La tragedia aérea que vivió la Sierra de Talayuelas el 23 de marzo de 1956

INTRAHISTORIA CONQUENSE. DOS REACTORES Y SUS PILOTOS QUEDARON PULVERIZADOS

La Sierra de Cuenca, tan hermosa como abrupta, tan impresionante por sus picos y cortados, sus ríos y sus pinares, ha sido escenario, en algunas ocasiones, de tragedias aéreas. Si cada año se suele recordar, por ejemplo, la muerte del atleta Joaquín Blume junto a otros 27 pasajeros, al estrellarse el avión entre Huerta  del Marquesado y Valdemeca, no se puede olvidar, con el paso del tiempo, el accidente que sufrieron dos aviones reactores F-86, del Ala de Caza número 1 de la Base de Manises, que se produjo el Viernes de Dolores, 23 de marzo de 1956, en la Sierra de Talayuelas, en concreto en el Pico de Ranera y en el paraje conocido como “Pocete de la Veda”, a poca distancia de la cumbre, de una altura de unos 1.300 metros.

La ciudad y la provincia se preparaban para la Semana Santa, pues el día 25 era el Domingo de Ramos. El mal tiempo se dejaba notar en un invierno de aquellos años, que se hacían tan duros por falta de medios de la España de blanco y negro, que incluso el 28 de abril quedó blanca en lo que se refiere a la provincia de Cuenca, con un nevada de 25 centímetros de espesor en Tragacete y gran parte de la Serranía.

SE ESTRELLAN DOS REACTORES

Ese viernes 23 de marzo, a las cuatro de la tarde, salió una escuadrilla de tres aviones reactores de la Base Aérea de Manises con dirección a la Base de Getafe. Uno era pilotado por el capitán José Antonio Salazaer Cútoli (en la prensa nacional se publicó el nombre de José María Salazar Martínez de Salinas); otro por el capitán Jaime Caballero Echevarría y el tercero por el también capitán Sinforiano Molleda Benjumea, hijo del coronel Molleda, que había sido gobernador militar de Cuenca unos meses antes.

El paraje denominado “plaza de toros de Talayuelas”. Foto: webfotostalayuelas.

Los tres cazas denominados “Sabre” F-86 comenzaron a tener problemas cuando sobrevolaban la Sierra de Talayuelas, en el linde entre Valencia y Cuenca, debido a una fuerte tormenta de agua y viento, según contaba en “Ofensiva” su director Miguel María de la Hoz, desplazado hasta el lugar del suceso junto al gobernador civil, Eladio Perlado y fuerzas de la Guardia Civil.

La noticia del suceso del viernes se publicaba en la prensa nacional y local, el domingo 25, pues hasta el sábado no se encontraron los restos de los reactores y de los pilotos, al quedar pulverizados. Fue un pastor quien dio la voz de alarma, a la Guardia Civil y voluntarios que rastreaban la zona. En la edición dominical de “Ofensiva” se titulaba a cinco columnas sobre fondo negativo: “Hoy comienza la Semana Santa” y debajo a cuatro la noticia del día: “Pulverizados se encontraron ayer en la Sierra de Talayuelas dos aviones a reacción y los cadáveres de sus pilotos”. En el sumario, en lugar de destacar al pastor que había encontrado el “dantesco espectáculo” se decía que “a las pocas horas se personó en el lugar del suceso el Excmo. Sr. Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento”.

EL PASTOR BUSCABA RAMOS DE OLIVO

El piloto Salazar, al perder el contacto con sus compañeros, regresó a la Base de Manises, avisando del incidente. Tanto desde la Base de Manises como de la de Getafe, se dio la alarma, avisando al Cuartel de la Guardia Civil de Cuenca y de Talayuelas y pueblos cercanos. No había rastro y la noche se echó encima. Tras la explosión, el silencio en la Sierra. Sobre el suelo y el pinar, los restos. Muy de mañana comenzó la búsqueda a las órdenes del teniente coronel Mariscal. Desde Manises se desplazaron equipos de rescate.

Pero fue el vecino de Talayuelas, Vicente Crespo Ruiz, quien se encontró con la tragedia. Iba  montado en una mula cortando ramas de olivo para la procesión del Domingo de Ramos en Talayuelas. Vicente volvió con su mula y algunas ramas al pueblo para contar lo sucedido y a partir de entonces la Guardia Civil y numerosos voluntarios de Talayuelas fueron llegando hasta el lugar donde encontraron miles de partículas de los dos aviones y de los restos mortales y objetos personales, que fueron metiendo en unas bolsas, entre la lluvia.

Contemplaron los restos de los reactores “como dos embudos en la tierra, de unos cinco metros de diámetro por dos y medio de profundidad, separados entre sí unos cuarenta metros, y partiendo de ellos sobre un radio de acción de más de un kilómetro en redondo”, apuntaba Miguel Mª de la Hoz.

Dos días después cayeron toneladas de rocas y cundió la alarma. Imagen: webfotostalayuelas.

DOS CAPITANES DE 27 AÑOS, CON EXPERIENCIA

Los dos capitanes del Aire  fallecidos, Jaime Caballero Echevarría, de 27 años, y Sinforiano Molleda Benjumea, de 27, eran expertos en este tipo de vuelos con los aviones. La muerte de ambos causó una gran consternación en la Base Aérea de Manises. Todas las informaciones destacaban la ayuda de los vecinos de los pueblos de Talayuelas, Sinarcas, Utiel y de la aldea de Casillas de Ranera, donde habían visto volar muy bajo a los dos reactores. Entre todos esos pueblos más de un millar de personas se “echaron al monte” para colaborar, junto a miembros del Ejército. Pero fue Vicente con su mula, en la víspera del Domingo de Ramos, quien dio la noticia.

EL DOMINGO DE RAMOS SE DERRUMBARON TONELADAS DE PIEDRA

El Domingo de Ramos, 25 de marzo de 1956, era de luto en Talayuelas, pero las ramas que llevó Vicente eran para la procesión que tenía que salir. La tragedia estaba en la mente de todos cuando el vecino de Talayuelas, Domingo Rivera, se presentó alarmado en el Cuartel de la Guardia Civil  contando que “a unos tres kilómetros y en la misma Sierra donde había ocurrido el accidente aéreo había vuelto a ocurrir otro suceso”.

Decía que se debía de tratar de “muchos aviones”, pues había cientos de pinos derribados y que escuchó fuertes explosiones, contaba Luis Novella en “Ofensiva”. Se pueden imaginar el pánico. En pocos  minutos los vecinos en caballerías, bicicletas y a la carrera fueron hasta el lugar ¡No eran aviones! Decía Novella que la causa de la alarma fue que “un bloque de piedra de más de 40.000 arrobas de peso se había desprendido arrollando pinos y haciendo ruido como explosiones y levantando verdaderas nubes de polvo”. Después del susto, a la procesión, con la mula de Vicente.

N. de R.–El artículo ha sido corregido gracias a la información de lectores con sus mensajes, que agradeecemos desde aquí.

Fuentes consultadas: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha. Prensa digital. Cuenca.

– ABC (hemeroteca digital)

EL DIA, 27 de marzo de 2012.

 

 

7 comentarios en “La tragedia aérea que vivió la Sierra de Talayuelas el 23 de marzo de 1956

  1. D. José María de Salazar y Martínez de Salinas, en 1981-1982, al menos, era el Coronel Jefe de la Base Aérea de Zaragoza.

  2. Buenas tardes acerca de lo que he leído, hay dos erratas, la primera el piloto de Nordroph F-86 Sabre que regresó a la base aérea de Manises, se llamaba Jose Antonio Salazar Cútoli, y no trabajo para Iberia sino para Air Europa, residía en Palma de Mallorca

  3. Mi padre, era compañero de aviación de los tres pilotos, en la base de Getafe, y quedó muy impactado por la tragedia y fallecimiento de sus dos grandes amigos.

    Posteriormente, junto con el piloto que regresó a la base, también pasó a pilotar en Iberia.

    Me contó, que los pilotos tuvieron que acatar órdenes rigurosas de mando superior, por radio, que fueron desisivas en el accidente.

    La situación fue muy triste, y no solo por los fallecimientos, sino porque el ejército no amparó correctamente a las familias (mujer e hijos) que vivían en las casas militares de aviación. Yo, nací en una de ellas.

    Este hecho, fue decisivo para que mi padre aceptara la oferta de trabajar en Iberia.

    Hoy, pongo una vela por cada uno de ellos.

  4. Estimados amigos.
    El nombre correcto del piloto que regresó a la base es José Antonio Salazar Cútoli. Esta información está contrastada tanto por el Archivo Histórico del Ejército del Aire como por el General de División Francisco Javier Bautista Jiménez, con quien tuve el honor de contactar hace un año y quien escribiera sobre el accidente en la revista del MDD Aeroplano. El General Bautista conoció y voló con Salazar Cútoli. Salazar Cútoli hizo los cursos de reactorista en EE UU. Años después, dejó el ejército para pilotar en Iberia. Traté de contactar con él pero, lamentablemente, recibí la información de que falleció en el año 1991. Su expediente se encuentra bloqueado en el Archivo Histórico del Ejército del Aire hasta 2016, ya que no han pasado los 25 años desde su muerte según la legislación vigente.

  5. Estimado Raúl Linuesa, gracias por su comentario y por haber accedido a este blog. Su comentario es muy interesante. El nombre del piloto que regresó a la Base, José María Salazar Martínez de Salinas, creo que es el correcto y en ello no sólo coincidía el periódico provincial “Ofensiva” (luego “Diario de Cuenca”, en el que trabajé desde 1970 hasta 1984, con el paréntesis de la “mili”) sino también los diarios ABC y “La Vanguardia”. En la información se citan las fuentes y en el tema prensa nacional los periódicos son los dos citados. Sobre las causas que apunta, su información es valiosa si tenemos en cuenta que ha pasado más de medio siglo. Gracias.

  6. Estimados señores.

    Quisiera saber si el capitan que volvio a la base era el capitan salazar martinez de salinas jose maria, que en el año 1985 era general de division y general secretario del consejo supremo de justicia militar,pues es simple curiosidad yo fui su conductor militar desde 07/1985 hasta 08/1986 y tengo un gran recuerdo de su persona y trato conmigo y si todavia vive aunque sera muy mayor aproximadamente 83 años calculo,su domicilio era calle blasco de garay donde iva a recogerlo cada dia.Gracias…..

  7. Estimados señores.

    Siento comunicarles que el artículo está lleno de imprecisiones. Empezando por el nombre del piloto que regresó a la base.

    Por cierto, nadie pudo ver en vuelo rasante a los aparatos puesto que volaban en condiciones IMC, es decir, vuelo instrumental por volar con visibilidad cero. Volaron entre nubes ya desde prácticamente el despegue.

    La causa del accidente fue un fallo en el radio compas del punto uno de la formación, Capitán Caballero, quien prestó excesiva atención al mismo, llegando su Sabre a virar casi a la vertical, con el morro inclinado hacia abajo y su altímetro descendiendo a gran velocidad, como informó el piloto que regresó a la base.

    El Capitán Molleda continuó como punto dos de la formación, sin romper ésta, hasta el momento del impacto.

    Gracias en cualquier caso por haber escrito acerca de este hecho.

Deja un comentario