“Cuencalvario”: Agonía en Cruz de hora nona

Texto para el Catálogo de la Exposición “Aires nazarenos”, de Juan Manuel Cervera, insertado junto al cuadro al óleo del Cristo de la Agonía

Los Cristos del mediodía conquense de Viernes Santo desfilan por las calles de Cuenca entre colores multicolores y el sol radiante, a veces tornado en grises nubarrones en días de primavera incierta con aires de tormenta. La procesión en El Calvario, con 116 años en el calendario del Viernes Santo, ofrece la visión evangélica del “todo se ha consumado”“Está escrito”, con Cuenca en su cogollo de la Cuenca Alta al pie de la Cruz.

Foto: Josevi
Foto: Josevi

Precisamente, José Manuel Cervera nos ofrece en su obra pictórica el simbolismo de la Cruz, con toda su mensaje de Redención, reflejada en la talla del Cristo de la Agonía, en su expiración de la hora nona, ante el paisaje de la Cuenca Antigua, con la verticalidad de sus torres y fachadas, cuando la hora vespertina decae y la imagen realizada por el escultor Coullaut-Valera asciende desde la Puerta de Valencia hacia la parroquia de El Salvador, la iglesia nazarena, epicentro de los tres desfiles del Viernes Santo de Cuenca, y de otros desfiles como el del Perdón, una pincelada del Silencio y el final del Santo Entierro.

José Manuel Cervera nos presenta a este Cristo  de la Agonía que agoniza frente a la “Ciudad de la Semana Santa” que es Cuenca, como ya se la conocía en 1924. “Cuencalvario” en esencia, en una definición que hice mía en la prensa conquense, para reflejar el final de cada procesión en la Plaza Mayor, con la Catedral de Santa María y de San Julián como lienzo de ese Calvario que se hace más presente cuando los Cristos del mediodía (Exaltación, Cristillo, Agonía, Lanzada, Espejos, Descendimiento, Descendido y Cristo muerto en brazos de su madre, la Virgen de las Angustias) ascienden hasta la Plaza, haciendo estación, y descienden en hombros de los banceros, con los hermanos de tulipa que antaño llevaban túnica de cola, y las músicas de las Bandas que hacen más soportable en la subida el peso del “paso”, que por la calle del Peso pasa, ¡y cómo pasa!, con su peso y a qué paso pausado de golpe de horquilla y tambor…

Foto Josevi.
Foto Josevi.

La Cruz sobresale ante el cogollo urbano colorista, con el cielo rosado del ponisol, bien captado por Cervera, que anuncia el final de la procesión en El Calvario, tras el rosicler del alba con su madrugador Camino del Calvario, turbado de clarines desafinados y tambores velados delante de “el Jesús de las Seis”, y la marcha del “San Juan” de Cabañas de fondo para el Evangelista de la Palma cimbreada, y la callada Soledad de la madrugada, de motetes y golpes de yunque.

“Es la hora”, parece decirnos José Manuel Cervera, a través de este cuadro que es como cartel de nuestra Semana Santa en el que se adivina tradición y paisaje, fervor y pasión. Cuenca al pie de la Cruz redentora, y desde sus colinas. Con este grupo escultórico del Cristo de la Agonía, acompañado de su Madre,  la Virgen de todas las advocaciones, y del inseparable San Juan, que Cervera nos muestra en este curioso plano, visto desde atrás, para realzar no sólo las tallas del escultor Coullaut-Valera, sino incluso para redimensionar el Misterio de la CRUZ, nos viene a la memoria el verso interrogante del poeta Miguel de Hoyos, que aquí también se hace palabra de oración por esta Jerusalén viviente que es Cuenca, midiendo las Cruces de la “hora nona” por calles anchas y estrechas que serpentean con sus curvas, entre edificios de teja, madera y yeso, y colores de las fachadas que se suman a los vivos colores de las hermandades del Calvario: “¡Dime un momento escultor! /  ¿Cómo lograste labrar / esa efigie de dolor, / que hace con verla, llorar?”

¡Dime, José Manuel Cervera!, ¿con qué pasión y amor a la Semana Santa y a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía, has logrado captar en la imagen pictórica este “Cuencalvario” del mediodía, que hace con verlo, emocionarse?

La respuesta creo que es de sentimiento nazareno, que ha prendido en los jóvenes conquenses, amantes de la Semana Santa, como de Cuenca y sus tradiciones.

José Vicente AVILA (Pregonero de la Semana Santa de 2017)

Foto Josevi
Foto Josevi

 

 

 

 

1 comentario en ““Cuencalvario”: Agonía en Cruz de hora nona

  1. Es verdad que cuando ha terminado ya la procesión de las » 6 de la mañana», queda en Cuenca una sensación de que algo se ha consumado. Se sabía que tenía que ocurrir, pero cada año se espera como acontecimiento novedoso. Todo vuelve otra vez a la calma, a la espera, pero con la sensación de que se ha realizado el rito. Un saludo
    Julio

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