Los maestros de Cuenca homenajearon a Jacinto Benavente el 7 de enero de 1931

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 2 DE ENERO DE 2018 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, REALIZADO Y PRESENTADO POR PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2018/01/02/ser_cuenca/1514909394_263904.html

Jacinto Benavente. / muyinteresante.
Jacinto Benavente. / muyinteresante.

Cuenca no solo recuerda a Jacinto Benavente, premio Nobel de Literatura de 1922, con una calle junto al Paseo de San Antonio, lindando con la de Álvaro de Luna, sino que también supo darle el puntual homenaje y con ello colaborar para la realización de un monumento que perpetuase su memoria. Fue el 7 de enero de 1931 y lo organizó la revista “Magister”, en nombre de los maestros de la provincia de Cuenca. En este primer martes de enero del recién estrenado 2018, en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos propone recordar aquel acto de tanto simbolismo hacia la figura de uno de los más grandes personajes de la Literatura Española, celebrado en el desaparecido Teatro Cervantes, que viene a dar entender el alto nivel que tenía la ciudad de Cuenca en su profesorado, destacando nombres como los de Juan Giménez de Aguilar o Cándido Pérez Gasión, que fueron autores de algunos de los textos que se leyeron en esa jornada del 7 de enero, de auténtico reconocimiento de la amplia obra de Jacinto Benavente, que por entonces contaba con 64 años.

-Cabe recordar, para nuestros oyentes, que Jacinto Benavente había nacido en Madrid el 12 de agosto de 1866 y falleció en Galapagar el 14 de julio de 1954, tras cumplir 87 años de edad. Cuando aquel 7 de enero de 1931 se le rindió el homenaje en Cuenca, propiciado por el gremio de la enseñanza, Benavente era ya un personaje a nivel mundial, pues en 1922 había obtenido el Premio Nobel de Literatura, el segundo escritor español que lo ganaba, ya que en 1904 había sido distinguido con ese galardón de las letras José Echegaray, y hasta 1956 no lo ganaría Juan Ramón Jiménez. Benavente era hijo predilecto de Madrid, amén de lograr otros importantes premios. Como dramaturgo, periodista y escritor su obra pasa de los 170 títulos, y entre los más representados figuran “Los intereses creados”, “La malquerida” o “Señora ama”. Incluso llegó a ser diputado en 1918, hace un siglo, recibiendo ya con 80 años la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

Centro Estudios Castilla-La Mancha.
Centro Estudios Castilla-La Mancha.

-¿Cómo surge ese homenaje de los maestros de Cuenca al Nobel de Literatura Jacinto Benavente?

-En ese año de 1931 la Confederación Nacional de Maestros Españoles realizó numerosos actos en toda España para lograr fondos con el fin de erigir un monumento a Jacinto Benavente en Madrid. El de Cuenca fue uno de los primeros actos celebrados y de ello se encargó la publicación “Magister”, que se editaba en Cuenca, revista profesional de Primera Enseñanza, que dirigía Augusto Martínez de Castro, que era el altavoz del profesorado y magisterio conquense, que salió a la luz entre los años 1930 a 1935. El 6 de enero publicó una edición especial sobre Jacinto Benavente, con una gran fotografía en su portada. Hubo otras revistas en nuestra ciudad editadas por el mundo de la enseñanza como “El Maestro”, “El Maestro Moderno”, El Magisterio Conquense” y “El Magisterio Castellano”, lo que indica la inquietud que existía en torno a las publicaciones, además de los semanarios generalistas y un diario. El acto de homenaje resultó todo un éxito, pues se llenó el Teatro Cervantes, que se encontraba en el lugar donde hoy está situado el deteriorado edificio de los “sindicatos”, en la calle Juan Correcher.

El Teatro Cervantes fue una referencia de la vida cultural de Cuenca y su demolición no fue muy bien recibida…

-Como tantas cosas desaparecidas en Cuenca, el Teatro Cervantes, como ha pasado con el fantasma del Teatro Cine Xúcar, pese a que su edificio siga en pie, supuso un mazazo para la vida cultural conquense, aunque con el Teatro Auditorio se ha podido restañar aquel vacío teatral en el tiempo. Pero como hablamos de enero de 1931, y del Teatro Cervantes con ese acto de homenaje a Benavente, hay que situarse en el contexto de aquellos años de finales de los veinte y principio de los treinta, en los que Cuenca ofrecía un futuro prometedor. Ya hemos referido en otros programas que en 1935 la provincia de Cuenca llegó a contar con 309.000 habitantes.

Hotel Iberia en 1931, antes Gran Hotel (1927) y Hotel Moya.
Hotel Iberia en 1931, antes Gran Hotel (1927) y Hotel Moya.

Tenemos que imaginarnos aquella ciudad de 1931, con el Teatro Cervantes inaugurado seis años antes, y en todo su esplendor; y al lado edificios como el Hotel Iberia, antes Hotel Moya, y el Banco Zaragozano que le daban categoría a la ciudad; el hermoso edificio de la calle del Agua esquina a la de Hermanos Valdés; el Banco de España, la delegación de Hacienda, la Casa Caballer, la Diputación y la iglesia de San Francisco, con su cercano Teatro-Cine Ideal Artístico, e incluso la coqueta plaza de toros. Una ciudad de ensueño. Tras la guerra incivil, a los pocos años, aquel señero edificio, el del viejo Teatro Cervantes, fue derribado cuando alcanzaba solera, en esos años en los que la Corporación municipal de turno utilizó la piqueta para destruir en lugar de buscar la solución de la rehabilitación para edificios con solera.

Iglesia de San Francisco, derribada por la piqueta en 1960.
Iglesia de San Francisco, derribada por la piqueta en 1960.

Y el Teatro Cervantes lo era con su historia de cine, comedia y arte de Talía, o la propia iglesia de San Francisco, derribada sin ton ni son… de campanas.

Después de este preámbulo que has hecho de cómo era aquella Cuenca del comienzo del año 1931, en la que dos meses después iba a llegar la República, vamos a ceñirnos a ese homenaje a Benavente en el Cervantes, el día después de la fiesta de los Reyes Magos.

-En el periódico “La Opinión” se recogía que “anoche, y con el Teatro Cervantes rebosante de público, tuvo lugar el acto de homenaje que los maestros de la provincia de Cuenca rindieron al insigne literato Jacinto Benavente. El director de la Compañía “Juan de Orduña”, que con tanto éxito ha venido actuando en este coliseo durante los últimos días, y sobre en las Navidades, leyó las cuartillas en que el culto archivero municipal y profesor de la Sección de Letras de este Instituto Nacional, D. Cándido Pérez Gasión, hacía la ofrenda del homenaje”. Con voz potente y timbrada, el actor Juan de Orduña, que luego sería destacado director de cine, con una amplia filmografía, recitaba las palabras de Pérez Gasión:

“Público amado: El histrión arroja hoy su carátula de farsante y haciendo un alto en la chanza de su vida pone en sus frases ante vosotros las notas más conmovedoras y serias de su alma para en mística unión estética rendir pleitesía al preclaro ingenio de don Jacinto Benavente.

“El Magisterio Español, menguado de bolsa y ahíto de hidalguía y nobles ideales como los Infanzones de Castilla, como el bueno de Alonso Quijano, como los fanfarrones y valientes soldados de los tercios flamencos, no podía olvidar que, al margen de las aulas escolares, un hombre, un compañero prodigioso, mago de la inteligencia y artífice de la pluma, cultivaba el alma de las multitudes con las bellezas de su escena y que, como ellos, guiaba en la cotidiana labor las inteligencias a la verdad, las voluntades y los sentimientos al amor, poniendo en sus enseñanzas tal encanto, tan fuerte sugestión, que muy lerdo o muy necio el alumno tenía que rendir su conciencia a tan hondas sugerencias.

¿Y cómo olvidar a tan insigne pedagogo? ¿Cómo elevar su nombre a sitio preeminentísimo del Magisterio Español?

La deuda está en vías de ser saldada y vosotros, dilecto público con vuestro óbolo, con vuestra presencia en este acto, queréis perpetuar la memoria de nuestro Benavente, y uniéndonos en espíritu con los maestros españoles, dar una prueba de amor a las legítimas glorias del Parnaso español.

Gracias en nombre de aquellos os doy a todos y no olvidéis que bienaventurados los pueblos que pagan las deudas sentimentales con sus artistas, porque ellos serán inmortales.

Y a vos, maestro insigne, glorioso continuador de la estirpe inmortal de los Lope de Rueda, Gil Vicente, Torres Naharro, Lope de Vega, los Tirso, Calderón y Alarcones, vos que sobre el tinglado de la farsa arrancais a la vida sus más agudas notas idealizando sus penas y alegrías…  acoged en vuestra alma con paternal afecto este pobre homenaje, que si es mezquino a la excelsitud de vuestros merecimientos, sabed que está inspirado en el supremo baluarte del amor…

… en aquel amor, luz del espíritu, hijo del alma, que nunca se enlodó en el fango del egoísmo, que es todo poesía y corazón y que dictó a la Historia los bellos poemas del sentimiento de Vinicio y Ligia, Romeo y Julieta y Abelardo y Eloisa, eternos como el tiempo e inmaculados como la luz. ¡Gloria a Benavente! He dicho”.

Participantes en el acto del Teatro Cervantes.
Participantes en el acto del Teatro Cervantes.

Tras esas palabras de Cándido Pérez Gasión, en la voz de Juan de Orduña, el actor Fernando de la Riba leyó unas cuartilla del cronista de Cuenca y profesor del Liceo de Segunda Enseñanza, don Juan Giménez de Aguilar, que resumimos, y que comenzaba diciendo:

“Muy rara vez el ingenio ágil y agudo de los escritores de nuestro país que nutrió las antologías de “sales españolas” dejó de producir dolorosas heridas, para tocar sin estrago, precisamente, una parte llagada, ganando devotos y sin causar víctima alguna con la vertiginosa esgrima de una pluma o de una lengua sueltas (…)

Señalaba Giménez de Aguilar que “las ingeniosidades de Benavente podían explicar el despierto espíritu de bandería”, que visto 87 años después no deja de tener actualidad: “No debemos olvidar que asistimos a un espectáculo muy viejo entre nosotros; a una “reprise” en el teatro de la vida española, que periódicamente nos hace pasar por escenas de desorientación e incongruencias tales, que no parece sino que los actores se “metieron en un jardín” sin salida… y tratan de disimular el apurado trance, forzando y malogrando las flores de su ingenio (…)

Afortunadamente –y este es el motivo de la insuperable popularidad de D. Jacinto— si se repara bien en su obra, en cuanto toca o parece influenciada por el ambiente político, “ni tirios ni troyanos” pueden con razón, clasificarla como cosa suya; el maestro Benavente es de todos y a todos alecciona; y acaso debieran quejarse más, los que parecen más satisfechos de su causticidad de última hora”.

“Abandonemos el tinglado y los polichinelas de la antigua farsa y salgamos de este paso resbaladizo e inevitable para buscar los horizontes y meridianos en que don Jacinto suele situar sus admirables comedias…

“Para ello el Maestro –nunca más justificada esta palabra- convirtió en escuela aconfesional el escenario, y ofrece una admirable colección de textos de sana doctrina, para quien trate de seguir en el mundo una serie de imperfecciones”.

Tras citar Don Juan que sería fatigoso enumerar el índice de esa biblioteca, constituida por más de 40 volúmenes y de 8.000 páginas, aunque no todo se aprende de los libros  y lo fía a la “fuerza bruta” o todo lo espera de “una buena boda”, Don Juan concluía su discurso así:

Con miedo y con placer he aceptado la gentileza de mis compañeros de profesión que asociaron mi nombre a este gran homenaje al gran escritor D. Jacinto Benavente”.

Carretería en los años 30.
Carretería en los años 30.

Terminó Giménez de Aguilar con una frase en latín que, traducida decía: “De este modo no sirvo a señores; sirvo a los doctos”.

-Además de los discursos de estos personajes y profesores insignes, no faltó el teatro y la lectura de alguna obra “benaventina”…

-Después de estas intervenciones, tan valiosas en la distancia del tiempo, el “veterano” aficionado conquense, Desiderio Lozano, leyó “Los intereses creados”, con gran elocuencia en sus palabras, tras lo cual se representó la comedia “El nido ajeno”, del propio Jacinto Benavente, en la que las actrices Blanca Erbeya, Elena Montserrat y Felicidad Lázaro, lucieron sus dotes teatrales junto al primer actor, el citado Juan de Orduña, y los actores aficionados conquenses Basiliso Martínez, que ya apuntaba alto en el mundo de las letras, y Francisco Martí, revelándose este último también como cantante de ópera. Otro actor, De la Riva, recitó el monólogo “Un cuento inmoral”.

Monumento a Benavente en el Retiro, de 1962.
Monumento a Benavente en el Retiro, de 1962.

Días después, el 23 de enero, la Confederación de Maestros tributó otro homenaje a Benavente en el Teatro Cómico de la capital de España, y el 29 de enero, la Casa de Cuenca en Madrid tributó otro homenaje a Benavente, en el Teatro de la Princesa, con la actuación del tenor conquense Francisco Martí. Fue el 8 de septiembre cuando en la plaza de toros de Las Ventas se celebró el homenaje nacional a Benavente, organizado en este caso por la Confederación Nacional de Maestros, Artistas y Escritores, también con el fin de recaudar fondos para el monumento, que ojo al dato, Paco, no fue inaugurado hasta 31 años después, el 24 de abril de 1962, en el Retiro madrileño, obra del escultor Victorio Macho.

Teatro Cervantes en el edificio de La Fraternal.
Teatro Cervantes en el edificio de La Fraternal.

Decías que en el acto celebrado en Cuenca el Teatro Cervantes agotó prácticamente el papel…

-Bueno, pues aunque el homenaje a Jacinto Benavente fue un éxito, la revista “Magister”, organizadora del acto, lanzaba algún cañamón a quienes habían hecho mutis por el foro, sin colaborar con el propósito del homenaje, que era recaudar fondos para el monumento: “Lo que sí queremos subrayar, porque esto interesa a los maestros, es que el Teatro se vio muy concurrido; que personas ajenas por completo al campo de la enseñanza nos ayudaron material y moralmente con un desinterés digno de todo encomio, y, por qué no decirlo, que otras en cambio, obligadas a prestar su ayuda por el cargo que desempeñan y porque, aunque no lo quieran, son maestros como los demás, y nada más que eso, se comportaron de manera a nuestro entender poco digna; que seis pesetas, cuando se disfruta de un sueldo de diez u once mil, es bien poca cosa en la economía y mucho para juzgar el espíritu de clase en cada uno de nosotros”. Claro, que aún entonces se decía aquello de “ganas menos que un maestro de escuela”…

-En este espacio hemos hablado muchas veces de Giménez de Aguilar, y en esta ocasión  sale a la luz el de Cándido Pérez Gasión…, que creo recordar era archivero municipal…

-Otro gran personaje ciertamente olvidado que hizo mucho por la cultura y la historia de Cuenca. Precisamente pocos días después de su colaboración en el homenaje a Benavente, el diario “Abc” publicó el 8 de febrero de 1931, nada menos que tres páginas con el título que lo resumía todo: “El Archivo Municipal de Cuenca, remanso de la Historia de España”. Se insertaba una fotografía de Pérez Gasión, que era profesor del Instituto y archivero municipal en aquella época, y varios documentos y legajos de los más antiguos. Creo que es interesante que demos a conocer algunos fragmentos sobre este trabajo, escrito por Luis Martínez Kleiser, haciendo semblanza del Arhivo de Cuenca y del trabajo de Cándido Pérez, entonces joven profesor, que fue presidente de Acción Republicana:

El Archivo municipal conquense, que es un verdadero remanso, formado al margen de la corriente del tiempo por el caudaloso río de la Historia patria, contiene en su fondo valiosísimo unos cuatro mil legajos, ordenados, encarpetados y catalogados por Timoteo Iglesias, benemérito secretario del municipio a fines del siglo pasado, quien ayuno de conocimientos de Paleografía, tuvo sin embargo la perseverancia suficiente para llevar a feliz término tan minuciosa y dilatada tarea, unida a la de legarnos un índice de los documentos archivados.

El primer documento, que data del año de 1190, es casi contemporáneo de la reconquista de la ciudad, acaecida en 1177, y en él dona a ésta Alfonso VIII, su conquistador, grandes extensiones de terreno, que actualmente constituyen sus bienes de propios.

A este documento real, preciadísimo, siguen hasta otros 5.542, en su mayoría originales, de todos los Reyes de Castilla y de España, y al lado de estos millares de piezas históricas de tan alto interés se custodian en el Archivo hasta cinco libros de asientos de ejecutorias de hidalguía en número de cerca de 2.200, cuyo índice general prepara también para su publicación el Municipio.

Todo esto escrito antes de la guerra incivil, en la que muchos archivos sufrieron cuantiosos daños. Cándido Pérez fue profesor numerario también del Instituto de Requena, y hasta su jubilación, archivero-bibliotecario de la Diputación Provincial de Cuenca. Falleció en 1972 y entre sus distinciones figuraba la de caballero de la Orden de Alfonso X el Sabio.

El Día de Cuenca, 31 de enero de 2011.
El Día de Cuenca, 31 de enero de 2011. (Placa de la calle)

-Cuenca recuerda a Jacinto Benavente con una calle muy cercana al barrio de las Quinientas, en el Paseo de San Antonio.

-Desde hace 67 años Benavente tiene una calle en nuestra ciudad, que comunica el Paseo de San Antonio con la calle Álvaro de Luna. Según recoge José Luis Muñoz en su “Diccionario de andar por casa”, el Ayuntamiento de Cuenca acordó dar el nombre de esa calle por acuerdo municipal del 29 de noviembre de 1950, y en esa misma sesión también se puso el nombre de Álvaro de Luna a la calle inmediata, conocida antiguamente como calle del Frontón. No podemos olvidar que Benavente falleció en 1954 y por tanto era uno de los pocos personajes vivos entonces a los que se le dio calle, cosa muy poco frecuente entonces. Y ya que hemos citado el año 1954, podemos apuntar que Cuenca aún pondría su paisaje ese año para el rodaje de la película “Señora ama”, basada en el texto de Jacinto Benavente. Dolores del Río y José Suárez fueron los principales protagonistas de ese largometraje, pernoctando ambos los días de rodaje en nuestra ciudad en la Posada de San José, que acababa de abrir Fidel García Berlanga, hermano del director de cine Luis.

Terraza de en la Plaza de Cánovas.
El Bar La Terraza en la Plaza de Cánovas.

¿Qué pasaba José por Cuenca en esos días navideños entre finales de 1930 y el nuevo año 1931, en vísperas del homenaje de los maestros a Benavente?

– Esos días el Bar “La Terraza” de la Plaza de Cánovas se llenaba para ver “a las artistas”, saliendo al paso en la prensa su dueña, la artista Conchita Taberner, de que no se trataba de un cabaret, sino de un café-concierto con escenario, donde cantan y bailan al son del piano guapas canzonetistas como Purita Wilde y Encarnita “la Unamuno”; la señora Martina, esposa de Luis abría su primer bar moderno en la calle Doctor Chirino con gran éxito (luego lo haría en Carretería),  aunque la noticia más comentada en “La Voz de Cuenca” era que el joven conquense David Martinez, empleado de la Sociedad Constructora del Ferrocarril Cuenca-Utiel, establecida en Cuenca, había batido el récord en caligrafía miniaturista. (….)

En su primera hazaña caligráfica había escrito 6.414 palabras en una postal ordinaria de Correos, que fue superada por un señor de Oviedo que había escrito en la misma superficie de papel 8.100; el récord lo batió al escribir en otra postal similar los cinco primeros capítulos de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, titulados “El 19 de marzo y el 2 de mayo”, con un total de 10.030 palabras. Y aún comentó que en los claros que dejó para que el texto resultase más legible podía haber metido quinientas palabras más. Vamos, que en una tarjeta postal le cabría este mismo programa que acabamos de realizar para empezar el nuevo año 2018.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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