Andy Cartagena (cuatro orejas) y Guillermo Hermoso (tres y rabo), a hombros en tarde triunfal

El taranconero Sergio Galán (un apéndice) perdió la puerta grande por los aceros

Dos horas y media duró la corrida de rejones en la que se cortaron ocho orejas y un rabo, pedidas por un público triunfalista y concedidas por un palco generoso. Andy Cartagena con dos orejas en cada toro y Guillermo Hermoso de Mendoza con tres y rabo se lucieron ante los toros de Benítez Cubero, mientras que Sergio Galán, con un rejoneo sobrio y de maestro, se quedó sin salir por la puerta grande pese a la petición de la segunda oreja. Aquí no hubo generosidad.

CHICUELITO / Las Noticias de Cuenca

El 25 de agosto de 1969 se cortaron nueve orejas en la primera corrida de toros de rejones celebrada en Cuenca, con cuatro caballeros en plaza, en la modalidad de dos toros por colleras. Cincuenta años después, ocho orejas y rabo, que pudieron ser más…

Ya sabemos que los festejos de rejones tienen este componente triunfal, sobre todo teniendo en cuenta el comportamiento de los bien presentados caballos y la doma de sus jinetes, expertos en el arte del rejoneo.

Andy Cartagena sobre «Pintas». Foto Julio Palencia

Abrió plaza Andy Cartagena con el toro “Lleno” que si no llenó los tendidos mejoraron la entrada de la primera de feria. Blandeó el de Benítez Cubero al que Andy intentó someter, primero con un rejón de castigo y luego en una labor en banderillas con altibajos y momentos de lucimiento, sobre todo a lomos del albino “Bandera” y luego con “Pintas”, caballo de raza apaloosa como “Picasso”. Colocó alguna farpa con riesgo al hilo de las tablas y supo sacar rédito a una faena vistosa que cerró con tres banderillas cortas y el desplante del teléfono. El rejón fue certero y el presidente concedió dos orejas que pidió hasta el propio caballo, en un alarde de generosidad que iba a condicionar el festejo.

Andy Cartagena con «Luminoso» en apoteosis. / Foto Julio Palencia.

Con “Salustiano”, cuarto de la tarde, el rejoneador de Benidorm estuvo más centrado, pues la res acompaña a la grupa y así colocó dos rejones de castigo para proseguir llegando al público en el tercio de banderillas. Y fue en este tercio donde montando a “Luminoso” logró conectar con los tendidos, sobre todo cuando el equino levantaba las manos con alardes y el jinete lucía sus mejores habilidades con la montura. Farpas y banderillas y la serie con las cortas rubricaron una faena de torería a caballo que Andy rubricó montando de nuevo a “Pintas” para colocar los garapullos cortados y realizar la suerte del teléfono. El rejón fue fulminante como fulminantes fueron los dos pañuelos del presidente tras el flamear de los tendidos. Vuelta al ruedo con cuatro orejas en el zurrón.

Sergio Galán con las cortas. / Foto Julio Palencia

Sergio Galán se quedó sin puerta grande por los aceros. El de Tarancón recibió al flojito “Numerario” con “Artista”, dejando un rejón de castigo. En su trabajosa faena ante un toro que rehuía los palitroques, Galán fue dando paso a “Ojeda”, un gran caballo en banderillas, y “Titán”, pero ante sus ganas de lucimiento se encontraba con un toro que iba a menos, y aun así colocó las cortas en un palmo de terreno. El rejón de muerte quedó trasero y tras otro pinchazo acabó de dos golpes de descabello pie a tierra. Se le aplaudió con fuerza por su querer y no poder.

Galán, muy lucido con «Ojeda». / Foto Julio Palencia.

El quinto de la tarde, “Onésimo”, tenía otro son, y aquí Sergio Galán ofreció una faena de rejoneo puro, sobrio, efectista, comenzando su labor montando a “Alcotán”, que llevó muy bien a la grupa al burel. Con “Embroque” consiguió precisamente el embroque al  prender las farpas y banderillas, citando de frente y de costando, y clavando al quiebro. Rejoneo de calidad que logró mayor brillantez con “Ojeda”, el corcel que baila en banderillas y casi susurra a los toros. Con “Apolo” banderilleó a dos manos, con un segundo par antológico, culminando con dos rosas y el desplante del teléfono. Tenía Galán la llave de la puerta grande, pero el rejón de muerte quedó trasero… Hubo petición de orejas, pero la presidencia sólo concedió una. La decisión era correcta, pero el reparto de premios ya venía devaluado. La vuelta al ruedo con el apéndice que valía por dos en méritos a la faena, fue grandiosa para Sergio Galán.

Guillermo Hermoso. / Foto Julio Palencia.

Se presentaba en Cuenca Guillermo Hermoso de Mendoza, con sus recién cumplidos 20 años. El tercero de la tarde, “Ilusionado”, tenía una diferencia de 118 kilos con el sexto que iba a rejonear. Comenzó el navarro con “Jíbaro” para colocar un rejón de castigo que dejó tocado al burel, que a lo largo de la lidia caería varias veces a la arena. Era cuestión de cuidar la lidia, pero las ilusiones del joven centauro le llevaron a intentar el mejor lucimiento pese a la flojedad del toro. Con “Jabugo” banderilleó al quiebro y dejó buenos destellos, pero el toro iba a menos por esa dolencia manifiesta. Guillermo insistía en su trabajo y a lomos de “Índico” clavó las cortas y pudo colocar un certero rejón de muerte traserillo. Se le concedió una oreja y hasta se pidió con insistencia la segunda.

Hermoso revolucionó los tendidos en el sexto. / Foto Julio Palencia.

El broche de su actuación  llegó en el que cerró plaza, “Lindo”, con 561 kilos de peso, al que recibió montando de nuevo a “Jíbaro”, en el centro del platillo, encelando al toro en una especie de noria para colocar el rejón de castigo. Con “Disparate” se lució el rejoneador en banderillas, y entre “Lindo” y “Hermoso” la faena iba a concluir con el triunfo grande, aunque exagerado. Con “Arsenio” se hizo aplaudir con los palitroques y ya con “Pirata”, en el último tercio, asaltó los tendidos con las banderillas cortas, el último junto a toriles, de mucha enjundia. El rejón de muerte tumbó a “Lindo” y Hermoso, de rodillas sobre el burel, firmó el triunfo que el palco elevó a la máxima categoría como si fuese un toro indultado: dos orejas y rabo. ¡Ea!, dos veces ¡Ea! El joven rejoneador se hizo acompañar del mayoral en la vuelta al redondel.

La puerta grande se abrió para Andy y Guillermo, mientras Galán era fuertemente aplaudido. El arte del rejoneo celebró su cincuentenario en Cuenca con rabo de toro… de Benítez Cubero.

LA FICHA

Segunda corrida (de rejones) de la Feria de San Julián. Domingo, 25 de agosto de 2019. Tres cuartos de entrada en tarde soleada y muy agradable y buen ambiente en los tendidos. Presidió Emilliano García, asesorado por Julián Rodríguez “Sorianito” y el veterinario Pedro Crespo.

Andy Cartagena, dos orejas y dos orejas.

Sergio Galán, ovación y una oreja con petición de la segunda.

Guillermo Hermoso de Mendoza, una oreja con petición y dos orejas y rabo.

Ganado: Se lidiaron cinco toros para rejones de José Benítez Cubero y uno (tercero), de Pallarés,  desiguales de presentación, con variado juego. El mayoral dio la vuelta al ruedo en el sexto junto a Guillermo Hermoso de Mendoza. Peso: 508, 456, 443, 508, 514 y 561 kilos.

Incidencias: El rejoneador navarro Guillermo Hermoso de Mendoza (chaquetilla granate y oro) actuó por vez primera en la plaza de Cuenca. Gran ovación  a los tres rejoneadores en el vistoso prólogo ecuestre. Cabe destacar que hace cincuenta años (en la Feria de 1969) se celebró la primera corrida de rejones en el coso conquense, con este cartel: Ángel y Rafael Peralta, Manuel Vidrié y Antonio Ignacio Vargas, lidiándose los dos últimos toros por colleras. La corrida fue ofrecida en directo por CMM, con los comentarios de José Miguel Martín de Blas y Josechu Pérez de Mendoza, y las entrevistas de Óscar Aranda. (Según CMM la corrida de rejones fue líder de audiencia con un 17,3%)

Sergio Galán se quedó sin puerta grande, pero dictó una lección de rejoneo. / Fotos Julio Palencia.
Andy Cartagena, dos orejas en cada toro. / Julio Palencia.
Guillermo de Mendoza no olvidará su presentación en Cuenca. / Julio Palencia.

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