García Cubertoret, entre los pinceles y la lanceta

Félix García Cubertoret fue un ayudante técnico sanitario  (antes se les conocía como practicantes) que compartió su profesión con su afición por el dibujo y la pintura. Manejaba los pinceles con la misma soltura que la jeringuilla o el esparadrapo, pero en ambos casos siempre con una gran dosis de profesionalidad. Incluso en la década de los cincuenta se anunciaba en la prensa local con su nombre y apellidos, como “cirujano callista” y horario de consulta de tarde en el número 2 de la Plaza Mayor de Cuenca. Conocía a Félix por su trayectoria artística en Cuenca y ello me llevó a que en una ocasión, con motivo de una exposición que hizo en Santa Cruz de Tenerife en 1974, le entrevistase en la sección “Usted Dirá” de “Diario de Cuenca”.

Para entonces ya llevaba un amplio bagaje pictórico a sus espaldas, dedicando en su tiempo libre a dibujar el paisaje de Cuenca y presentándose cada año a las exposiciones de arte que se celebraban durante la Feria de San Julián, en el denominado Salón de Pintores Conquenses. Por ejemplo en la edición número X de 1966 presentó cuatro cuadros: Atardecer en la Albufera, Puesta de sol en el desierto, Payaso y Dolorida.

En la entrevista de enero de 1974, publicada el día 31, Félix García Cubertoret me decía: “Empecé a los once años y realicé un retrato de mi abuelo que gustó mucho. La guerra, la postguerra y las necesidades de vivir de mi profesión de ayudante técnico sanitario me hicieron olvidar por completo el dibujo. En el año 66 volví a coger la pluma”, y por ello participó en ese Salón de Pintores Conquenses, ganando el primer premio de Dibujo en la Exposición de 1973.

«Diario de Cuenca», 31-01-1974.

Dos años más tarde, en 1968, participó en una Exposición Colectiva propiciada por el Colegio Oficial de Ayudantes Técnicos Sanitarios. Félix García Cubertoret exponía en la Casa de Cultura de Cuenca una exposición de dibujo y pintura, junto a otras obras de José Manuel Marín Morte y Dimas Coello Morales. Del acto no sólo dio cuenta “Diario de Cuenca”, sino también el Boletín Cultural Informativo del Colegio Nacional de Ayudantes Sanitarios de diciembre de 1968, que resaltaba la presencia de distintas autoridades de la ciudad y sobre todo compañeros ayudantes sanitarios de Cubertoret, en un acto que fue presentado por Gerardo Bollo, a la sazón presidente del Colegio de ATS.

Cubertoret  fue presentado por José Avalos Andrés, presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas Ayudantes Técnicos Sanitarios, mientras que Marín y Coello fueron presentador por el canónigo archivero Clementino Sanz y Díaz.

Recoge el citado Boletín que “Pepe Avalos pronunció unas palabras de exaltación a Cuenca, destacando los valores literarios y artísticos que en su pintoresco y poético paisaje se mueven, señalando los nombres de Federico Muelas, Acacia Uceta, Enrique Domínguez Millán, Lorenzo Goñi y tantos otros a los que Cuenca ha deslumbrado con su agreste e incomparable belleza”.

Habló Avalos de Félix García Cubertoret con estas palabras:  “El hombre que sabe simultanear el sagrado ejercicio de su profesión sanitaria con las inquietudes espirituales de un alma que en los altos de su quehacer precisa encontrarse con el arte, lavarse de humanas miserias y pintar frenéticamente. El lápiz, la plumilla y el pincel son sus armas de evasión que por un rato sustituyen a la lanceta, el bisturí o la jeringuilla hipodérmica. Y en la Serranía de Cuenca, en los vapores azules de sus cielos, en sus ríos serpenteantes entre sus hoces gigantescas encuentran los ojos de Cubertoret el asombro y la claridad necesarias para poder nacer en la neutra blancura del papel o de la tela el panorama que ha sabido captar su inspiración”.

También hubo palabras de elogio para el practicante pintor por parte de Rafael Fernández Carril, especialmente respecto a la pintura sobre la ciudad, que había captado con gran sensibilidad artística. Desde 1968 y hasta 1973 García Cubertoret había presentado una decena de exposiciones.

Cuando hablaba con García Cubertoret en 1974, recién llegado de su exposición en Santa Cruz de Tenerife, me comentaba que había expuesto ocho veces en la Casa de Cultura, la más reciente entonces en 1973, y en Sindicatos, así como la colectiva de 1968 ya comentada. No faltó en las famosas exposiciones pictóricas del “Molino” de Valdepeñas, y en Alicante expuso igualmente su obra en otra muestra con compañeros pintores-ayudantes sanitarios.

En esa época también realizaba pirograbados y dedicaba gran parte a los retratos. De la Exposición en Tenerife, motivo de la entrevista, nos comentaba a modo de anécdota que era la primera vez que montaba en avión, por lo que tuvo que ser tranquilizado por una azafata. Regresó muy satisfecho de su exposición insular, pues además de presentar cuadros de Cuenca, fue muy bien valorado por la crítica y por el propio público tinerfeño.

Para Cubertoret pintar era su “hobby” y poner inyecciones su profesión, en aquellos años en la Casa de Socorro existente en la calle Doctor Chirino. No le gustaba hacer carteles, por ello no se presentó nunca a los Concursos de Semana Santa o Ferias, y tenía su visión del arte conquense, valorando así el arte abstracto, aunque él era más de retrato y paisajista:

“Creo que vamos avanzando mucho. Tenemos un Museo de Arte Abstracto que vale la pena y que es un orgullo para Cuenca”.

Le ponemos la rúbrica como frase de Félix García Cubertoret, el ATS que curaba a sus pacientes con la misma sensibilidad que mimaba el arte, fallecido en su Cuenca natal el 28 de febrero de 2007. Aquí queda su recuerdo.

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