Nos dejó Ángel Pérez Saiz, ilustre presidente de la Balompédica

José Luis PINÓS / Las Noticias de Cuenca

Ángel Pérez Saiz, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, nos dejó ayer sábado a media tarde por culpa de un cáncer. Fue el presidente de la U.B. Conquense desde 1998 a la 2008/09, es decir, once temporadas consecutivas. Todo empezó en una reunión en Madrid con Mariano Garcimartín y Rafael Mombiedro, dos personas influyentes en su momento en la Balompédica. El primero, tras dejar el arbitraje terminó siendo un secretario técnico ejemplar en el Conquense. El segundo, conquense de nacimiento, llegó a ser presidente del Comité Español de Disciplina Deportiva.

Una noche, en un bar de Madrid, Ángel Pérez les comentó su idea de crear una gran escuela de fútbol en Cuenca. Era 1996 y entre los dos le animaron a que luchara por hacer mejor a la Balompédica. Esa temporada, con Rafael Mariana de presidente y Jaime López Sendino de entrenador, el Conquense se clasificó para los play-off. Jugó ante el Ceuta, Granada 74 y Plasencia. Ángel Pérez empezó a seguir al equipo y cuando logró su clasificación para estar entre los cuatro primeros, en Almagro, invitó a toda la plantilla a una merienda después del partido en la ciudad almagreña. Se enamoró del equipo.

Ángel Pérez en el verano del año pasado en Cuenca, recibiendo la partitura del pasodoble hecho en su honor por el director de la banda de música de Cuenca, Juan Carlos Aguila
Ángel Pérez en el verano del año pasado en Cuenca, recibiendo la partitura del pasodoble hecho en su honor por el director de la banda de música de Cuenca, Juan Carlos Aguila

La fase de ascenso la vivió con una cámara de fotos en la mano. Fotografiaba todo lo que le interesaba: instalaciones, terreno de juego, afición… Estaba aprendiendo para un mes después, con el Conquense eliminado en la entonces liga de ascenso, presentarse como sucesor a Mariana. Empezó a intentar que la Balompédica fuera un club profesional. Su primera sede del club la ubicó en la calle Colón, encima del restaurante conocido como el Comunista. No paró. Esa misma temporada finalizó con un ascenso histórico a Segunda División B tras el agónico empate a cero en Linares. Muchos aficionados balompédicos todavía dicen con orgullo “yo estuve en Linares”.

A partir de entonces el Conquense fue un habitual en Segunda B. En el recuerdo queda la fase de ascenso a Segunda División en la temporada 2004/05 en la que tras eliminar al Burgos, le tocó al Castilla dirigido por López Caro con el portero Diego López, Arbeloa, Paredes, Javi García, Trashorras, Borja Valero, Soldado y Jurado, entre otros. Un equipazo que ganó 0-2 en La Fuensanta y que perdió 0-1 en el Bernabéu ante 65.000 espectadores, cifra récord en un partido de Segunda B con más de 6.000 aficionados conquenses. Hubo que contratar autobuses de Valencia porque en Cuenca se agotaron para trasladar a los aficionados balompédicos al Bernabéu.

Ángel Pérez en el palco del Bernabéu junto a Florentino Pérez, y a su lado Grimaldos (que era subdelegado del Gobierno en Cuenca) y el entonces senador Luis Ayllón, padre del actual entrenador de la Balompédica
Ángel Pérez en el palco del Bernabéu junto a Florentino Pérez, y a su lado Grimaldos (que era subdelegado del Gobierno en Cuenca) y el entonces senador Luis Ayllón, padre del actual entrenador de la Balompédica.

No se ha visto algo igual en la historia balompédica. En el palco del Bernabéu, Ángel Pérez junto a Florentino Pérez, presidente junto a presidente. Fue uno de tantos momentos históricos vividos por la Balompédica bajo el mando de este presidente. Una temporada después, el equipo descendió a Tercera con el mayor presupuesto de su historia, casi un 1.200.000 euros. Fichó a Antonio Cazalilla y en esa temporada volvió a ascender tras eliminar al San Fernando y al Negreira. En 2009 dijo basta y dejó la presidencia. Le sustituyó su fiel escudero, Carlos Lacort, para esa temporada.

Pero Ángel Pérez no sólo fue presidente de la Balompédica, fue un conquense que aportó con su empresa OFITECO a las mejoras en la ciudad y provincia. Su mentalidad, sus ideas, iban por delante de una realidad que la política no entendió. Famosa es su maqueta sobre la nueva instalación de La Fuensanta, con residencia de jugadores incluida, que durante muchos meses se pudo presenciar en el vestíbulo de la extinta CCM, hoy Liberbank. O el estudio económico de la línea del AVE Madrid-Valencia que terminó por convencer a Fomento y que posibilitó que el AVE pase por Cuenca. También muchas otras obras de ingeniería en Cuenca, como el cauce del Huécar por la calle de Los Tintes, y fuera de nuestra provincia.

En 2011 el Ayuntamiento de la capital decidió denominar Rotonda del Ingeniero Ángel Pérez Saiz a la existente en la intersección de la calle Hermanos Becerril con la calle Ortega y Gaset. En la también conocida como ‘rotonda del Bricoking’ se instaló una escultura de José María Cruz Novillo que Ángel Pérez donó a la ciudad. Corrió con los gastos hasta del montaje de la estructura. Tampoco hay que olvidar todo lo que ha realizado en su pueblo, Priego.

Creó los premios “Ángel Pérez” dotados con 6.000 euros y escribió y editó algunas publicaciones, entre ellas “La Cuenca del Guadiela. Una mirada emocionada”.

En los últimos años, a pesar de su vitalidad como personas, su físico empezó a pasarle factura. El año pasado recibió el homenaje de la banda de música de Cuenca con motivo de un pasodoble creado en su honor por el director de la banda, Juan Carlos Aguilar. Fue su última aparición pública en Cuenca. En la pasada asamblea ordinaria del Conquense, el presidente Luis San Juan dijo que Ángel Pérez “estaba malito”. Un cáncer se lo ha llevado.

En el palco de La Fuensanta en 2007, junto al entonces alcalde Pulido, en el partido de ascenso de un nuevo del Conquense a Segunda B)
En el palco de La Fuensanta en 2007, junto al entonces alcalde Pulido, en el partido de un nuevi ascenso del Conquense a Segunda B.

Se podría escribir libros de lo que ha sido Ángel para Cuenca y para el Conquense. Multitud de anécdotas vividas por los que estuvimos a su lado en esos años como presidente y posteriormente como ciudadano de Cuenca, ya que aunque su sede social de la empresa estaba en Madrid se compró un piso en Cuenca para venir con su esposa mientras empezaba a delegar el trabajo en los profesionales.

Por encima de todo, Ángel Pérez fue un auténtico profesional en su trabajo de ingeniería, pero dominó el tema de los toros y del deporte. Siendo presidente del Conquense siempre representó a los equipos de Castilla-La Mancha en la Comisión de Clubes de Segunda B, revindicando los costes que los equipos de nuestra región tenían a la hora de los desplazamientos con otros del resto de España. Su carisma, su conocimiento, podía con todo.

La Unión Balompédica Conquense, en su memoria, jugará ante el Atlético Ibañés con el segundo uniforme, totalmente de negro, en señal de luto por la muerte de este conquense que luchó por una Cuenca mejor, en lo civil y en lo deportivo.

Angel Pérez junto a José Vicente Avila en una charla. Foto: José Luis Aceñero.
Angel Pérez junto a José Vicente Avila en una charla. Foto: José Luis Aceñero.

Como epílogo a estas líneas, les ofrecemos la entrevista realizada por el periodista José Vicente Ávila, maestro del periodismo conquense, para el DÍA DE CUENCA en 2009 tras ser nombrado pregonero de la Feria y Fiestas de San Julián.

Descanse en paz, Ángel Pérez Saiz.

 

ÁNGEL PÉREZ, CIUDADANO DEL MUNDO

José Vicente Ávila (verano de 2009, El Día de Cuenca)

Ángel Pérez Saiz nació en Priego en 1937, en plena guerra civil. Se crió entre molinos de agua entre su pueblo, Salmerón y Canalejas del Arroyo. Las aguas y el paisaje que abre el Excavas despertaron su inquietud por el mundo hidráulico, cuando terminó sus estudios de bachiller en el Instituto “Alfonso VIII”. De mocete ayudaba a su padre, pues era el mayor de ocho hermanos. En Cuenca se le conoce más a Ángel Pérez por haber sido presidente de la Unión Balompédica Conquense, que por sus grandes proyectos de embalses y líneas del AVE, que su empresa OFITECO ha llevado a cabo, además de haber pronunciado importantes conferencias en España y América.

-Pregonero de San Julián. ¿Qué siente ante este reto literario un hombre de ciencias?

-Tú bien lo sabrás porque has sido pregonero. En principio una gran responsabilidad. Voy a intentar hacer lo mejor que pueda. Me llamó un día el alcalde y me dijo, “Ángel, tengo una noticia para ti, que no sé si será buena o mala. Quiero que seas el pregonero”. Me sorprendió, y aunque le dije que me dejara que lo pensase, pero no podía echarme para atrás como conquense. Así que desde el 7 de julio soy el pregonero de San Julián. Espero tener el temple suficiente que la ciudad necesita para dar el pregón y que la gente disfrute. Aunque quisiera ser festivo me cuesta trabajo serlo con la que está cayendo. Voy a hablar de mi relación con Cuenca y yo con ella.

– ¿Qué recuerda Ángel de las fiestas de su infancia?

-En aquella época no había mucho tiempo para fiestas; yo era un buen alumno y terminaba en mayo, pero mi padre no se andaba con historias porque éramos ocho hermanos; aparte de trabajar en el molino del agua, él tenía unas tierras, pues era agricultor y molinero, y nos ponía a trabajar en verano; yo he segado a mano, trillado, aventado, he acarreado y he ido a la viña. Era lo que tocaba entonces siendo chicos. Con el tiempo, aquello lo agradecí mucho porque mi padre me enseñó a trabajar; yo era el hermano mayor y tenía que ser el mejor; íbamos segando en una cuadrilla y a mí me ponía el segundo para que me apretasen. Al terminar las faenas llegaban las fiestas y nos íbamos a las de Canalejas, Priego, Salmerón, Valdeolivas, Alcocer.

LA FERIA, LOS TOROS Y CUENCA, LA BELLA CIUDAD

-Y Cuenca, en septiembre, claro.

-Mi padre me traía a los toros porque me gustaban; recuerdo en aquella época que había mucha afición en Cuenca con los hermanos Tomás y Jesús Sánchez Jiménez, los Recuenco y Tomillo; por supuesto vi torear a Julio Aparicio, Litri, nuestro Chicuelo II, Dominguín e incluso a Manolete y Domingo Ortega. Venía mucha gente de los pueblos a la feria y se veía un gran ambiente. Además, Tomás Sánchez era muy amigo de mi cuñado y a Jesús le ví torear muchas veces en Madrid.

-¿Cómo recuerdas aquella Cuenca de los años 50?

-Venir a Cuenca era como una fiesta para los que estábamos en el pueblo; veníamos en la famosa camioneta, aunque luego mi padre se compró un coche. Recuerdo los cines de verano del Palmeras y Alegría y la Plaza de los Carros. Cuando vine a estudiar al Instituto Alfonso VIII me gustaba pasear por la ciudad y sobre todo por el Casco Antiguo. Cuando empecé a escribir el pregón todos esos recuerdos han empezado a aflorar. Para estudiar nos vinimos a vivir a una casa en la calle Colón y luego nos cambiamos a la calle de Cervantes. Jugaba al fútbol con el colegio Ramón y Cajal e incluso Clemente me llevó al Rayo Vallecano para probar.

REIVINDICACIÓN DEL TORO IBÉRICO DE CUENCA

-A un taurino como Ángel no se le pasa por alto el toro ibérico, él que viene de la tierra alfarera de Priego.

-El toro ibérico no lo hacen en Cuenca los ceramistas por casualidad. En el siglo I Antes de Cristo se encontró el toro ibérico de Huete que está en el Museo. Si no lo hacían los íberos lo hacían los celtíberos. Forma parte de nuestra cultura. Cuando hicimos las obras del río Huécar mi idea es que la fuente llevase un panel de toros de distinto tamaño, echando agua por la boca; fui con Adrián Navarro allí e hicimos el diseño, pero al final no pudo ser. El toro ibérico forma parte de nuestra cultura y de nuestro pasado y es un símbolo que Cuenca nunca se debe perder. Espero que se pueda hacer en otro sitio ese frontis.

INGENIERO DE CAMINOS: LAS GRANDES PRESAS, EL METRO Y EL AVE

-Con los estudios acabados, a Madrid, donde Ángel logra su sueño: ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

-Empecé a trabajar en el año 1966 en la ingeniería y en 1971 creé mi empresa, que estaba relacionada con el agua, porque yo fundamentalmente soy ingeniero hidráulico, quizá por esa influencia de criarme en Priego en el molino de la Peña, al lado del río. Empecé con una secretaria, la empresa fue creciendo, y ahora son 240 personas, de las que 120 son ingenieros. Creo que cumplí con mi ilusión. He trabajado por toda España y en Venezuela, Santo Domingo, Argentina, Colombia, Perú. En Méjico he sido experto internacional de una compañía muy grande que se llama ICA. Creo que soy ciudadano del mundo.

-De tantas obras importantes, ¿cuáles marcan hitos en tu trayectoria?

-Tengo bastantes. Hay una que fue récord del mundo en su momento como lo es la Presa de Almendra, en Castilla-León, la más grande de Europa occidental, con doscientos metros y pico de altura, que fue con la que realmente aprendí lo que es la ingeniería; la presa Atazar de Madrid, la más importante para el abastecimiento de la Comunidad; la presa de El Vellón; la presa La Vaheéis, que para mí es paradigmática, porque a mí me empezó a preocupar la seguridad de las grandes obras y en aquella pude hacer lo que yo soñaba, pues instalé un sistema de control y seguridad estructural hidráulico, que todavía funciona de una manera increíble. Es un prototipo e incluso a nivel de escuela. Recuerdo otra presa enorme en Argentina, el embalse de Piedra Águila, en el río Limay, cerca de Bariloche, que fue inaugurado en 1993. No me olvido de la obra del Metro de Caracas, que fue increíble, en la que trabajamos 16 años, además de otras obras en el Metro de Madrid. Ahora estamos trabajando también en tramos del metro de Granada.

-Ángel Pérez nos habla de las obras más importantes, aunque de los embalses pasó a los caminos de hierro con el AVE.

-Estoy ahora más relacionado con el tren de alta velocidad. Hemos llevado la dirección técnica de obra y el proyecto de la variante de Guadalajara; el tramo Abia de la Obispalía-Cuenca; el de Villanueva de la Jara-Quintanar del Rey; también el tramo de Córdoba a Málaga; el tramo de autovía desde Adra hasta Almería, en casi todos hemos intervenido; ahora hemos hecho un proyecto muy gordo, que ha sido un récord de infraestructura, como ha sido la de Nerja-La Herradura, en la autovía A-7, una obra que ha costado 30.000 millones de pesetas.

EL AVE POR CUENCA GRACIAS EN PARTE A ÁNGEL PÉREZ

-El AVE llega por fin a Cuenca. Ángel Pérez no andaba muy lejos.

-De alguna manera yo contribuí a que llegase el AVE, aunque mucha gente no lo sepa. Si Cuenca quiere prosperar necesita infraestructuras y no sólo el AVE, sino la Autovía, conectada con la A-3, pues el estudio informativo lo lleva mi empresa; hay que conectar con Teruel para salir a Francia y con Ávila por Maqueda para Castilla-León. Se está trabajando con la autovía Cuenca-Albacete. Una ciudad sin infraestructuras no tiene futuro y Cuenca lo puede tener. Pero tiene que reaccionar.

-Cuenca es un cruce de caminos. Con la Cañada Real abrió caminos pastoriles.

-Claro. Hay un corredor desde Algeciras por el centro de la Península donde está Cuenca para ir a Sonport en Francia, porque tenemos otro por Irún. Nosotros hemos presentado un estudio informativo sobre la A-40 y me temo que no me lo den porque quieren una empresa grande; la mía es grande en calidad, no en cantidad. La puerta de Teruel hay que abrirla de una vez. Nosotros desde aquí llegamos al valle de Alcudia que está en dirección a Córdoba.

REMODELACIÓN DEL CAUCE DEL RÍO HUÉCAR

-Entre tus grandes obras queda una pequeña en Cuenca, de gran valor, como lo es la remodelación del cauce del Huécar.

-Es un proyecto que tiene más proyectos, porque era la rehabilitación del Huécar, la del Júcar y del río Moscas que está un poco perdido. Pudimos hacer la obra del Huécar, que no salió totalmente como yo quería, pero creo que ha quedado bonito. En cuanto al Júcar se pretende que la ciudad no viva de espaldas a su río.

-¿Qué puede hacer Cuenca de cara a su futuro?

-Cuenca tiene que cambiar muchas cosas; tiene que despertar, tiene que ser activa y olvidarse del ¡ea! No soy muy optimista en este sentido; aquí priman cosas que son importantes, hay mucha calidad de vida que quizá se pueda perder un poco, pero hay que evitar que muchos conquenses emigren. En Cuenca tiene que haber futuro, y si no hay industrias que haya servicios. Si somos una ciudad de calidad tenemos que cambiarla para que esa calidad sea de verdad, que la gente venga a vivir aquí. Ahora vamos a tener el AVE que será vital, pero necesitamos una buena Universidad, un buen hospital, una ciudad limpia, una ciudad tranquila, pero con más ambición. Yo soy un enamorado de Cuenca ciudad y provincia, aunque me tira más la Sierra en la que me crié. Me gusta que Cuenca mejore y progrese como ciudad, provincia y como parte de Castilla-La Mancha.

 

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