In Memoriam Pedro López “El Gallo”

CHICUELITO

Foto facebook Peña Taurina El Gallo.
Foto facebook Peña Taurina El Gallo.

Por San Mateo tenía que ser, entre gritos de sustos y olés, cuando Pedro “El Gallo” se nos ha ido este 19 de septiembre con su muleta plegada bajo el brazo, buscando entre el azul de las estrellas a sus amigos de capeas y noches de luna: “Dorito”, “El Curi”, “Caracolo”, “El Zorri”, “El Tablillas” y tantos toreros, torerillos y maletillas con los que vivió y soñó vestirse de luces. Torero de la vida, a base de bregar, del trabajo sin horas contadas y de esa ilusión de torear un toro de “500” kilos, aunque fuese en plaza de carros y talanqueras, lo fue Pedro López Rubio “El Gallo”, nacido en Cuenca el 15 de diciembre de 1951. Hijo de torero y abuelo de torero y él, torero por antonomasia, porque lo sentía.

Hace un mes que su nieto Aitor Darío Pastor López “El Gallo” tomaba la alternativa en la feria de Cuenca, y le brindaba su primer toro. “¡Va por ti, yayo, abuelo!. Va por ti, torerazo!”, debió decirle su valiente nieto, sabedor de que el abuelo “Gallo” de pelea se iba consumiendo por la enfermedad ante la que luchaba, sabiendo que “más cornás” no da el hambre como se solía decir, sino el cáncer de tanta mortalidad.

Pedro "El Gallo" en una novillada en Altarejos siguiendo a su nieto. / Foto Josevi.
Pedro “El Gallo” en una novillada en Altarejos siguiendo a su nieto. / Foto Josevi.

Su nieto se colocó en los carteles el apelativo de “El Gallo” en honor de su abuelo Pedro, que desde el primer momento en el que empezó a ir a la escuela taurina ya estaba a su lado llevando capotes y muletas. “¡Aitor, estira el brazo, crúzate, dale salida!”…

El día de la alternativa de su nieto Aitor “El Gallo” (18 de agosto pasado), el abuelo era feliz pese a que en su interior sufría lo indecible. Me le encontré en la puerta de la plaza. Nos dimos un abrazo y le deseé toda la suerte del mundo a los dos “Gallos”. Al abuelo para torear a la enfermedad y al recién alternativado para que ese sueño de ser matador de toros, ya hecho realidad, tenga la continuidad en los ruedos de España.

"Diario de Cuenca", 1970
“Diario de Cuenca”, 1970

Recuerdo a Pedro López allá por los finales de la década de los sesenta y los 70, cuando yo empezaba a escribir mis primeras “Notas taurinas” en Diario de Cuenca. Era camarero de finos modales, pero como le escribí en mi primer articulillo sobre él, quería cambiar la blanca chaquetilla por la chaquetilla de grana y oro, el color de la sangre torera que le corría por las venas.

Pedro me contaba que su padre había hecho también sus pinitos toreros, y de casta le venía al galgo, y aquellos genes taurinos le llegaron al nieto Aitor Darío, matador de toros, hoy triste y roto por la muerte de su abuelo, de su Pedro que quiso ser torero.

Pedro López “El Gallo” toreó por primera vez el 9 de septiembre 1969 en Las Majadas, como sobresaliente de “Dorito” y “El Curi”, y ya en la temporada de 1970 sufrió una aparatosa cogida en Rozalén del Monte, que le produjo la rotura de los ligamentos de la rodilla izquierda, lo que le tuvo dos meses escayolado y sin apenas moverse.

Recuperado, se fue a Madrid a participar en las novilladas de “La Oportunidad” en Vista Alegre, de las que salieron toreros como Palomo Linares o Roberto Piles, que luego actuaría en Cuenca.

Aquel año de 1970 toreó becerradas en Villanueva de la Jara, Villarejo de Fuentes, Gabaldón, Monteagudo de las Salinas, Casasimarro y Fuentes. Tenía tantas ganas de torear que se tiró de espontáneo en una novillada en Priego en la que actuaban sus amigos Dorito y El Curi.

El 13 de octubre se vistió de luces por vez primera en San Lorenzo de la Parrilla, la localidad taurina por excelencia con Tomillo y Curro Fuentes, amigo de “El Gallo”, pues nacieron el mismo año.

En los años setenta y ochenta toreó en la provincia, en muchos casos como director de lidia de diversos festejos, destacando algunas actuaciones en Cañete, Zafrilla y Tragacete.

Como dato curioso, que avala esa afición taurina, y dado que no había podido torear en la plaza de su Cuenca natal, en la feria de San Julián de 1991 se lanzó como espontáneo a un toro del Conde de la Corte, que debía lidiar Víctor Mendes, que había sido devuelto a los corrales, pues él respetaba a los toreros, “sus compañeros”.

Pedro López, “camarero de pajarita” , como a veces me decía, tras la barra del Jovi, cambió la seda hostelera (tras varios años en la Muralla de Cañete) por el percal de la construcción, con Aurelio González, pero con cierto mando en plaza. Se le veía feliz. Su afición se la trasladó a su nieto, que un mes antes de la muerte de su abuelo le pudo brindar su primer toro como matador, que era el sueño de su vida.

Descansa en paz, Pedro “El Gallo”, ahora dando capotazos en las alturas de azul y plata, con tus amigos Dorito, El Curi, Caracolo, Tablillas… mientras desde abajo se escucha “¡San Mateo, San Mateo!”.  (Curiosamente, la misma tarde de su muerte, la Banda de Música de Cuenca interpretaba bajo los arcos del Ayuntamiento los pasodobles de “El Curi” y “Dorito” como póstumo circunstancial homenaje a Pedro “El Gallo”).

Pésame para la familia, de manera especial para el afligido nieto Aitor Darío, que debe tener ahora mayor ímpetu para seguir los consejos del abuelo “Gallo”. Nos queda todo un “Gallo” de pelea.

 

 

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