Cuenca, ciudad patrimonio del christmas navideño

Sus paisajes y monumentos son un auténtico reclamo para la felicitación de pascuas

 José Vicente ÁVILA / Las Noticias de Cuenca (Especial Navidad, 21 diciembre de 2018 al 3 de enero de 2019)

Hoz del Jùcar. / Josevi.
Hoz del Jùcar. / Josevi.

La ciudad de Cuenca, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996,  es como un Belén permanente por su silueta de caserío sobre las rocas que festonean las Hoces y los ríos que la circundan o atraviesan. Júcar y Huécar, en hilera de chopos, que verdean y se añilan en los romances de Gerardo Diego, forman bendito cauce en el paisaje de las respectivas hoces, que se asemeja a los tradicionales belenes que se montan con no poco esmero en las fechas pre-navideñas. La estación otoñal-invernal de árboles verdi gualdas que se tornan huesudos con la caída de la hoja, pone el otro acento del entorno navideño. Amarillo color garbanzo según decía Pilar Gasset, como bien recordaba Fernando Zóbel al hablar de la luz y el color de Cuenca, sublime en el otoño, camino del invierno entrante y de la Navidad.

Felicitacion navideña.
Felicitacion navideña Caja Rural.

Cuenca blanca y verdi plata en los belenes de la toza y el musgo, que manos artesanas montan con delicada pasión en lugares públicos y privados de la ciudad. Navidad y Pasión se representan en el Casco Histórico a través de un paisaje tan singular como natural y, al mismo tiempo, pintoresco. Dejó un grabado Manuel Aristizábal de un Misterio bajo las mismas Casas Colgadas y las rocas que parecen sujetar toda la pared colgada en el abismo entre hiedras y jardineras.

En el grabado de Aristizábal, los nazarenos en hileras –como los chopos que cantara Federico— adoran al Niño en el portalico. La postal propia de Cuenca es ya de por sí como un christmas navideño, con nieve o con los oros del otoño o el verdor oscurecido que aguanta la estación más fría, en los finales del otoño y los comienzos del invierno, que coinciden con el sorteo de la Lotería de Navidad, que es día de alborozo para los premiados y de votos de salud para los negados por la suerte dineraria.

Belén anuaal Flores Las Camelias. / Josevi
Belén anual Flores Las Camelias. / Josevi

Cuenca es como un gigantesco Belén desde cualquier parte que se la mire. “Cuenca miradora y para ser mirada”, en frase del granadino-antequerano Juan Manuel Moreno, pregonero nazareno del 96. (Ahora se dice “mirando p’a Cuenca”, pues la ciudad admite las etiquetas que se le cuelgan, como ciudad colgada, y por aquello del ¡ea!. (¡Ea!, qué le vamos a hacer). Mirando para el belén, porque las casitas de hortelanos de la Hoz, con el humo de sus chimeneas, el ladrido del perro y algún jamelgo hociqueando la hierba, nos muestran esas estampas que cada años vemos en las distintas muestras belenísticas que ofrece la ciudad, desde el tradicional Belén de la Plaza de la Hispanidad, hasta el novedoso de la misma ermita de San Isidro, donde la recreación tradicional ofrece una maravillosa perspectiva con su caserío sobre rocas, castillo y monumental puente de cartón-piedra, con el día y la noche, el amanecer o el ocaso, al lado del “jardín lírico” donde reposan en su eternidad los restos de Federico Muelas, autor de villancicos de todos los oficios y profesiones, y cómo no de Cuenca (ahí está su libro “Ángeles albriciadores”); de Luis Marco Pérez, Fernando Zóbel,  Bonifacio, Miguel Zapata, Víctor de la Vega o Florencio Martínez Ruiz, que dejó espléndidos textos literarios sobre Cuenca y la Navidad. Desde ahí, la mirada al abismo de la Hoz del Júcar, que es el mejor lugar para despedir el año, como dejase escrito González-Ruano.

Autor: Víctor de la Vega
Autor: Víctor de la Vega

(¡Cómo no!, echamos de menos el Belén gigantesco de la Diputación Provincial, de la Asociación de Belenistas, que en el último cuarto de siglo ha sido la gran referencia navideña de la ciudad, con miles de visitantes, y casi nos atrevemos a decir, de haber sido uno de los mejores Belenes napolitanos de España por su extensión y recreación).

En distintos lugares de España se montan belenes con paisajes españoles y en ellos suelen estar las Casas Colgadas.

Pero hablamos del paisaje conquense como belén permanente en las cuatro estaciones del año, y de Cuenca como ciudad propicia para el christmas navideño. “Campanitas de plata” titulaba Andrés Gallardo uno de sus artículos sobre la Navidad conquense, cuando viajaba por la provincia con su “600”, al que llamaba “Platero” en honor de Juan Ramón Jiménez: “Alguna vez me ha sorprendido el anochecer del día de Nochebuena viniendo de pueblos del sur de la provincia y he detenido mi “Platero”, sencillamente, para contemplar dichosamente la maravillosa perspectiva de Cuenca llena de luces de colores. Y siempre me he creído ante un monumental Belén”.

Dibujo: José María Cañas
Dibujo: José María Cañas

 Gallardo seguía viendo en su imaginación de escritor conquense de corazón el castillo de Herodes en la Cuenca alta y todo el conjunto belenístico con su cueva santa en el Barrio de San Antón y la ribera del Júcar: “Y sin apurar demasiado mi fantasía –que para mí es fácil por tierras de Cuenca confundir gigantes con molinos y viceversa- creo ver en el ojo luminoso del monumento del Cerro del Socorro, la Estrella de los Reyes Magos, la del Escudo de Cuenca, que vienen cabalgando por ignorados caminos sierra adelante”.

Autor: Emilio Morales.
Autor: Emilio Morales.

Cuenca es Navidad y Pasión. Algún año no faltó en el Casco Antiguo un Belén Viviente. Uno recuerda, en su niñez, un belén flotante en el Júcar, contemplado desde el Puente de San Antón, con el marco de la florida Cuenca Alta. Flotaban en el río las grandes figuras del Misterio y la Torre de Mangana, de estilo mozárabe, era como un castillete del belén, con sus jardines colgantes babilónicos en las laderas del Júcar. O un belén monumental bajo el cerro de la Majestad, en San Antón, allá por 1966, recreado cuarenta años más tarde por José Luis Martínez.

Autor: Miguel Ángel Ortí
Autor: Miguel Ángel Ortí

O aquel belén-chabola en lo que siempre se conoció como la plaza de Cánovas, hoy Plaza de la Constitución, con el Pastor de las Huesas, de Marco Pérez, adorando al Niño. (Hoy vemos al nazareno de Javier Barrios frente a la iluminación navideña y el árbol de luces multicolores). Era el belén de aquella Cuenca de blanco y negro, con los guardias de la circulación dirigiendo el poco tráfico con su casco blanco, y paquetes de regalos bajo sus pies dejados por los conductores. Muy al hilo de la película “Plácido” con su motocarro de la estrella y la cabalgata de los artistas con el lema “ponga a un pobre en su mesa”.

Se mire por donde se mire, miradora o mirada, la ciudad ofrece la panorámica propia de un belén, con nieve o con frío, con sol o con lluvia. El paisaje ha servido, y lo sigue haciendo, para que pintores y dibujantes, fotógrafos y diseñadores, hayan llevado su idea navideña a la postal o al christmas, y en los últimos años de forma repetitiva e imaginativa, por WhatsApp o Facebook, destacando sobremanera la colección de dibujos en blanco y negro y en color que realizó José María Cañas, en la década de los 80, con el puente de San Pablo y las Casas Colgadas como principal referencia.

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Foto: José Vicente Avila

Y no sólo la ciudad en sí, sino las pinturas del Museo Diocesano han servido y siguen siendo utilizadas para la felicitación navideña. Destaca el Nacimiento del pintor flamenco Juan de Borgoña, que figuró en los billetes de la Lotería de Navidad de 1998. La ciudad de Cuenca, por tanto, ofrece muchísimas alternativas para que en los christmas, la postal navideña, la fotografía, el video o cualquier otro montaje, siga figurando cada navidad un distinto paisaje para llevar a todo el mundo los deseos de paz y prosperidad. Cada año, además, va en aumento esa felicitación con el paisaje de Cuenca o de otras ciudades castellano-manchegas. ¡Felices pascuas! ¡Merry chritsmas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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