de luz y de colores que se aprecian en un día de procesión, por ejemplo, hay que añadir más color, más vida, más ruido, más movimiento, es decir, hablando en términos kalotécnicos que el poder superaba al orden pasando el cuadro de bello (equilibrio entre el poder y el orden) a sublime (anulación del orden por el poder).

Dibujo de Víctor de la Vega. 1954.
Dibujo de Víctor de la Vega. 1954.

Y terminaba así su croniquilla: “El selecto público que había presenciado “la vaca” desde los balcones del Ayuntamiento bailaba en las salas consistoriales bajo los acordes de la Banda Municipal de Música que dirigía el maestro Arturo García Agúndez, fundada tres años antes…

Del siglo XIX pasamos al XX, pues en los primeros años de ese nuevo siglo empezaron a surgir los problemas y las prohibiciones…

Ciertos son los toros, como se suele decir. En esta labor de ir recuperando textos y acontecimientos en torno a la genuina fiesta cívico-religiosa de San Mateo, pasamos a comentar de pasada la fiesta de  1905. Como bien dices, los comienzos del Siglo XX fueron años ciertamente convulsos para el espectáculo taurino, pues ya había voces en contra y fue en febrero de 1908 cuando el ministro La Cierva promulgó la prohibición de torear a las mujeres y de realizar capeas y encierros, de tal manera, que Cuenca no pudo celebrar la Vaquilla durante catorce años desde 1908 hasta 1921.  En 1905, el día 20 tuvo lugar una celebración en la Catedral con una solemne función religiosa en la Catedral, en honor de San Mateo Apóstol, con asistencia de la Corporación Municipal, acompañada de la Banda Municipal”. En ese acto, el Coro dirigido por Julián Ortiz, organista de la Catedral de Orense, y natural de Villalba del Rey, interpretó la misa de Zubiarre, que en aquella época suponía todo un acontecimiento.

Facebook Descubriendo Cuenca.
Facebook Descubriendo Cuenca. (Foto de Ángel del Campo Cerdán (sobre 1927),  publicada en el libro Fotografía Estereoscópica de Cuenca (1858-1936), editado por la Diputación.

-¿Y cómo resultó el acontecimiento para el pueblo, que acudió para correr la vaca enmaromada?

-Tras esa misa tan solemne en honor de San Mateo se celebró por la tarde la tradicional “corrida de vacas enmaromadas” como se solía publicar en la prensa local. “La Plaza Mayor estaba animadísima y los balcones convertidos en apretados ramilletes de mujeres hermosas. Afortunadamente no hubo que lamentar incidente alguno”. Dos años después, en 1907 se celebraba la última vaquilla previa a la prohibición ministerial: “Ayer tarde, festividad de San Mateo, tuvo lugar en la Plaza Mayor la tradicional corrida de vacas enmaromadas. Hubo los acostumbrados revolcones sin consecuencias”.

O sea, que durante catorce años la Vaquilla de San Mateo desapareció del calendario festivo conquense.

-No sólo en San Mateo, sino en las fiestas de San Julián. En esos años la festividad del 21 de septiembre quedó relegada a la misa en la Catedral, con asistencia de la Corporación, aunque bueno es resaltar que durante muchos años esta fiesta de la Reconquista se resaltaba muy poco en la prensa. En esos años los aficionados se conformaron con ir a los toros en la plaza de la Perdigana o en la de Caballer en los días de San Julián, y echaban de menos la costumbre de correr la vaca, que como dije en mi Pregón de 1989 para los conquenses es una fiesta táurica, palabra que sin yo saberlo entonces había utilizado el escritor Florencio Martínez Ruiz en su artículo “Vaquillas de Cuenca” de 1960 en el que escribía que “cada conquense vive en estos días de septiembre la apoteosis táurica porque lleva dentro de sí un maletilla –frustrado o sin frustrar– con tradición y fama”.

Revista La Ilustración Castellana, página 7. ( 24 septiembre de 1927).
Revista La Ilustración Castellana, página 7. ( 24 septiembre de 1927).

Por los datos que has dado fue en 1922 cuando volvió la fiesta de la Vaquilla, de honda tradición… ¿Cómo reaccionó la gente?

-Con inmensa alegría, pues en las fiestas de San Julián tampoco había toros desde 1921, porque a la plaza de Caballer le fallaban los cimientos. La noticia llegó en las vísperas de San Julián y la prensa local lo resaltaba con este titular: “Lo que nadie esperaba”:  “Vuelve a resurgir un festejo típico, tradicional, de honda raigambre popular, no presenciado aún por quienes esto escriben, pero altamente loado por sus más decididos partidarios y entusiastas. Tal es la vaca enmaromada. Este espectáculo, que gobernantes previsores suprimieron con recio tesón promovedor en sus días remotos de apasionamiento y oposición, tiene para los que no lo han visto, con sus propios ojos, un ardoroso interés y no escasea de originalidad quien al resucitarlo en la época actual, se rinde al halago popular sirviéndole un plato de su gusto”. El público acudió en masa, pues “la popular diversión de la vaquilla reunió en la Plaza Mayor a un gentío inmenso que satisfizo sus ansias toreriles al paso de las reses. El público rió grandemente de los cómicos incidentes de los toreadores espontáneos y hubo sus cariñosos revolcones sin hacer pupa”. La Banda municipal ejecutó desde la Alcalía piezas bonitas y la fiesta del pueblo terminó sin el menor incidente”.

Vaquilla de 1981. Foto Pinós. (En este lugar se produjo el grave incidente de 1923)
Vaquilla de 1981. Foto Pinós. (En este lugar se produjo el grave incidente de 1923)

-Claro que para incidente el que se produjo en la Vaquilla de 1923. ¿Qué pasó en aquellas fiestas con ese maromero al que querían linchar…?

-Se lió una buena como bien recogía La Voz de Cuenca: “En la tarde del día 21, durante la fiesta de la tradicional vaquilla, ocurrió en la anteplaza un lamentable suceso que pudo tener fatales consecuencias, del que fue protagonista uno de los maromeros llamado Nicolás Pérez Martínez. El maromero introdujo a viva fuerza una de las vacas en el vallado construido ante la antigua “Tienda Asilo”, ocupado exclusivamente por mujeres y niños. Se refiere a la puerta de las “Blancas”, congregación que llegó a Cuenca en 1945 y por tanto se trataba de un local cedido al entonces cercano Asilo de Ancianos de la Merced.  “La presencia del cornúpeto produjo tan espantosa confusión, que muchas personas rodaron por el suelo siendo pisoteadas por la muchedumbre que, loca de terror, pretendía ponerse a salvo”. Además de varias personas que recibieron contusiones, resultó con una herida en el muslo derecho producida por uno de los cuernos de la vaca, la joven de 19 años, María Alberto Gómez, hija del sereno municipal Nicolás Alberto Moragón.

Dibujo de Miguel Ángel Moset. (Libro Alfonso VIII y la Fiesta de San Mateo. / Peña Vaticano 1979)
Dibujo de Miguel Ángel Moset. (Libro Alfonso VIII y la Fiesta de San Mateo. / Peña Vaticano 1979)

-Vamos, toda una temeridad del maromero…que le debió costar cara…

-Bueno, pues escucha Paco lo que contaba el periódico: “Al darse cuenta el público de tamaña salvajada, pretendió linchar al autor, lo que pudo evitarse a costa de grandes esfuerzos por las fuerzas de seguridad y de la Guardia Civil, de servicio en la Plaza Mayor, las que condujeron detenido al maromero Nicolás Martínez, a la cárcel, a disposición del gobernador militar”, pues acababa de entrar el Directorio militar y el castigo era por tanto más severo.

-Curiosamente, el traslado del Pendón dos años después, en 1925, tuvo precisamente honores militares….

-Pues sí, en este acto en el que participa el pueblo con su Corporación Municipal, peñas y ciudadanía en general,  con un esquema establecido, tuvo esa excepción del año 1925, en el que participaron los Escuadrones de María Cristina, de Aranjuez, junto a los exploradores de Cuenca y la Banda Municipal. La prensa animaba a participar en el traslado del Pendón: “Este año, nuestro municipio piensa solemnizar debidamente la histórica efeméride de San Mateo, la lejana fecha de nuestro rey castellano que con sus valerosas huestes, tomó la ciudad después de un asedio penosísimo y sangriento. Se han cursado invitaciones a fin de que acudan a la Catedral,  a las vísperas, para recibir la enseña gloriosa de Alfonso VIII, a la que le serán rendidos los honores de su alta jerarquía, hasta ser depositada en la capilla del Ayuntamiento”.

Dibujo de Emilio Morales. Cuadernillo Pregón de José Vicente Avila 1989.
Dibujo de Emilio Morales. Cuadernillo Pregón de José Vicente Avila 1989.

-¿Cómo fue la respuesta del pueblo, autoridades y representaciones ante el llamamiento?

-Resumimos la información en la que se refleja que “la tradicional conmemoración del 21 de septiembre de 1177 se ha celebrado este año con extraordinario lucimiento, asistiendo a la entrega de la venerada insignia en la Catedral, la Corporación Municipal y nutridas representaciones militares y civiles. Después de la ceremonia religiosa y a los acordes de la Marcha Real, desfiló la comitiva oficial por la Plaza Mayor, rindiéndole honores las tropas locales de exploradores y una Sección de Caballería del Regimiento de María Cristina, con batidores y banda de trompetas, ante un inmenso gentío, que presenció emocionado tan grandioso acto. La Alcaldía obsequió cumplidamente a todos los invitados y después se corrieron  las vaquillas enmaromadas. Termina diciendo que “el pueblo se divirtió cuanto le vino en  gana, riendo las grotescas faenas de los que se arriman y la Banda municipal ejecutó un variado concierto en los intermedios”.

Cartel San Mateo 58En las efemérides del libro “San Mateo y la Vaquilla” hemos observado que no hubo vaquillas a partir de 1931, en la etapa de la República.

-La verdad es que no hemos encontrado referencias, aunque como ocurría en la etapa prohibida, se celebraba la función religiosa, y así en 1935 la única nota informativa que vemos en “El Defensor de Cuenca” de 21 de septiembre es que “en la Catedral se han celebrado los tradicionales cultos a San Mateo Apóstol, conmemorativos de la Conquista de la Ciudad por Alfonso VIII, habiendo predicado el ilustre doctoral Joaquín María Ayala”. Todo parece indicar que desde 1931 hasta 1940 no hubo vaquilla, y que la fiesta matea se reanudó en el año 1941. Un año después tampoco se soltó la vaquilla por obras en el pavimento de la Plaza Mayor, y aunque se dijo que se celebrarían una vez terminadas… enseguida se echó el invierno. Lo mismo ocurrió en 1968 (*), que también hubo obras en la Plaza Mayor y la vaquilla se trasladó a la plaza de toros, resultando un fracaso. Vamos, que el escenario no era el mismo.

Cuadernillo del Pregón de San Mateo 1989, de José Vicente Avila.
Cuadernillo del Pregón de San Mateo 1989, de José Vicente Avila.

Comentabamos también que en el año 1962 el Ayuntamiento de Tarancón participó en el traslado del Pendón. ¿Cómo surgió aquello?

-Efectivamente, en el año 1962, el Ayuntamiento de Cuenca, que entonces presidía Rodrigo Lozano de la Fuente, tuvo una excelente iniciativa al tener como huésped de honor el día 21 de septiembre al Ayuntamiento de Tarancón, hasta el punto de que a la hora de devolver el Pendón Real por parte de la Corporación municipal, al Cabildo de la Catedral, estuvo acompañada por la Corporación taranconera que presidía el alcalde, Carlos Cano. La Bandera Real de Alfonso VIII fue portada por el concejal más joven, que en 1962 era Bienvenido Martínez Navarro. ¿Cuál fue el motivo de que el Ayuntamiento de Tarancón fuese el huésped de honor el 21 de septiembre? Pues sencillamente para dar gracias a la ciudad de Cuenca por la presencia de la Patrona y Alcaldesa de Honor, la Virgen de la Luz, como madrina de honor en la histórica coronación de la Virgen de Riánsares en Tarancón, el 7 de septiembre de ese año de 1962. Fueron actos de solemne confraternización y entendimiento entre Cuenca y Tarancón, cuyos lazos deben permanecer estrechamente hermanados.

Foto Manuel M. Casado / El Día de Cuenca, 1996.
Foto Manuel M. Casado / El Día de Cuenca, 1996.

Hablando precisamente del traslado del Pendón, que entrega el Cabildo al Ayuntamiento y se devuelve al día siguiente, nos has traído una fotografía en la que vemos al entonces obispo Ramón del Hoyo recibiendo a la Corporación Municipal y a las Peñas, cosa poco usual…

-Creo que ha sido la primera y única vez que se ha producido este hecho. El 21 de septiembre de 1996 pasó a los anales de la historia matea como el año en que el obispo de la diócesis, Ramón Del Hoyo López, presidió la entrega del Pendón Real de Alfonso VIII por parte de la Corporación Municipal al Cabildo Catedralicio. El dato histórico también tiene su anécdota, ya que al partir la Corporación Municipal bajo mazas, con dirección a la Catedral, el alcalde y los munícipes se encontraron que no había ningún miembro del Cabildo esperando a la comitiva, con lo que la procesión cívica siguió su recorrido hasta el Coro. Sería el entonces maestro de ceremonias, Navarro Saugar, quien pidiese a la comitiva oficial y del pueblo de Cuenca que volviese de nuevo hasta la puerta para solemnizar el acto.

Foto José Luis Pinós 1980.
Foto José Luis Pinós 1980. “Manolillo” cita.

-¿Sabemos más detalles de aquella mañana de San Mateo de 1996, con la devolución del Pendón?

-Ese día era sábado y la Corporación Municipal, presidida por el entonces alcalde, Manuel Ferreros, había partido bajo los arcos unos minutos antes de las diez y media, tras interpretarse el himno nacional y el Cabildo, que acababa de dejar la capilla Honda, se revestía en la sacristía con ornamentos encarnados. Con solemnidad partió la procesión del Cabildo por el interior de la Catedral, con la presidencia del prelado, Ramón del Hoyo, hasta llegar a la puerta donde estaba situada la comitiva, con el concejal más joven de la Corporación, Carlos Rodríguez, enarbolando la bandera real que entregó al canónigo obrero Miguel García Langa. El cortejo, con el acompañamiento de las Peñas, se dirigió hasta la capilla de San Mateo donde quedó el Pendón, para seguir hasta el Altar Mayor para dar comienzo a la misa solemne, seguida por bastantes fieles. El nuevo obispo de Cuenca quiso realzar con su presencia este momento tan importante que simboliza la Reconquista de Cuenca en 1177. Eso sí, tras la misa, la mayoría se dirigió a la Plaza de Ronda donde se celebraba el concurso de gachas, en el último día de San Mateo.

BANDA Y PASODOBLES-Un San Mateo en el que no falta la música de los pasodobles de la Banda de Música, media hora antes de la suelta de la vaquilla.

-Música y vaquilla se han complementado a lo largo del tiempo, y la relación de la “Banda Municipal” con la vaquilla es casi desde que se fundó en 1895. Una de las notas culturales más destacadas de esta genuina fiesta conquense es la selección de pasodobles que cada tarde se interpreta bajo los arcos del Ayuntamiento. En el programa de San Mateo de 1975, año en el que Cuenca y Ronda se hermanaron, la actuación de la Banda de Música quedaba recogida en los actos del día 21 de septiembre: “A las 8,30 de la mañana: Diana y pasacalles por la Banda de Música de Cuenca y media hora después, desfile de gigantes y cabezudos por la parta alta”. Y fue un año después, en 1976, cuando se inició la selección de pasodobles como recogía la prensa: “Como estaba previsto, antes de iniciarse la corrida de vaquillas, la Banda de Música de Cuenca interpretó una serie de pasodobles dedicados por sus autores a personajes y toreros conquenses, iniciativa que ha sido muy bien acogida”.

Dirige Juan Carlos Aguilar a la Banda de Música.
Dirige Juan Carlos Aguilar a la Banda de Música.

-Solo faltaría saber de quien partió esa iniciativa y los pasodobles que se interpretaron…

-Como la reseña me tocó hacerla a mí puedo recordar que en el primer concierto la Banda interpretó “Luis Algara El Estudiante”, de Rufino Martínez; “Peña Taurina Conquense” y “Galenito” (Paco de la Muela), ambos de Julián Aguirre”. Dado que en aquella época el concejal de Festejos, y sobre todo encargado de los temas taurinos era Francisco de la Muela Merchante, cabe pensar que uno de los artífices de aquella iniciativa fue el propio edil festero, pues uno de los tres pasodobles interpretados era el dedicado a él: “Galenito” , del citado Paco de la Muela. Otros pasodobles conquenses del siguiente día fueron “Dorito”, “Luis Alfonso Garcés” y “Curro Fuentes”, los tres de Rufino Martínez. Y como bien se recordará, en San Mateo de 2010 el Ayuntamiento editó un CD de pasodobles conquenses, y hay material para hacer otro, interpretados por la Banda de Música que dirige Juan Carlos Aguilar. Dos años después, en 1978, las Peñas empezaron a formar parte de la fiesta con música, alegría y diversión.

Impactante fotografía de José Luis Pinós. 1980.
Impactante fotografía de José Luis Pinós. 1980.

-El arte en todas sus expresiones está presente en estas fiestas tan añejas…

-Y lo podemos ver en la calle, con la escultura de Zapata del rey Alfonso VIII en los jardines de la Diputación o en la plazoleta del Obispo Valero con la escultura del rey a caballo, de Javier Barrios. Paseando por Cuenca se puede ver en el Jardín del Escardilllo, colocado en la fuente, un bajorrelieve que lleva la firma de Marco Pérez, en el que aparece en piedra cincelada una imagen de la Conquista, con el rey Alfonso VIII a caballo y la espada victoriosa. Otras obras que merecen la pena contemplarse es un gran cuadro del pintor López Chuts, que ocupa una amplia pared de las escaleras interiores de la Diputación, así como el mural pictórico de Víctor de la Vega en la propia Diputación, en la que el Rey Alfonso VIII preside un retablo en el que se dan cita numerosos personajes de la historia de Cuenca. El propio Víctor de la Vega dejó en el Instituto Alfonso VII otro artístico mural en el que el monarca castellano es protagonista, amén de sus dibujos y portada en el libro “El Fuero de Cuenca” del profesor Alfredo Valmaña. En la iglesia de San Esteban se puede ver igualmente un cuadro de Alfonso VIII, y en  la puerta del hotel de su mismo nombre, y cómo no, prácticamente todos los pintores de Cuenca o enconquensados han dejado sus apuntes sobre esta genuina y popular fiesta. Sin olvidarnos de los libros de Jesús Moya Pinedo y Heliodoro Cordente “Dorito” y muchas publicaciones a nivel nacional.

(*) En el audio digo 1958 por error, cuando se trata del año 1968, como aparece en el texto.

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