El Zaragoza B cobra ventaja de un gol ante el Conquense

La Balompédica volvió en Zaragoza a las andadas de la tragedia del gol en contra en los minutos finales de los partidos, con el tanto encajado en el minuto 88, que supuso la derrota por 1-0  en el partido de ida de la eliminatoria por la permanencia en Segunda B o descenso a Tercera División, jugado en la tarde del sábado 19 de mayo en el estadio de La Romareda, ante más de 3.000 espectadores, medio millar desplazado desde Cuenca en varios autobuses y coches particulares.

Este resultado de 1-0 obliga a la Balompédica a tener que ganar por dos goles de diferencia en el partido de vuelta en La Fuensanta, previsto para las seis de la tarde del domingo 27, debido a que el estadio no cuenta con luz artificial. El calor podría hacer mella en unos y otros.

Del partido de Zaragoza cabe destacar que ambos equipos disfrutaron de algunas ocasiones de gol, y aunque el gol del Zaragoza B llegó en los minutos postreros, se puede decir que la victoria zaragocista es justa, pues creó mayor peligro el filial que entrena Esnaider, e incluso el colegiado catalán Medié Jiménez pasó por alto algún penalti a favor de los maños, que hubiera ampliado el marcador.

Ocurre que cuando se aguantan 88 minutos con el empate inicial parece que el empate se da como bueno y supone todo un mazado encajar el gol a falta de dos minutos, como lo hizo Fran Gonzalo tras el saque de una falta.

De todos modos el 1-0 se puede remontar y el Conquense bien sabe lo que sufrió la pasada temporada en Mieres cuando con un 2-0 de la ida los asturianos provocaron la prórroga en los dos últimos minutos.

Importa que el Conquense no olvide la lección y sepa administrar los tiempos del partido, tanto si el calor aprieta como si aprieta el Zaragoza B, que con la ventaja que tiene intentará que el reloj corra. A la Balompédica sólo le queda marcar al menos dos goles y que el rival no haga lo propio en la portería de Caballero. La suerte está echada y sólo cabe esperar el último esfuerzo de una plantilla diezmada por las lesiones, que tendrá en la grada el apoyo de una afición al grito de “sí se puede”.

Se da la paradoja de que el árbitro de este partido de vuelta es el andaluz Vizuete Sánchez, que el año pasado dirigió el último partido de la vieja Fuensanta, que era el encuentro de ida de la eliminatoria por la permanencia, Conquense-Caudal, con 2-0 en el marcador. Ojalá se repita.

 

 

 

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