Las Semanas de Música Religiosa de Cuenca son tan conocidas en el mundo, que hasta en Méjico oí hablar de ellas»

José Rosell es uno de los músicos valencianos de más dilatada experiencia, tanto como componente en su día de la Orquesta Ciudad de Valencia y de la Orquesta de RTVE, como trompa solista, plaza ganada en concurso-oposición, además de profesor del Conservatorio Superior de Música de Valencia y como docente hasta su jubilación. Numerosos músicos valencianos de alto nivel presumen de haber tenido como maestro a José Rosell. A este veterano músico nacido en Guadassuar (Valencia) en 1934 le conocí en Cuenca el 14 de febrero de 1975 con ocasión del concierto que ofreció el Quinteto de Viento del Conservatorio de Valencia, en la Casa de Cultura, organizado por la Asociación de Amigos de las Semanas de Música Religiosa “Maestro Pradas”, que tanto hizo por la música culta y por la cultura en general en Cuenca en esa década de los 70.

El Quinteto de Viento que se desplazó a Cuenca aquel 12 de febrero de 1975 lo integraban el flauta Jesús Campos; el oboe Vicente Martí; el clarinete Lucas Conejero; el fagot Liberto Bonet y el trompa José Rosell, que fue el portavoz del grupo de músicos valenciano para la entrevista que debía publicar en “Diario de Cuenca”.

El Quinteto de Viento se había formado dos años antes, en 1973, con Lucas Conejero y Vicente Martí, así como José Rosell, uno de sus impulsores, como bien nos contaba en la entrevista:

«Diario de Cuenca», 14-02-1975.

“De las inquietudes que tenemos todos los profesionales de agrupaciones de cámara. Viendo que hacía falta un quinteto, empezamos a trabajar y a darnos a conocer mediante conciertos; primero en el Conservatorio, después en la provincia de Valencia y luego realizando giras”. Y me cita actuaciones en Melilla, Algeciras, Málaga, Pamplona, Vitoria, Logroño, Soria, ese día en Cuenca, para seguir su ruta por Aranda de Duero, Guadalajara, Alcalá de Henares… Y claro,las propias actuaciones de la Orquesta Municipal de Valencia.

Rosell me hablaba de cómo se había gestado la creación del Quinteto de Viento, que venía suplir a otro grupo anterior en Valencia, donde la música brilla con sonido propio…

«El Quinteto del Conservatorio de París lleva ya muchos años. En España, y concretamente en Valencia, ya hubo un grupo que estuvo integrado por don Lucas, don Vicente Martí y mi profesor señor Falomir, o sea, los profesores que hace unos veinte años estaban en el Conservatorio. Desapareció por cuestiones económicas y ahora que la música está en buen momento nuestro Quinteto ha resurgido de nuevo y además muy notoriamente en beneficio de la música española».

Le preguntaba a José Rosell si los melómanos preferían en estos conciertos obras de autores consagrados, y así opinaba: «Quizás dentro de unos años las composiciones que hoy se escriben no faltarán en ningún repertorio. Yo citaría “La consagración de la primavera”, que es una obra que la primera vez que la escucha uno se queda como si nada, y luego la oye varias veces y llega a concebirla como una sinfonía de Beethoven».

El trompa Rosell conocía muy bien la Semana de Música Religiosa de Cuenca, pues habia actuado en una ocasión y tenía previsto hacerlo un mes después con la Orquesta valenciana. ¿Qué importancia tiene en Valencia nuestra Semana?, le pregunté:

“Muy grande. Allí son muy conocidas al igual que en toda España. Vamos, no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero. Estando yo en Méjico, en el año 1962, ví una fotografía en una revista mejicana titulada “Musical” con un pie de foto que decía que en Cuenca, a seis grados bajo cero, en una iglesia, estaban ensayando los profesores con violin y bufanda. La gente aquella se quedaba admirada al ver esa forma de trabajar”.

(La anécdota que contaba de los ensayos en San Miguel a baja temperatura tiene su importancia porque Rosell residió en Méjico desde 1959 a 1963, como solista de la Orquesta Sinfónica mejicana, tras haber estado en la sinfóncica de Veracruz)

José Rosell comentaba que además de la actuación prevista en la XIV Semana de Música Religiosa de Cuenca de 1975, con la Orquesta Municipal de Valencia y la Coral Polifónica Valentina, anunciada para el Jueves Santo en la Iglesia de los PP. Paúles en San Pablo, con obras de Pradas (“Afuera sentidos”), Palau y Schubert, ya había actuado con la misma Orquesta en el concierto de la XI Semana en la iglesia de San Miguel, el Viernes Santo 31 de marzo de 1972.

Se refería José Rosell al Concierto de la Orquesta Municipal de Valencia, bajo la batuta de Luis Antonio García Navarro, y al Orfeón Universitario de la capital del Turia, dirigido por Eduardo Cifre, interpretando aquel 31 de marzo de 1972 la balada sagrada “Abraham e Isaac “, de Igor Stravinsky, compositor al que ese año dedicó gran parte de su programación el festival musical religioso de Cuenca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.