Una simbología olvidada y un proyecto perdido

José Luis MUÑOZ (*)

Aunque parece que los momentos actuales no son propicios para hacer elucubraciones turísticas, debemos pensar, como siempre han dicho los antiguos, que después de la tempestad viene la calma, lo que significa que cuando se superen las zozobras, sanitarias y económicas, de este tiempo, llegarán otros mejores o, al menos, con el sosiego suficiente para poder contemplar el horizonte con otras perspectivas. Y eso, en materia turística provincial, requiere salir del estancamiento que se está viviendo desde hace tiempo y empezar a desarrollar ideas nuevas y, también, recuperar las antiguas.

Cuando viajo a otras ciudades españolas y encuentro en todas ellas cosas tan elementales como un Centro de Recepción de Visitantes o una Oficina de Congresos, me pregunto dónde están en Cuenca semejantes instalaciones y me deprimo, ciertamente, cuando recuerdo que las tuvimos hasta que la ciega y torpe política que todo lo enturbia decidió cancelarlas, sin motivo ni beneficio para nadie.

Monumento al Padre Tajo. / Foto José Luis Muñoz.

      En ese paseo mental por el tiempo ido y las ideas perdidas me he encontrado con unas anotaciones que ya tomé en su momento, en el lejano 1976, cuando en los albores de la democracia tres provincias del interior, todavía no tan despoblado como lo estaría más tarde, Cuenca, Guadalajara y Teruel, promovieron nada menos que una Mancomunidad Turística del Alto Tajo, iniciativas que habría de servir para fomentar el turismo en una zona francamente desconocida por la mayoría de los españoles (y extranjeros, por supuesto) pero con unas potencialidades de desarrollo extraordinarias, vinculadas a algo que entonces se veía con mucho porvenir, el turismo natural y ecológico. Entonces aún no se hablaba (al menos, no tanto) de un concepto que habría de conseguir fortuna posterior, la España vacía, la que sufre y vive el drama de la despoblación, que podría mejorar precisamente con el desarrollo sectorial de iniciativas que, a la vez que atraen visitantes, ayudan a fijar habitantes tan pronto como puedan encontrar posibilidades de trabajo y supervivencia.

      El entusiasmo inicial de las tres Diputaciones provinciales promotoras de la Mancomunidad se concretó en la erección de un Monumento al Padre Tajo, obra del escultor José Gonzalo Vives que, junto a la figura majestuosa del gran río implantó otras tres simbologías de cada una de las provincias; la de Cuenca está en el centro: un cáliz y una estrella. Por lo demás, el paraje es magnífico, la Serranía en estado puro, en un punto en el que confluyen los tres territorios, muy próximo al nacimiento del hermoso río, el más largo de la península que luego, en una asombrosa pirueta, girará hacia el oeste para sepultarse en las aguas del Atlántico, a la vera de Lisboa.

El Monumento fue realizado por José Gonzalo Vives y junto al mismo aparecen las tres simbologías de Guadalajara, Cuenca, y Teruel. / Foto de José Luis Pinós, tomada el 10 de julio de 1980.

 Al monumento se llega desde Cuenca tomando la carretera de Tragacete y, en ella, el desvío a la derecha que sube al Alto del Cubillo en dirección a Albarracín. Allí, en una magnífica explanada, encontramos esta referencia visual, arte en plena naturaleza pero, sobre todo, un recordatorio de algo que se quiso hacer y fue olvidado, porque así es la desidia de los seres humanos, sobre todo si son políticos, incapaces de mantener con rigor y constancia un proyecto, aunque pudiera ser muy beneficioso.

       Ahora que las preocupaciones por la falta de actividad económica y, sobre todo, de seres humanos habitantes en estas tierras parecen buscar iniciativas positivas, no estaría de más recuperar aquella olvidada Mancomunidad, en la que forma moderna que se le quiera dar. Al fin y al cabo, las tres provincias que entonces la promovieron están implicadas en los problemas de la despoblación y este podría ser uno más de los remedios a aplicar.

(*) Cada semana, José Luis Muñoz publica un artículo en La Tribuna de Cuenca, sobre temas relacionados con la provincia de Cuenca. El último está dedicado al Alto Tajo, el monumento levantado cerca de su nacimiento y la Mancomunidad que quisieron promover las tres provincias implicadas y que ahora forman parte de la España vacía. Si te interesan, puedes encontrarlo en este enlace:

http://asaltodematacoleccion.blogspot.com/

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