Ginés Marín abrió la puerta grande con tres orejas y buen toreo

Ginés Marin abrió la puerta grande en la primera corrida de feria, tras cortar tres orejas y dejar sobre el ruedo conquense faenas de torería y temple, además de un sereno valor, frente a dos excelentes toros de Pallarés, de casta santacoloma, ganadería torista que, sin embargo no estuvo a la altura esperada, en el encierro en general.

CHICUELITO / Las Noticias de Cuenca

Ginés Marín. Foto Julio Palencia

El nombre de Pallarés y el encaste Santa Coloma mantenía la expectación inicial de la corrida torista, que como tal no lo fue, pues del sexteto que salió por toriles sólo dos salvaron la nota, sobre todo gracias a la lidia que desarrolló el espada triunfador y protagonista de la tarde, Ginés Marín, que demostró sobre el ruedo conquense que sus triunfos en recientes ferias no son fruto de la casualidad, sino que el torero jerezano, que hace pocos años dio la campanada, ha vuelto por el camino del triunfo que le llevó a abrir la puerta grande también en Cuenca. Para ello dio una lección de torería, con temple, mando, valor a raudales y unas ganas de triunfo, con algún que otro escalofrío en sus airosos remates de mano cambiada.

Fue en el tercero de la tarde cuando la corrida que iba por derroteros derrotistas, y valga la expresión, cuando Ginés Marín recibió a “Chiquito” con apretados lances de recibo. Tras un largo puyazo y dos pares de banderillas (el tercio en los seis toros estuvo entre pares y nones), Ginés Marín comenzó su faena muleteril don doblones para domeñar al “Pallarés” de mejor clase de la corrida.

Espectacular remate de Ginés y gran foto de Julio Palencia.

Y ahí comenzó una faena preciosa, torera, maciza, con cambios de mano, que en cada tanda iba llegando al público. La plaza iba siendo un clamor y Marín toreaba con gusto y en los remates miraba al tendido en el desprecio torero. Concluyó Ginés con manoletinas ajustadas entre olés, con parte del público puesto en pie. La estocada trasera dio paso a dos golpes de descabello, pero aun así la fuerte petición hizo que la presidencia concediese la oreja ganada por una faena de clase y valor.

Ginés toreó con hondura y plasticidad. / Julio Palencia

En el sexto, Ginés Marín salió a por todas ante el barbas “Famosillo”, bizco de grandes pitones, nacido en noviembre de 2013. Se lució el gaditano en los lances de recibo con primorosas chicuelinas; su padre, con el castoreño y la mirada en el morrillo, le suministró una buena vara, aunque los banderilleros hicieron hilo con los garapullos. Ginés Marín brindó su faena al público y de nuevo el de Jerez de la Frontera toreó con hondura y clase, en tandas cortas, al toro de Pallarés, al que sometió con su toreo genuflexo en los inicios, y sacarle así algunas tandas, aunque con menos brillo que con el tercero. Todo lo tuvo que hacer Marín para que “Famosillo» entrase en el cajón de sus derechazos y los naturales cerrados con el de pecho y de nuevo el pase del desprecio mirando al tendido. La plaza estaba con él, y la estocada puso el broche final a la faena valiente y de torería. El público pidió las dos orejas que el presidente concedió, aunque con una hubiera valido. Las paseó en la vuelta al ruedo y finalmente lo sacaron en hombros por la puerta grande. Se lo había ganado.

Curro Díaz dejó detalles muy toreros. / Julio Palencia.

Curro Díaz se presentaba en Cuenca y aquí dejó algunos detalles. Los toros de embestida incierta no le acompañaron para el arte que desarrolla el torero linarense. En el que abrió plaza, “Pollito”, cantó la gallina de la blandura y sosería del animal, poco apto para la muleta de Curro que, no obstante, sacó algunos pases y trincherazos por su buen hacer. Pero poco más, porque el “Pollito” no la quería liar, y Curro tampoco estaba para esos menesteres, como se reflejaba en su rostro. La estocada fue defectuosa, pero el público le obligó a saludar.

Bella estampa de Palencia con Curro Díaz en su estilo.

En el cuarto, el de la merienda, Curro Díaz lanceó con el capote en el recibo, pero sin eco en los tendidos como en su primero. Apretó “Aceituno” con el piquero, con dos puyazos, y casi lo derribó, siendo sujetado el del castoreño por un subalterno. Curro brindó su faena al público, con esos deseos de triunfo, pero “Aceituno” tenía poco aceite y miraba a todos lados menos a la muleta del maestro de Linares, que intentó una y otra vez buscar el lucimiento. Tras la estocada, Curro Díaz saludó de nuevo al respetable público.

A Román se le esperaba con ganas y cariño, tanto por su recuperación tras el cornalón en Las Ventas como por sus raíces conquenses. El torero valenciano quiso, pero no pudo, y además se aceleró en algún  momento.

Saludo capotero de Román. / Julio Palencia

Su primero, también llamado “Aceituno”, sacó astillas del burladero y embestía de forma incierta; el piquero le suministró una buena vara y arrolló al peón de confianza, sin mayores problemas afortunadamente, y fue entrando en arreones en la muleta de Román tras el tercio de banderillas. El torero valenciano quiso torear con largura, citando y buscando la embestida, pero el de Pallarés no embestía con claridad y Román no tuvo lucimiento. Mató mal, haciendo guardia, con cuatro pinchazos. Unos le pitaron y otros le aplaudieron.

Román no pudo alcanzar el lucimiento. / Julio Palencia.

En el quinto, “Ratero”, Román quiso sacarse la espina con lances de recibo a la verónica, y tras empujar en el caballo, y con tres pares de banderillas, el torero valenciano brindó la faena al público con esos mismos deseos de triunfar en una plaza en la que fue bien recibido. El torero de raíces de Villarejo de Fuentes lo intentó sobre ambas manos, con algunos pases meritorios, pero “Ratero” no quería que le robasen ningún pase y apenas colaboró con Román, que acabó de una estocada tendida. El puntillero la refrendó. Hubo alguna petición y el torero valenciano saludó desde los medios. ¡Ea!

Finalmente, Sergio Marín  salió por la puerta grande sobre los hombros de Curro Cano. El jerezano fue el verdadero protagonista de la tarde. El público, en la salida, hacía toda clase de comentarios, pues cada cual ve los toros desde su particular afición y ese amplio abanico de contrastes es la mejor muestra del espectáculo taurino.

LA FICHA

Primera corrida de la Feria de San Julián. Sábado, 24  agosto de 2019. Media entrada en tarde de abanicos. Presidió el festejo Emiliano García, asesorado por Julián Rodríguez “Sorianito” y el veterinario Luis Colmenar.

Curro Díaz (verde botella y oro), estocada. Ovación con saludos y ovación con saludos desde el tercio.

Román (blanco y plata): ovación con algunos pitos y saludos desde los medios.

Ginés Marín (gris y oro), una oreja y dos orejas. En el sexto dio la vuelta al ruedo acompañado del mayoral.

Ganado: Se lidiaron seis toros de Pallarés, de Marchena (Sevilla), desiguales de presentación. El tercero fue aplaudido en el arrastre y el sexto, casi de seis años, en línea santacoloma. Ambos fueron lidiados por Marín. Los cuatro restantes blandearon y resultaron descastados y con poca fijeza, y alguno con evidente peligro. Peso: 534 kilos, 500, 525, 579, 498 y 512.

Foto Josevi.

Incidencias: Curro Díaz y Román hicieron el paseíllo montera en mano por ser su primera actuación en Cuenca. Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del matador de toros conquense Jesús Sánchez Jiménez y el empleado de la plaza José Martínez “Chavo”. El picador Santiago Morales “Chocolate” fue aplaudido en el segundo de la tarde y en el sexto recibió algunos aplausos el piquero Guillermo Marín, padre por cierto de Ginés Marín. La corrida fue ofrecida en directo por CMM, con los comentarios de José Miguel Martín de Blas y César Jiménez, y las entrevistas de Óscar Aranda.

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