Vicente Alfieri, un personaje conquense de entrañables anécdotas

Vicente Alfieri de la Fuente, que en abril de 2018 cumplirá 76 años, es un personaje conquense de novela, de LIBRO, que asombra escucharle con sus recuerdos de mozalbete en la Cuenca que le vio nacer, aunque sólo viviese aquí los primeros catorce años de su vida, con idas y venidas, pero afincado en tierras valencianas. En febrero de 2010 le dediqué a Vicente una doble página de entrevista en “El Día de Cuenca”, con el título de “Vicente Alfieri, el octavo de 12 hermanos, aprendió uno y mil oficios”, y este martes pasado, 30 de enero, mi compañero y amigo Paco Auñón le entrevistó para Ser Cuenca en el espacio “Un tiempo para la conversación”.

En la página web de Cadena Ser Cuenca se puede escuchar la entrevista. En la presentación del texto se recoge que “Vicente Alfieri nació en 1942 en Cuenca. Vivió en la calle del Agua. “En el número 1 de Fray Luis de León”, apunta. De niño trabajó de limpiabotas los domingos en el salón de Luis Aguilar ‘Perdigón’, que era torero. El joven Vicente se ganaba unas perras para ayudar a la economía familiar de un hogar de doce hermanos. “Mi padre trabajaba en los bomberos y hacía otros trabajos como fontanero”, recuerda.

Así ha comenzado su relato en Hoy por Hoy Cuenca en una entrevista que ha servido para recordar otras anécdotas de su vida que, a partir de los 14 años, desarrolló en la Comunidad Valenciana donde terminó casándose y creando la empresa ‘La boutique del Palé’ a la que ha dedicado su vida. Ahora disfruta de su jubilación con su mujer en el pueblo castellonense de L’Alcora….” En este enlace se puede escuchar la entrevista:

http://cadenaser.com/emisora/2018/01/30/ser_cuenca/1517333758_324930.html

VICENTE ALFIERI, EL OCTAVO DE 12 HERMANOS, APRENDIÓ UNO Y MIL OFICIOS (El Día de Cuenca, 7 de febrero de 2010)

 Por José Vicente AVILA

Libro "El coleccionista de recuerdos". Luis Cañas.
Calle del Agua en la década de los cuarenta, con el Mercado al fondo. Libro “El coleccionista de recuerdos”. Luis Cañas.

 Vicente Alfieri de la Fuente es un conquense de pura cepa, aunque casi toda su vida la ha pasado en Levante, en concreto en Alcora, donde creó su empresa “La Boutique del Palé”, tras haber trabajado en uno y mil oficios como se suele decir. Nació en Cuenca el 22 de abril de 1942 en el número 1 de la calle del Agua, y era el octavo de doce hermanos: Ángel, Baldomera, Herminio, Florencia, Julia (“que fue la primera alcaldesa de España en Alcora”, apunta), Roberto, Luciano, Vicente, Pedro, Pablo, Javier y Mari Carmen. “Quedamos nueve”; Alfiere recuerda anécdotas de su niñez como la inundación del Huécar en la calle del Agua en 1947, “con los melones de la Plaza de los Carros rodando” y nosotros detrás…”  Vicente tiene una gran memoria y recuerda con todo detalle aspectos de su vida de aquellos “años del hambre” en la posguerra. Tiene empaque torero y habla sin parar:

Vicente Alfieri con José Vicente Avila en la entrevista de 2010
Vicente Alfieri con José Vicente Avila en la entrevista de 2010

“En mi casa éramos doce, y mi padre fontanero”, remarca Alfieri. “Aquella época era muy dura y había que ganarse las habichuelas como fuera. E iba a remojar las barbas a la peluquería de Emilio Bayo, en la Trinidad, y los jueves íbamos a afeitar a los enfermos del Hospital de Santiago. Había que hacer de todo para ganarse una peseta. Hasta hacía porfías de comerme una barra de pan de medio kilo en media hora a palo seco y ganaba la apuesta. Entonces existían las libretas que te daban en el racionamiento y con doce hermanos en casa, cuando llegabas allí tenías que hacer cola y guardar turno y a veces no te llegaba la cantidad de pan para toda la familia. Tenías que ventilártelas como podías”.

PRIMERO LIMPIABOTAS PARA PODER TOREAR

“Mi única afición de pequeño era la de ser torero. Había leído unas frases de Juan Belmonte, antes de que se publicase el famoso libro, en las que decía que para ser un buen torero tenía que ser primero uno limpiabotas. Entonces, en la calle de Carretería, junto al antiguo Cine España, estaba el salón de limpiabotas de Luis Aguilar “Perdigón”, que fue también subalterno o novillero en sus tiempos y me puse de “limpia”.

En la foto, El Curi, que fue muy amigo de Alfieri; Tomás Sánchez Jiménez, Dorito y "El Tablilla", que toreó con nuestro personaje
En la foto, El Curi, que fue muy amigo de Alfieri; Tomás Sánchez Jiménez, Dorito y “El Tablilla”, que toreó con nuestro personaje

En Cuenca siempre hemos sido muy sibaritas y nos gusta llevar los zapatos muy limpios, y cuando más llovía el cuero había que limpiarlo porque decían que duraba más si tenía buena crema, como la marca del Búfalo”.

A raíz de aquello comencé a irme de talanqueras con “Perdigón”, a torear por las ganaderías de entonces como la de Abel Rodríguez, Benito Mora en Valtablao, además de tirarme de espontáneo en varias plazas. La primera becerrada me la dieron en Zarzuela de la Sierra y llegué a llenar un autobús de Jesús Rodríguez y me llevé de sobresaliente a Felipe Serrano “El Tablillas”. A mis años aún me siento con esa afición”.

“TE VOY A HACER TORERO”, ‘LA FRASE QUE ME LLEVÓ A VALENCIA’

“A Cuenca llegó una empresa y se hicieron unos hornos para fundir cemento en el Porland, debajo del puente de San Pablo. Era la fábrica de cementos Porland, que excavó en la roca donde ahora está el Teatro Auditorio. Con la empresa vino un señor que se llamaba Vicente Ortiz Galmez, que era un técnico de la casa de José Noguera Bonora, una fábrica de gres de Manises. Aquel hombre venía a limpiarse los zapatos al puesto de “Perdigón”.

Lo que voy a contar es una historia muy sentimental, muy bonito, pero muy dura. Aquel hombre me vio a mí muy espabilaíllo, con 10 años que tenía. Me dijo: “Yo te voy a hacer torero”. José Noguera era cuñado de un jugador muy famoso de pelota de trinquete, pelota valenciana; venía bien mudaíto y le gustaba ir con los zapatos limpios; vamos, que tenía clase y carácter. Tantas veces vino a limpiarse los zapatos que yo le dije a mi padre, con 12 años: “Si no me da la oportunidad de ser lo que yo quiero ser, torero, y marcharme, con lo que había una boca menos para comer, y me fui a Valencia”.

El Día, 7-02-2010.
El Día, 7-02-2010.

PASEANDO DE LA MANO A LOLITA

Con apenas 13 años, Vicente Alfieri se vio en Valencia con su caja de limpiabotas y los trastos de torear. Vicente Ortiz no iba a ser su apoderado como él esperaba: “Este señor me llevó a mí de correo del zar porque era casado y tenía una amiga; yo le llevaba los mensajes a la querida todos los días en Valencia, a un bar que se llamaba “El Patio Andaluz” y allí me llevé mi cajita de limpiabotas y me ganaba la vida, pues en aquellos tiempos tuve la grandeza y el honor de poder pasear a Lolita, la hija de Lola Flores, con Pedro Flores, su abuelo, y salíamos todos los días a pasear a la niña por la Plaza del Caudillo, que luego se ha llamado Plaza del País Valenciano.

Estos del corazón dicen que Lolita tiene cincuenta años, pero en el año 1957, que fue el de la riada de Valencia, ya tenía tres años aquella niña, y además bailaba flamenco que se morían en el “Patio Andaluz”. Después me iba con su abuelo a pasearla y nos comíamos unos “pajaritos fritos”. En aquellos tiempos de limpiabotas en Valencia tuve relación con Antonio Machín, Pepe Pinto, Juanito Valderrama… Toda aquella gente venía a ese bar porque muy típico en tapas”.

El Día, 7-02-2010.
El Día, 7-02-2010.

Limpiando zapatos y ayudando en el bar, el mocete Vicente no tenía tiempo para torear: “Este señor fue para mí el triunfo de mi vida, aunque no hiciese lo que yo quisiera, pues no hay mal que por bien no venga. En Valencia conocí al padre de la que hoy es mi señora, el abuelo de mis hijos”. “¡Otro que me iba a hacer torero, aunque yo iba para “catedrático callejero”.

ASERRADERO DE MADERAS EN CASTELLÓN

“Con este señor dejo Valencia y me voy a Castellón. Era un hombre famoso, rico, un hombre de empresa, que tenía cuatro hijas y un hijo, que era pequeñito. Tenía un aserradero de maderas, y en aquella época los hornos de las cerámicas funcionaban con leña. Me colocó en el aserradero y me puso a trabajar, pero yo quería ser torero. Tenía un pantaloncito gris con una vueltecita blanca, muy torerito, que me hizo en Cuenca el sastre Antonio Carrasco, que me costó 110 pesetas.

Cuando llego a la fábrica me pongo el pantalón y me pregunta, ¿a dónde vas?, y le enseño el estaquillador, el ayuda y la muleta y le contesto, “voy a entrenarme”. Me saca otra ropa de trabajo el cabroncete y me dice, póntela y me lleva al aserradero. Había unos troncos enormes, me da un hacha y me dice, ¡dale caña! En aquel momento no me derrumbé, pero me dije: ¡otro que me engaña!”

“Y mira por donde, en aquel aserradero conocí a mi mujer, trabajadora como ella sola, y lo que tenemos hoy en día nos lo hemos ganado con honradez, por constancia, y porque hemos sido trabajadores”, remarca.

“LA BOUTIQUE DEL PALET”

A la fábrica le puso Vicente Alfieri el nombre de “La Boutique del Palet”, porque este conquense tan inquieto y despierto trabajó para una empresa italiana de seragrafía en Castellón, en la que trataba con productos químicos. Dice con orgullo: “El primer azulejo de Pocelanosa se hizo con un producto mío”. Sus hijos llevan ahora la empresa “Augusto Alfieri” y él, junto a su esposa, disfruta en sus paseos por Alcora y pensando en Cuenca: “Con el AVE iré más por allí porque nunca la olvido”.

Alfieri de niño con José Luis Coll
Alfieri de niño con José Luis Coll

 PRESENTADO POR JOSÉ LUIS COLL

Además de querer ser torero, Alfiere tuvo sus sueños de cantante, pues valia para todo:

“El día de Reyes del año 1955 se hizo un festival a beneficio de los niños pobres en el Teatro Cine Xúcar, en el que cantaba un tal Adolfo Bravo, que cantaba ópera y era un tío muy cachondo; Mary Carmen y sus muñecos, que es un poco mayor que yo, que tengo los 67 cumplidos; fue el año en el que vino a Cuenca por vez primera la Vuelta Ciclista a España. Éramos todos aficionados y yo cantaba como Antonio Molina; subieron al gallinero mis hermanos, y gritaron que “la repita, que la repita”; uno de ellos es cojillo y decía “que la repita hasta que se la aprenda”. Yo cantaba “Adiós mi España querida”.

José Luis Coll era quien me presentaba y tengo fotos enmarcadas de 40×60. Un día vino Coll a actuar a Castellón, y estando en el hotel Mindoro, en el que me he hospedado durante 25 años en la feria de la Magdalena, porque gracias a Dios el negocio funcionaba bien; estaba José Luis con Tip y le digo, “¡José Luis, a ver cuándo le pagas al maestro Emilio Bayo los 20 cortes de pelo que le debes!”. Se gira a mi lado y dice ¡Chorra, “El Patata”, porque a mí me llamaban “El Patatilla”.

Le dí un abrazo muy grande porque nos teníamos mucho aprecio, aunque él era comunista y yo soy pepero. Pero por encima de todo está la amistad, sobre todo cuando tanto hemos pasado”.

"Ofensiva", noviembre 1956. / CECLM
“Ofensiva”, noviembre 1956. / CECLM

SU HERMANO ROBERTO SALVÓ  A UN NIÑO DE MORIR AHOGADO EN 1955

En el verano de 1995, Roberto Alfieri de la Fuente, hermano de Vicente, salvó de morir ahogado en el río Júcar al niño Francisco Torres, que tenía 12 años. Se da la circunstancia de que Roberto tenia parálisis en una pierna, aunque ello no le impidió lanzarse al agua y sacar a Paquito Torres. Su heroísmo fue premiado el 24 de noviembre de 1956 en un homenaje que se le tributó en el Gobierno Civil, donde se le entregó por parte de la Junta de Protección de Menores un donativo, sin especificar la cuantía, aunque lo que importaba era el valor de socorrista de Roberto Alfieri de la Fuente.

 

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