Villancicos con acento conquense

Destaca sobre todo Federico Muelas con su poesía navideña hecha melodía

El “villancico de Cuenca”, de Agapito Salamanca, con la música de “Pero mira como beben los peces en el río…”

José Vicente ÁVILA / Las Noticias de Cuenca

Dibujo de Rafael Pérez, 1963

Quizá en este pandémico 2020, el año del Covid-19, los populares villancicos sean menos cantados a viva voz para evitar aerosoles que lleven virus, y tengamos que echar mano de las notas musicales navideñas grabadas, aunque puedan ser tarareadas. No obstante, el villancico es la mejor nota de expresión cantada que se ha ido transmitiendo de padres a hijos y de abuelos a nietos, que data según algunos investigadores de 1155, por tierras de Ávila, veintidós años antes de la Conquista de Cuenca por Alfonso VIII. Los villancicos de Cuenca y su provincia también se remontan a la noche (buena) de los tiempos, con distintas tonalidades según las regiones naturales de Sierra, Mancha y Alcarria.

En esta ocasión tratamos de recoger algunas composiciones con acento conquense, que entre las letras del villancico se hable de Cuenca o su entorno. En este aspecto destaca sobre todo Federico Muelas con su poesía navideña hecha villancico. El escritor conquense fue un auténtico poeta de la Navidad. Sus villancicos a las cosas, a las gentes, a sus amigos, y sobre todo a Cuenca, fueron innumerables. Algunos los publicó en “Ofensiva-Diario de Cuenca” del que fue colaborador hasta semanas antes de su muerte en 1974, y otros en prensa nacional y revistas. Resalta especialmente el Libro «Villancicos de mi Catedral», con ilustraciones de Lorenzo Goñi, editado en 1967 por la Diputación Provincial.

Las Noticias de Cuenca / Del 18 de diciembre de 2020 al 7 de enero 2021

En la publicación titulada “Ángeles albriciadores” (Ed. Doncel, 1970), Federico Muelas publica una antología de sus villancicos, con ilustraciones de Pepi Sánchez, y prólogo de Gerardo Diego que, bajo el título “Federico en el Portal”, escribía: “En el Portal de Belén. Portal abierto, zaguán sin adentros, establo destechado por aquí y por allá. Federico es puntual todos los años. Cada diciembre parece un poco más alto. Crece, crece como su Cuenca, ciudad de pie, casi en vuelo y, por supuesto, sin más tejado que el mismísimo azul…”

De su amplio muestrario de “villancicos en pliegos”, insertamos el “que llaman del impresor”: “T tú –pregunta María–, / ¿qué le traes? / –Soy impresor. / Sólo con letras venía, / cuatro, que dicen AMOR… / y la Virgen sonreía”.

Los Villancicos Conquenses de Federico destilan la sensibilidad que el poeta sintió siempre por su tierra. En “Ángeles albriciadores” publicó los “Pllieguecillos a Cuenca y sus lugares”, con su paseo por la Puerta de San Juan “que abierta la esperó siempre”; Plazuela del Escardillo (“En el regazo de piedra / de su fuente yo vi al Niño…” y Barrio de Tiradores… “búscalo por tus callejas…”. De otro repertorio de Federico resalta el “Villancico del Barrio de San Antón”, que dice así:

“Echadle aceite al candil, / que el Niño vendrá a las doce, / que a las doce ha de venir. / Virgencita de la Presa, / Pide aceite a los vecinos / que a las doce en punto llega. /

No vendrá, no, por las aguas… / Los ángeles en el aire / están trenzando la escala.) / Que espere, que espere el río. / A la mar siempre se llega / y esta noche nace el Niño.

Decidle a don Amadeo / que pida aceite prestado, / que él está mirando el Cielo. / Que está la Virgen del Puente / con el candil en la mano… / y el candil no tiene aceite”.

(Este villancico lo canta el grupo “Tiruraina”, y en lugar de “don Amadeo” suelen citar a “don Ángel” el párroco de las últimas décadas en la parroquia de la Virgen de la Luz…)

Federico Muelas fue tan enamorado de esta tradición tan entrañable que en una ocasión pronunció el Pregón de la Navidad en un convento de Madrid y tanto se entusiasmó el poeta conquense, que se extendió mucho más de lo debido. Al siguiente año, el escritor y poeta malagueño, Manuel Alcántara, amigo de Federico y enamorado de Cuenca, al recordar al pregonero del año anterior, le dedicó esta cuarteta: “En el portal de Belén / habló Federico Muelas. / Al terminar, las pastoras / eran ya todas abuelas”.

PEDRO MERCEDES (Y el Niño hizo pucheros…)

Pedro Mercedes, el alfarero conquense que se nos fue hace una década, sentía una gran predilección por la Navidad, tan especial en su barrio de San Antón. Una tarde de vísperas de la Nochebuena le visité en el alfar (su divino alfar que está siendo recuperado por el Consorcio) y contando viejas historias navideñas, con burritos que llevaban cántaros y fuentes para los mantecados que se hacían en el horno, se puso a dibujar un Niño entre los pucheros de barro, donde no faltaba el torico de Cuenca. Y sobre el propio dibujo escribió a su manera este verso-villancico que cantamos en voz baja “para no despertar al Niño”, con un vasete de resoli y unas rosquillas que llevó su esposa:

“En el portal de Belén / Adorando al Niño estaban / El Herrero, el Zapatero / Y el Carpintero. / Como no estaba el Alfarero, / El Niño hizo pucheros…

Aquí en mi alfar estoy / Haciéndote pa Ti Niño Jesús / Mi primer botijillo, el primero / Para que juegues con él / Y bebas lo mucho que te quiero”.

Pedro Mercedes se prodigó muchos años en los dibujos navideños, siempre con un primer plano del Niño junto a los productos de la Naturaleza.

EL VILLANCICO DE AGAPITO SALAMANCA DE 1967

Con la música de “Pero mira cómo beben los peces en el río…”, Agapito Salamanca Fernández, maestro de escuela de Villamayor de Santiago, como así le gustaba decir, compuso en la Navidad de 1967 unas estrofas que tituló “Villancico de Cuenca”, que vieron la luz impresa por vez primera en la revista “Medalla de Medallas” de la Casa de Beneficencia.

Cabe señalar que en el citado establecimiento benéfico, que pasó después a denominarse Residencia Provincial “Sagrado Corazón de Jesús”, existían unas “parrandas” de mayores, medianos y pequeños, con el nombre genérico de “Orfeón Benéfico”, que recorrían las calles de Cuenca en las tardes del 24 y 31 de diciembre, entonando villancicos y tocando voluminosas zambombas. La percusión era tan tremenda que el sonido hacía vibrar los cristales en espacios cerrados. La letra del “Villancico de Cuenca”, de Agapito Salamanca es como sigue:

 “El niño Dios ha nacido / en La Torre de Mangana / y los conquenses han ido / allí a cantarle la nana.

Estribillo

Pero mira como saltan / los peces con que gana / al ver a Dios nacido / en la Torre de Mangana. / Saltan y saltan / y vuelven a saltar / los peces en el Júcar / para a Dios adorar.

La Virgen le pone al niño / el chupete con azúcar / y va a lavar los pañales / a las orillas del Júcar

(al estribillo).

Sobre el Cerro del Socorro / se han posado las estrellas / y el Niño Jesús al Corro / está jugando con ellas

(Al estribillo)

En la Torre de Mangana / ha nacido Dios desnudo / y le ha regalado a Cuenca / la estrella para su escudo.

(al estribillo)

El propio “Orfeón Benéfico” tenía entre su amplio repertorio de villancicos el del “Arre Borriquillo”, que popularizó con esta letra que incluía a Cuenca:

“Hacia el portal de Belén, / se dirige un pastorcillo / con zambomba y pandereta / para alegrar el camino.

Ha nacido el Niño Dios / en un portal miserable / para enseñar a los hombres / la humildad de su linaje”.

Arre borriquillo, arre burro arre, / anda más deprisa / que llegamos tarde. / Arre borriquillo, vamos a Belén / que mañana es fiesta / y al otro también.

Los vecinos de Cuenca / quieren al Niño, / quieren al Niñooooooo… / no hay otro más salado, / ni más hermoso / que este moceteeeeeee…

Es tan lindo y hermoso / y regordete y regordete, / No hay otro más salado / Ni más hermoso / Que este moceteeeeee…

¡Arre,  borriquillo!…”

Las Noticias de Cuenca. / Del 18 de diciembre 2020 al 7 de enero 2021

VILLANCICO AL “SEÑOR GOBERNADOR”

Y como nota anecdótica, muy propia de aquellas décadas de los 50-60, el villancico “Al señor gobernador” “de esta noble ciudad”, que entonaba el citado “Orfeón Benéfico” en el Gobierno Civil, que se hacía extensivo al alcalde y al presidente de la Diputación, para felicitarles las pascuas. Eran las famosas parrandas de la “Bene”, vestidos los músicos con sus chaquetillas blancas y portando unas genuinas y grandes zambombas, además de los indispensables instrumentos de la Banda de Música Provincial, como eran el bombo, los platillos y la caja, y los peculiares hierrecillos, que eran un triángulo de acero y unas castañuelas con mango, además de la botella de anís. Algunos músicos aún lo siguen cantando en la subdelegación del Gobierno el día de Nochebuena. Esta es la letra:

Al señor gobernador / de esta noble ciudad / con permiso de ustedes / le vamos a cantar. / Le pedimos perdón, / que nos perdonará / por si alguna molestia / le vamos a causar.

Somos todos acogidos, / queremos felicitar / al señor gobernador / el día de Navidad. / Y darle la enhorabuena / por ser nuestro gobernante, / que Dios le guarde la vida / para seguir adelante.

Quedan para el recuerdo Ismael Martínez y su rondalla, con Aurelio Mozo; el grupo de Roque Martínez, de mayos y villancicos, y tantos músicos que mantuvieron la tradición del canto navideño en la calle, además de otros grupos ocasionales, y cómo no, “Tiruraina” con Herminio Carrillo a la cabeza, en estos últimos años, al igual que “Los Rondadores”, que editaron un CD de villancicos populares o el omnipresente grupo folklórico de “Voces y Esparto” o “Zarabanda” y los villancicos de Pulso y Púa, con diversos instrumentos.

VILLANCICOS DE AUTORES CONQUENSES

Decíamos al comienzo que estas Navidades de la Covid-19 eran más propias para escuchar villancicos grabados en lugar de cantarlos, sobre todo en espacios cerrados. A finales de 2017 vio la luz el CD de villancicos “Las doce ya están sonando”, de varios autores conquenses. En letra y música, Manuel Millán de las Heras (“Niño de porcelana”, José Mencías Sanglada (“Brindemos por él”), José Antonio Esteban (“Nana de los pájaros al Niño Jesús”), Javier Pelayo (“Villancico del Niño emigrante”), José Miguuel Moreno Sabio (“Nana de Facundillo”), José López Calvo (“Villancico del abuelo Ismael”) y José Ángel de Lerma Álvarez (“Adorad al Señor”). “Villancico que llaman unos del aserrín y otros del Niño carpintero” (Música de Luis Carlos Ortiz Izquierdo / Letra de Federico Muelas), “Villancico del Niño que duerme” (Música de Juan Carlos Aguilar Arias / Letra José Ángel García), “Nana de los tres Reyes” (Música de Pedro J. García Hidalgo / Letra Federico Muelas) y “Adiós dulce Niño” (letra extraída del Cancionero popular de la provincia de Cuenca, de José Torralba, procedente de un villancico de Villarejo de Periesteban. Música de Francisco Torralba).

En el “Villancico del abuelo Ismael”, con «la Nochebuena se viene y la Nochebuena se va», López Calvo incluye a ritmo de zambomba ese soniquete popular de saca la bota María que “esta noche nos vamos a emborrachar”, para deletrear con acento conquense “Y saca el morteruelo / y el alajú del bueno / y saca los tostones, / zarajos a porrillo / y aguardiente serrano del mejor…”

En las Navidades de 2019 fue presentado otro CD de villancicos populares, armonizados por José Miguel Moreno Sabio y José Antonio Esteban Usano profesores del Conservatorio de Música de Cuenca, con las voces de la Escolanía Ciudad de Cuenca, bajo la dirección de Carlos Lozano, con la pianista Celsa Tamayo en el acompañamiento, destacando el “Villancico del Museo de la Semana Santa de Cuenca”. Ediciones en ambos casos patrocinadas por las instituciones conquenses.

En fin, que los villancicos seguirán escuchándose por las calles de Cuenca, cada Navidad, este año con zambomba y mascarilla, pero con un soniquete que se repite por generaciones: “La Nochebuena se viene, / la Nochebuena se va, / y nosotros nos iremos, y no golveremos más”. Felices días, pese a la pandemia que nos invita a quedarnos en casa, junto al belén y el árbol, con turrones, la familia (no más de diez) y allegados… Ha llegado la Navidad.

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