Extrañas sensaciones

Con el fin de semana más frío del otoño hemos entrado en el último mes del año, camino del invierno adelantado y de la Navidad que se nos anuncia en las apagadas luces de las pocas calles céntricas que se pueden permitir la colgadura luminaria navideña. Ciudades importantes como Madrid ya lucen sus guirnaldas porque atraen al turismo y a los visitantes. En Cuenca, como en tantos lugares de España, hay que esperar unos días para que algunas calles aparezcan más esplendorosas de luz porque el ahorro es obligado. Es por tanto una sensación extraña la que se da de poder contemplar los arcos de luces navideñas en esas horas vespertinas en las que la ciudad permanece casi a oscuras hasta que se enciende el alumbrado general que, en algunas zonas, ha quedado un tanto trasnochado y nunca mejor dicho.

Pero no sólo esa extraña sensación se da en estos días de menos horas de luz solar, salvo que el sol brille con luz propia como ocurrió este domingo en el que a la sombra se notaba más que frío, y a sol se podía coger una insolación, como se pudo denotar en La Fuensanta de nunca acabar, durante noventa minutos de partido con muchos agobios para ganar por parte de esta extraña Balompédica que ha tenido un noviembre negro sin conocer la cara del triunfo por su carencia de gol, que le va a traer por la calle de la amargura durante la temporada.  En los días nubosos, que son los más, con el frío como protagonista, la sensación térmica es de total pesimismo, tanto por la crudeza de la estación meteorológica como por la crudeza de la realidad cotidiana que se palpa en el ambiente.

 

A CARRETERÍA LE  EMPIEZAN A LLAMAR CALLE DE LAS TABLAS

Existen otras sensaciones extrañas en esta ciudad a la que se le ha dado la vuelta al calcetín del tráfico del centro de la ciudad. Ya no es novedad –¿o sí?—hablar de la Carretería peatonal a la que llaman la calle de las Tablas en el lenguaje popular, aunque calle de las Tablas de canto rodado tenemos en la llamada también calle de González Francés. Por ahí van los tiros, nos dicen, porque el alcalde se apellida Avila Francés.

Desde hace una semana resulta un tanto extraño –aunque es la mejor solución al transporte urbano de cómo estaba en los últimos meses para acercarlo al centro– contemplar el paso de los autobuses por las calles del Agua, Juan Correcher, Parque de San Julián al hilo de la hilera de los taxistas, y Doctor Chirino,  lugares por donde nunca pasaron. O la vuelta de estos autobuses urbanos por la calle de Colón, por donde no pasaban los vehículos de servicio de pasajeros desde hace más de treinta años, con un pequeño bypass en Hurtado de Mendoza para los que hacen la ruta 2 y 5 y encarar Colón con sus tres paradas.

 

Los experimentos ya no se hacen con gaseosa, sino con madera claveteada y paradas de autobús que cambian de acera como el que cambia de opinión. Esperemos que sea ya para bien, que mejore el servicio urbano que estaba tan obsoleto como necesitado de una solución para todos, conductores y viajeros, aunque en el rediseño de días y horarios los recortes también  han dejado su huella, sobre todo reduciendo en sábado, un día en el que el turismo aumenta en la ciudad. Quizá sería aconsejable potenciar las horas punta y recortar, incluso en laborales, algunas horas muertas.

 

Sensaciones extrañas no sólo en el ajetreo del tráfico y del transporte urbano, sino en proyectos de obras que se empiezan, incluso se coloca la primera piedra con acto oficial de enterrar documentos y monedas, además de mucho dinero si luego la obra se dilata. En Cuenca hemos tenido muchos ejemplos de obras que se eternizaron y duraron el algunos casos más de dos décadas.

Ahora tenemos el ejemplo del Instituto Alfonso VIII y del aparcamiento subterráneo en lo que fue patio escolar, en la calle Astrana Marín. La cosa puede ir para largo si no se coge el toro por los cuernos para solucionar tan pintoresca situación, como se debe hacer con el estadio de La Fuensanta donde los balones de la obra se tiran fuera entre las instituciones, y el tiempo pasa ante la incredulidad de los aficionados y ciudadanos. Extrañas sensaciones que merecen, en todos los casos, una seria reflexión y un “todos a una” como si fuera Fuensantaovejuna. No queda otra.

www.eldiadigital.es. (Blog El Tin-Tan de Mangana). 2 de diciembre de 2012

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