Hablar por hablar

Hoy podríamos hablar de la lluvia de abril tan benefactora para el campo, que ha caído en este fin de semana con verdadero ímpetu, aunque de manera intermitente. Era necesaria el agua de abril después de tantos meses sin llover y ello se nota en el ambiente. También hoy podíamos hablar de mayos y canciones de ronda, pues como dice la canción “ya estamos a treinta del abril cumplido, alegraos mozas, que mayo ha venido”. No cabe duda que en toda Castilla-La Mancha se mantendrá la tradición del “mayo” aunque no esté el patio para cánticos.

Sería lógico hablar hoy del largo puente festivo, que para los madrileños es más que un acueducto, pues si el martes 1 de mayo es la Fiesta del Trabajo, el miércoles se celebra el Día de la Comunidad madrileña. Por tanto, en este puente del fin de semana entre abril y mayo los madrileños viajeros se llevan la palma. Se nota en Cuenca este flujo turístico del fin de semana, pero sin grandes apreturas, quizá por el tiempo nuboso y lluvioso, y cómo no por la crisis galopante que tenemos.

De ello podíamos hablar también hoy, en esta Cuenca de tan poca industria, de ese goteo de locales que cierran un día sí y otro también, aumentando las listas del paro. En las últimas semanas se han cerrado en la capital conquense, por diversas circunstancias, varios bares (cinco en el entorno del Casco Antiguo), algunas tiendas (varias de ellas en la Carretería de la polémica) y se perfila el cierre de varias industrias, así como el ya anunciado cierre de los Multicines, que se inauguraron en diciembre de 1990 con una película cuyo título encerraba su futuro: “Estación de paso”.

Hoy también podríamos hablar de la Fiesta del Trabajo de este 1 de mayo que tenemos a la vuelta de la esquina. Una fiesta deslucida por el paro, que es como la octava plaga de los siete días de la semana del trabajo. Bendita palabra la del trabajo en estos tiempos en los que abundan las vacas flacas. El paro es el cáncer del sudor de nuestra frente. Aquí no se trata de investigar cómo se cura, sino de buscar la solución política de consenso para encontrar las vías adecuadas que `permitan que las empresas y los trabajadores vuelvan por sus fueros.

De muchas cosas se pueden hablar en estos días, en esta Cuenca bajo mínimos, como por ejemplo del transporte urbano, primero deseando que los trabajadores cobren sus sueldos y segundo que de una vez por todas se ponga en marcha un nuevo proyecto de ese transporte urbano, ahora desplazado por la peatonalización de Carretería. Con el mismo coraje que se está llevando a cabo esta decisión tan polémica, se debe afrontar el diseño callejero del transporte.

OCHO AUTOBUSES POR LA CIRCUNVALACIÓN

No es de recibo que ocho autobuses pasen por una calle como la circunvalación de San Ignacio de Loyola, donde toda una acera es el Parque de los Moralejos, o sea, que no hay viviendas, y apenas gente en las paradas. El transporte urbano debe servir al mayor número de ciudadanos posible, y dado que Carretería se ha suprimido no hay otra alternativa que incluir alguna línea por la calle de Colón, en su dirección única, como ya ocurría antaño.

Podíamos hablar de que se siguen celebrando juntas generales de las Hermandades de Semana Santa, en el seno de la Junta de Cofradías de la calle de Solera, pues no cabe duda de que son miles de conquenses los que siguen el día a día a día de cada Hermandad y, en consecuencia, de la Semana Santa, muy presente en la vida de la ciudad. O hablamos de las fiestas de las Quinientas, el barrio Obispo Laplana, que se viste de tiros largos entre mayo y abril, reivindicando cada año las mejoras en el barrio sin que casi nunca lleguen. No se trata de hablar por hablar, sino de hablar de la realidad cotidiana que a todo nos interesa y preocupa… como agua de mayo.

www.eldiadigital.es (Blog. El Tin-Tan de Mangana), 29 de abril de 2012

 

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