Chicos del mundo por Cuenca

Hileras de chicos y chicas, de todas las edades suben y bajan por el Casco Antiguo. Es una escena que se repite durante el curso con los escolares de Castilla-La Mancha que visitan el Museo de las Ciencias y la propia ciudad; también en el verano las filas de jóvenes que conviven en campamentos, albergues o residencias estudiantiles pasean por el Casco Antiguo, dejando esa imagen de ciudad abierta al mundo, en este caso juvenil, que se asombra ante el paisaje que se les ofrece. El clima veraniego de Cuenca, además, es otro complemento para disfrutar de la ciudad colgada a sus abismos de roca, vegetación y agua, de paisaje tan inverosímil como real pese a parecer tan irreal. Cuenca se ofrece al visitante como nido de águilas, como ciudad encantadora, con sus casas de yeso y madera arriscadas a la roca que serpentea entre sus hoces, en esa sucesión de caminos entre las colinas que van desde el Cerro de la Majestad al de San Cristóbal y de éste al Cerro del Socorro, orlado desde hace cincuenta años por la imagen del Corazón de Jesús, que dicen que no tiene quien la pueda reparar.

CORAZON DE JESUS EREGIDO EL 14 DE JULIO DE 1957

Fue erigida por suscripción popular y aquel 14 de julio de 1957 el entonces alcalde de la ciudad, Jesús Moya, en su amplio discurso de ofrecimiento de la ciudad a la imagen que esculpió el escultor Bieto proclamaba: “¡Señor Jesús! Esto os prometimos un día no muy lejano y hoy hecha realidad nuestra promesa, que con vuestra ayuda hemos conseguido coronar espléndidamente, os damos por ello rendidas gracias y os prometemos Corazón adorable de Jesús, al inaugurar hoy este grandioso Monumento, que haremos cuanto sea necesario para ultimar esta obra, que la queremos totalmente digna de Vos, y que ella satisfaga plenamente nuestras exigencias”. Dicho quedó y siempre quedará otra suscripción popular….

LOS CHICOS DEL CORO

Esta Cuenca de Cerros que la arropan la han conocido los Chicos del Coro, o dicho de otro modo, los cantores de “Les petits chanteours de Saint Maire”, que el 7 de julio dejaron asombrados, durante dos horas, a los más de 1.200 espectadores que asistieron en la Catedral a un concierto que los asistentes calificaron de histórico. Estos jóvenes franceses pudieron disfrutar de la ciudad y, al mismo tiempo, dejar sobre las naves del templo catedralicio por el que entraba el fulgor de las vidrieras, los ecos de sus voces en el cierre de su gira por España en esta ciudad que aspira a ser Ciudad Europea de la Cultura en 2016.

 

LOS CHICOS DE LA RUTA QUETZAL

Ciudad a la que han vuelto los chicos de la Ruta Quetzal por segundo año consecutivo. De Panamá a Cuenca, para seguir por el Río Mundo en la Sierra de Albacete. De la selva panameña de los cocodrilos al yacimiento de lo Hueco en Fuentes. Marta, escribe en su cuaderno de bitácora en “El Mundo” bajo el título “Los cocodrilos de Cuenca no lloran”: “Soy Marta Portales Oliva, una rutera 2007 que repite en la expedición 2008 al haber ganado el premio al mejor cuaderno bitácora. Nos esperan baños en el Duero, los campos de Castilla de Machado, paseos por Soria, la Expo por Zaragoza, la visita al Museo del Prado…

La mañana no pudo empezar mejor que con una ‘caliente’ ducha revitalizante, que es ‘deseada’ por cada uno, sobre todo, esos días, como hoy, en los que el frío de Cuenca se mete hasta en los huesos. No cambiaría por todo el oro del mundo la experiencia y el recuerdo del agua recién exprimida del Tajo cayendo sobre nosotros a unos -5ºC gracias a las duchas portátiles del Canal de Isabel II. El día iba de cocodrilos. Nos trasladamos al yacimiento de huesos que fue descubierto gracias a las obras del Tren de Alta Velocidad (AVE).

Se hallaron restos del complejo faunístico del cretácico superior, sobre todo, encontraron dinosaurios saurópodos (como el personaje Piecitos de ‘En busca del Valle Perdido’) y otros fósiles de tortugas, cocodrilos. Los ruteros pudimos meter la mano entre las fauces de estos peligrosos reptiles. Tuvimos suerte, porque los cocodrilos de Cuenca no muerden como los panameños. Ahora estamos en el autobús rumbo a Riópar. Vamos a disfrutar del típico paisaje de Castilla que tanto hemos echado de menos, sus campos pintados de marrón acompañados por alguna pincelada verde de encina, nada que ver con la selva”. Los chicos del coro, los chicos de la Ruta Quetzal (como Marta), los chicos del mundo, se dan cita en Cuenca.

EL DIA, 15 DE JULIO DE 2008

 

 

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