El conquense Miguel de la Hoz impulsó en televisión la música de las raíces del pueblo

ESPACIO EMITIDO EL MARTES 30 DE OCTUBRE DE 2018 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN

http://cadenaser.com/emisora/2018/10/30/ser_cuenca/1540900682_438777.html

 mhrLa inesperada como trágica muerte de Miguel de la Hoz Romero, a los 38 años de edad, el 22 de enero de 1981 en Madrid, truncó la carrera de un realizador y director de programas infantiles y musicales de la primera y segunda cadena de  TVE, que alcanzaron niveles de popularidad en la pequeña pantalla, que por entonces no tenía la competencia de las televisiones privadas. Este martes, en Paginas de mi Desván, y con el título “El conquense Miguel de la Hoz impulsó en televisión la música de las raíces del pueblo”, José Vicente Ávila nos recuerda la trayectoria de este profesional, que lamentablemente falleció a las puertas de una discoteca madrileña, tras las lesiones recibidas en una reyerta con empleados del local.

En aquella época, Miguel dirigía y realizaba el programa infantil “La Mansión de los Plaff”, tras haber sido responsable de espacios como “La Casa del Reloj” y los musicales “La Banda del Mirlitón, con el cantautor Ismael; “Flamenco” y el que ha sido calificado como mítico y por tanto popular “Cantares”, presentado por el controvertido crítico musical Lauren Postigo, que tenía como sintonía el pasodoble “Suspiros de España”, y por el que pasaron todas las estrellas de la canción española y las nueva voces que iban surgiendo en esos primeros años de la democracia.

Con esta sintonía en la que aparece el nombre de Miguel de la Hoz, como director y realizador del programa “Cantares” comenzamos recordando a este conquense cuando se van a cumplir en enero los 38 años de su muerte, que son además los años que tenía…

-Tuve la suerte de conocer a Miguel de la Hoz, o Miguelito como le llamaban en Cuenca, y de entrevistarle en varias ocasiones; pues bien, además de su profesión periodística en la faceta de realización y dirección de televisión, en la que tenía muchas posibilidades de dirigir importantes programas, noté que se sentía muy conquense, pues no en vano nació, creció y estudió en Cuenca, y conocía por tanto la idiosincrasia de la ciudad. Mi cercana amistad con él vino porque su padre, Miguel María de la Hoz Díaz, era el director de “Diario de Cuenca”, en una segunda etapa que inició en 1972, tras haber dirigido “Ofensiva” a mediados de los cincuenta convirtiéndolo en diario en abril de 1957.

miguelitoEn el libro “El Escardillo, Luz de la infancia”, el pintor Alberto Romero, que era primo hermano de Miguel, por parte de su madre, Maruli, recuerda los años mozos en Cuenca, entre la escuela, el instituto, la Semana Santa o la vaquilla en la que participaban, y esas primeras inquietudes escénicas, que se pusieron de manifiesto con una obra de guiñol con textos de Miguel de la Hoz y decorados de Alberto Romero, que firmaron como “Homi and Roal”, “en bello, internacional y acróstico de nombres y apellidos”, recuerda el pintor, pues “Homi” era Hoz Miguel, y “Roal”, Romero Alberto, quien concluía que “el éxito no fue tan extraordinario como esperábamos, pero fue nuestro bautizo como autores”. Tras esta incursión escénica, Miguel y Alberto buscaron el escenario deportivo del Vivero para jugar al baloncesto con la Cultural, que vestía camiseta verde y pantalón negro, con Miguelito como capitán. Las camisetas las tintaron ellos mismos.

Camara-¿Cuándo comienza Miguel de la  Hoz su etapa en la televisión?

-Como he comentado antes, su padre Miguel María de la Hoz había sido director de “Ofensiva” en una primera etapa, tras la cual dirigió otros periódicos de la cadena en Burgos y Murcia, amén de ser corresponsal de RNE en Buenos Aires. Miguelito continuó sus estudios en Madrid y ya en 1960 actuaba como ayudante de realización en un programa emblemático entonces como lo fue “la Casa de los Martínez” y durante esa década ya realizaba grabaciones en espacios como  “Estudio 1” y “Novela”. En televisión estaba considerado como una persona amable y simpática, que además sintonizaba con el mundo de los niños…

Precisamente esta es la sintonía de la Casa del Reloj, uno de los primeros programas infantiles en los que Miguel de la Hoz fue director y realizador…

-Se emitió entre 1971 y 1974 y fue todo un éxito para los niños que veían aquella televisión  de blanco  negro, con presentadores entonces tan jóvenes como Miguel Vila y Pedro Meyer, entre otros, que entretenían a los niños con trabajos manuales y cantando temas relacionados con el argumento que se emitía. Miguel puso su toque conquense con el reloj que era el nombre a la casa, que tenía forma de girasol, un producto que ya daba fama a nuestra provincia. Como en todo programa, no faltaron personajes para los niños como Marta, Poppy y Manzanillo. Los guiones eran de Lolo Rico que, curiosamente, diez años más tarde los haría para “La Bola de Cristal” con su Bruja avería

folkloreTras su paso por “la Casa del Reloj” el realizador conquense sigue con programas infantiles, pero en este caso en un apartado de música folk con “Ismael y la Banda del Mirlitón”, que se emitía los sábados en la sobremesa.

-Aunque seguía emitiendo en horario infantil, el reto de Miguel de la Hoz, de la mano del cantautor segoviano, Ismael, era el de rescatar el folklore musical español, que fuese muy diferente al folclore de coros y danzas de etapas anteriores. Se buscaba la voz del pueblo, a los cantautores, y sobre todo esa música popular que en ciudades y aldeas se transmitía de padres a hijos. En ese recorrido por España, en busca de los sonidos y canciones del folk, Ismael y Miguel llegaron a Cuenca el 25 de octubre de 1975 y pude hablar con ambos en el Café Colón, pues Miguelito comentaba que alguna vez había estado con su padre en las famosas Tertulias con González-Ruano, José Luis Coll, Domínguez Millán y algunos familiares de los Romero. Miguel María de la Hoz me encargo un reportaje que se publicó en “Diario de Cuenca” con el título “En busca del folklore por los caminos de España” y el director del periódico colocó un anagrama de estrellas para darle acento mediático…

-¿Qué contaba Miguel de aquel proyecto musical y del programa en sí, que presentaba Ismael?

– Cuando hablaba con Miguel, el realizador conquense llevaba 16 años trabajando en TVE. En aquella época tenía a su cargo dos programas, “Flamenco”, en la Segunda Cadena, que presentaba Fernando Quiñones y el de “La Banda del Mirlitón”, que entraba como parte final en el programa matinal infantil de los sábados en la Primera. Se le notaba muy encariñado con ese espacio dedicado al folk, y sobre todo de tener a su lado a Ismael, que rescató a lo largo de aquellos cinco años de programas el folklore tradicional, que no estaba en su mejor momento, un tanto relegado.

Dada su trayectoria en la televisión, pese a su juventud, le pregunté a Miguel sobre qué tipo de programa quería hacer y que no había hecho, un tanto encasillado en programas infantiles o en los musicales como el flamenco o el folk. “Me encantaría, –me contestó— hacer un programa-estrella, al igual que otros musicales y dramáticos. Por su importancia y su fondo, estoy muy a gusto con el de Ismael.

-Habrá que suponer que  aquella visita a Cuenca de Miguel e Ismael sería para tener en cuenta el folklore de nuestra provincia para ese programa…

-Me comentaba Ismael que tenía deseos de conocer el folklore conquense, y que al efecto ya tenía el libro que había publicado el organista de la Catedral y musicólogo, Miguel Martínez Millán, para añadir:

 “Sobre el propio terreno iremos eligiendo aquellas canciones o bailes de rancio sabor popular. Nuestro viaje se centra en Palomares del Campo, Villarejo de Fuentes, Almonacid del Marquesado (donde hay danzas antiquísimas), Mota del Cuervo y Belinchón, entre otras localidades”.

Invitaban a los grupos a acudir a los estudios de TVE y actuar allí. Lo que se pretendía, según explicaba el segoviano Ismael, era valorar en toda su dimensión el folklore, “puesto que es música del pueblo para el pueblo”:

“Es una manifestación viva que no se puede quedar estática porque encierra unos valores grandes de tradición e historia. En mi caso particular sigo cantando en esa línea que siempre he tenido en la música folk…

…Quién no recuerda esta música y la letra tan llana que expresaba su mensaje. A Ismael le pregunté si había estado antes en nuestra ciudad y así se expresó:

– Conocía Cuenca, pero poco. Es una maravilla. Miguel me ha enseñado algunos lugares fascinantes. Cuenca es un milagro que ha gestado la Naturaleza. Esta ciudad y Segovia no se parecen en nada y sin embargo se parecen mucho. Cada una tiene sus maravillas, pero sus gentes son iguales.

-Miguel me apuntó entonces un deseo que tenía Ismael que el propio cantante me manifestó en aquella charla tan amena y así lo publiqué en “Diario de Cuenca”:

Me gustaría venir a la Semana de Música Religiosa de Cuenca. Es decir, dar un recital de música de la Semana Santa, pero del propio pueblo, pues Bach o Pergolessi ya son conocidos. Hay músicas de Semana Santa muy interesantes y se pueden dar a conocer.

La cosa no cuajó, aunque muchos años más tarde, en 1993, sí pudo actuar en las Semanas de Música Religiosa Enrique Morente, con “Responsorio de tinieblas”, del compositor Mauricio Sotelo, que resultó un especial acontecimiento.

Programa 'Flamenco' de TVE. Antonio Galanes (palmero y cantaor), María la Talepona (cantaora), Talegón de Córdoba (cantaor), Enrique Escudero (cantaor), Miguel Espín (asesor del programa) y, arriba, en medio, Miguel de la Hoz (realizador) junto a Fernando Quiñones, presentador. / Web Fernando Quiñones
Programa ‘Flamenco’ de TVE. Antonio Galanes (palmero y cantaor), María la Talepona (cantaora), Talegón de Córdoba (cantaor), Enrique Escudero (cantaor), Miguel Espín (asesor del programa) y, arriba, en medio, Miguel de la Hoz (realizador) junto a Fernando Quiñones, presentador. / Web Fernando Quiñones

Otro de los programas que llevaban el sello de Miguel de la Hoz, que has citado antes, fue el de “Flamenco”, que presentaba Fernando Quiñones…

-Compatibilizaba ambos espacios de música tan distinta, aunque de las raíces del pueblo, y dado que hubo alguna polémica, en aquella entrevista en Cuenca le pregunté a Miguel, ¿Tienes problemas con los flamencos?, a lo que contestó enseguida: “Nunca los he tenido. A programas de este tipo no hay más que cogerles el aire, porque sin ser directo es directo. Es vivo. No es un programa ensayado ni prefabricado como puede ser “Directísimo”. A mí los prefabricados no me van. Volviendo a los flamencos ellos saben muy bien por donde van y cada cual dice o canta lo que siente.

Hemos rescatado una grabación del programa “Cantares” en la que te vemos José, creo que con 24 años, en el Corral de la Pacheca, escuchando a Rosita Ferrer con aquello de “El Ebro guarda silencio… de la canción “Sierra de Luna”…

-Fue toda una experiencia. Como he dicho antes, el director de “Diario de Cuenca” era Miguel María de la Hoz, padre del realizador, que me envió a Madrid para hacer un reportaje, pues “Cantares” estaba en la cresta de la ola. Hasta el Corral de la Pacheca nos fuimos a una grabación con Emilio “el taxista”, que trabajaba para el periódico, con Maruli, madre de Miguel, y Marcelino Valero, que estaba en los teletipos.

Mazo de 1978. En el Corral de la Pacheca, José Vicente Avila junto a Maruli Romero y detrás Emilio el taxista; a su lado, tapado, Valero. / TVE
Mazo de 1978. En el Corral de la Pacheca, José Vicente Avila junto a Maruli Romero y detrás Emilio el taxista; a su lado, tapado, Valero. / TVE

Actuaba como dices Rosita Ferrer y Miguel María quería un amplio reportaje, aunque no se podían hacer fotos. El director lo presentó en doble página como un acontecimiento, bajo el título de “Yo he visto rodar Cantares”, con entrevistas al presentador, Lauren Postigo y al director-realizador, Miguel de la Hoz. La grabación duró más de cuatro horas y casi nos chispamos, porque como éramos recomendados nos ponían whisky en cada corte. El que mejor se lo pasó fue Valero, que no le hacía ascos, pese a no ser lo que él llamaba “un té del Puerto de Santa María”, pues Emilio tenía que conducir. En la entradilla yo escribía: “Miguel ordena por el altavoz del Corral de la Pacheca:

“¡Vamos a grabar¡ Preparados. Cámara 1, acérquese más. Póngase los cascos”. El público que no se mueva de sus sillas. ¡Silencio! ¡Plaqueta!”:

La orquesta comenzaba a tocar y allí aparecía Rosita Ferrer con un vestido rojo cantando “…el Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar”, es decir, “Sierra de Luna”. Luego “a la lima y al limón de la vecinita de enfrente”, vestida de negro con lentejuelas de plata. Cuando está cantando Rosita aquello de “solterita se quedó, a la lima y al limón” se escucha de nuevo la voz de Miguel:

 -“¡Corten, corten¡” “¡Rosita, más pasión, más ritmo!… Es que soy muy burro y además de Cuenca. ¡Más naturalidad! Empezamos…”.

De nuevo suena por quinta vez “a la lima y al limón” que me aprendí de memoria. Rosita mueve las manos, transmite al público, eleva la voz y se luce luego con  “Divisa verde y oro”. Pese al whisky pudimos hablar con Miguel, que se fundió en un abrazo con su madre Maruli, y con Lauren Postigo, por cierto muy amable pese a las horas de grabación.

Diario de Cuenca, 1978.
Diario de Cuenca, 1978.

-¿Por cierto, cómo había surgido el programa “Cantares”, que se emitió en 1978 de enero a diciembre… con éxitos y algunas polémicas?

Me decía Miguel que cuando se quedó sin programa, al terminar Flamenco “me pidieron en el departamento de musicales que pensara en otro. Hacía tiempo que tenía en mente que la canción española podría ser muy interesante dentro de un programa también importante. Lo planteé en televisión y les gustó la idea. Contacté con Lauren Postigo, que tenía la misma idea que yo, pues le conocía de vista, pero nunca habíamos hablado, y cuando hablamos sobre un programa referido a la canción española enseguida conectamos, nos dimos la mano y dijimos ¡adelante! Así nació “Cantares”. Y añadía:

Es un trabajo de ocho de la mañana a ocho o nueve de la noche, sin parar, porque es una “maratón”. No es un programa en directo, pero el sistema de grabación es “en vivo”, pues no hay unos ensayos previos de cámaras, de planificación de planos, etc. Es una realización muy directa y muy de sentimientos. Según esté el artista y transmita al realizador y al equipo, esas sensaciones y ese arte, nosotros conseguiremos un mejor o peor programa.

Comentaba que como realizador exigía el máximo a todo el mundo “y me lo exijo a mí mismo. En una grabación tienes que ofrecer el calor de un directo, la emoción, la reacción del público, la sintonía existente entre el que actúa y el espectador. Hay que arriesgar, porque el cantante o la cantante quiere competir, y existe además una orquesta con la que tiene que adaptarse. Es además un programa barato porque me gusta trabajar rápido y perder poco tiempo”. Miguel de la Hoz sabía que el programa suscitaba pasiones favorables y desfavorables:

“Es un programa muy serio sobre un tema muy serio como lo es la canción española en la que tenemos grandes voces e intérpretes. Nos han llamado “carcas” y desfasados por recuperar la copla y se han publicado algunas “chorradas”, pero hay mucha gente joven que no conocía la canción española y se ha enganchado, y aunque algunos han querido politizar el programa, y pese a que sea polémico, los viernes por la noche todo el mundo está viendo “Cantares”.

Por cierto, en el programa dedicado a Marujita Díaz, en una de sus canciones interpretó “Banderita española, de “Las Corsarias”, cubierta con la bandera de España, revolucionando El Corral de la Pacheca y al final de su actuación le entregaron un ramos de flores y una botella de resoli de las Casas Colgadas, agradeciendo el gesto la cantante con un “Viva Cuenca y Viva España”. En cuanto a Lauren Postigo, que además de presentador era guionista, su visión de “Cantares” era clara:

Realmente lo que hemos pretendido Miguel y yo no es la resurrección de la copla, porque ésta nunca muere, sino que había sido desplazada por otros aires debido a problemas con las discográficas que imponían otros ritmos. No queremos que “Cantares” quede como un pergamino de una cosa que ha pasado y queda ahí, pretendemos que sirva como muestra de unas raíces que están ahí.

Explicaba Lauren: “Existe una película titulada “Canciones para después de una guerra” y esto no es así, porque durante la  guerra “Los ojos verdes” de Rafael León lo cantaba en un bando Conchita Ferrer y en otro bando Miguel de Molina; vamos, que “los ojos verdes” se cantaba de trinchera en trinchera. Miguel y yo lo que queremos es fomentar la tonadilla española”, me decía Lauren Postigo, que no quería decir si era el presentador idóneo, “pero de niño he vivido en la farándula de tonadilleras, cupletistas y bailarinas”. Por aquel programa pasaron, entre otros, Juanita Reina, Estrellita Castro, Farina, Marifé de Triana, Lola Flores, Valderrama, Antonio Molina, Rocío Jurado o la Pantoja, que empezaba.

Rodaje de la Mansión de los Plaff en el Chantre. A la derecha, Miguel sentado junto a su equipo. / Foto José Luis Pinós.
Rodaje de la Mansión de los Plaff en el Chantre. A la derecha, Miguel sentado junto a su equipo. / Foto José Luis Pinós.

Finalizada la emisión de “Cantares” Miguel de la Hoz pasó a dirigir un nuevo programa infantil, “La Mansión de los Plaff”, con guiones de Gloria Fuertes y Juan Farias, a mediados de mayo de 1979.

-Un nuevo espacio, distinto, en el que Miguel volvió a ilusionarse, que tenía un carácter didáctico y sobre todo respetuoso con la Naturaleza. La mansión era como un castillo en el que actores y actrices como Valeriano Andrés, María Fernanda d’Ocón o María Luisa Seco interpretaban a diversos personajes. Uno de los programas tuvo protagonismo conquense, pues el equipo y los actores se vinieron a Cuenca en 1980, rodando escenas en el Chantre, que recogió la cámara fotográfica de José Luis Pinós, con jinetes de época a caballo. Se recogían desperdicios del campo y los protagonistas, pequeños y mayores, cantaban una canción que según Alejandro Macías, en su blog “carta de ajuste” venía a decir: “Limpia el mundo, límpialo, como tu cara, tu casa, tu jardín y tu balcón… límpialo”.

Nostalgia tve
Nostalgia tve

Otra de las escenas se recoge en el puente de San Pablo por el que desfilan cantando todos los protagonistas de la Mansión de los Plaff, instalándose el castillo junto a la entrada de lo que es ahora el Parador. Tras la inesperada y trágica de muerte de Miguel la dirección corrió a cargo de Enrique Nicanor.

¿Qué es hoy en televisión Miguel de la Hoz?, le inquirí en aquel octubre de 1975 en Cuenca, a lo que respondió con cierta esperanza: “Un realizador que está pisando y que quiere llegar arriba poco a poco. Creo que estoy en la mitad del camino. Además la labor de un realizador no se da a conocer, aunque hay gente que la sabe captar”. En suma Paco, trágicamente, Miguel de la Hoz se quedó a mitad de ese camino ya andado, entre músicas y sonrisas infantiles…

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario