La reforma del Nomenclator de Cuenca del Siglo XIX, que escindió 58 pueblos

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 15 DE MAYO DE 2018 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, REALIZADO Y PRESENTADO POR PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2018/05/15/ser_cuenca/1526395075_906918.html

 La provincia de Cuenca, que es la quinta de España con una extensión geográfica de 17.141 kilómetros cuadrados, cuenta en la actualidad en su Nomenclator con 238 municipios, incluidas las localidades que forman agrupaciones como Sotorribas o Pozorrubielos de la Mancha, por citar algunos ejemplos. El número de habitantes, entre estos ayuntamientos, es uno de los más reducidos en la historia de la provincia, pues ha bajado de los doscientos mil, pasando a los cerca de 199.000 empadronadosSin embargo, la provincia de Cuenca llegó a tener en distintos años más de 300.000 habitantes, con una extensión de 17.400 kilometros cuadrados, pues en el Siglo XIX sufrió varias desmembraciones del territorio en los años 1804, en 1833 y en 1851.

De ello vamos a hablar hoy con José Vicente Ávila en Páginas de mi Desván bajo el título de “La reforma del Nomenclator de Cuenca escindió a 58 municipios”, que pasaron a formar parte de las provincias de Albacete, Guadalajara y Valencia, además del primer gran recorte que supuso pasar el Señorío de Molina del territorio conquense al de Guadalajara.

Mapa de la provincia de Cuenca y Obispado. 1766. / Biblioteca Digital Real Academia de la Historia
Mapa de la provincia de Cuenca y Obispado. 1766. / Biblioteca Digital Real Academia de la Historia

-La provincia de Cuenca podía conocerse en la historia como la más altruista del solar hispano, pues ha prestado sus tierras a sus vecinas colindantes y ve pasar el agua trasvasada para otros lugares menos fecundos, pese a que existan otras tierras en las que el agua “se va hacia el mar, que es el morir”, que decía nuestro enconquensado Jorge Manrique en las coplas a la muerte de su padre. Para encontrar la mejor explicación sobre estos cambios en el mapa nacional, que tuvieron en Javier Burgos a su mayor reformador en 1833, es obligado citar el Diccionario Geográfico de Madoz, citado expresamente por el escritor conquense Cayo Román Cardete, quien desde el lecho, debido a una enfermedad degenerativa, escribió no pocos artículos literarios y poéticos, entre ellos uno referido a este Diccionario Geográfico, que el conquense Miguel Mateo Ayllón, siendo ministro de Hacienda, encargó al navarro Pascual Madoz, nombrándole presidente de la comisión de Estadística.

El Diccionario Geográfico de Mados, de 1850.
El Diccionario Geográfico de Mados, de 1850.

-¿Cuál era la impresión sobre este asunto de un escritor tan reconocido como lo fue Cayo Román Cardete?

-Si nos centramos en que la mayor reforma del mapa de las provincias de España se llevó a cabo en noviembre de 1833, con el tijeretazo del secretario de estado de Fomento, Javier Burgos, el artículo de Cayo Román, titulado “Cuenca en el Diccionario Geográfico de Madoz” lo decía todo en sus primeras líneas: “Bajo la luna negra de Fernando VII llega el otoño de 1833 cargado de malos augurios” con la muerte del rey, las guerras y la nueva división territorial española. Escribía Cayo Román que “al iniciarse la pasada centuria (se refería al siglo XIX) el Nomenclator de Cuenca era mucho más rico y bien distinto al del siglo XX. El siglo XIX, tan desastroso para España, llevó a cabo cinco grandes reformas cuyos arqueos nos fueron francamente adversos, pues al diseñarse la nueva cartografía de los distintos reinos, no siempre justa ni acertada, el horizonte geográfico de Cuenca cambió profundamente, se mudaron mojones seculares, se dibujaron nuevas e insólitas fronteras y se escindieron, mudos de asombro, numerosos pueblos pertenecientes a Cuenca”.

-¿Cómo fueron esos cambios que según los historiadores fueron cinco en tan distintos como separados años….?

-Para darnos una idea de lo que supuso para la provincia de Cuenca, que en el siglo XVIII era una de las más prósperas, gracias en parte al legado del rey conquistador Alfonso VIII, resultaron todo un mazazo. Es justo señalar, a la hora de hablar de las estadísticas, como bien apuntaba Cayo Román Cardete, “ya en 1573, dos siglos antes que los demás pueblos, Felipe II enviaba interrogatorios o encuestas a los municipios con buen número de preguntas para formar las relaciones topográficas de la nación”. Volviendo a las reformas, la primera fue la de 1804, en la que de un solo golpe se desmembraron 80 pueblos del llamado Señorío de Molina, que pertenecían a la intendencia o provincia de Cuenca, anexionados en su totalidad a la provincia de Guadalajara.

Cuenca desde el Huécar, 1863. Biblioteca Nacional.
Cuenca desde el Huécar, 1863. Biblioteca Nacional.

Es obligado señalar que el origen del Señorío de Molina se remonta a 1152, año en que Molina fue poblada por Don Manrique de Lara hasta que pasó a la Corona de Castilla y a la provincia de Cuenca a mediados de 1700. La provincia de Cuenca, no obstante, seguía contando en su territorio con poblaciones que años más tarde pasarían a las provincias de Albacete, Valencia y de nuevo Guadalajara.

-Esas Relaciones topográficas de los tiempos de Felipe II debieron servir de base para tener una base de datos de la Nomenclatura provincial…

-Comentaba Cardete que aquellos trabajos tan importantes y costosos, meritorios de una empresa trascendental de cara al futuro, que debían ser el punto de partida del catastro general de España, quedaron por desgracia interrumpidos o se perdieron probablemente en alguna de las guerras que asolaron el país, conservándose tan solo los siete volúmenes de El Escorial donde figuran más de un centenar de pueblos conquenses, editado por el padre Julián Zarco Cuevas, natural de Mota del Cuervo, en la Biblioteca Diocesana Conquense, dirigida por don Angel González Palencia, con el título de “Relaciones de los pueblos del Obispado de Cuenca”, que ocupan dos volúmenes y fueron editados en 1927. Las Relaciones llevan un prólogo de más de cien páginas con un magnífico estudio socio-económico donde el padre Zarco analiza los mecanismos desintegradores del proceso de la economía española en el siglo XVI, cuyo desorden y miseria eran extraordinarios. “Esta publicación, dado su gran interés y rareza, merecería los honores de una nueva reimpresión, escribía Cayo Román Cardete en 1981 en “Diario de Cuenca”.

Tras esa primera división del Señorío de Molina a Guadalajara, llega treinta años después el referido secretario de Fomento, Javier Burgos, para cortar y recortar territorios sobre el Mapa, y en el caso de la provincia de Cuenca podemos decir que se pasó más de tres pueblos como se dice ahora.

Nomenclator de Isidro de Molina, secretario de la Diputación. 1883 / Bidicam
Nomenclator de Isidro de Molina, secretario de la Diputación. 1883 / Bidicam

-Más que tres, Paco, se pasó cincuenta y un pueblos, que se dice pronto, y aquí echamos mano del “Nomenclator Ilustrado de la Provincia y Obispado de Cuenca”, de Isidro de Molina Fernández-Moreno, a la sazón secretario de la Diputación Provincial y catedrático del Instituto. Esta publicación, a cargo de la Diputación, se editó en 1883, el año que por vez primera llegó el tren a Cuenca desde Aranjuez, el 18 de mayo, aunque luego el 12 julio lo hacía a la propia Estación, ya con viajeros. Cito de nuevo a  Cayo Román Cardete, a quien queremos rendir hoy homenaje de recuerdo, que señalaba que  en ese año de 1833, con la división territorial, “bajo la regencia de la reina gobernadora, las tijeras del legislador, siempre prestas a recortar el mapa conquense, en tres recortes casi seguidos, segregaron, pese a las vivas protestas del ministro conquense Fermín Caballero, nada menos que cincuenta y un pueblos, que fueron segregados a las provincia de Albacete y Guadalajara. Entre las 26 poblaciones segregadas a la provincia de Albacete, algunas te van a sorprender, Paco, y aquí va la relación que podemos compartir para no hacer prolijo de una sola voz el relato:

Abengibre, Alatoz, Alborea, Alcalá del Río Júcar, Balazote, Barrax, Casas Ibáñez, Casas de Motilleja, Cenizate, Fuensanta, Fuentealbilla, Gineta (La), Golosalvo, Jorquera, Madrigueras, Mahora, Minaya, Montalvos, Munera, Navas de Jorquera, Pozo Lorente, La Roda, Tarazona, Valdeganga de Jorquera, Villalgordo del Júcar y Villatoya…

Cuenca hacia 1892.
Cuenca hacia 1892.

Vamos, que Andrés Iniesta, además de llevar el apellido  de una famosa villa de la provincia hubiera sido un futbolista conquense de fama universal…

-Naturalmente, y al menos los de Iniesta presumen de ello, como en su día intentaron hacerlo los de Teatinos, Casas de Fernando Alonso, con el piloto de coches del mismo nombre; de origen conquense hubieran sido los “miguelitos” de la Roda, que introdujo en Cuenca y dio a conocer Pedro Torres en su famoso y añorado Figón; o Casas Ibáñez, donde la Unión Balompédica Conquense este último domingo se proclamó campeón de la Liga de Tercera División, y pudo ser por tanto un derbi provincial. Pero en fin, eso ocurrió hace ya 184 años y al menos si perdimos esos pueblos como gentilicio conquense nos hemos hermanado como castellanos-manchegos…

También en aquel otoño convulso de 1833 esa desmembración de la provincia de Cuenca benefició a Guadalajara, que ya contaba con el Señorío de Molina que había ostentado nuestra provincia…

-Pues nada menos que con veinticinco pueblos, muchos de ellos lindantes con la Serranía conquense. Estas fueron las poblaciones que pasaron de Cuenca a Guadalajara, provincia que al menos mantiene el sello alcarreño, una de las regiones que se dan en la de Cuenca, y de nuevo compartimos la relación sonora, aunque algunos de ellos estén deshabitados y figuren como aldeas:

Alique, Arbeteta, Almadrones, Carrascosa de Tajo, Casasana, Castilforte, Chillaron del Rey, Córcoles, Escamilla, Huertahernando, Illana, Millana, Hontanilla, Pareja, Peñalén, Peralveche, Poyos, Poveda de la Sierra (donde nació el guitarrista enconquensado Segundo Pastor), El Recuenco, Sacedón, Tebladillos, Torronteras, Villaescusa de Palositos, Villanueva de Alcorón y Zaorejas.

Vista Cuenca 1895

-Aquella sangría de municipios se quiso paliar con alguna cesión de municipios de la provincia de Toledo a la de Cuenca, también en ese reajuste de 1833…

-Como muy bien señalaba el citado escritor Cayo Román Cardete, mal debió parecerle al gobierno de turno no cedernos nada después de haber sufrido los grandes expolios de los distintos reajustes y, añado, en compensación de los 51 pueblos que se segregaron de Cuenca a Albacete y Guadalajara, el Estado pasó a nuestra provincia ocho poblaciones de la provincia de Toledo, entre ellos Tarancón; los restantes pueblos toledanos anexionados a Cuenca fueron El Acebrón, Belinchón, Fuente de Pedro Naharro, Horcajo de Santiago, Pozorrubio, Torrubia del Campo y Zarza de Tajo. Y de la provincia de Guadalajara pasaron a Cuenca San Pedro Palmiches y Valdeolivas, con su buen aceite.

Vista de Tarancón. / todocoleccion.net
Vista de Tarancón. / todocoleccion.net

Comentario aparte merece el de la Noble Ciudad de Tarancón, que perteneció como Villa a la jurisdicción de Uclés, que tuvo su importancia en la Edad Media, y a partir de 1591 incluida en la llamada provincia de Castilla de la Orden de Santiago, pasando posteriormente a la provincia de Toledo. En ese afán de esquilmar las tierras de Cuenca para beneficiar a otras provincias cercanas y linderas, al menos Tarancón volvió a sus raíces ucleseñas de tanta proximidad, y sobre todo a sentirse conquense con todos los derechos que había obtenido. Después de esa escisión de localidades tan importantes como La Roda, Requena o Utiel, era justo que Tarancón perteneciese a la provincia de Cuenca, tan importante en la Edad Media, junto a otras localidades cercanas como la ciudad de Huete o la jurisdicción de Uclés y su Orden de Santiago, de tanto peso.

-Pese al recorte de ese medio centenar de pueblos la provincia de Cuenca tenía su importancia, con esos nueve partidos judiciales…

-Recoge muy bien el “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus pueblos de Ultramar”, conocido como el Madoz, editado en 1850, un año antes de la escisión del partido judicial de Requena de Cuenca a Valencia, que la provincia tenía en 1844, según el Registro Municipal, un total de 54.837 vecinos, que eran familias, mientras que el número de almas, o sea habitantes, era de 218.087, aunque la estadística variaba según el organismo que lo facilitaba. Esa cifra de habitantes se repartía así entre los nueve partidos judiciales:

Belmonte, con 29 municipios, 28.924 almas.

Cañete, con 45 pueblos, 46.696

Cuenca, con 77 municipios, 30.490

Huete, con 35 pueblos, 22.534.

La Motilla del Palancar, con 32 localidades,  29.541

Priego, con 43 municipios, 18.608

Requena, con 14 pueblos, 24.840

San Clemente, con 25 pueblos, 25.958

Tarancón, con 17 localidades, 18.497 almas.

La provincia de Cuenca, con 317 pueblos, pertenecía a Castilla La Nueva con Guadalajara, Madrid, La Mancha (que era Ciudad Real) y Toledo. De aquellos 317 núcleos a los 238 pueblos del Nomenclator actual han causado baja 79, que bien se han escindido a otra provincia, se han reagrupado en núcleos de población o convertido en pedanías, como es el caso de Cuenca capital con Nohales, La Melgosa, Mohorte, Tondos, Valdecabras, Cólliga, Colliguilla o Villanueva de los Escuderos, o se los llevó el pantano como Gascas o Santa María de Poyos, reconvertido en Paredes como poblado de colonización.

Cuenca , 1851, grabado de Emile Rouargue. / Archivo de José Vicente Ávila
Cuenca , 1851, grabado de Emile Rouargue. / Archivo de José Vicente Ávila

Pasaron dieciocho años para  la siguiente segregación, la de 1851, en este caso con todo un partido judicial como el de Requena, que pasó a la provincia de Valencia.

-En este caso reinando ya Isabel II se desmembraron de la provincia de Cuenca ocho pueblos, que pertenecían al partido judicial de Requena, con lo que la provincia quedaba entonces con ocho partidos en lugar de los nueve, cuyos escudos figuran en el salón de actos de la Diputación. Este caso fue más sangrante, pues Cuenca se quedó sin esos pueblos de la llamada Valencia castellana, como lo eran Camporrobles, Caudete de las Fuentes, Fuenterrobles, Requena y sus caseríos, Utiel, Venta del Moro y Villalgordo del Cabriel. La provincia, que ahora tiene 238 pueblos, llegó a tener 360, sin contar los 80 del señorío de Molina. Requena y Utiel siempre tuvieron a gala su conquensismo y hasta hace poco más de medio siglo pertenecieron a la diócesis de Cuenca.

-Hablando del Obispado de Cuenca, llegó a ser más grande en extensión que la propia provincia de Cuenca.

Mapa del Obispado de Cuenca, 1869. / Biblioteca Digital Real Academia de la Historia
Mapa del Obispado de Cuenca, 1869. / Biblioteca Digital Real Academia de la Historia

-Apuntaba Isidro de Molina en su Nomenclator de 1883 que el territorio de la Diócesis de Cuenca abarcaba a pueblos no sólo de Cuenca, sino de Albacete, Valencia, Toledo y Guadalajara. Se llegó a publicar que el circuito del Obispado abarcaba unas 90 leguas, que eran unos 505 kilómetros, formados por la unión de los antiguos de Valeria y Ercávica. En el Siglo XVIII tenía diez arciprestazgos y nada menos que 412 pilas. Hasta mediados de los años cincuenta Utiel y Requena pertenecieron al Obispado, hasta el punto de que en la Coronación de la Virgen de la Luz, en 1950, estuvieron las patronas de Fuensanta, San Antonio de Requena y Utiel y la de Villanueva de Alcardete, mientras que en la de la Virgen de las Angustias, en 1957, hicieron acto de presencia la Patrona de Requena y las de Alcahozo y Camporrobles.

– Una densa historia sin duda la que se podía contar del mapa provincial, si bien cabe destacar que la provincia de Cuenca llegó a contar con más de 300.000 habitantes, ya en el Siglo XX, pues el dato ya ha salido alguna vez a la palestra en este programa, y creo recordar que es del Censo de 1935.

Geografía Postal de España. 1940.
Geografía Postal de España. 1940.

-Pues según el Censo del referido 1935, un año antes de la guerra civil, la provincia de Cuenca contaba con 309.000 habitantes, por delante de Castellón, que tenía 308.000 y detrás de Lérida con 314.000. Nada menos que catorce provincias iban por detrás de la de Cuenca en el número de habitantes, y las menciono de mayor a menor: la citada Castellón, Santa Cruz de Tenerife, Guipúzcoa y Valladolid, en la tabla de los 300.000.

En el listado de 200.000 estaban Zamora con 280.000, Teruel, Las Palmas, Huesca, Palencia, Guadalajara y Logroño, con 203.000.

Cerraban la lista Segovia con 174.000 habitantes, Soria con 156.000 y Alava con 104.000. En cabeza estaba Barcelona con 1.800.000 y segunda Madrid con 1.384.000. Vamos, poco más de un millón de habitantes que Cuenca

 

 

 

 

 

 

 

 

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