El canto a Cuenca de Julio Cejador, y su “guerra” con Astrana Marín

LAS CASAS COLGADAS SALIERON EN UN ANUNCIO DEL COCHE “LINCOLN” DE LA FORD DE 1930

(ESPACIO EMITIDO EL MARTES 13 DE NOVIEMBRE DE 2018 EN EL PROGRAMA “HOY POR HOY CUENCA”, DE LA CADENA SER, QUE DIRIGE Y PRESENTA PACO AUÑÓN)

http://cadenaser.com/emisora/2018/11/13/ser_cuenca/1542137318_577483.html

Casas colgadas“Cuenca. Mirada desde el llano, se la ve subir la cuesta hasta lo más empinado del castillo, pareciendo las casas unas sobre otras, algunas de once pisos, el último a la altura de otras calles”. Esta cita que tiene debajo el nombre de Julio Cejador aparece en un anuncio a todo color, del año 1930, con la imagen de una pintura de las Casas Colgadas, y debajo otra leyenda con la foto de un coche marca Lincoln de la Casa Ford, en la que se equipara el asombro de la típica postal de Cuenca con el maravilloso vehículo. A la vista de este curioso reclamo, que vio la luz en revistas de la época e incluso poster y postales, José Vicente Ávila nos trae al personaje de la cita literaria, con el título “El canto a Cuenca de Julio Cejador y su enfrentamiento con Astrana Marín”, pues el escritor conquense acusó a Cejador de plagiador, en aquellos años veinte en los que las disputas entre escritores y poetas estaban a la orden del día.

Si te parece José comenzamos hablando del impacto de aquel anuncio que bien merecería una reproducción casi de colección.

Anuncio en la revista Estampa en 1930
Anuncio en la revista Estampa en 1930

-Es un anuncio de hace 88 años y llama la atención tanto por la pintura de las Casas Colgadas como por la forma del coche, el “Lincoln” de Fordson, que es ahora una joya en miniatura para coleccionistas. Este anuncio publicado en la revista “Estampa” amén de otras publicaciones, me recuerda a otros similares de ese año 1930 de la misma marca y formato con paisajes de Toledo, Segovia y Ávila, entre otras ciudades. De la frase o cita sobre Cuenca, de Julio Cejador, merece dar a conocer la comparación que se hacía entre nuestro monumento pintoresco de la Hoz del Huécar y el coche, con esta leyenda: “Las famosas Casas Colgadas de Cuenca parecen algo milagroso, y,  sin embargo responden, como todo, a una lógica innegable. El aspecto maravilloso del “Lincoln” asombra por su estética y por su elegancia; pero su línea radiante e impecable no es milagro, sino consecuencia de una construcción estudiada y meticulosa. Solo así podía lograrse el coche que fuera emblema de riqueza, buen tono y cosmopolitismo”.

-La cita literaria nos lleva a Julio Cejador. ¿Quién era este personaje que mira a Cuenca desde el llano y se asombra contemplando los once pisos de San Martín hasta llegar al Castillo?

Julio Cejador. / Retrato de L. Mezquita
Julio Cejador. / Retrato de L. Mezquita

-Pues como bien dices, todo un personaje de su época, a quien José Luis Melero califica como “pintoresco y controvertido escritor”, en una aproximación  a su vida y obra, publicada en el libro colectivo “Oscura Turba. De los más raros escritores españoles”. Julio Cejador y Frauca nació en Zaragoza en 1864 y falleció en Madrid en 1927, es decir, a los 63 años de edad, pero con una densa biografía en su prolífica obra. A grandes rasgos se puede decir que fue filólogo, escritor jesuita y novelista, abandonando su vocación religiosa en 1900, ya con 36 años, tras una larga etapa en Oriente Medio. Gracias a su capacidad de estudio fue capaz de conocer el griego, latín, italiano, alemán, inglés, hebreo, armenio y el copto, y todo un especialista en vascuence. Catedrático en la Universidad Central publicó numerosas obras, destacando sobre todo “Historia de la Lengua y Literatura Castellana”, en catorce volúmenes, y el libro “Tierra y alma española”, de 404 páginas y 200 grabados, éste publicado en 1924, cuatro años antes de su muerte.

Será por tanto en “Tierra y alma española” donde debe aparecer la referencia a Cuenca…

-En su recorrido literario e histórico por España, en este amplio volumen, Julio Cejador llega a Castilla-La Nueva en la página 221, tras su periplo por el Principado de Cataluña, recogido en 17 páginas. Sin embargo, Cejador dedica nada menos que 63 páginas a Castilla-La Nueva, de las que 36 son para Madrid y Alcalá de Henares; diecinueve para Toledo; cuatro páginas para Cuenca; una página a Ciudad Real y dos a Guadalajara.

Página primera del libro con la firma del autor. / Biblioteca Nacional
Página primera del libro con la firma del autor. / Biblioteca Nacional

En el caso de Cuenca da la impresión que estuvo aquí, aunque “no le dio tiempo a acercarse a la Ciudad Encantada”, según escribió. Incluye una postal de una vista de Cuenca desde San Antón, otra vista general desde el Cerro del Socorro y dos grabados, uno del Recreo Peral y el otro los rascacielos del Paseo del Júcar. Del texto, entre literario e histórico, recogemos algunos párrafos:

Las llanuras manchegas de la parte meridional de la provincia van subiendo en collados y oteros, que al fin se convierten en sierras de tan encumbrados picos como la Muela de San Juan, de 1. 610 metros, donde nacen el Tajo, el Júcar y el Cabriel, y como el cerro de San Felipe, de 1.839 metros, donde nace el Guadiela.

Tierras cubiertas en otros tiempos de bosques y monte bajo, que van desapareciendo, fueron de las más ricas en ganados, hoy venidos muy a menos. Es un dolor. Esperemos que aquí, como en el resto de España, se caiga en la cuenta de que los árboles son como los pulmones de la tierra, que renuevan la vida. Las tierras despobladas de arbolado ¿qué son sino eriales tristes donde el hombre no puede hacer asiento porque no halla de qué sustentarse y porque faltan lluvias y sobra calor en verano y frío en invierno? Así era de rica en otro tiempo esta tierra, poblada de acaudalados ganaderos, y así ha venido a tanta pobreza.

No dejemos sin embargo de visitar la Serranía de Cuenca. Las maravillas de la naturaleza todavía atraen. La ciudad, asentada en la ladera de un alto cerro separado de otros tres todavía más elevados por hondos despeñaderos llamados hoces y rodeada por los ríos Júcar y Huécar (que por lo hondo corren), ofrece una vista encantadora.

Página 1 sobre Cuenca. / Biblioteca Nacional
Página 1 sobre Cuenca. / Biblioteca Nacional

Mirada desde el llano, donde ahora se extiende la nueva población, se la ve subir la cuesta hasta lo más empinado del castillo, pareciendo las casas unas sobre otras, algunas hasta de once pisos, el último a la altura de otras calles. Los peñascales y tajos sobre el hondón del cauce de los ríos la hacían  inexpugnable en otro tiempo y presentan hermosísimas vistas. Tenía además murallas cuyas ruinas se conservan.

Elevados puentes unen las orillas de estos ríos encañados, el más moderno de hierro, acabado en 1903, de 106 metros de largo y 40 de altura. La preciosa Catedral gótica es del siglo XIII; pero la torre se derrumbó el año 1902.

En el siglo IX había allí un castillo llamado Conca, levantado por los moros y junto a él nació la población, que conquistó Alfonso VIII el año 1177 tras largo y reñido cerco. Concedió a sus moradores grandes privilegios y el Fuero de Cuenca, uno de los más antiguos y notables de Castilla. Alfonso el Sabio le dio título de ciudad en 1257.

No tenemos tiempo para ir a la Ciudad Encantada, que está en la Serranía de Cuenca y es una de las maravillas de la Naturaleza.

Página 2 sobre Cuenca. / Biblioteca Nacional
Página 2 sobre Cuenca. / Biblioteca Nacional

Julio Cejador deja a un lado las bellezas de la ciudad para adentrarse en la historia de Cuenca, a través de sus personajes y sus lugares de nacimiento:

Pocas regiones como Cuenca han dado a España tantos y tan esclarecidos varones. Don Álvaro de Luna, privado de D. Juan II, cuyo triste fin conocemos. Mosén Diego de Valera, caballero esforzado y gran prosista y consejero de los Reyes Católicos.

Juan de Valdés y su hermano Alonso, los mejores prosistas en tiempo de Carlos V. Antonio Enríquez Gómez, autor del Siglo Pitagórico. Fray Melchor Cano, nacido en Tarancón, dominico, gloria de la teología española. (Y claro, Paco, no podía faltar en esta cita de personajes, nuestro Fray Luis de León y así lo define Julio Cejador en párrafos que resumimos):

En aquel vivero inagotable de varones grandes, escritores y sabios, del siglo XVI español, sobresale acaso por encima de todos Fray Luis de León, nacido en Belmonte. Fue lumbrera de la Universidad de Salamanca y gloria de la Orden de San Agustín, hombre universal en todo linaje de conocimientos, teólogo, orador, filósofo, y sobre todo exégeta…

Página gráfica de Alma Española
Página gráfica de Tierra y Alma Española sobre Cuenca. / Biblioteca Nacional.

Es Fray Luis de León la clave del Renacimiento español, cuanto a haber sabido mejor que nadie fundir en una las tres corrientes del pensamiento y de la forma, la puramente castellana, la grecolatina y la hebraica…

Merece recordarse el capitán D. Hernando de Alarcón, nacido en Palomares de Huete en 1466 y fallecido en 1540. Hizo sus primeras armas en la guerra de Granada y se halló en todos los grandes hechos de armas de Italia.

Pero el hecho más curioso es que tuvo en prisión a dos herejes y a un papa, caso nunca visto. Tuvo prisionero al rey de Granada, al rey de Francia Francisco I y al papa Clemente V, dos veces, cuando D. Hugo de Moneada entró en Roma y la saquearon las tropas del duque de Borbón”, concluye Julio Cejador su visión conquense.

SU “GUERRA” CON ASTRANA MARÍN

-En pleno auge creativo de Cejador, que también se sintió cervantista, tuvo un enfrentamiento con nuestro paisano Astrana Marín y parece que también con otros escritores de aquella generación…

Portada del libro de Antonio Rodríguez Saiz sobre Luis Astrana Marin
Portada del libro de Antonio Rodríguez Saiz sobre Luis Astrana Marin

-Fueron escritores de armas tomar y en aquellos “felices veinte” hubo auténticas guerras dialécticas en periódicos y revistas, entre escritores y poetas. Sobre Astrana Marín ya recoge Antonio Rodríguez en su libro sobre el gran escritor cervantista, nacido en Villaescusa de Haro, su enfrentamiento con Julio Cejador en “El libro de los plagios. Las profanaciones literarias”, donde le denuncia por apropiarse de la obra de Fernández Guerra. En carta enviada desde Cuenca el 7 de septiembre de 1918, dirigida a Rafael Cansinos, Luis Astrana llama a Cejador “canalla frailuno”, “crítico y filólogo a la vinagreta”, “ladrón de sotana”, “miserable” y otros calificativos gruesos que sonarían muy mal en la radio, lo que hizo que el propio Cejador le retara incluso a duelo, según contaban sus biógrafos. Unamuno tampoco se quedó atrás con el bueno de don Julio, escribe José Luis Melero, que cita: “Entre nosotros anda un escritor de cosas de filología, paisano de Costa, que no deja de tener ingenio y garbo, pero cuyas obras tienen de todo menos de ciencia, y aun algo peor, y es que aprovechan elementos científicos para fantasías más que arbitrarias”.

-Aquellas frases parecían más que “zascas”, y en estas dialécticas suelen salir defensores de los señalados, como en este caso pasaría con Julio Cejador.

-Como bien dices, las opiniones estaban divididas. Por ejemplo, Azorín admiraba profundamente la tarea intelectual de Cejador. Mariano de Cavia creía que era un gran filólogo. Pero es que Astrana Marín no sólo arremetió contra Cejador, sino que puso en solfa a escritores y poetas como Rodríguez Marín al que llamó “ladrón”;  al dramaturgo Martínez Sierra por la traducción que hizo de Shakespeare; al poeta Francisco Villaescusa, que acusó de plagio descarado: a Julio Casares, asegurando que el Diccionario editado por Calleja era una copia del diccionario de la Casa Garnier, llamándole desvalijador de sabios… y hasta al mismo Menéndez Pidal lo acusó de plagio. Astrana, con su libro “ Gente, gentecilla, gentuza” acrecentó el número de enemigos y en el capítulo “La última moda literaria” aprovechó los versos que Luis Mosquera, Adriano del Valle, Guillermo de Torre o Gerardo Diego publicaban por entonces en las páginas de Grecia para ridiculizarles como poetas”. Y claro, a “Astranilla lo pusieron de vuelta y media”… El propio Ruano llamó a Astrana “erudito de corbata hecha, cascarrabias verde y trotamadriles incansable”, entre otras lindezas.

-Precisamente, este escritor relacionado con Cuenca, César González-Ruano, escribió una biografía de Julio Cejador…

-Diríamos que con ello salió al paso de tanto enfrentamiento, valorando el portento lingüístico del discutido escritor, señalando “la poca suerte, la ninguna acogida que se dispensó a Cejador entre el elemento juvenil, que tenía de él la equivocada idea de que era una mula erudita”. No podemos pasar por alto dos datos de Julio Cejador sobre sendos personajes de San Clemente. El escritor Rafael López de Haro le dijo a Julio en una entrevista sobre el concepto de su novela: “Yo no soy sistemático. Cada novela mía no parece hermana de las otras. Hasta de estilo cambio. El asunto me domina y me hace esclavo, y escribir de un modo que suele ser, no ya diferente, sino contrario a mi modo anterior”. 

El otro personaje sanclementino es Luis Esteso (*), el escritor y cómico de ingente obra popular, que hizo famosas las “coplas del crimen de Cuenca”, y de quien Julio Cejador escribía, entre otras cosas, en el Volumen XII de su “His­toria de la Lengua Literatura castellana de 1912, recogida en “El Desván de mis libros”….

Una de tantas obras de Luis Esteso. / Eldesvándemislibros
Una de tantas obras de Luis Esteso. / Eldesvándemislibros

“… Actor y autor cómico que compone y representa en varietés, es en sus piezas, todas gordas, bastante burdo y verde, como para su público; pero no carece de gracejo, de sal y pimienta y aun pimentón.

 El buen humor y chocarrería, el chiste, comúnmente de concepto o contraste más bien que de palabras, aunque de palabras otras veces y puro retruécano, hicieron asiento en su ingenio burlesco, reidor y bohemio, como su vida, que se la ha pasado recorriendo el mundo y haciendo reír al mundo todo.

Cualidad ésta del buen humor, de la chunga y del chiste, tan de España que hasta no parece vinculada a la raza, puesto que, por lo común, no se trasparenta en los escritores americanos, demasiadamente seriotes y empaquetados.

Esteso es cómico de pies a ca­beza, hombre y escritor amasado con elementos cómicos; y lo cómico es un ingrediente del arte literario. A nadie hace daño, a todos hace bien y los hace más hombres, puesto que sólo de los hombres es el reír.  …, escribía Julio Cejador, la “mula erudita” según González-Ruano…

(*) En el enlace de Cadena Ser Cuenca , en el inicio del texto, se puede escuchar el monólogo coplero del sanclementino Luis Esteso, titulado “Las Provincias de España”, que vendía en coplas de 10 céntimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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