La interrogante abierta de los toros a Cultura, ¿y ahora qué?

El III Congreso de Presidentes de Plazas de Toros de España, marcado en esta ocasión con un carácter eminentemente cultural, tras el traspaso de Interior a Cultura, el pasado 29 de julio, ha reunido en Cuenca a cerca de setenta presidentes de toda España, entre ellos algunos de la primera promoción universitaria, que han debatido y tratado temas de la más candente actualidad, y sobre todo en lo que concierne a la actuación en los palcos, y al nuevo “estado de la cuestión taurina”, regulada por las autonomías y ahora amparada como disciplina artística y producto cultural por el Ministerio de Cultura.

En el acto público inaugural del Congreso, el presidente de la Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España, Marcelino Moronta, se congratuló de que se hable en Cuenca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, de la cultura taurina y de la declaración de bien cultural inmaterial, tras los Congresos celebrados en Madrid y Salamanca. El conquense Julio Martínez, secretario general de ANPTE y presidente de las Ventas, formuló la pregunta para el debate y para el futuro: “Los toros a Cultura, ¿y ahora qué?”. Una pregunta con mucha miga, que tiene su respuesta en el léxico taurino: a ver quien coge el toro por los cuernos.

El alcalde de Cuenca, Juan Ávila, que dio la bienvenida a los congresistas, mostró su satisfacción por la elección de nuestra ciudad como sede para el Congreso, mostrando su apoyo a la fiesta, que en Cuenca tiene un claro referente de apoyo con los festejos de San Julián, felicitando por ello a Maximino Pérez, por esa masiva asistencia de aficionados.

WILLIAMS CÁRDENAS Y LA CULTURA TAURINA INMATERIAL

Después tomó la palabra el catedrático venezolano, Williams Cárdenas, quien trató sobre el “expolio cultural” y falta de respeto a la libertad de ir a los toros, incidiendo sobre todo en los movimientos que se están produciendo en las distintas naciones donde se celebran festejos taurinos para declarar los toros como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Comenzaron en América, donde son ya muy numerosos los ayuntamientos y estados que la han declarado, tanto de Venezuela, como de Ecuador, Perú y México, con el más recenté caso de Jalisco, una de las ciudades más pobladas. Habló del ejemplo de Francia, país que ya ha hecho la declaración, y de España, donde la primera ciudad que dio el paso inicial fue Toro y a partir de ahí un rosario de declaraciones en Zamora, Salamanca, Extremadura, Valencia, Navarra, varios ayuntamientos de Madrid, y algunos de Castilla-La Mancha, e incluso varios de la provincia de Tarragona.

INTERESANTES APORTACIONES

El periodista José Luis Carabias, presentador del acto, dio paso a la mesa redonda sobre la interrogante, “Los toros a Cultura, ¿y ahora qué?”. Intervinieron Marcelino Moronta, que hizo un análisis de la situación que se plantea, señalando como primer paso, ya en tempo electoral, de la creación del Premio a la Tauromaquia; el jurista Luis Hurtado, que explicó algunos conceptos jurídicos sobre la situación que se plantea en momentos de posibles cambios.

El ganadero Victoriano del Río mostró su contento con este paso, que “creo que beneficia a la fiesta” y en el mismo sentido se expresó el matador de toros César Jiménez, quien señaló que el paso final se dio tras la reunión del G-10 (los toreros más mediáticos), con los responsables políticos.

José Vicente Ávila “Chicuelito”, crítico de EL DÍA explicó a los asistentes las connotaciones culturales e históricas que ha tenido la ciudad con el mundo de los toros, incluyendo la fiesta de la Vaquilla que el Ayuntamiento pleno va a solicitar como fiesta de interés nacional, señalando sobre el paso a Cultura que se deben unificar todos los estamentos del mundo del toro, sin perder su idiosincrasia, y tomar nota del modelo deportivo en su funcionamiento de organización y comités.

El empresario Maximino Pérez señaló los altos costes que suponen los festejos taurinos, con un alto porcentaje, de pagos de IVA y Seguridad Social, dejando en el aire la interrogante si un Ayuntamiento hace una declaración de bien de interés cultural, y luego llega otra Corporación y hace lo contrario.

En la jornada del sábado se trató sobre “Tauromaquia; Patrimonio Cultural Inmaterial”, con intervención del catedrático francés François Zumbiehl; Beatriz Badorrey, vicerrectora de la UNED y Julio Martínez, presidente de la plaza de toros de Las Ventas, y miembro fundador de la Coordinadora Internacional de la Tauromaquia.

INTERVENCIÓN A MODO DE BIENVENIDA DE  “CHICUELITO”

“Cuando uno recibe en casa o en su ciudad a unos invitados, les enseña el lugar o explica aspectos que les puedan interesar. Por ello, como conquense, expreso el agradecimiento de que este III Congreso de Presidentes de Plazas de Toros de España tenga como escenario esta ciudad Patrimonio de la Humanidad que, como dijo el profesor Fernando Claramunt en este mismo salón, “Cuenca tiene aires de corrida; el chopo le da un estatuario al río, los juncos se cimbrean en carrera impetuosa para el momento de la verdad y cornear al viento”.

En Cuenca se celebraban festejos taurinos en los ríos Júcar y Huécar, como queda reflejado en diferentes escritos o en la pintura de García Salmerón que se puede contemplar en un cuadro del Museo Taurino de la Real Maestranza de Ronda, ciudad hermana de Cuenca, donde dejó su huella arquitectónica Martín de la Aldehuela, incluso en la misma puerta de la plaza de toros rondeña, y aquí en tantas iglesias.

Hablamos de toros o de cultura, pero claro está que al halar de la tauromaquia estamos hablando del arte y por tanto de cultura, y en esta tierra de encantamientos y sorpresas el tótem del toro se nos va hasta la noche de los tiempos con el toro ibérico, que sigue modelando en barro Adrián Navarro, como símbolo de la ciudad, o la propia Conquista de Cuenca en 1177 por el Rey Alfonso VIII, que todos los años celebramos por San Mateo en septiembre con vaquillas enmaromadas que ahora solicitamos como fiesta de interés nacional.

Cuenca es culta y por tanto taurina. Aquí Federico Muelas escribió el “Villancico que llaman de los toreros”, y Pedro Mercedes, autor de un cartel de la corrida de Beneficencia, hizo su Tauromaquia en barro que tanto gustó a Picasso, admirador por cierto de Chicuelo II, el torero de Iniesta que fue número 1 del escalafón y obligaba a los presidentes de las plazas de Cuenca, por su espartano valor no exento de arte,no sólo a cortar el rabo, sino también las patas.

No podemos olvidar tampoco que esta tierra dio dos periodistas taurinos como Carlos Briones, que fue director de “El Ruedo” y de Asuntos Taurinos en Interior hasta su muerte, y Jesús Sotos, redactor de la vieja guardia, capaz de aguantar la temporada desde la Magdalena a San Lucas, Castellón y Jaén, cada temporada, con su bñoc de notas, negro telefono de hotel o pensión y una olivetti de cinta gastada.

Y esta pequeña ciudad que ha conquistado Maximino Pérez como empresario capaz de reunir a más de 5.000 abonados, puede pesumir de tener en los palcos a dos hombres de la tierra como Quintero en Valencia o Julio Martínez en Las Ventas, conquense hasta la médula, que ha sido capaz de traer aquí a sus colegas, ayudado por Ángel Muñoz, presidente de esta plaza. Que ha cambiado los pañuelos por su colección taurina de museo para dar mayor esplendor a este evento.

En este mismo salón de actos, desde 1986 y hasta 1996, se celebraron las Semanas Taurinas, luego recuperadas estos últimos años por la Peña Taurina Conquense. Aquí se habló de Toros y Cultura en 1987, por parte de Andrés Amorós, a quien tuve el placer de presentar y una de sus frases fue la de que “los fundamentos de esta cultura se encuentran en el propio animal, como única aportación que realiza nuestro país a la zoogenia, fruto del cuidado de las reses que sucumbiría si no existiese la fiesta”, pues como refería Ortega y Gasset “opínese lo que se quiera, el toreo es la causa del mayor grado de felicidad al mayor número de españoles”. Al día siguiente pasó por aquí Domingo Ortega con su famosa frase de parar, templar, mandar y cargar la suerte.

Los toros a Cultura, ¡y ahora qué? Pues eso, que hay que coger el toro por los cuernos para que la fiesta tenga de verdad esa consideración y se la trate con el respeto ganado no en años, sino en siglos.

Respeto y trato para el segundo espectáculo de este país, pero al mismo tiempo, compromiso de unificación de criterios reglamentistas, del mantenimiento de la esencia de la fiesta y, sobre todo, de la necesaria unión, sin perder cada colectivo su propia idiosincrasia y función, la de los profesionales del toreo, ganaderos, empresarios, equipos médicos, presidentes, y todos los que en definitiva tienen que ver para que la fiesta de los toros mantenga su nivel de exigencia y su categoría como espectáculo en el que los espectadores y aficionados, por cierto, pasan por taquilla.

Los medios informativos también debemos entender “el estado de la cuestión taurina” en estos momentos. No puede ser que en los telediarios sólo aparezcan las cogidas y la que dicen fue la última corrida en Barceolona. Los medios públicos no pueden dejar de lado al segundo espectáculo de masas de este país.

Nosotros, desde el Grupo EL DÍA, modestamente, publicamos todos los jueves del año, desde hace una década, un cuadernillo taurino en los periódicos de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, con otros suplementos que se reparten en la plaza en los días de feria.

Termino con el profesor Claramunt recordando sus frases en esta misma sala: “La fiesta de los toros no termina con la muerte de los toros: ocurre como en Cuenca, que los chopos mueren en invierno para nacer en primavera”.

En resumen, Cultura con la seda por un lado, y las Autonomías con el percal por el otro, tienen la palabra a partir de ahora, porque el voto ya lo daremos cada uno dentro de pocos días.

 

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