Cuencalvario (en el Cerro de la Majestad)

Dedicado a Francisco Alarcón (el amigo y compañero Paco), en el aniversario de su fallecimiento. Estos días hace sus programas de Semana Santa de “Onda Cero” en las ondas del azul de las estrellas, formando parte de la «procesión eterna», junto a numerosos nazarenos que se ha llevado el Covid-19. DEP)

El Ayuntamiento de Cuenca, que preside el alcalde Darío Dolz, decidió en buena hora que este año 2021, pese a la obligada suspensión de las procesiones de Semana Santa, por segundo año consecutivo por la pandemia, se instalen en el Cerro de la Majestad las tres cruces del Calvario conquense, como viendo siendo tradición desde hace 86 años. Los obreros municipales transportaron los blancos maderos guardados en los almacenes municipales, y desde este 24 de marzo anuncian la Semana Santa 2021, en la que se han programado algunos actos culturales-nazarenos, amén de los preceptivos oficios religiosos en las distintas parroquias y Catedral. La ciudad vive por y para su Semana Santa.

Ya hemos escrito en alguna ocasión que la fisonomía del paisaje de Cuenca, festoneada por las Hoces del Júcar y del Huécar, con los cerros de la Majestad y del Socorro haciendo cumbre de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, le convierte en escenario ideal para la representación de la Pasión de Cristo, que cada año rememora con sus antiquísimas y genuinas procesiones en penitencial hilera serpenteante de luces de tulipas,  capuces y túnicas multicolores, tanto por el Casco Antiguo como por el centro de la ciudad, que este año imagineremos o veremos a través de los soportes videográficos.

El Calvario de la Majestad de la Cuaresma 2021. / Josevi

Este Calvario que todos los años podemos admirar sobre el cerro que domina el barrio de San Antón, y la parroquia de la Virgen de la Luz, Patrona de Cuenca, es todo un símbolo de “la Pasión según Cuenca”. Se cumplen en este 2021 nada menos que 86 de la instalación, por vez primera, de las tres cruces en el Cerro de la Majestad, blancas de día, y blancas de noche por la especial iluminación, que ya tuvo desde el primer momento.

Para los curiosos de la historia nazarena conquense recordamos que el Calvario en el cerro de la Majestad se colocó por vez primera en el año 1935, es decir, durante la República, tiempo en el que la Semana Santa tuvo años de esplendor, pues se estaban renovando algunos “pasos”, gracias al trabajo de Luis Marco Pérez, que había ganado la Medalla de Oro con la escultura del Pastor de las Huesas del Vasallo, y en 1930 realizó una de sus mejores obras, la Santa Cena, que tanto impresionó al escritor cubano Carpentier.

La Semana Santa de 1935 se celebró del 14 al 21 de abril, y según las distintas crónicas, tuvo una gran participación, tanto de nazarenos como de público, y especialmente de visitantes, pues el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, habían puesto todo su esfuerzo en apoyar la celebración de las “fiestas de primavera”, con sus procesiones incluidas, pues se programaron otras actividades como música, teatro, toros y fútbol.

Dado que las procesiones comenzaban el Miércoles Santo con la del Silencio, en la que estaba incluida la Santa Cena, que había salido otros años en Jueves Santo, Cuenca  se despertó con la novedad de la colocación de un Calvario en el Cerro de la Majestad, que llamó poderosamente la atención. Así, en un despacho de agencia que publicaba el diario “ABC” en su edición del Viernes Santo, 19 de abril, se publica la breve noticia, como complemento a las informaciones de la procesión del Silencio y de los cultos de Jueves Santo, que llevaba este titular: “Un calvario iluminado con fuertes reflectores”.

El texto, que lleva fecha del 18, refleja que “esta noche, encima del cerro de La Majestad, ha aparecido por vez primera un calvario con tres enormes cruces, iluminado por fuertes reflectores. La población se ha visto sorprendida agradablemente por este alarde de religiosidad”. Termina la breve nota señalando que la concurrencia de forasteros es tan grande, “que ha llegado a faltar el pan”. La misma nota de agencia se publicó en “La Vanguardia”.

Las distintas procesiones transcurrieron con brillantez, destacando en el cortejo en “El Calvario” el nuevo “paso” “El Descendido”, obra también de Marco Pérez, sin policromar, que gustó a la concurrencia. En la procesión “Camino del Calvario” se hicieron notar tambores y clarines . Tanto el “ABC” como el diario “La Época”, de Madrid, destacaban la gran presencia de público y forasteros, teniendo que pernoctar algunos en Teruel por falta de habitaciones. Ambos diarios destacaban que en la procesión del mediodía del Viernes Santo se cantaron muchas saetas.

También la procesión del Santo Entierro, en la tarde del viernes, resultó muy brillante con la presencia del obispo Cruz Laplana y gran participación de todas las hermandades, cantándose el Miserere en la iglesia de El Salvador al llegar el cortejo.

Pasados los días de la Semana Santa, el periódico “El Heraldo de Cuenca”, del 29 de abril, ocho días después de la celebración nazarena, publicaba un suelto con el título “¡Va siendo mucho calvario!”, señalando que ya es hora de quitar las tres cruces del Cerro de la Majestad: “Ha transcurrido y “finiquitado” la Semana Religiosa y no obstante continúa –donde quiera que fue colocado– el maravilloso espectáculo del Gólgota sin Cristo. Hora es ya, por tanto, que se desplacen unos cuantos obreros –que bien pudieran ser los mismos que la colocaron– aun cuando sean del Ayuntamiento, y descuelguen aquellos maderos. ¿No les parece lo mismo a la Comisión encargada de la intromisión?”.

Pocos años antes, en 1929, ya se sugirió en la prensa local que debería instalarse un Calvario en el Cerro del Socorro, junto a la ermita del mismo nombre.

La Semana Santa se reanudó en 1940, y no se aprecian referencias a la colocación del Calvario en el cerro. Sin embargo, en el bisemanario “Ofensiva” del año 1944, en los días de Semana Santa, se publica una entrevista a una “alta personalidad conquense, que por modestia de la misma no se revela su nombre (¿), en la que se le pregunta: “¿Qué le parece la iniciativa de colocar en lo alto del cerro de la Majestad aquellas cruces  iluminadas y representativas del Calvario? “

Y el misterioso personaje contesta de una manera un tanto extraña: “Que no han debido suprimirse este año por ningún motivo. Esas tres cruces, iluminadas en la noche, le daban una nota emocional y admirativa para recordar el drama deicida en lo alto del monte Calvario. Si este año quedaron suprimidas, no sabemos por qué deben lucir en años sucesivos”.

En años sucesivos las cruces del Cerro de la Majestad volvieron a instalarse en su sitio, por parte del servicio municipal de obras, y ahí se colocan cada año como símbolo anunciador de la Semana Santa de Cuenca, declarada de Interés Turístico en 1966 y de Interés Internacional en 1980.

Foto de Gregorio Cubillo (DEP).

CITAS DEL CALVARIO EN PREGONES

“En el Cerro de la Majestad, como frenos de madera, se divisan tres cruces… Sobre la ciudad el parpadeo de las estrellas, vigías que guardan las vigilias de la noche y velan por Cuenca”, pregonaba en 1952, Aristeo del Rey Palomero, magistral de la Catedral, quien en 1959 insistía en su segundo pregón: “Toda Cuenca se convierte en estos días en un gigantesco y policromado templo, iluminado por las tres cruces, que como tronos de madera se yerguen sobre el Cerro de la Majestad, y en lo alto el parpadeo de las estrellas”.

“Sobre la roca desnuda, en la cumbre del cerro del Rey de la Majestad, los conquenses levantan el signo de la Redención: tres cruces de luz que lanzan al cielo enlutado el gran mensaje del dolor de Cristo. Y ya todo en Cuenca empieza a ser sobrehumano, profundamente revelador”, proclamaba Fortunato Martínez Patiño en su Pregón de 1956.

“…Y ya las cruces clavaron sus raíces de resplandor en la entraña de la Majestad…”, recitaba a la rosa de los vientos José Luis Lucas Aledón en 1980, en el primer Pregón en San Miguel.

“Cuando era niño el único anuncio de lo que llegaba era la instalación en el Cerro de la Majestad de tres cruces blancas, pues para los niños la Semana Santa es una fiesta…”, recordaba Javier Caruda en su pregón de 2008.

José Vicente Ávila describía en su Pregón de 2017 las vivencias de niño desde una azotea de la Casa Cuna en la calle Colón, contemplando la instalación de las cruces:

“Pasaban los días de la cuaresma y una semana antes, en la hora del recreo, los niños contemplábamos sin pestañear cómo “los obreros del Ayuntamiento”, según nos decían, levantaban las tres cruces del Calvario en el Cerro de la Majestad. Aquellas miradas al montículo, desde la alta azotea de la Casa Cuna, en la calle de Colón, edificio adosado al actual de la UNED con la Maternidad Provincial, observando cómo los enormes blancos maderos iban tomando forma de cruz, tenían toda la infantil expresión de que asistíamos a una puesta en escena tan singular como única.

 “¡Ya han puesto la primera! Los niños asomados a la balaustrada, mirábamos con atención y ojos de plato cómo se levantaban aquellas cruces que teníamos tan de frente y casi tan cerca. Pasábamos el tiempo observando el trabajo de aquellos hombres de monos azules que parecían monigotes sobre el cerro, y sor Rosario, la maestra, ampliaba la hora del recreo, pues estábamos todos callados observando cómo se montaba ese Calvario.

Y al final, el griterío infantil a coro:  ¡Ya han puesto las tres cruces!”. ¡Ya han puesto el Calvario! Y hacíamos nuestra procesión infantil por la balaustrada de la azotea, colocando en fila frascos de penicilina vacíos que recogíamos de la cercana Maternidad, con tapones de colores de goma, pues así imaginábamos a los nazarenos, y con una cruz hecha con palos de escoba de caña, atada con bramantes, Javier “el mudo” abría marcha aquella procesión de parvulitos, mientras por la calle de Colón, otros niños más mayores pasaban con andas de cajas de madera, con tambores de latas de escabeche.

¡Porrompón, pom…! La Maxi, compañera de mi madre en Maternidad cantaba “están clavadas dos cruces, en el monte del olvido… “y ya no sabíamos si eran dos o las tres que ve-íamos. “Sor maestra” nos lo aclaró: “Es el Gólgota”.

Desde entonces yo le llamo “Cuencalvario”.

El Calvario de 2021, sin procesiones, pero con el alma nazarena de Cuenca en vilo. / Josevi

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