La Catedral de las Luces

REPORTAJE DE JOSÉ VICENTE AVILA EN EL «EXTRA» DE SEMANA SANTA DE 1994, PUBLICADO EN «EL DIA DE CUENCA» EL DOMINGO DE RAMOS 28 DE MARZO

El Día de Cuenca, 25 de abril de 1995.

El 24 de abril de 1995 se llevó a cabo la inauguración de las Vidrieras de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Cuenca, con la presencia del presidente de Castilla-La Mancha, José Bono Martínez y del obispo de Cuenca, José Guerra Campos, en un acto solemne, así como de autoridades y del “todo Cuenca”. Según la información de M.J.S. en “El Día de Cuenca”, se habían instalado 400 metros cuadrados de vitrales, con los diseños de Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Henri Dechanet y Bonifacio Alfonso Gómez, cuya construcción fue realizada por la Cooperativa Vitrea, bajo la dirección de Dechanet y la coordinación del arquitecto Magin Ruiz de Albornoz. La inversión de la Junta fue de 145 millones de pesetas. Un año antes de su inauguración, el 27 de marzo de 1994, Domingo de Ramos, publiqué en el «Extra» de Semana Santa de “El Día de Cuenca” un reportaje de cuatro páginas sobre las nuevas vidrieras, que iban a estar terminadas un año antes de su inauguración y sobre otras mejoras de capillas y novedades en la Catedral, con una entrevista al entonces canónigo obrero, Miguel García Langa, de la cual he recogido estos fragmentos:

El Día de Cuenca, Extra de Semana Santa, 28 de marzo 1994.

“Refulgen los colores entre las pétreas columnas de la Catedral de Cuenca. La luz de las vidrieras da brillo a las impresionantes rejas, ora doradas, ora multicolores, según el horario matinal o del atardecer. El interior de la Catedral de Cuenca ha cambiado su fisonomía. De la penumbra silenciosa y fría se ha pasado a una explosión de luz y color que magnifican el interior catedralicio desde el Triforio a la Girola, pasando por el Crucero.

El proyecto de las vidrieras de la Catedral de Cuenca, propiciado por la Junta de Comunidades, con el asesoramiento del Cabildo, está llegando a su fin, aunque con algunos meses de retraso. Las vidrieras de Bonifacio Alfonso están poniendo el punto final al trabajo iniciado en 1990. Gustavo Torner, Henri Dechanet, Gerardo Rueda y el citado Bonifacio Alfonso Gómez son los autores de estos diseños modernos en un templo donde el arte reúne diversos estilos. La cooperativa Vitrea es quien se ha encargado de la realización y colocación, en un proyecto que ha costado 200 millones de pesetas.

Miguel García Langa.

Explicaba en el reportaje que debido a la celebración de la Semana Santa de aquel año 1994 se habían paralizado las obras de colocación de las vidriera, ya que sólo quedaban diez, que se iban a instalar durante el mes de abril. Apuntaba Miguel García Langa:

“Están construidas ya las de la capilla del Pilar y el rosetón de poniente. En estos días el pintor Bonifacio Alfonso está terminando las vidrieras que pertenecen a los dos óculos primeros de la fachada Norte”.

APERTURA DE DOS ÓCULOS QUE ESTABAN CEGADOS

En el Triforio se han abierto dos óculos,  encima del órgano, que han estado siempre tapados. Creemos que ha sido todo un acierto para el conjunto luminoso de este lugar tan especial de la Catedral. Así lo explicaba Miguel García Langa:

“El arquitecto don Magin pidió al Cabildo permiso, y dio garantías que ha cumplido, para abrir los óculos. Trajo un andamio especial que se abre en alas, lo que permitió que la apertura se hiciese rápida y la instalación instantánea. Los colores de estas vidrieras de Gerardo Rueda son vistosos, sobre todo el que mira a la parte del mediodía”.

-Se ha conseguido filtrar la luz en una explosión de colores como si de un arco iris se tratase…

«Se ha discutido mucho este tipo de vidrieras, porque supone una novedad, pero el colorido que le da a la Catedral creo que está muy conseguido».

-Las vidrieras que acaban de colocar, de Bonifacio Alfonso, parece que están causando un impacto muy favorable.

«Es cierto. Pero a mí particularmente las que más me gustan, sin valorar artísticamente, sino por el modo de filtrar el color, son las de Gustavo Torner, y sobre todo la explicación simbólica que quiere dar a su trabajo».

-En esencia, ¿qué simboliza el diseño de Gustavo Torner en las vidrieras del Altar Mayor?

«Recogiendo la idea del Cabildo de que las vidrieras comenzasen con la Creación y desarrollasen toda la historia de la Salvación, el artista ha interpretado la Creación como una explosión de luz que quiere simbolizar en esos circulitos que están en al ábside, en la parte oriental de la Catedral. Con ese foco inicial de luz se va diversificando la Creación. Después de esa luz inicial se va concretando la materia y aparecen los cuatro elementos de la física griega»

La Catedral de las luces de sus vitrales. Foto Víctor Condado.

El canónigo obrero se desplaza por entre el Altar Mayor para seguir explicando el simbolismo de estas vidrieras que refulgen en oro para tornarse en azules tibios y morados como granos de uva. Y explica:

“El segundo cuerpo de vidrieras del arco que da acceso al Altar Mayor, en la fachada Sur de la capilla central, simboliza la aparición de la Vida que es una especie de arquitectura molecular del ADN. Después de la Vida simboliza la aparición del Hombre con ese ángulo recto que aparece en la vidriera en la que se sigue aumentando la variedad de colores. La tercera vidriera lateral de la nave Sur, con esas líneas que parecen culebras y ese colorido exuberante, quiere simbolizar el Pecado.

El último vitral de esta parte continúa retomando sus colores y en este caso el ángulo recto lo hace en sentido contrario para representar al Hombre bajo el influjo de la Gracia. El hombre redimido por Jesucristo. Aquí asume todos los colores anteriores. Torner ha conseguido así filtrar la luz de modo que en la nave central hay un dorado que es propio y símbolo de la Divinidad”.

Foto Víctor Condado. Vidrieras en la fachada sur del Altar Mayor, de Gustavo Torner.

ATARDECERES DE CUENCA

Miguel García Langa prosigue su explicación con todo lujo de detalles y ahora nos muestra las vidrieras de Gustavo Torner de la fachada Norte:

“Estas tienen  una gama variada de colores. El pintor interpreta en este caso que estos vitrales son los atardeceres de Cuenca. Es decir, atardeceres de estos días claros de primavera. Los colores se van oscureciendo un poco hasta representar los atardeceres de los días más nulos. Ha sabido, a mi juicio, combinar esa explosión de luz que luego se va diversificando, en todo el conjunto, con la historia de la Humanidad. Primero vino con el pecado y luego el perdón de Dios que se simboliza con el ángulo recto”.

Rosetón en la fachada Sur, que estuvo cegado. / Foto Josevi.

La obra de Torner continúa en la fachada Sur, con el dorado rosetón felizmente restaurado: “Las vidrieras que están encima de las laudas tienen esta característica, según Gustavo Torner. Se inspiró en los vitrales de la Catedral de Nueva York, que son vidrieras que no tienen color, pero el corte con el plomo ha hecho que filtre la luz. Aquí ha tomado el color de las laudas y los va mezclando consiguiendo hábilmente una gama de colores que resulta agradable y tiñe de color oro la nave central. Las líneas en este caso son ascendentes y el hombre vuelve hacia Dios. El rosetón del Mediodía es la luz de Cristo que espera por medio de su obra redentora la salvación del mundo”, apunta García Langa.

En el amplio reportaje se informaba de la colocación de un órgano del Siglo XVII, así como un Crucifijo procedente de la Capilla de Muñoz. Años más tarde, y ya en el siglo XX con la restauración de la Capilla del Espíritu Santo, ese órgano ha sido instalado en el coro de esta Capilla que antiguamente sólo se abría en Pentecostés y que estuvo muchos años cerrada. Hoy en día la visita a esta Capilla es muy habitual y en ella se celebra la misa dominical en los meses de verano.

NUEVAS CAPILLAS

En aquel reportaje de 1994 adelantaba el canónigo encargado de la obrería de la Catedral que la pequeña Capilla del Alba, en la que fue entronizada la Inmaculada Concepción en 1904, iba a ser entronizada en honor de San Juan del Castillo, pues la parroquia de Belmonte había regalado una escultura del primer santo conquense, colocando una verja del herrero conquense Antonio Gómez.

Se iba a restaurar el Altar del Ángel y el Cabildo había contactado con el pintor Vìctor de la Vega para que hiciese una tabla dedicada al obispo Cruz Laplana, ante su próxima beatificación. También en aquel año se estaba restaurando la nueva Capilla de San Mateo, con una vidriera encargada por el Ayuntamiento, y el retablo de Santa Ana.

Miguel García Langa destacaba asimismo la colaboración de personas en pro del primer templo conquense, declarado Monumento Nacional en agosto de 1902, cuatro meses después del hundimiento de la Torre del Giraldo:

“Existe un grupo de Amigos de la Catedral que trabajan desinteresadamente y esto para el Cabildo es un acicate, pues todas las ayudas son pocas”.

El canónigo obrero Miguel García Langa afirmaba en aquella entrevista del Domingo de Ramos de 1994 que la Catedral era cada día más visitada, incluso por los conquenses que pasaban a ver cómo iba la instalación de las vidrieras que, por cierto, levantó no pocas polémicas para no variar:

Altar del Transparente. Foto Víctor Condado.

“Tenemos una de las Catedrales más hermosas de España por la variedad de estilos que ofrece y lo conseguidos que están. En esta Catedral está el tránsito del Románico al Gótico, porque en la nave central la parte superior es románica y la inferior gótica. Hay unas ojivas de punta de lanza que son de las más bellas que tiene el gótico; la girola es muy hermosa, con mucha luz, cosa que no tienen otras catedrales. De la época del Renacimiento tenemos lo de Jamete, que tiene varias cosas, aparte del Arco que es lo peor que se conserva; el plateresco que tenemos es precioso y en pintura y rejería somos únicos en España”.

Vidriera de Bonifacio. Foto Josevi.

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