La torería de Tomás Bux, en esculturas de barro (y oro)

EXPOSICIÓN DE ESCULTURAS DE  TOMAS BUX. Bar Restaurante «Puerta Grande». Calle Pedro Heredia, 23. Madrid. (Del 1 de mayo al 10 de junio de 2012)

Bux Puerta_Grande. 2012

La Tauromaquia de Tomás Bux, de arcilla y barro rojizo, tienen nombre propio. De tierra de artistas alfareros de Cuenca, como Pedro Mercedes, autor del cartel de la corrida de Beneficencia de 1992 o Adrián Navarro, Tomás Bux ha seguido los caminos del arte imaginativo, por los senderos del barro acariciado por sus manos de ceramista creativo. Sus dedos modelan la arcilla oreada a su amor, hecha masa con barro refractario, para trabajar en las piezas que han de tener movimiento en su quietud tras pasar por el horno. Piezas decoradas que el artista pinta en su mundo genial de genio con engobes, óxidos, pigmentos y esmaltes. Al final, una pieza única.

Tomás Bux, que ha creado su propia personalidad de artista, parece tocado por la magia de Lorenzo Goñi, que dejó huella en Cuenca, entre tejados, brujas, gatos y toreros. A veces nos recuerda a Dali o al mismo Picasso, con quien Pedro Mercedes tuvo alguna “concordancia” como él decía. Citamos a Mercedes porque es el espejo donde se mira Tomás Bux en su sencillez de artista que se ha hecho grande.

Tomás Bux junto al pintor César Palacios y José, dueño de Puerta Grande.

 

Este alfarero del arte onírico, a veces expresivo, a ratos abstracto para seguir esa otra estela de la Cuenca del Museo de Arte Contemporáneo, y casi siempre surrealista, ha tocado todos los palillos del arte que, en el caso conquense, es nazareno casi cien por cien, pero con un acento muy concreto y rotundo en el arte taurino. Domina la escenografía del ruedo con el duende del capote de Morante, la valentía muleteril de José Tomás, en el filo de los terrenos del toro, o con el miedo escénico de las plazas de talanqueras de valientes novilleros. Su obra alfarera brota en todos los conceptos del arte de Cúchares.

Tras haber “toreado” en otros ruedos de barro y arcilla como si fuera albero, creando piezas para lo mejor de la torería andante a través de premios, Tomás Bux se presenta en este local madrileño del buen yantar que es  “Puerta Grande”, dispuesto a que la faena sea reconocida, y salir por esa misma puerta del éxito, en estos días isidriles de ¡hola! y ¡olés!, de un mayo para otro.

Tomás Bux nos ofrece estas figuras vestidas de barro y oro que, si de carne y hueso emocionan en la plaza, aquí en la Exposición impresionan. El torero, el picador, el banderillero, el toro, el monosabio, las mulillas, los areneros, el público en los tendidos, todos son protagonistas “del festejo” en el alfar, para este artista que sabe transmitir con sus dedos sobre la arcilla y el barro, la gran dimensión que tiene la fiesta de los toros.

Una fiesta que él presenta con esa fuerza del color y la expresividad, tan surrealista como figurativa, en ese mundo donde el arte y el valor se conjugan, entre silencios que conmueven y aplausos que emocionan. Tomás Bux, con su particular Tauromaquia, nacida al lado del Júcar donde se corrían toros antaño, y vaquillas por San Mateo siempre, se presenta en el Foro, en este Madrid que es capital del mundo, y sobre todo de la fiesta taurina, mostrando la sencillez de su torería, que él hace popular, en esculturas de barro que, estamos seguros, sorprenderán y dejarán huella de artista sensible e  imaginativo. Tomá Bux, en “Puerta Grande”. ¡Va por ustedes!

Cuenca, 23 de abril de 2012. Día del Libro y comienzo de la Semana de Farolillos en Sevilla.

José Vicente Ávila Martínez “Chicuelito”


 

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