14 de septiembre de 1912

Nada nuevo hay bajo el sol conquense de la reivindicación histórica, tantas veces mentada con la palabra “cenicienta”, con otros sinónimos como olvido, apatía, indiferencia y otras palabras que se han ido incluyendo en el diccionario de la “historia negra” de Cuenca y su provincia. Decía el triatleta olímpico conquense Josemi Pérez, en su Pregón de San Julián, que debemos desterrar una frase que a veces se dice en Cuenca con cierta frecuencia de trasnochado sambenito: “Tenemos lo que nos merecemos”. A veces se olvida, o no se conoce realmente, la historia de esta ciudad y provincia, que supo salir a la palestra, a la calle, en puntuales ocasiones. Quizá la manifestación más importante que ha vivido la capital conquense fue la del 25 de junio de 1992 para pedir que la autovía Madrid-Valencia pasase por Cuenca.

En aquellos días de turbulencia razonada, para demostrar que la línea más recta era la que es, sin perjuicio para la “carretera nacional”, que podrís haber sido otra alternativa para el tráfico del Levante con el Centro, surgieron otros problemas de “orden público” con el nacimiento de la Caja de Castilla-La Mancha, que al cabo de veinte años ya ven como quedó el “parto”. De protestas y manifestaciones por estos lares se pueden contar quizá con los dedos, aunque a veces el olvido histórico o poco conocido sea un tanto injusto por estas tierras. Nos referimos a la Manifestación, con mayúsculas, que Cuenca vivió hace cien años, para ser más exactos, el 14 de septiembre de 1912.

LLAMAMIENTO A LOS CONQUENSES PARA MANIFESTARSE

Los periódicos conquenses de 1912, publicaban un llamamiento bajo el título “Al pueblo de Cuenca y su provincia, que comenzaba así: “Conquenses: Por largos tiempos hemos venido sufriendo con resignación incomparable el ser postergados por los diferentes gobiernos que nos han regido cuando de beneficiar a los pueblos españoles se ha tratado. Nuestra prudencia y nuestro amor a la disciplina y al orden no han sabido o no han querido interpretar muchos de aquellos que nos están obligados, y sobre todos nosotros ha caído y está cayendo la desgracia de ese olvido, resultando esta provincia la cenicienta y llegando a ser su nombre, tantas veces respetado, causa de mofa y de escarnio; pero ha llegado la hora en que este pueblo sufrido y resignado levante su voz estentórea y haga comprender al Gobierno y si es preciso al primer Magistrado de la Nación, que no puede ni está dispuesto a continuar siendo el paria de todas las ciudades y aun de todos los pueblos”.

 

Este era el primer párrafo del llamamiento al que seguían otras líneas en las que se leía que “no debemos tolerar este estado de cosas por más tiempo”. Los conquenses de hace cien años no pedían carreteras tan necesarias, ni que el ferrocarril llegase a Valencia, que no llegaría hasta medio siglo después, sino que reivindicaban mejoras en la Enseñanza, también con mayúsculas, como era la conversión de sus Escuelas Normales elementales en Superiores. Cuenca y su provincia respondieron con la Manifestación del 14 de septiembre de 1912, que partió desde el Ayuntamiento y descendió hasta Carretería por las calles de Alfonso VIII (antigua Correduría), Palafox y Calderón de la Barca, para llegar hasta el Gobierno Civil, que estaba situado en un palacete de la calle de Fermín Caballero, donde la ciudad terminaba su casco urbano, pues la estación de Renfe “estaba en las afueras”.

UN ACTO TRANSCENDENTAL, HERMOSO Y ELOCUENTE

La crónica que publicó el semanario conquense  “El Mundo” es bien expresiva en su comienzo: “El domingo tuvo lugar un acto verdaderamente transcendental, hermoso y elocuente. Transcendental, porque opinamos que ha de influir grandemente en la consecución de los deseos de Cuenca; hermoso, porque unidos la provincia y el pueblo conquenses, revelaron un deseo grande de cultura, tan necesaria para el desarrollo de los dificilísimos problemas de la vida, convencidos de que cuanto mayor sea la ilustración de los pueblos, mayores son  los progresos en todos los órdenes sociales; y elocuente, porque de una manera clara, palpable e indubitable pudimos apreciar que Cuenca ha salido de ese estado apático en que por tanto tiempo se encontraba sumida, y da prueba de actividad; que saliendo de ese indiferentismo tan nocivo para los pueblos, que les posterga y aniquila de una manera lenta pero segura, entra de lleno por el camino que ha de llevarla a su engrandecimiento”.

 

Palabras que no tienen desperdicio y que recordamos hoy, cien años después, cuando la enseñanza vuelve a estar en entredicho por los recortes que todos conocemos, debido a la crisis que estamos viviendo. Pero es bueno saber, para quienes a veces dudan del callado “espíritu conquense”, que los alumnos y alumnas de Magisterio de Cuenca, sus vecinos y autoridades, salieron a la calle para pedir la Enseñanza Superior, y así debe quedar registrado en las Efemérides Conquenses. Fue el domingo 14 de septiembre de hace cien años, con media provincia en fiestas del Cristo, y con Priego inaugurando su plaza de toros particular, ahora centenaria y casi abandonada. Pero ésta es otra historia.

www.eldiadigital.es (Blogs. El Tin-Tan de Mangana, 16 de septiembre de 2012

 

 

 

 

Deja un comentario