Luis ROIBAL, un Grande del Arte en todas sus dimensiones

Scan (2)Se nos ha ido para siempre un Grande de la Cultura Conquense: LUIS ROIBAL. (Luis Ramón Roibal Tejedor, Cuenca 31-08-1930 / Uña 20-07-2018). Desde su casa-escuela en las Escuelas Aguirre, donde vivía con su madre doña Bonifacia, el joven Roibal siguió sus estudios en el Instituto “Alfonso VIII” para pasar con todos los honores a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Pintor y dibujante, profesor, publicista, arquitecto interiorista, emprendedor, ilustrador en prensa y revistas (grabador en el Fuero de Cuenca; dibujos de todas las imágenes de la Coronación de la Virgen de las Angustias en “Ofensiva” o ilustraciones y portada para el libro de su amigo Luis Cañas “El coleccionista de recuerdos”), cartelista, diseñador de armas, fundador de Artespaña y otras empresas; en 1970 fue designado director de la Empresa Nacional de Artesanía, impulsando el trabajo artesano en España.

Viajero impenitente exportando arte y aportando su arte por el mundo, realizó proyectos en más de una treintena de empresas españolas y rehabilitaciones en una veintena de Paradores de España y otra treintena de edificios y hoteles y en más de una veintena de edificios y oficinas en los cinco continentes, amén de ferias y exposiciones en todo el mundo. (Se puede ver el amplio listado en el Catálogo “Luis Roibal” de la Galería de Arte Pilares, 2001 y en otras publicaciones).

Tabla del Retablo de San Felipe Neri
Tabla del Retablo de San Felipe Neri

Su obra más reciente en Cuenca, en los últimos años, han sido las tablas de pintura religiosa que se pueden contemplar en el Retablo de la iglesia de San Felipe (obras presentadas en la Exposición de la Galería Pilares de Cuenca en 2001) y el diseño de la parroquia de San Román en la barriada de Villa Román.

Estos últimos meses había hablado con él por teléfono en varias ocasiones, para una entrevista, en su casa de Uña, e incluso para que conociese a José Luis Martínez, “el herrero de San Antón”, pues su obra le encantaba como le sorprendía.

“La quimio me deja baldado, chico, pero en cuanto me encuentre mejor te aviso. Voy a ganar la batalla, no sabe  el cáncer con quien se la está jugando”, me decía envalentonado, como aquella primera vez que en México, según me contaba un día, le dieron para almorzar tequila y mucho picante, y cuando alguna lágrima se le caía por la mejilla le dijo su amigo el manito: “¡Pero no se me amilane, hombre, no se me amilane! ”¡Qué cabrito, casi me hizo llorar!”.

Portada en "Ofensiva", 1955.
Portada en “Ofensiva”, 1955.

“No te amilanes, Luis, le dije”, mientras me hablaba de una reciente tarde-noche de nieve primaveral en Uña, con nieve casi hasta las rodillas,  y de su contento por haber visto por CMM la retransmisión televisiva de la procesión “Camino del Calvario”: “Debo ser el número 1 de la Hermandad del Jesús. Qué gran retransmisión habéis hecho. La procesión de las seis me trae muchos recuerdos”. Me aclaró además que no habia hecho un lienzo para la Verónica de la madrugada, aunque “hice en su tiempo centenares de dibujos de la Semana Santa de Cuenca y de la coronación de la Virgen de las Angustias”.

En un arranque de valor comentó esperanzado: “ Voy a poder con el cáncer porque tengo que terminar unos cuadros de gran tamaño para los Estados Unidos. Dentro de unos días me harán un reportaje para Tele-Madrid y en cuanto me encuentre mejor te llamo para que vengáis a verme para hablar en la SER, porque te escucho a veces, y lo hacéis muy bien, y para saludar a José Luis”, me dijo un ilusionado Luis Roibal, deseoso de conocer “al hijo de Isaías”.

Cartel de la Semana Santa de Cuenca 1957.
Cartel de la Semana Santa de Cuenca 1957.

“Me llevan a Cuenca en ambulancia para la quimio”, pero cuando regreso a Uña, y me recupero, me pongo a pintar, porque quiero terminar esta obra para los Estados Unidos”, me decía con esa valentía y esperanza que siempre mantuvo.

LA EXPOSICIÓN EN LA GALERÍA PILARES EN 2001

Ello me recordaba la oportuna entrevista (no era hombre de entrevistas sin más) que le hizo el galerista Santiago Catalá en marzo de 2001 con ocasión de la Exposición de ese año en la Galería de Arte Pilares, para el Catálogo.

La última pregunta de Santiago a Luis Roibal era como sigue: “Nos moriremos trabajando, Luis”… “Sí, Santiago, sí, nos moriremos trabajando. No puede –ni debe- ser de otra manera.

Pleno acierto. De aquella entrevista, incluida en el librito-catálogo de la Exposición, muy bien editado por cierto.  Recojo este primer y descriptivo diálogo entre Santiago Catalá y Luis Roibal:

Pilares-¿En qué ciudades has vivido?

Se “viven” los países. Las ciudades son para estar, para pernoctar, visitar algún museo y desvivirte continuamente.

-¿Por qué eres pintor?

-Por no “despreciar” aquello que nos hace humanos.

-¿Puede vivir el pintor sin pintar?

-¿Pueden el relámpago y el trueno abandonar las nubes?

(….)

Ilustrador del libro de su amigo Luis Cañas.
Ilustrador del libro de su amigo Luis Cañas.

-¿Cuál quieres que sea tu epitafio?

-Me voy por incompatibilidad con el Sistema.

(Cuéntanos algo de esta Exposición, le decía Catalá, y así respondía Roibal:

-Vuelvo a exponer en Cuenca después de 50 años. No me mueve el deseo de “quebrar” este silencio “colgando” una retrospectiva abrumadora, ni tampoco viene al caso. Pretendo, sencillamente, ofrecer una pequeña muestra antológica; señalando, con algunas obras del pasado, el proceso plástico que ha seguido mi discurso conceptual, durante tan dilatado tiempo apartado de esta ciudad, hasta llegar hoy al hoy, premonitorio de una nueva visión cósmica de la abstracción de la realidad”.

Sería prolijo enumerar la inmensa obra de este artista conquense, como la ha sido Luis Roibal, merecedor de los mejores homenajes de la ciudad que le vio nacer y exportó al mundo, con su conquensismo.

roibal 4A Luis Roibal le he oído contar muchas anécdotas, pero quizá la nota más relevante en su dilatada historia es que durante la etapa en la que el pintor conquense dirigió el gabinete de estudios del Ministerio de Trabajo, conoció a Adolfo Suárez, con quien mantuvo una buena amistad, hasta el punto de que quien fuera presidente del Gobierno se casó en julio de 1961, y se vino a pasar parte de la luna de miel en la Serranía de Cuenca, gracias a los oficios de Roibal. La primera noche la pasaron los recién casados en la casa del matrimonio Roibal en Uña y los días siguiente los pasaron entre el Hosquillo y la Serranía, para seguir viaje hasta Valencia, como muy bien relata José Luis Muñoz en el artículo “Luna de miel en Uña”, publicado en su Blog del Portal de las Letras en marzo de 2014.

En “El Día Cultural” del 10 de septiembre de 1996, Florencio Martínez Ruiz se hace eco de que Luis Roibal da sus últimos toques en su casa estudio de Uña al Retablo de San Felipe Neri:

Plaza de San Andrés.
Plaza de San Andrés.

“En la verde Uña y junto a su laguna vive y trabaja un gran conquense al que se juzgaría desmedido llamarlo universal, pero al que le cuaja el apelativo de gran inquietador cosmopolita” (…) “Para quienes conocemos a fondo a Luis Roibal Tejedor, a ese recio espíritu batido de ternura y violencia, construido de exabruptos inocentes y radicales convicciones, nos importa saber que vive en un planeta legítimo y toda su existencia cuenta con un estatuto de hombre independiente”.

Luis Roibal, hombre de solitaria grandeza,  –seguía escribiendo Florencio— siempre hizo la guerra por su cuenta y se bastó en solitario –desde Nueva York a Tokio, sin ir más lejos—para desarrollar por el ancho mundo sus talentos al ciento por uno”.

Concluye Florencio Martínez la página del reencuentro con Roibal de septiembre de 1996 con el motivo del artículo en cuestión, el Retablo de San Felipe:

untitled“Para la iglesia de San Felipe Neri, hoy restaurada para mayor gloria del barroco conquense, termina estos días un fabuloso retablo sobre el titular del templo del que sería una tontería cualquier elogio. Es una sorpresa y como sorpresa, muy próximo al milagro, habrá que descubrirla.

Aquí sólo anunciamos la recuperación de un amigo, el reencuentro con un gran conquense y la fascinación que sus últimas obras, absolutamente deslumbrante, nos producen. Para más “inri”, vive en Uña, se llama Luis y no disimula que es de Cuenca”.

En una de mis últimas conversaciones telefónicas con Roibal le preguntaba sobre el significado de su obra en el monumento proyectado en un mirador del camino de San Isidro, en recuerdo de José Luis Coll. El artista me comentaba que se trataba de un libro abierto que se asemejaba al vuelo de los buitres de las Hoces de Cuenca y de la Serranía.

Vaya el recuerdo perenne para Luis Roibal y ojalá que el Ayuntamiento de Cuenca mantenga abierta su memoria con la nominación de una calle: Pintor Luis Roibal. Se fue como él quería: pintando y luchando contra el cáncer. DEP.

Mangana Roibal

 

 

 

 

 

 

 

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