Hallazgo de una pintura de San Julián del Siglo XVI, tras el desmontaje de un lienzo en la Catedral

La pintura de San Julián hallada por sorpresa. / Facebook Catedral.
La pintura de San Julián hallada por sorpresa. / Facebook Catedral.

El Cabildo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Cuenca ha hecho público este lunes, 28 de enero de 2019, coincidiendo con la celebración de San Julián, Patrón de la ciudad de Cuenca, el hallazgo de una pintura sobre tabla del siglo XVI en el retablo de la Capilla del Arcipreste Antonio Barba de la basílica de Santa María de Gracia, que a partir de esta misma semana ya puede contemplarse y que próximamente será restaurada. Este mismo lunes, en el que se ha celebrado la misa de pontifical de San Julián en el Altar Mayor de la Catedral, a las cinco de la tarde, hemos podido contemplar el valioso hallazgo.

Fue el pasado martes día 22 de enero, al realizarse los estudios previos al desmontaje de este lienzo deteriorado que se encontraba en la capilla del Arcipreste Barba, cuando el profesor y restaurador Luis Priego, y el propio director de la Catedral Miguel Ángel Albares, ayudados por el técnico del templo Ángel Zornoza, apreciaron que el lienzo había sido claveteado en sus márgenes a un soporte rígido de madera y que a lo largo de toda su extensión se encontraba soportado por una tabla en su parte posterior.

facebook Catedral.
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Se procedió al desclavado controlado de sus márgenes y se apreció que bajo ese lienzo aparecía una tabla pintada. Poco a poco el hallazgo fue dejándose apreciar hasta descubrirse íntegramente la tabla posterior en la que se encontraba la inconfundible imagen de San Julián vestido de Pontifical, tabla que pertenece al retablo original renacentista y que desde 1795 había quedado oculta por este lienzo del siglo XVIII.

Una vez descubierta la tabla original del siglo XVI que ocupa toda la parte central de este retablo se observó que se había pintado sobre ella un marco blanco en el que se había claveteado el lienzo del siglo XVIII pero que la obra original se encontraba en toda su integridad, eso sí, con manchas de gotas de pintura, ligeras pérdidas, polvo y humos. No obstante, la obra original permanecía intacta y es posible su recuperación y restauración. La tabla fue presentada en un primer momento al Obispo de la Diócesis Mons. José María Yanguas y al Deán Presidente del Cabildo José Antonio Fernández, así como a los miembros del Cabildo de la Catedral quienes se congratularon de este hallazgo.

Detalle.
Detalle.

La obra hallada San Julián vestido de Pontifical es de gran formato, (1,88 x 1,60 m), y, a falta de estudios documentales más precisos, se puede fechar en 1567, época en la que este retablo ya se encuentra instalado en la Capilla. Obra inédita pero de la que Antonio Ponz, en su ‘Viage de España’, ya daba cuenta de haber visto. El académico visitó la Catedral de Cuenca antes de 1772 y al describir esta Capilla, antes de su transformación decía: “En otra capilla inmediata (a la capilla Vieja de San Julián) se ve una pintura en tabla, aún más antigua que la antecedente; pero que tiene expresión, y dignidad, y es San Julián sentado en trage episcopal. Es muy bella la arquitectura de este altar con dos columnas corintias, y su cornisamento”.

En la obra San Julián vestido de Pontifical puede apreciarse al segundo Obispo de Cuenca, en actitud sedente, enmarcado por una arquitectura renacentista, en la que observamos además el pequeño escudo del Arcipreste Barba incorporado a ella. Vestido con capa pluvial, mitra y báculo, San Julián bendice con su mano derecha en la que encontramos dos anillos, y con la izquierda, con otros dos anillos, sustenta el báculo del que pende en su nudo superior un ‘panniculus’ o sudarioliviano de tejido transparente que cae hasta la mano que empuña el báculo y vuelve a caer nuevamente hasta su pierna.

La mitra, ricamente adornada, muestra dos medallones con las figuras de dos Evangelistas, puede apreciarse claramente a San Lucas. La capa pluvial, adornada a la manera del XVI, muestra en su hombro derecho la imagen de Santa Lucía, y a la izquierda la de Santa Catalina y San Antonio de Padua, y esta decorada con un rico brocado. Pueden apreciarse asimismo los típicos cestos de mimbre, como se acostumbra en la iconografía de este santo, a su derecha dos cestos ya acabados sobre un mueble renacentista y a su izquierda en el suelo, mimbres y un cesto en su proceso de fabricación.

Dedo y anillo.
Dedo y anillo.

A falta de mayores precisiones documentales y de la información que pueda suministrarnos la propia obra en el proceso de desmontaje y restauración, podemos afirmar que nos encontramos ante una extraordinaria pintura del renacimiento conquense y quizá muy próxima al taller de los Gómez. La presencia de Gonzalo Gómez, hijo de Martín Gómez, está contrastada en Cuenca desde 1561 hasta 1580, y concretamente en 1561 es cuando trabaja en la pintura de las puertas del Retablo Mayor de la Catedral y en 1567 trabajaba en la misma reja de la Capilla, obra de Hernando de Arenas, dorándola y policromándola, por lo que a falta de mayores precisiones acerca de su pincelada y estilo en esta fantástica obra, podemos situarla muy próxima a él o quizá incluso atribuírsela.

La obra será próximamente restaurada gracias al Club VIP de la Catedral de Cuenca.

 

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