El retrato y estuche de los trofeos de Aguirre, por su dueño, tal vez olvidados

El escritor Antonio Rodríguez Saiz recupera una serie de recuerdos olvidados en torno a la figura de Lucas Aguirre, con el título que antecede y que gustosamente publicamos en este Blog, como otros trabajos de tan minucioso investigador.

http://cuencaenelrecuerdo.es/retrato_L_Aguirre.php

Por Antonio RODRIGUEZ SAIZ

Recordar, una vez más, y hacer memoria sobre la figura del filántropo conquense, Lucas Aguirre y Juárez (1800-1873) me produce, principalmente, dos sensaciones. Por una parte alegría por haber contado en Cuenca, entre otras, con una importante figura de profundas convicciones liberales, perseguido por ellas, que tuvo conciencia clara sobre la importancia de la educación para conseguir la felicidad y libertad; según consta en su testamento “resolvió dejar a beneficio de los pobres cuanto le perteneciere, continuando trabajando con la misma asiduidad, privándose de muchas comodidades para que les quedara lo más posible, como si fueran sus hijos”.

Libertad y educación fueron los dos principios básicos fundamentales del pensamiento de Lucas Aguirre, nacido en Cuenca, calle Correduría 45 (hoy Alfonso VIII) donde una placa lo recuerda.

Siento, igualmente, pesar y tristeza al comprobar desde hace tiempo como la importante fortuna no fue bien administrada y los deseos del testador Aguirre, que dejó sus riquezas para luchar contra la ignorancia se vieron conculcados en múltiples ocasiones por quienes estaban obligados de perseverar en su cumplimiento; ante otras que clamaban una y otra vez para ejecutar exactamente el testamento de muy recomendable lectura.

Tres años después del fallecimiento del ilustre conquense, el alcalde de Cuenca, Manuel Zarco se dirige el 1 de abril del año 1876 “A la Testamentaría del Exmo Sr D. Lucas Aguirre y Juárez» en estos términos: “Deseoso el Ilmo Ayuntamiento de esta ciudad de perpetuar en ella la memoria del Iltre. Patricio y benemérito hijo de la misma el Ilmo. Sr D. Lucas Aguirre y Juárez rindiéndole un tributo de justa y merecida consideración por el singular beneficio que le ha dispensado como fundador de las escuelas de instrucción primaria instituidas en su testamento; ha resuelto colocar su retrato en el Salón de Sesiones de la Casa Consistorial.

Y yo tengo el gusto de ponerlo en conocimiento de esa testamentaría que servirá secundar dicha determinación proporcionando a la corporación municipal el retrato a que su acuerdo se refiere”. Muy diligente, por esta vez, fue la testamentaría que a correo seguido (3/04/1876) contestó:

“Esta testamentaría tiene el honor de remitir a V.I. el retrato del Ilustre Patricio Excmo Sr. D. Lucas Aguirre y Juárez, fundador de las Escuelas de Niños y Niñas pobres en esa ciudad para que sea colocado en el Salón de Sesiones de esa Iltre. Corporación, según acuerdo de la misma y a que se refiere su comunicación de primero del actual”.

El escrito estaba firmado por José Ondovilla, testamentario albacea igual que su padre Felipe Segundo, ambos vecinos de Villasuso (Burgos), que tenían una amistad de antiguo. Fue José Ondovilla Peña el último de los albaceas de ingrato y desdichado recuerdo por sus continuos y reiterados quebrantos, omisiones, negligencias, apropiaciones y otros actos que indican claramente el desacierto de Lucas Aguirre con su nombramiento que, sin duda, nunca pudo imaginar.

«En esta casa nació Lucas Aguirre», reza la placa en la calle Alfonso VIII. / Josevi

Con fecha 3 del mismo mes de abril contestó el alcalde Zarco a la Testamentaría cuya dirección era calle Arenal 6 de Madrid, en estos términos “ He recibido gustoso el retrato del Iltre Patricio Exmo Sr D. Lucas Aguirre y Juárez que su Testamentaría remite hoy al Ayuntamiento que tengo el honor de presidir para su colocación acordada en la Casa Consistorial, en justo tributo de agradecimiento por la fundación de Escuelas de Niños y Niñas con que ha favorecido los intereses de la instrucción primaria de la misma; al participárselo no puedo dispensarme de darle las más expresivas gracias por ello y de hacerle presente que ha sido colocado en la Sala de Sesiones de la Corporación Municipal donde se expondrá a la numerosa reunión allí convocada para el solemne acto de la inauguración de las obras del edificio donde las citadas escuelas se han de instalar, el cual tendrá lugar en este día”.

Efectivamente, el retrato de Lucas Basilio Aguirre (según acta de bautismo eran sus dos nombres) por deseo de las diferentes corporaciones municipales estuvo colocado en el citado Salón de Sesiones del edificio del Ayuntamiento de la capital conquense. Un día desapareció de allí, no se la fecha ni he encontrado dato alguno sobre ello, juzguen cuales pudieron ser las causas de su retirada.

Una mano de alguien con sensibilidad colocó el retrato de Aguirre muchos años después en el despacho del archivero municipal; hoy cerrado la mayor parte del tiempo, según he podido comprobar desde la jubilación del cualificado funcionario.

Es una fotografía enmarcada de 76x55cm (Ca 1865) obra del famoso y reconocido retratista madrileño de la segunda mitad del siglo XIX Eusebio Juliá, coloreado, sin asegurar, por Francisco Geloso pintor que trabajó, entre otros, con el fotógrafo Juliá.

También existe otra fotografía del Benemérito de la Patria (desde 1837), Aguirre y Juárez en el Centro Cultural que lleva su nombre (antes escuelas) sobre el marco de la puerta de entrada a la sala de lectura, en la planta baja del edificio. En el testamento otorgado por Aguirre en Madrid el 15 de junio de 1871 declara en el punto décimo quinto “Que el sable de Infantería y de Caballería que uso durante la guerra civil, las cuatro cruces y la placa con que fue condecorado, aunque nunca las ha usado y las charreteras se conservaran en el Ayuntamiento de la ciudad de Cuenca, para testimonio de que siempre ha defendido con entusiasmo los derechos del hombre” y para cumplir lo expresado por  Lucas Aguirre la Testamentaría por medio de José Ondovilla Peña el 26 de marzo de 1876 envió este comunicado al alcalde:

 “La Comisión de esta Testamentaría que va a esa ciudad para la inauguración de las obras del edificio donde se han de establecer las Escuelas fundadas por el Exmo Señor D Lucas Aguirre y Juárez entregará a ese Ilmo Ayuntamiento el estuche con los trofeos militares legados en su testamento por dicho Señor”.

Se observa en este oficio una anotación en el margen izquierdo firmada por el alcalde Zarco dando cuenta de haber recibido los trofeos militares. Es el 12 de abril de 1876 cuando el Pleno queda enterado e inmediatamente es colocado en el lugar deseado por Aguirre. Si algún lector tiene curiosidad por conocer el estuche de interés histórico y sentimental y desea solicitar permiso a los regidores de la ciudad, para ello, olvídese de ese deseo porque allí no lo encontrará, siguió, hace tiempo, idéntico camino que el retrato, tampoco se sabe cuánto tiempo estuvo expuesto.

Tiene el estuche unas dimensiones de 103 cm de largo, 70 cm de ancho y 12 cm de fondo, se encuentra actualmente en la planta baja del Centro de Aguirre; una de las dependencias del Archivo Municipal.

De ahí que, cuando me disponía a escribir este artículo, me pareciese oportuno titularlo de la forma que figura recordando aquella rima becqueriana – un bello hipérbaton – referida al arpa de parecido destino.

Al comenzar el presente año, pude acceder a las dependencias interiores del Archivo Municipal, gracias a la amabilidad del técnico responsable, donde se encuentra el estuche con los trofeos militares de Aguirre (perteneció a la Milicia Nacional) y el espectáculo que se ofrecía a mi vista no podía ser más desolador y decepcionante como puede observarse en la fotografía.

Efectivamente ahí se encontraba el estuche de madera con un cristal para poder contemplar lo que indicaba Lucas Aguirre en su testamento. Veamos su contenido:

– Se pueden ver bien conservados los dos sables, él de Infantería y él de Caballería, ambos lógicamente de un solo filo, más curvado éste último, con sus respectivas vainas para cubrir las hojas de los sables y protegerlos. Una de las vainas lleva adosadas dos anillas metálicas para colgar el arma con el correaje de color verde, que está en la parte inferior central del estuche.

– Cuatro charreteras se encuentran en el  mismo, divisas militares que se colocaban en el hombro. En una de ellas faltan los canelones (hilos o flecos).

– Colocadas entre las charreteras hay dos golas en forma de media luna convexa, bien conservadas con sus correspondientes cordones para ser llevada en forma de collar y servir de protección a la garganta.

– Cuatro de las cruces con las que fue condecorado Aguirre, según cita en su testamento, han desaparecido; se observa eso sí los huecos donde estuvieron colocadas dentro del estuche y solamente se conserva en excelente estado una condecoración de la Milicia Nacional (Organización armada de ciudadanos diferente del ejercito). Es una cruz de brazos dorados con castillo de dos torres sobre fondo esmaltado azul. Se lee una inscripción en fondo rojo “PATRIOTISMO Y CONSTANCIA”.

– Un penacho o adorno de color verde, parece ser del gorro militar con dos distintivos militares a ambos lados, completan el conjunto de recuerdos.

Se entiende ahora creo, mi pesar por lo anteriormente expuesto; en relación con uno más de los incumplimientos del testamento, aunque justo es reflejar que también han sido muchas las personas que han respetado la figura de Aguirre frente a tanta negligencia, aplazamientos, despropósitos, con pérdida de bienes materiales.

Ante todo ello merece dejar constancia de la labor vocacional de maestros y maestras de las Escuelas de Aguirre de Cuenca desde 1886,que fueron inauguradas, hasta gran parte del siglo XX, con resultados satisfactorios en la noble función de la educación.

Hace casi un siglo, un alumno aventajado de las Escuelas de Aguirre, Daniel Calvo, después reconocido pedagogo, nos recordaba unas palabras de salutación que pronunciaba un maestro ejemplar, D. Francisco Ruiz el primer día de clase a sus alumnos. Eran estas: “Mirad niños, ese retrato representa a Don Lucas Aguirre. Ved ahí al hombre honrado que tanto os amaba y que fundó estas escuelas, para que asistiendo a ellas pudieseis vosotros, los niños pobres, recibir la cultura necesaria para ser luego buenos ciudadanos e ilustrados”.

Todo ello a mí, al menos, me hace reflexionar.

Fuentes consultadas:

  • AMC. Legajo 450 Expte 2 y legajo 406 Expte 1
  • Testamento de Aguirre 15-6-1871. Imprenta y Enc. La Conquense (1913)

Nota. Se recomienda la lectura de los artículos relacionados con este que figuran en www.cuencaenelrecuerdo.es

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